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viernes, 31 de agosto de 2012

Iconografía de San Ramón Nonnato

San Ramón.
Iglesia de San Eustaquio, Roma
Pregunta: Hola me podrias decir que significa el sombrero,el saco de dinero que tiene a sus pies y la palma que tiene en la mano izquierda San Ramon no nato gracias. Canadá

Respuesta: Claro que podría hacerlo, y lo hago encantado. La iconografía de San Ramón (31 de agosto) recoge esos símbolos:


El sombrero:
Es de color rojo y su nombre es "capello", y era propio de los cardenales antiguamente. Ramón fue nombrado cardenal, aunque no llegó a gozar de los beneficios de su nombramiento. Normalmente lo lleva a los pies, lo cual indica su desprecio por las honras, aunque sean eclesiásticas. En todo santo, el atributo a los pies (báculos, coronas, mitras, etc) significan eso: desprecio por las honras del mundo o de la Iglesia. El capello también acompaña a San Francisco de Borja (3 de octubre), San Raimundo de Peñafort (7 de enero), San Pedro Damián (21 de febrero), San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua); los cuatro, en el suelo. San Jerónimo (30 de septiembre), San Roberto Belarmino (17 de septiembre) y San Buenaventura (15 de julio) , del que destaco que en su iconografía el capello suele colgar de un árbol, pues narra su leyenda que en el momento en el que le dieron la noticia de su nombramiento cardenalicio estaba fregando los platos de su convento y dijo: "colgadlo de un árbol, hasta que termine mi tarea".


La bolsa de monedas: Normalmente también a los pies. Indica que, aunque los mercedarios, Orden religiosa de Ramón, necesitaban dinero para el rescate de los cautivos cristianos, el santo confiaba en la Providencia y se lanzaba a rescatar cautivos sin medios, incluso quedándose preso él mismo, como fue frecuente en otros mercedarios, santos o no. Este atributo también le pertenece a San Pedro Nolasco (29 de enero), San Juan de Mata (17 de diciembre y 8 de mayo) y, en menor grado, a San Francisco de Asís (4 de octubre y 17 de septiembre), que también lo lleva a los pies, pero por otra causa: desprecio las riquezas.


La palma:
Indica victoria, como en todos los santos, especialmente los mártires, pero no solo ellos la portan. En Ramón lleva tres coronas: castidad, elocuente predicación y martirio, (este último incruento pues aunque padeció muchísimo no murió de muerte violenta). Es claro que estas interpretaciones no son exaustivas, pues pueden significar varias virtudes. También llevan la palma triplemente coronada San Alberto de Sicilia (7 de agosto), San Ángelo Mártir (5 de mayo), San Pedro Mártir (6, 29 y 30 de abril) y Santa Rita de Casia (22 de mayo), Santa Isabel de Hungría (17 de noviembre), en ambas significan sus tres estados: casada, viuda, religiosa;  Santa Venera o Paraskeva (virgen, apóstol y mártir), San Gonzalo García, mártir de Japón (6 de febrero), San Pedro Tomás (8 de enero) y a veces San Francisco de Paula (2 de abril), según se dice que "Dios le premió con tres coronas por su humildad, pobreza y pureza". 


La custodia:
Por la que no me pregunta, es el Santísimo Sacramento, del que Ramón fue devotísimo. También es atributo de San Pascual Baylon (17 de mayo), San Pedro Julián Eymard (2 de agosto), San Jacinto de Polonia (17 de agosto), San Antonio de Padua (13 de junio), Santo Tomás de Aquino (28 de enero, traslación de las reliquias, y 7 de marzo), San Alfonso Ligorio (1 de agosto), San Miguel de los Santos (10 de abril y 8 de junio), San Norberto de Premontré (6 de junio), Santa Bárbara (4 de diciembre), Santa Clara de Asís (11 de agosto y 23 de septiembre), Santa Juliana de Mont Cornillon (5 de abril), Santa María Magdalena de Pazzi (25 de mayo), y algunos más. 


El candado:
Normalmente sobre los labios o a veces en la palma. Recuerda como le fue puesto un candado, pérforándole los labios con un hierro al rojo vivo, impidiéndole predicar el evangelio. No le hizo falta, en sus manos se grabaron milagrosamente los Nombres de Jesús y María; sólo con levantarlas, ya predicaba. 


Las coronas:
En algunas pinturas aparece entre Jesús, que le ofrece una corona de espinas (una vida llena de padecimientos por Él) y la Virgen, que le ofrece una corona de flores (el premio inmediato del paraíso). Sabido es que Ramón eligió una vida dura y sacrificada por la gloria de Dios y los cautivos cristianos. Otra corona de flores alude al premio de la Virgen de la Merced a su virginidad y pureza. 

También es frecuente la estampa donde le acompañan unas mujeres suplicantes, indican su protección sobre la maternidad, los partos y demás. En algunos casos va de hábito blanco con escapulario y capa blancos y el escudo mercedario; pero por lo general lleva la muceta roja cardenalicia. Y ya, para terminar, te indico que también es patrón contra los rumores, los chismes y calumnias, por lo de su boca cerrada.

lunes, 27 de agosto de 2012

Santa Mónica, madre de San Agustín

Quería escribir un poco sobre esta gran santa, pero ¿qué mejor que transcribir algo de lo que el mismo San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental) nos dice de ella? Así que hago un extracto de las "Confesiones", y añado una nota histórica sobre su culto e iconografía:

Santa Mónica y el niño Agustín.
Iglesia de su nombre, Valencia.
LÁGRIMAS POR AGUSTÍN 
"Por este tiempo [adolescencia] creía yo, creía ella [Mónica] y creía toda la casa, excepto sólo mi padre, quien, sin embargo, no pudo vencer en mí el ascendiente de la piedad materna para que dejara de creer en Cristo, como él no creía. Porque mi madre cuidaba solicita de que tú, Dios mío, fueses padre para mí, más que aquél. En eso tú la ayudabas a triunfar sobre él, a quien servía, no obstante ser ella mejor, porque en ello te servía a ti, que así lo tienes mandado.
¡Ay de mí! ¿Y me atrevo a decir que callabas cuando me iba alejando de ti? ¿Es verdad que tú callabas entonces conmigo? ¿Y de quién eran, sino de ti, aquellas palabras que por medio de mi madre, tu creyente, cantaste en mis oídos, aunque ninguna de ellas penetró en mi corazón para ponerlas por obra?.
Pero enviaste tu mano de lo alto y sacaste mi alma de este abismo de tinieblas. Entre tanto, mi madre, fiel sierva tuya, lloraba por mí ante ti mucho más que las demás madres suelen llorar la muerte corporal de sus hijos, porque ella veía mi muerte con la fe y espíritu que había recibido de ti. Y tú la escuchaste, Señor; tú la escuchaste y no despreciaste sus lágrimas, que, corriendo abundantes, regaban el suelo debajo de sus ojos allí donde hacía oración; sí, tú la escuchaste, Señor. Porque ¿de dónde si no aquel sueño con que la consolaste, viniendo por ello a admitirme en su compañía y mesa, que había comenzado a negarme por su adversión y detestación a las blasfemias de mi error?
Visión del ángel y el
"donde tú estás, alli está él"
En efecto, se vio de pie sobre una regla de madera y a un joven resplandeciente, alegre y risueño que venía hacia ella, toda triste y afligida. Éste, como le preguntase la causa de su tristeza y de sus lágrimas diarias, no por aprender, como ocurre ordinariamente, sino para instruirla, y ella a su vez le respondiese que era mi perdición lo que lloraba, le mandó y amonestó para su tranquilidad que atendiese y viera cómo donde ella estaba allí estaba yo también. Lo cual, como ella observase, me vio junto a ella de pie sobre la misma regla. ¿De dónde vino esto sino porque tú tenías tus oídos aplicados a su corazón, oh tú, omnipotente y bueno, que así cuidas de cada uno de nosotros, como si no tuvieras más que cuidar, y así de todos como de cada uno?
¿Y de dónde también le vino que, contándome mi madre esta visión y queriéndola yo persuadir de que significaba lo contrario y que no debía desesperar de que algún día sería ella también lo que yo era al presente, al punto, sin vacilación alguna, me respondió: «No me dijo: donde él está, allí estás tú, sino donde tú estás, allí está él?»". (Confesiones XI. 17-20).

