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domingo, 31 de marzo de 2013

De Santa Cornelia y compañeros

Santa Cornelia de Túnez.
Dominicos de Amsterdam
Pregunta: Estimado amigo gracias por este blog, desde venezuela quisiera saber sobre una santa martir que se llama cornelia, y quisiera saber más sobre ella . Su vida, obra y para que nos ayuda para interceder ante el trono celestial por nosotros. Muchas gracias, desde venezuela un grato saludo.

Respuesta: Gracias a ti por leer el blog, yo solo hago lo que buenamente puedo. Santas de este nombre tenemos al menos tres en los martirologios, aunque no es mucho lo que podamos sacar de lo que nos ha llegado, y tampoco son muy conocidas ni veneradas. Y si alguna es representada lo es porque su nombre es medianamente popular en algunos sitios de Europa, lo que ha llevado a fabricantes de estampas a representarla, buscando agradar a las que buscan santa con su nombre (no es el único caso, así hallamos a "santa" Luisa o a "santa" Carolina). Y resumo del Acta Sanctorum:

Santa Cornelia de Túnez, mártir. 31 de marzo.
Pertenece a un grupo de mártires tunecinos, que menciona el martirologio pseudo-jeronimiano. Son Aneso, Félix, Diódolo, Porto, Abda, Valeria y la misma Cornelia. Otras versiones de este martirologio añaden a Teódulo y Dionisio, y otras, a 7 vírgenes sin nombre conocido. Y no falta quien añada la cifra de "300 compañeros". Tampoco está clara la fecha de martirio. 259, 300... Unas reliquias de Cornelia se veneran en la catedral de San Vicente de Saint-Malo, Bretaña. En alguna representación la he visto con una paloma, pero que me maten si sé el por qué.

Santa Cornelia, mártir. 14 de abril.
Santa Cornelia, que como no
nos dicen cual es, pongamos
que es la del 14 de abril.
También aparece en el martirologio pseudo-jeronimiano, junto a los mártires Optato, Arcilao, Sinfronio, Frontino, Máximo, Décima, Marcia, Fortunata, Donato, Tiburcius y Valento. Los datos de este grupo son más imprecisos aún que el anterior: En algunas versiones solo aparecen los cuatro primeros, en otras aparecen, pero con variantes (Arcilao como Arquileo, por ejemplo). El martirologio de Tamlacht omite de este grupo a Arcilao, poniéndolo aparte. En otros sitios aparecen sólo Donato, Tiburcius y Valento, más otro Tiburcio y una virgen de nombre Valeriana. Y, por último, el martirologio de Praga los trae a todos, añadiendo a Cipriano, diácono. Tampoco el sitio exacto del martirio se conoce. Se señala Mesopotamia genéricamente.

Santa Cornelia de África, mártir. 20 de abril.
De nuevo regresa el martirologio pseudo-jeronimiano a sacarnos de dudas. Esta Cornelia forma parte de otro grupo martirial, en este caso de África, aunque sin localizarlo en un punto determinado. Sus compañeros son Servano, Araico, Silvano, Fortunato, Juan, Honorato, Donato, Marcia, Gema, Comelia, Gemina, Fortunata y Vincencia. Otra vez tropezamos con dificultades, pues el martirologio de Lucca los pone a 12 de mayo, con casi todos los nombres, cambiando Honorato por Orato y omitiendo a Vicencia. Y así, por el estilo. Los manuscritos de París, Praga o Ausburg solo mencionan a "Servano y compañeros" o "Araico, Silvano y compañeros".

viernes, 29 de marzo de 2013

San Bertoldo, Padre Nuestro

Volvemos hoy a nuestro santoral carmelita, al que cada día vamos añadiendo más santos, sabiendo que será dificil completarlo, tal como dice el abad Tritemio "¿Quién capaz será de contar los infinitos santos que ha dado al cielo ese orden siempre magnífico, siempre grande, siempre santo? Al guarismo y a la contabilidad misma exceden, y para decirlo de una vez, necesario fuese el poder reducir á expresion las estrellas del cielo, para poder decir cuantos son los santos que ha producido el Carmelo". Nos toca hoy otro de los santos semi-legendarios y antiguos, para lo que volvemos a valernos de "Flores del Carmelo":

San Bertoldo, confesor. I General Latino. 29 de marzo.
La leyenda de este santo padre nuestro empieza en Hungría. Estaba San Gerardo Sagredo (24 de septiembre), apóstol de Hungría y carmelita, en su catedral, cuando se acercó a él Guido de Malefayda, noble que había estado bajo las órdenes del emperador Enrique en la guerra para reponer a Pedro, rey de Hungría en su trono. Hablaron ambos, y contándole Gerardo de las excelencias del Monte y Orden del Carmelo, quiso Guido abandonar la milicia para ingresar como religioso. El santo obispo tuvo una revelación de que Dios no le quería religioso, sino casado para que diera al mundo, a la Iglesia y la Orden del Carmen, grandes luminarias de santidad. Obedeció Guido y aceptó el ventajoso matrimonio con una noble que le ofreció el emperador en pago a su destreza militar. Pasaron los años, y en 1060 nació el primer hijo del matrimonio: el Beato Audemar (7 de julio), que sería obispo de Puy-Vezelay, Francia. Y el segundo fue nuestro santo: Bertoldo.


Nació en 1073, ya hijo de la madurez de sus padres. Claro que desde niño fue piadoso y listo, inclinado a la bondad y a la obediencia. En cuanto tuvo la edad suficiente fue enviado junto a su hermano a la universidad de París, donde se doctoró a los 22 años, y por estas mismas fechas debió ser ordenado sacerdote. Para estas fechas ya su hermano había sido nombrado obispo y le prometía una carrera de ascenso en la Iglesia o en la sociedad, pero en el interior de Bertoldo anidaba el desprecio por el mundo y los honores. Sucedió que murieron sus padres, lo que para el santo fue de gran dolor, pero al mismo tiempo, un viso de libertad para elegir estado.