MUERTE DE SANTA MÓNICA

"Estando ya inminente el día en que había de salir de esta vida –que tú, Señor, conocías, y nosotros ignorábamos–, sucedió a lo que yo creo, disponiéndolo tú por tus modos ocultos, que nos hallásemos solos yo y ella apoyados sobre una ventana, desde donde se contemplaba un huerto o jardín que había dentro de la casa, allí en Ostia Tiberina, donde, apartados de las turbas, después de las fatigas de un largo viaje, cogíamos fuerzas para la navegación. Allí solos conversábamos dulcísimamente; y olvidando las cosas pasadas, ocupados en lo por venir, nos preguntábamos los dos, delante de la verdad presente, que eres tú, cuál sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre concibió.
Abríamos anhelosos la boca de nuestro corazón hacia aquellos raudales soberanos de tu fuente –de la fuente de vida que está en ti– para que, rociados según nuestra capacidad, nos formásemos de algún modo una idea de algo tan grande.
Santa Mónica entronizada
Tales cosas decía yo, aunque no de este modo ni con estas palabras. Pero tú sabes, Señor, que en aquel día, mientras hablábamos de estas cosas –y a medida que hablábamos nos parecía más vil este mundo con todos sus deleites–, ella me dijo: «Hijo, por lo que a mí toca, nada me deleita ya en esta vida. No sé ya qué hago en ella ni por qué estoy aquí, muerta a toda esperanza del siglo. Una sola cosa había por la que deseaba detenerme un poco en esta vida, y era verte cristiano católico antes de morir. Superabundantemente me ha concedido esto mi Dios, puesto que, despreciada la felicidad terrena, te veo siervo suyo. ¿Qué hago, pues, aquí?»

No recuerdo yo bien qué respondí a esto pero sí que apenas pasados cinco días, o no muchos más, cayó en cama con fiebres. Y estando enferma tuvo un día un desmayo, qúedando por un poco privada de los sentidos. Acudimos corriendo, pero pronto volvió en sí, y viéndonos presentes a mí y a mi hermano, nos dijo, como quien pregunta algo: «Adónde estaba?». Después, viéndonos atónitos de tristeza, nos dijo: «Enterráis aquí a vuestra madre». Yo callaba y frenaba el llanto, mas mi hermano dijo no sé qué palabras, con las que parecía desearle como cosa más feliz morir en la patria y no en tierras tan lejanas. Al oírlo ella, lo reprendió con la mirada, con rostro afligido por pensar tales cosas; y mirándome después a mí, dijo: «Enterrad este cuerpo en cualquier parte, ni os preocupe más su cuidado; solamente os ruego que os acordéis de mí ante el altar del Señor doquiera que os hallareis». Y habiéndonos explicado esta determinación con las palabras que pudo, calló, y agravándose la enfermedad, entró en la agonía.
Mas yo, ¡oh Dios invisible!, meditando en los dones que tú infundes en el corazón de tus fieles y en los frutos admirables que de ellos nacen, me gozaba y te daba gracias recordando lo que sabía del gran cuidado que había tenido siempre de su sepulcro, adquirido y preparado junto al cuerpo de su marido. Porque así como había vivido con él concordísimamente, así quería también –cosa muy propia del alma humana menos deseosa de las cosas divinas– tener aquella dicha y que los hombres recordasen cómo, después de su viaje transmarino, se le había concedido la gracia de que una misma tierra cubriese el polvo conjunto de ambos cónyuges.

Ignoraba yo también cuándo esta vanidad había empezado a dejar de estar en su corazón, por la plenitud de tu bondad; me alegraba, sin embargo, admirando que se me hubiese mostrado así, aunque ya en aquel discurso nuestro, el de la ventana, me pareció que no deseaba morir en su patria al decir: «¿Qué hago ya aquí?». También oí después que, estando yo ausente, como cierto día conversase con unos amigos míos con maternal confianza sobre el desprecio de esta vida y el bien de la muerte, estando ya en Ostia, y maravillándose ellos de tal fortaleza en una mujer –porque tú se la habías dado–, le preguntasen si no temería dejar su cuerpo tan lejos de su ciudad, respondió: «Nada hay lejos para Dios, ni hay que temer que ignore al fin del mundo el lugar donde estoy para resucitarme».

Así, pues, a los nueve días de su enfermedad, a los cincuenta y seis años de su edad y treinta y tres de la mía, fue libertada del cuerpo aquella alma religiosa y pía.
(Confesiones XI. 23, 27-28)"
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Sepulcro de Santa Mónica en Roma.

Culto, patronatos e iconografía de Santa Mónica:
Ha tenido Santa Mónica varias festividades, a lo largo del tiempo: 9 (segunda traslación) y 20 de abril (primera traslación), 4 de mayo (víspera de la antigua memoria de la conversión de San Agustín) y, actualmente, 27 de agosto (víspera de San Agustín).

Su culto, aunque tardío en la Iglesia, en la Orden Agustina comienza desde los inicios, en el siglo XII. El 20 de abril de 1162 sus restos fueron trasladados al monasterio agustino de Arras. El 9 de abril de 1430, fueron trasladados otra vez, con gran solemnidad a Roma, hecho que se considera su canonización oficial. Fueron llevados a la iglesia de San Agustín de Plaza Navona para ser puestos junto a los de su hijo. El Concilio de Trento fijó su memoria para el 4 de mayo, el día antes de la conversión de san Agustín (celebrada el 5 de mayo, hasta el Concilio Vaticano II, luego trasladada a su día real: 24 de abril). luego de la reforma del calendario litúrgico, se trasladó al día de hoy, 27 de agosto, víspera de San Agustín.

Es patrona de California, de Germolles-sur-Grosne, en Bretaña, donde se le proclamó como tal en el siglo XVI, ya que un 4 de mayo cayó una granizada masiva y se pidió su protección, y no hubo heridos ni daños considerables. Esta ciudad celebraba una feria y procesión el primer domingo de mayo. Por extensión, en la región se le invoca contra el granizo. En algunos países del norte de Europa quedan imágenes y altares suyos, vestigios de otrora presencia agustina. Y, claro, allí donde están establecidos, su memoria se mantiene. En Colonia existe una hermandad "de la Correa", de inspiración agustina, que la tiene por patrona. Es patrona de madres, mujeres y esposas cristianas, protectora de las que tienen los hijos descarriados y matrimonios difíciles.

Su iconografía es bastante repetitiva. Normalmente la vemos como matrona anciana, con pañuelo en las manos, que recuerda las lágrimas por el hijo descarriado. A veces se presenta vestida, en un delicioso anacronismo, con el hábito agustino (báculo incluido), protegiendo a la orden, como madre de los religiosos y religiosas. En el arte pictórico abunda el pasaje de la conversación entre madre e hijo, en Ostia, o la conversión de San Agustín. Y no falta la representación con el niño Agustín. El rosario (la oración incesante por el hijo) y un libro (la Regla de la Orden) le son también atributos típicos.




A 27 de agosto además se celebra a
San Marcelo de Oxirrinco y compañeros, mártires.
San Maelrubha de Apurcrossan, monje.



MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

sábado, 25 de agosto de 2012

Santos del 25 de agosto

San Ginés de Arlés
Pregunta: santos del 25 de agosto. (Sí, así mismo, sin un simple "por favor")
Respuesta: Estos son los santos del 25 de agosto: 

San Yrieix (Aredio) de Limoges, abad.
San Bregwin de Canterbury, obispo
San Edbert de Northumbria, rey.
San Geruncio de Itálica, obispo.
San Ginés de Arlés, escribano mártir.
San Ginés de Brescello, obispo.
San Ginés de Roma, comediante mártir.
San Gregorio de Utrecht, obispo.
San Guarino de Ebroin, mártir.
San Gurloes de Quimperle, abad.
San José de Calasanz, presbítero fundador de las Escuelas Pías.
San Juan de Carpathos, obispo
San Julián de Siria, presbítero mártir.
San Luis IX, Rey de Francia.
San Magín (Magí, Máximo), apóstol y mártir de Tarragona.
San Marcien de Saignon, abad.
San Menas de Constantinopla, obispo.

San Gregorio de Utretch
San Peregrino de Colonia, obispo.
San Severo de Agde, abad
Santa Ebba de Coldingham, la anciana, princesa y abadesa.
Santa Erminia de Reims, virgen.
Santa Hunegundis de Homblieres, religiosa.
Santa Patricia de Nápoles, virgen.
Santo Tomás de Hereford, obispo.
Santos Eusebio, Ponciano, Vicente y Peregrino de Roma, mártires.
Santos Julio y Hermes, mártires.
Santos Nemesio, diácono; y Lucila, su hija; mártires de Roma.
Santos Tito y Timoteo, obispos (Iglesia Oriental).
Todos los Santos Patriarcas de Constantinopla (Iglesia Oriental).
Beata María del Tránsito de Jesús Sacramentado, virgen fundadora.
Beato Luis Urbano Lanaspa, dominico mártir.
Beato Pablo Juan Charles, abad cisterciense, mártir de Rochefort.
Beato Pedro de Calidis, mercedario.
Beato Tomás de Kempis, religioso.
Beatos Miguel Carvalho, jesuita; Luis Sotelo y Luis Sasanda, presbíteros; Pedro Vázquez, dominico; y Luis Baba, religioso franciscano, mártires de Japón.
Santa María de Jesús Crucificado, virgen carmelita.
Beato José Cecilio de Santa María, carmelita mártir.

viernes, 24 de agosto de 2012

San Luis de Francia, Rey, Cruzado y Santo

Muerte de San Luis en Damieta
Pregunta: He leido la vida de San Luis y, aparte de decir que ayudaba a los pobres, llevaba una vida de oración, etc., también explica que era santo por llevar a cabo unas cruzadas.¿Cómo se puede explicar eso hoy en día, que era santo matando a los infieles?? España

Respuesta: Hola. He tardado en responderle, pero son muchas cosultas y el tiempo no es algo que abunde en estos días. Lo primero que me gustaría saber es donde leyó que "es santo por llevar a cabo una cruzadas", porque esta afirmación no me parece nada correcta, solo se es santo por una cosa: acercarse a la fuente de la Unica Santidad: Dios, y para ello, practicar las virtudes que, también, proceden de Dios y sin él no son posibles: Fe, Esperanza y Caridad. O sea, que las obras de San Luis Rey de Francia (25 de agosto) y los santos, no son lo que les han alcanzado esta santidad, sino la fe y la caridad que les motivó a hacerlas. De seguro lo sabe, pero ya queda aclarado para los demás lectores. Hay demasiadas webs o publicaciones que exhiben estas "santidades guerreras" con demasiada liberalidad. Y San Luis, si es santo lo es por cualquier cosa menos por haber participado en guerras.

En cuanto a que como explicar hoy en día que la guerra, sea la que sea, podía ser motivo para ejercitar la santidad, pues solo hay una respuesta posible: los tiempos que corría. Se que no es una respuesta que satisfaga y ni siquiera exculpa a la Iglesia de sostener, alentar y predicar guerras. Luis fue hijo de su tiempo, y en su tiempo, el reconquistar el sepulcro de Cristo era toda una tarea de santos. 

Es un tema en el que entran muchos rasgos de la espiritualidad reinante en el momento. El modelo de santo había cambiado, ya no era el mártir, ni el eremita, sino el soldado esforzado que lucha por los "derechos de Dios". En toda la Edad Media, el caballero leal, devoto y valiente llenará la literatura, el arte y la devoción. Surgen las órdenes caballerescas, militares y redentoras de cautivos, algunas apoyadas en la milicia, como los mercedarios. Es todo un conjunto de expresiones de una sociedad militarizada hasta en lo espiritual. Esta visión ha durado muchísimo, aún después el lenguaje mitar continúa: "generales" de órdenes religiosas, "legionarios de Cristo", "milicia de Santa María", "cruzada del 36" etc. 

Por otro lado, no hay que ser ingenuos, detrás de estas guerras habían intereses expansionistas, comerciales y políticos, aún en el papado. Llevar la fe de Cristo, era llevar todo un sistema social, economico y cultural: la cristiandad, entendida como el mejor sistema de gobierno posible. Conquistar Tierra Santa sería convertirse en todo un emperador, y abría la posibilidad de conquistar más terreno. De esto no se libró San Luis, que era un santo varón, pero un gobernante muy listo, que concentró el poder en el rey, quitando poderes a nobles y reyezuelos dependientes de su trono. Su fracaso en las dos cruzadas que emprendió fue principalmente motivado por sus hermanos Carlos y Roberto, que hicieron lo que les vino en gana.

Y, como ya me extiendo mucho entrando en consideraciones políticas o históricas, que no son mi fuerte, vuelvo al meollo de la pregunta: como justificar una santidad en medio de la lucha... pues hoy no tendria la más mínima justificación, los santos tienen que ser portadores de paz y caridad, como lo fue Jesucristo. No es Luis, el único santo metido en estos berenjenales, San Bernardo (20 de agosto) predicó la Cruzada, conquistando a los fieles de indulgencias, aprovechamientos y promesas, de perdones y privilegios espirituales si se alistaban a la cruzada. Esto dio origen a movimientos populares de "cruzadas" de niños, de mujeres, y también de todo tipo de lacras sociales, que buscaban esos aprovechamientos y los que vinieran a cuento.

En fin, espero haberle podido ayudar en algo... le expreso mi opinión. Aquí puede leer otro artículo sobre San Luis y el Carmelo


A 25 de agosto además se celebra a
San Ginés de Arlés, escribano mártir.
Beato José Cecilio de Santa María, carmelita mártir.
Santos del 25 de agosto.

miércoles, 22 de agosto de 2012

San Bernardo VS la Inmaculada

San Bernardo con la cruz templaria
predica la Cruzada

San Bernardo (20 de agosto) es celebrado como uno de los grandes devotos de la Virgen María; en ocasiones se le pone incluso como paradigma de devoción mariana y por ello, de algunos santos se dice a veces que son unos de los mayores devotos de Nuestra Señora “desde los tiempos de San Bernardo”. El artículo anterior sobre su iconografía nos recuerda la “lactatio” mística como uno de los temas más repetidos en su iconografía. Algunas de las páginas marianas del Santo (especialmente en sus Sermones) son antológicas, como aquella en la que repite: “Mira a la estrella, invoca a María”.

PERO...
Hay una página de San Bernardo que tal vez llame la atención a algunos, espero que nadie por ello se sienta escandalizado. Por ello, antes que nada quiero transcribir las humildes palabras con las que concluye ese texto en las que de alguna forma reconoce el Santo que puede estar equivocado: “Pero cuanto os he dicho lo someto al juicio de alguien más prudente y entendido que yo, principalmente a la autoridad y examen de la Iglesia; y si en algo me separo de su sentir, estoy dispuesto a corregir mi juicio, lo mismo que en todo lo demás”.

Me estoy refiriendo a la “Carta 174”, dentro de las Obras Completas de San Bernardo, dirigida a los Canónigos de Lyon. En la edición bilingüe de la BAC en 8 tomos, se encuentra en el tomo VII (BAC Normal, nº 505, pp. 582-591). En la más antigua edición castellana en 2 tomos se encuentra en el II (BAC Normal, nº 130, pp. 1177-1181).  Esta última edición la fecha en el año 1140.

El argumento es el siguiente: Parece ser que en algunos lugares se estaba introduciendo la fiesta de la Concepción de María y el Cabildo de Lyon había decidido consultar al Santo sobre la oportunidad de celebrar esta fiesta. La respuesta de Bernardo nos puede sorprender. (Nota: pongo entre paréntesis los números de los párrafos de la carta, que voy resumiendo).

(1) Empieza el Santo “dorando la píldora” a los canónigos de Lyon, Iglesia a la que considera digna de alabanza “no sólo por la dignidad de su sede, sino además por su celo intachable y por sus laudables tradiciones”. Recuerda que “nunca se le vio admitir con facilidad innovaciones improvisadas” y por ello se sorprende de que introduzcan “una nueva celebración desconocida en los ritos de la Iglesia, que carece de fundamento y no la recomienda la antigua tradición”.
   
(2) Reconoce que hay que honrar a la Madre de Dios, pero puntualiza que “colmada de verdaderos título honoríficos, no necesita honores falsos”. (3) Admite que aprendió “a tener por santo y festivo el nacimiento de la Virgen, sintiendo firmemente con la Iglesia que recibió en el vientre la gracia de nacer santa”. (4) Recuerda los casos de Jeremías y Juan el Bautista y dice: (5) “Yo pienso que descendería sobre ella una bendición de santificación más plena, que no sólo santificaría su nacimiento, sino que haría también su vida inmune en delante de todo pecado. (…) Fue santo su nacimiento porque la inmensa santidad que salió de su vientre lo santificó”. (6) Pero añade: “¿Qué coherencia tiene pensar que la concepción debe ser también santa porque precedió a su nacimiento santo? (…) Previamente fue concebida privada de la santidad; por eso fue necesario santificarla una vez concebida, para que el parto fuera ya santo. (…) La santidad que se le concedió una vez concebida pudo santificar ciertamente su nacimiento posterior, pero de ninguna manera pudo retrotraerse a la concepción ya realizada”.
San Bernardo y la Virgen.
Relieve de madera. Siglo XVI
(7) Insiste el Abad de Claraval en que “no era posible que fuera santa antes de existir, ya que antes de ser concebida no existía” y cae en considerar vinculada la transmisión del pecado original con el acto generativo humano al afirmar: “¿Cómo pudo estar ausente el pecado donde estuvo presente el placer sensual?”. Para ello, según él, sería necesario afirmar que María “fue concebida no por obra de varón, sino del Espíritu Santo”, lo que con acierto dice que “es inaudito”. El fallo de Bernardo radica pues en su visión negativa de la sexualidad, a la que, como decíamos antes, vincula la transmisión del pecado original: “De ninguna manera pudo ser santificada antes de su concepción, porque no existía, ni en su misma concepción, por el pecado inherente”. (Decimos nosotros: ¿qué pecado hay inherente a la casta relación de unos esposos santos como Joaquín y Ana?).

(8) Afirma categóricamente que “la prerrogativa de una concepción santa se reservaba sólo al único que santificaría a todos. (…) Sólo él fue santo antes de su concepción”. (9) Tras todo esto responde a la cuestión de la celebración de la fiesta en estos términos: “Ante estos argumentos, ¿qué razón puede justificar la fiesta de la Concepción? ¿Cómo es posible, repito, afirmar que es santa una concepción que no es del Espíritu Santo, por no decir que procede del pecado, o cómo podremos celebrar como fiesta lo que no es santo?”. Y no se queda corto el Doctor Melífluo en sus siguientes palabras: “Gustosamente carecerá esta mujer gloriosa de un honor que parece honrar al pecado o conllevar una santidad falsa. Por lo demás, tampoco le agradaría una novedad contraria al rito de la Iglesia, novedad que es madre de la temeridad, hermana de la superstición e hija de la ligereza”.

Añade que sus consultantes deberían “haber consultado antes a la autoridad de la Sede Apostólica, y no haberse adherido con tanta precipitación e imprudencia a la ingenuidad de algunos indocumentados”. Menos mal que los últimos renglones de la carta arreglan un poco el desaguisado; son los que ya hemos transcrito antes de comenzar a resumirla y en los que humildemente se somete al juicio de la Iglesia. No podemos olvidar que lo que en esos momentos la Iglesia no había definido era materia opinable.

Pensemos que en la época de San Bernardo aún no estaba madura teológicamente la cuestión de la Inmaculada Concepción de María, y por ello habían de pasar 714 años de reflexiones y controversias desde que se escribió esta Carta hasta que un Papa, el Beato Pío IX, el 8 de diciembre de 1854 definiera solemnemente que 

La doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles” (Dz 1641).
Por otra parte, lo que tenía claro San Bernardo es la necesidad absoluta que todos tenemos, incluida la Virgen María, de la redención de Jesucristo, y aún no se habían creado términos teológicos como “redención preventiva”. En lo que falla nuestro Santo es en mantener la opinión teológica, común en su tiempo, que vinculaba la transmisión del pecado original con la transmisión de la vida a través del acto sexual y que por tanto habrían tenido que transmitir Joaquín y Ana al concebir a María; al menos no toma en consideración la tradición apócrifa del “abrazo ante la Puerta Dorada de Jerusalén” por medio del cual hubiera sido concebida milagrosamente María.

En cualquier caso, como fiel hijo de la Iglesia y como verdadero devoto de la Virgen, si San Bernardo de Claraval hubiera conocido la evolución posterior de la mariología, habría festejado de todo corazón esa definición dogmática que tuvo lugar siete siglos después de su vida, y habría depuesto totalmente cualquier prejuicio ante la celebración de lo que en su época no era sino una innovación.


P. Ángel Luis Estecha González

domingo, 19 de agosto de 2012

Iconografía de San Bernardo

Pregunta: Hola Ramón. primero quisiera felicitarte por tu blog realmente esta muy bueno e interesante, tiene mucha y muy buena información a la cual solo se puede tener acceso mediante libros especializados pero con una presentación visual y informativa más divertida y directa. Perú.
Respuesta: Hola… muchas gracias por tu elogio al blog, los que me ayudan y yo te lo agradecemos. Es una tarea apasionante el poder ayudar a otros sobre estos temas de santos, iconografías. Me precio de tener una página que actúa directamente con las personas que preguntan y por ellas tiene su sentido de ser, que no intenta presentarse como la mejor ni como la que tiene toda la verdad.
 
P: Soy ex-alumno del Colegio Ciencias del Cusco, fundado en 1619 por la orden jesuita bajo el nombre de "Colegio Real de San Bernardo Abad". A principios del siglo pasado los profesores procedieron a la secularización total del colegio y se perdió mucha iconografía relacionada al patrón. Actualmente solo se conserva una imagen pero sin ningún tipo de iconografía relacionada. Por todo esto quisiera pedirte me respondieras, por favor, las siguientes cuestiones:

¿Cuales son los todos los atributos iconográficos de San Bernardo?
Pues son varios, aquí te listo los más comunes, evidentemente, a veces hay unos, y otras veces son otros:

1. Hábito blanco y escapulario negro: Comúnmente tiene el escapulario blanco, o no lo tiene de plano, por error. Al fundar el Císter, se cambió de color porque era más barata la tela blanca que teñirla de negro, color del hábito de los benedictinos, pero conservó, como signo de unión al tronco del árbol de San Benito el color negro en el escapulario.
2. Báculo: indica su condición de abad. Debería ir con la voluta hacia dentro, porque indica que su poder de jurisdicción es dentro del monasterio. Los obispos lo llevan hacia fuera. Es un concepto no conocido por casi nadie y por tanto no respetado. Tampoco es gran cosa.
3. Mitra: a los pies, porque rechazó ser obispo.
4. Libro: En su caso indica que es escritor sagrado , a veces son varios, a los pies.
5. Lirio: su pureza virginal y también su devoción mariana.
6. Iglesia y cruz patriarcal (doble): atributos propios de los fundadores de órdenes religiosas, al menos de las antiguas. Aunque a veces los lleve, en realidad él no es el fundador del Císter, pero si su gran impulsor y consolidador.
7. Colmena: Es poco representado este atributo. Recuerda que cuando niño unas abejas pusieron miel en sus labios como preludio de la dulce palabra que saldría de su boca. No en vano se le llama el Doctor Melífuo.
8. Un diablo o dragón: significa las herejías que combatió. No le es muy frecuente este atributo y a veces por ello se le confunde con San Bernardo de Menthon
9. Símbolos de la Pasión del Señor: a veces carga con la columna, los azotes, los clavos, la corona de espinas… Es posible que el origen de esto esté en su insistencia en la Cruzada para rescatar los Santos Lugares, y le ponen como custodio de esas reliquias. También puede ser alegoría de su devoción a la Pasión de Cristo.  En ocasiones él mismo ayuda a Cristo a cargar la Cruz. Una leyenda cuenta que estando en oración, Cristo desclavó un brazo de la cruz y le abrazó, dándole consuelos en su oración; este milagro también es muy representado en la pintura principalmente.

En la pintura es frecuente el tema de la lactación mística, en que se le ve recibiendo un chorro de leche del seno de la Virgen María. Amén de todo tipo de consideraciones más o menos válidas, es un símbolo de la sabiduría celestial, dada como alimento.

P: ¿Cual crees Tú que seria la iconografía mas idónea para representarlo tomando en cuenta que es patrón del colegio?
R: Como me dices que el santo no tiene atributos alguno, yo le pondría (dependiendo de la imagen, que no me envías) en la mano derecha un báculo, en la otra un libro y sobre este una iglesia como fundador de Orden. A los pies pondría la mitra. Y como distintivo del colegio, a su lado pondría una maqueta del colegio, o, si la imagen lo permite (o sea, si no se ve mal) pues una banda de graduado, o un birrete de Doctor, eso sí, a los pies, no en la cabeza… Si veo la imagen, me puedo hacer una idea.

San Esteban Harding recibe a
Bernardo y 20 compañeros
3.-lei en un libro de iconografía español, que también se le representaba con un perro rojo, por un sueño que tuvo su madre antes de que naciera ¿que tan cierto es esto?...me interesa particularmente porque el color rojo es el color representativo del colegio y del equipo de futbol profesional.
 
Efectivamente, la leyenda cuenta que su madre, estando embarazada, soñó con un perro blanco con el lomo rojo, que ladraba incesantemente. Lo consultó con un religioso, que le dijo que su hijo sería un gran predicador, que guardaría la fe católica y con su lengua sanaría las heridas de muchas almas. El perro blanco y rojo es un atributo casi desconocido de Bernardo de Claraval, además le confundiría con el de Menthon, que se acompaña con un perro de manchas (un "san bernardo").


P: Disculpa que abuse de tu paciencia, adicionalmente quisiera pedirte un favor más:
R: No te disculpes, si esto no me gustara, no me metería en estos berenjenales…

A nosotros se nos conoce cariñosamente como burros por una vieja rivalidad con otro colegio tricentenario de la ciudad a los que les dicen chanchos (su patrón es san Antonio abad)...pero no encontré ningún vinculo que relacionara el burro a nuestro patrón y la gente invento una leyenda que con el tiempo se hizo parte de la cultura popular Cusqueña: "San Bernardo en sus traslados llevaba sus libros sobre el lomo de su burrito" esta leyenda popular es más larga y no te quiero cansar ni abusar de tu paciencia.

Con respecto a San Bernardo y el burro. La leyenda que me cuentas será muy bonita (espero que me la cuentes completa, en este “trabajo” lo que tenga que ver con santos nunca es demasiado), pero no tiene fundamento alguno, Bernardo para trasladarse de un lado a otro por media Europa, predicando, pacificando, organizando la cruzada, fundando monasterios usaría un caballo o una carroza, y esto, por pobre que fuera.

Agradezco tu paciencia al leer mi mail; discúlpame si me explaye demasiado; y te doy gracias de por adelantado por dar respuesta a mis 5 preguntas. Nuevamente "FELICITACIONES" así con mayúscula y resaltado por tu blog es realmente muy bueno!!!....me despido deseándote que el ALTISIMO te colme de bendiciones y éxitos...hasta pronto. ¡Un biólogo apasionado por los animales, incluso en el arte religioso!

La paciencia forma parte de esta pasión por los santos, así que leer tu e-mail ha sido un gusto. Era largo, pero es normal que hayas querido darle un sentido a lo que preguntabas, además me ayuda a clarificar la respuesta, ver el nivel cultural de la persona que pregunta, su educación, etc., etc. Y gracias de nuevo por el elogio… me sonrojaré.

Y, para completar, puedes leer un poco sobre el Arte Cisterciense


A 20 de agosto además se celebra a 
San Oswin, rey y mártir.
San Rönvald de Orkney, conde mártir.   
Beato Gerado el Grande, fundador.

sábado, 18 de agosto de 2012

San Roque, vida y leyenda


Pregunta: Agradecería recibir información sobre la vida de san roque y el porque se lo asocia con un perro. Desde ya muy agradecido y lo felicito por el impresionante trabajo que realiza, lo claro y bien completo de las respuestas. He pasado horas leyendo en su blog un poco de cada cosa, desburrándome un poco. Argentina.

Respuesta: Gracias por dedicarle tantas horas al blog, me halaga que te guste.

San Roque de Montpellier, peregrino. 13, 16 y 18 de agosto.


De San Roque hay algunos datos históricos, pero lo más que se sabe es por tradición oral, aunque de existir, existió, eso no tiene duda. Así que ni es un mito celta, ni una antigua divinidad pagana reconvertida. Estos pocos datos afirman que nació en 1350 (no en 1295, como se decía antes) y nació en una familia de clase media. Desde su nacimiento tenía un curioso lunar en forma de cruz que, típico de los tiempos, fue tomado como una señal divina. 

Muy joven, Roque perdió a sus padres y decidió hacerse peregrino y atender a los necesitados, por lo que dio todo su dinero a los pobres y confió a su tío administrar sus bienes en beneficio de estos. Se dirigió a Roma, pero deteniéndose en cada sitio que podía cuidar enfermos e inválidos. En Roma estuvo tres años y, de regreso a su casa, pasando un tiempo en Piacenza, atendiendo a los enfermos, quedó contagiado de la peste.

Desalojado de la ciudad, donde tanto bien había hecho, se refugió en un bosque, esperando morir. Alli, día tras día, un perro le llevaba un trozo de pan; el dueño del perro, que no era hombre piadoso ni siquiera una buena persona, quedó admirado por semejante hecho y se convirtió, arregló sus asuntos y cambió de vida. Contra todo pronóstico, Roque sanó de la peste, se dirigió a su tierra, que estaba en ese momento en guerra. No fue reconocido, sino tomado por un espía, y sin juicio alguno lo enviaron a la cárcel, y según la historia estuvo entre 5 y 8 años entre rejas, donde murió. La leyenda dice que, al ser preparado su cadáver, su abuela lo reconoció por el lunar. 

Esto es la historia, pero como siempre… hay una leyenda creada posteriormente y que busca florear la vida del santo, hacerla más vistosa: Roque era hijo de Juan y Libera, príncipes de Montpellier y descendiente de la Casa Real francesa. Sus padres no podían tener hijos y rogaron a la Virgen María les concediera un hijo. Nacido este (con lunar incluido), le llamaron Roque. El niño se abstenía del pecho de su madre dos días a la semana, para ayunar. A los siete años ya hacía todo tipo de obras piadosas y caritativas. Entonces su padre cayó enfermo y le dijo: “Roque, me estoy muriendo. Como legado te dejo cuatro cosas; la primera, servir a nuestro Señor Jesús; la segunda, servir siempre a los pobres; la tercera, te nombro dueño de mi propiedad y bienes, que deberás emplear en beneficio de los pobres; la cuarta, que siempre haya en tus casas, espacio para pobres, enfermos y huérfanos”.

Cuando Roque tenía 20 años, su madre murió y él se dedicó a visitar las casas de los pobres, a ayudar a enfermos y necesitados de palabra y obra. A las chicas pobres les dotaba para que pudieran casarse, en fin, que todo lo que su padre le había dejado lo dio a los pobres. Cuando consideró que había cumplido a su padre, decidió llevar vida de peregrino. Después de un largo viaje por varias regiones, llegó finalmente a Roma, que estaba llena de apestados. Obtuvo alojamiento en el palacio de un cardenal que, al poco tiempo, también cayó enfermo, pero Roque lo sanó haciéndole la señal de la cruz.

Permaneció tres años con el cardenal, dedicado a los enfermos y los pobres, sin revelar su origen noble. Cuando el cardenal murió, se fue a Piacenza, pues había oído decir la peste hacía estragos allí. Se llegó al hospital donde pasó mucho tiempo acogiendo pobres, hasta que un día tiene la visión de un ángel que le dice: "Roque, levántate y prepárate a sufrir tu propia llaga”. En ese momento se dio cuenta de que había enfermado de peste, por lo que fue arrojado por los mismos que hasta hacía poco atendía. Algunos protestaron, pero el dueño del hospital mintió: "El peregrino enfermó de la peste y se fue en contra de nuestra voluntad”.

Algunos lo buscaron, temerosos que Dios les castigara con más plagas, por arrojar a un hombre tan bueno, pero no le hallaron. Roque se fue a un bosque, donde se hizo una choza. Por un milagro, de la tierra brotó una fuente que le daba agua. A los pocos días apareció el perro con el pan en la boca, y el ya conocido dueño, llamado Gottard que le persigue y halla a Roque, que le dice: "amigo, aléjate de mí, porque tengo la plaga”. El joven se va, pero regresa impactado si no debía hacer lo mismo él, que es cristiano, mientras su perro es un animal. Roque le contestó que aunque cumpliera los mandamientos, que dejara todo, se hiciera pobre con los pobres, salvaría su alma y ocurriría un milagro. Así fue, Gottard lo dejó todo, se dedicó a los pobres a pesar de su familia y entonces llegó el milagro: sanaron los apestados de Piacenza.

Entonces, Roque oró para que Dios le librase de su enfermedad, y así pasó. Se dirigió a su tierra natal y pasó lo que ya sabemos. Error, cárcel, muerte, reconocimiento y entierro solemne, salvo que la leyenda incluye otros detalles: una intervención mariana, la confesión y comunión y un pergamino en el que Roque aclara quien es en verdad.

En 1485 las reliquias fueron trasladados desde Montpellier a Venecia, hecho que desplegó su culto por toda Europa, sobre todo gracias a los franciscanos, que le hicieron terciario de su orden. Las primeras representaciones del santo están en Nuremberg y Bingen, asimismo los primeros traslados de otras reliquias fueron a Amberes. Así que fueron los Países Bajos los que fomentaron más su culto. En los campos de Francia, el 16 de agosto se bendicen hierbas que mezclan con el forraje, para la protección del ganado. 

Es patrón contra la peste, el cólera y otras epidemias, y para el dolor en los pies, las rodillas y las piernas, la rabia, la peste y todo tipo de accidentes y llagas. También protege a presos, enfermos, hospitales, hospicios, médicos, cirujanos, farmacéuticos y sepultureros, peregrinos, agricultores, jardineros, vinateros, camineros, carpinteros,  fabricantes de fuegos artificiales, marinos y carreteros. También es patrono de las ciudades de Montpellier, Parma, Venecia y cientos de pueblos.

Su iconografía aunque variada, es abundante y perfectamente reconocible: viste de peregrino (bastón con calabaza, sombrero, esclavina con concha). Suele levantar la ropa con un bonito gesto, para mostrar las llagas, y casi siempre le acompaña el perro, que lleva el pan en la boca, y a veces un ángel. Su fiesta es el 16 de agosto, pero también aparece a 13 ó 18 del mismo mes.


Fuentes:
-“La leyenda de oro para cada día del año”. Volumen 2. PEDRO DE RIBADENEIRA. Barcelona 1865.
-http://www.franciscanos.org/bac/sanroque.html



A 16 de agosto además se celebra a  
Santa Triaise de Poitiers, reclusa.
San Teodoro de Octodorum, obispo

miércoles, 15 de agosto de 2012

La Asunción de Guanabacoa

Nace el poblado de Guanabacoa, la Habana, en 1554, como una reducción indígena, al ser abolidas las encomiendas y la esclavitud (de los indios, que fueron sustituidos por negros de África). Los indios fueron dotados con tierras comunales. Es la primera población como municipio dependiente que tendrá la Habana. En 1578 ya existía la primera capilla, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, con cura propio. En 1607 fue elevada a la categoría de parroquia de ingreso. En el siglo XVIII lo sería de ascenso [1], y lo fue hasta que esta terminología fue abolida. En 1689 era la quinta población más importante, con 400 familias, en gran parte inmigrantes canarios, que a mediados del siglo XVIII levantarían la iglesia de la Candelaria, luego convento de Santo Domingo, de padres dominicos. Los franciscanos, por su parte, levantarían el convento San Antonio por las mismas fechas [2]. Además, hay que mencionar la ermita del Señor Jesús Nazareno del Potosí, la iglesia más antigua de Cuba que permanece en pie. En 1743 fue nombrada Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Guanabacoa.
Nuestra Señora, en su retablo
Y vamos a lo que nos importa: La imagen de Nuestra Señora y su retablo.
La imagen que presidió el retablo, montado en 1750, procedente de algún taller español que no se ha identificado, no es la actual, sino que es una talla en madera, que tal vez llegó con el mismo retablo. Esta imagen tampoco sería la fundadora (se cree que sea un lienzo que se conserva en manos particulares y que se ha fechado como del siglo XVI). La talla estuvo durante años en el retablo, pero por su peso y dificultad de ser bajada y procesionada se decidió sustituirla por una de vestir y aquí entra una simpática anécdota: Decididos a no usar más la imagen tallada, y como no había otra, se llevaba  una imagen de Santa Catalina de Siena (1, Impresión de las llagas, y 29 de abril) del convento de las dominicas, se vestía como la asunción y se hacía la procesión. Todos los años se repetía la misma historia, el religioso franciscano encargado del quincenario y la Salve final, al llegar esta al final, en lugar de decir “Ora pro nobis Sancta Dei Genitrix”, decía “Ora pro nobis, Sancta Catarina”, que como nadie sabía latín, más les daba. Se cuenta que el padre Guardián, cansado, un año le dijo: “Este es el último año que canta usted eso”. Y mandó a tallar la imagen vestida que hoy se venera.
La imagen tallada, retirada del retablo, estuvo durante años al exterior, perdiendo solidez y policromía, luego pasó al bautisterio cuando este se convirtió en casi un trastero (aquí la conocí yo) y luego, digamos que restaurada, pasó a la sacristía. En todo este ínterin y hasta hace unos años, una imagen de yeso sustituía a la vestida cuando se bajaba esta para el mes de agosto. Cosas que pasan y que ya no extrañan. En la década de 1930, el retablo y la imagen sufrieron algunas modificaciones, como unos alerones lateraltes, que en origen eran remates de unas cortinas pintadas que había en la pared del fondo del retablo. A la imagen se le cambió la base, que tomó forma de nube, por motivo de la ornamentación propia de la fiesta, que diré luego.
1958. La Asunción a punto de
entrar en casa de la Camarera
En 1883 comienza para la imagen un período de gloria: La familia Lima se hace cargo del culto de la imagen, Rosario Lima Renté sería la primera Camarera. Las primeras procesiones se realizarían con una réplica que dicha familia tenía, hasta comenzar a ocuparse definitivamente de la imagen del templo. Dio esta familia un toque particular, mantenido hasta hoy día, al manto de la Virgen, único hasta donde yo haya visto: El manto en la asunción de María se vuelve hacia arriba, los laterales no caen, sino que, a la par de las manos, se eleva, dando el efecto de vuelo ascendente. Toma cuerpo ayudado por las ráfagas que rodean la imagen.

En esta época comienza la tradición del quincenario, con el izamiento de la bandera entre repiques  y cohetes. El día 14 la imagen salía en procesión desde la casa de la camarera (había sido llevada días antes a escondidas, para ser vestida) hasta la iglesia parroquial. El día 15 era la procesión general, desde la iglesia, y de varias horas de duración. Tenía esta procesión la particularidad de ser con costaleros, como los pasos procesionales tradicionales de España y América. Eran los estibadores del puerto, que previamente ensayaban. Las andas eran un sepulcro, del que salía una nube llena de angeles, a la que se acopló la nube de la base de la Virgen, hecha expresamente para esto. El día 22, la octava, actual festividad de María Reina, volvía a celebrarse con solemnidad y se hacía la procesión de vuelta a la casa de la Camarera, para luego llevarla a la iglesia de nuevo de forma discreta. 

2005: De nuevo la Asunción en las calles.
Así hasta 1959. Los Lima perdieron todas las propiedades, se fueron del país, rumbo Estados Unidos y la casa de la Camarera (aún se le conoce así) se convirtió, con los muebles y artículos de la familia, en el museo de historia local. Y llegaron los años 90, de mi primera juventud. La ausencia de 40 años sin procesiones solo logró enardecer el deseo de los más jóvenes por "sacarla a la calle". Eran años difíciles y cualquier manifestación de fe, era manifestación de libertad y cambio, y las procesiones eran momentos de hacerlo presente. Así que la procesión de la Tutelar, por dentro del templo, donde la prohibición no llegó, se convirtió en verdadera batalla. Al asomarse la imagen a las puertas del templo, los gritos de "que la saquen", o "la Virgen a la calle", eran tremendos. Turbas de fieles al régimen empujaban el trono hacia dentro, mientras que cientos de fieles desde dentro de la iglesia empujaban hacia fuera. Nunca pasó de eso. Era fervor popular en toda regla: unos por la Virgen, otros por el régimen. Hoy de los últimos quedan pocos, y de los primeros, miles que la acompañan en la calle, desde el año 2001, que pudo volver a salir la procesión del 15 de agosto, hasta hoy. Siempre haciendo las paradas reglamentarias, como la iglesia de los escolapios y la más emotiva, frente a la casa de la Camarera, y volteándose hacia la puerta.

Es la historia de Ella, la Asunta, pero es también la de nosotros, los que han nacido junto a ella, y los que, siendo del pueblo de al lado, hemos aprendido a quererla, enamorados muchos, desde la primera vez que la vimos y más de unavez hemos cantado aquello de: "Con voz vibrante, Guanabacoa/canta a la Virgen ante su altar:/Es la Asunción, canta su loa,/es nuestra fiesta, la Tutelar"

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[1] En 1858 se estableció esta clasificación de las parroquias: "de ingreso", "de ascenso" y "de término", y dependía de la ubicación, capacidad económica y poblacional del territorio de la parroquia. De ingreso eran las iglesias menores, donde, precisamente, ingresaban los nuevos ordenados, que podían ser promovidos a una parroquia de ascenso. Las de término, luego de unos años de ordenado, si se accedía a una, solían ser vitalicias, de ahí el nombre de "término". Esta clasificación ya no está vigente, pero permanece escrita en manuscritos, sellos, libros e inventarios.

[2] Luego de la exclaustración, al volver los religiosos, los escolapios tomaron el convento San Antonio e iglesia Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que había sido de los franciscanos, y estos tomaron el convento de Santo Domingo, mientras estos se fueron a otras zonas de la capital. La Candelaria antigua de la iglesia y convento dominico, pasó a la iglesia de la Asunción, y está vestida de la Merced, mientras que la verdadera Merced, es la que está como el Carmen. Cosas de imágenes. 

lunes, 13 de agosto de 2012

Hermanas santas

Pregunta: Hola, excelente tu blog. Conoces algún par de hermanas santas, además de Justa y Rufina? Desde ya muchas gracias! Argentina

Respuesta: Hola. Gracias, hago lo que puedo con la página. Hay más, claro. Intentaré decirte las que la memoria me traiga, y seguro se quedan algunas fuera:

Santas Aldetrudis (25 de febrero) y Madelberta (7 de septiembre).
Santa Bibiana y Santa Demetria. 2 de diciembre.
Santas Branca (4 de junio) e Iia o Jies (3 de febrero).
Santa Gertrudis de Nivelle (17 de marzo) y Santa Begga (17 de diciembre).
Santas Inés de Asís (2 de diciembre) y Clara de Asís (11 de agosto y 23 de septiembre).
Santas Maura y Brígida de Beauvais. (30 de enero y 13 de julio).
Santas Nunilo y Alodia de Huesca. (22 de octubre).
Santas Odilia y Irma de Colonia, mártires. (21 de octubre).
Santas Saturnina y Fortunata de Neuenheerse, mártires. (20 de mayo, 17 de junio, 2 de septiembre y 6 de noviembre).
Santas Segunda y Rufina de Roma, mártires. (10 de julio).
Santas Waltrudis de Mons (9 de abril) y Aldegunda de Maubege (30 de enero).
Santas Fe, Esperanza y Caridad de Roma, mártires. (1 de agosto). Santas Lucía, Dorotea y Germana de Colonia, mártires. (21 de octubre).
Santas Nobiliana, Nicoletta y Europa de Colonia, mártires. (21 de octubre).
Santas Promptia, Franca y Possenna. (3 de diciembre). 
Santa Inés (21 y 28 de enero) y Santa Emerenciana (23 de enero, 16 de septiembre y 5 de febrero, Iglesia Ortodoxa). En realidad, hermanas de leche, si acaso.
Santas Herlindis y Redlindis de Aldeneyk (13 de febrero, en Hasselt; 12 de marzo; 22 de mayo y 12 de octubre).

Y de todas, un poco de unas:
Santas Maura y Brígida de Picardie, vírgenes mártires. 30 de enero (traslación de las reliquias) y 13 de julio. 

Maura y Brígida socorren a los pobres
Según la leyenda, Maura y Brígida eran hermanas gemelas, de sangre real, pues eran hijas de Ella, rey de Escocia, y de su mujer, Pantilemona. La reina habría muerto de parto y ambas niñas fueron educadas piadosamente por su padre. Maura era aficionada a la oración y la penitencia y Brígida a la caridad a los pobres y enfermos. Un ejemplo de “Marta y María”. Aunque su padre arregló sendos matrimonios para cada una, se negaron, por su deseo de permanecer entregadas a Dios.

A la muerte del rey, las dejó al cuidado de su hermano Hyspad. Ellas, en se escaparon y se fueron de peregrinación a Roma y Jerusalén (la leyenda se extasía en prodigios y milagros que obraron en este viaje). Al regresar, al pasar por Balagny-sur-Thérain (Picardie) fueron atacadas y asesinadas por unos godos. Allí mismo fueron enterradas y veneradas como mártires, recibiendo un culto local. En el año 654, la reina Santa Bathilde (30 de enero) se informó de la multitud de milagros ocurridos en su tumba y ordenó que se trasladasen las reliquias al monasterio de Celles, fundado por ella misma.

Cuenta la leyenda que al llegar al Oise, las novillas blancas que trasladaban el carro torcieron el rumbo y se encaminaron a la iglesia del pueblo más cercano: Nogent-sur-Oise, donde se negaron a caminar más. La reina entendió esto como una señal divina y allí mandó se quedasen. En el siglo XII se levantó un hermoso santuario para alojar las reliquias y en 1185 el papa Urbano III reconoció oficialmente su culto y les asignó oficio litúrgico de vírgenes mártires.