San Bertoldo.
Anónimo flamenco.
En 1095, Urbano II proclamó la Cruzada, nombrando a Audemar como legado pontificio y Bertoldo se le sumó. En 1098, en el cerco de Antioquía las cosas se pusieron feas y los sitiadores se convirtieron en sitiados, y legó el hambre, la sed, la muerte, y comenzaron las enfermedades. Bertoldo prometió a Dios vestir el hábito de la Madre de Dios en el monte Carmelo si los libraba. Entonces se le apareció Cristo acompañado de María y San Pedro (29 de junio, 1 de agosto, 18 de enero, 22 de febrero y 18 de noviembre), revelándole que serían librados. Esa noche bajó fuego del cielo, que diezmó las tropas sarracenas, lo que animó a los cristianos a cargar contra el enemigo. Llevaban consigo la Santa Lanza que había atravesado el costado de Cristo, hallada por un sacerdote un tiempo antes, por revelación de San Andrés (!). Cuando salieron del campo, ocurrió otro prodigio: del cielo bajaron, montados en caballos blancos, San Jorge (23 de abril), San Demetrio (9 de abril, 8 y 26 de octubre), San Mauricio (22 de septiembre y 22 de febrero) y San Mercurio (11 de noviembre; 24 de noviembre, Iglesia Oriental; 16 de junio, traslación de las reliquias e Iglesia Copta; 1 de agosto, dedicación de la basílica de Saifain) que ayudaron a los cristianos, perdiendo la vida 100.000 moros. Conquistada la ciudad, a los pocos días murió Audemar y fue enterrado allí mismo. Prosiguió Bertoldo con los cruzados, y llegaron a Cesarea el día de Pentecostés. Como le quedaba cerca el Monte Carmelo, Bertoldo organizó una peregrinación de militares y eclesiásticos. Allí habló al abad de su promesa, pidiéndole le admitiera entre sus religiosos en un breve tiempo, a lo que accedió el abad.

Acompañó Bertoldo a los soldados al sitio de Jerusalén, donde igualmente padecieron muertes y plagas. Finalmente, el 18 de julio de 1099 tomaron la ciudad. Tuvo Bertoldo de su hermano bajando del cielo y entrando el primero en la ciudad. Y no solo eso, sino que fue visto por muchos junto a los muertos que no habían llegado a la ciudad Santa, recorriendo los Santos Lugares. Una vez iniciado el gobierno cristiano, se despidió Bertoldo del rey Godofredo y se fue al Carmelo. Allí pidió el hábito alos 28 años, en el año 1100. Como si leyeráis otras vidas de santos: Aventajaba a todos los religiosos en la oración, la penitencia, la humillación, la caridad, etc. Tenía la devoción de rezar un Avemaria y una Salve en cada una de las horas canónicas, costumbre esta que, según la leyenda, introdujo en el oficio propio de la Orden, junto con el rosario, que habría aprendido del Venerable Pedro el Ermitaño.
 

Vivió como un religioso ejemplar durante muchos años. Fueron años en los que muchos hombres deseosos de abandonar el mundo se instalaron por su cuenta en el Monte Carmelo, viviendo cada uno como estimaba conveniente, surgiendo algunas disputas y encontronazos con los carmelitas, auténticos hijos de Elías (!). En 1137 ocupó la sede antioquena el patriarca Americo, y Bertoldo con algunos religiosos, le visitó para pedirle solución a aquello. Visto el caso, el patriarca determinó que los diversos eremitas se uniesen en cenobios y que estos, y los monasterios ya existentes, guardaran la misma regla: la que Juan, patriarca de Jerusalén había escrito en 412 para los "carmelitas" y que se guardaría hasta que San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre y 8 de abril) entregara la nueva y definitiva Regla. Mandó el Patriarca que todos los religiosos y monasterios estuviesen bajo un abad General, para lo cual eligió a Bertoldo, como sucesor de San Elías, y aunque intentó negarse aduciendo su edad, sus pecados, su indignidad, el patriarca no le escuchó y le confirmó como tal.


San Bertoldo.
Carmelitas de
Santa Clara, California.
Ya como General (primer general latino, recordad que desde San Elías había habido "padres generales") impulsó la vida regular, la devoción mariana, la perfección y la caridad evangélica. Construyó el convento del Monte Carmelo cuyas ruinas aún se conservan, al estilo de los monasterios occidentales, y restauró otros que habían sido desruidos por los sarracenos. Tuvo que padecer la ofensiva de los mahometanos, que iban tomando terreno, asolando poblaciones y monasterios, pasando a cuchillo a sus queridos hijos. Implorando misericordia a Dios por tanta tragedia, este le mostró en una visión las almas de todos los carmelitas mártires, que gozaban de la visión beatífica, en forma de corderos coronados por los ángeles.

En 1187, con 115 años y 45 como General, dejó a sus religiosos como únicas posesiones, la observancia de la regla, la caridad mutua y la mansedumbre. El 29 de marzo de ese mismo año expiró dulcemente y fue vista una paloma salir de su boca y subir al cielo. Fue enterrado en la primitiva iglesia de la Virgen, la edificada por Elías. Le sucedió en el Generalato N. P. San Brocardo (2 de septiembre). Como ya apuntamos en la vida de este y en la de San Cirilo de Constantinopla (6 de marzo), en 1635, el P. Próspero del Espíritu Santo, al "reconquistar" para la Orden el Monte Carmelo, comenzó una serie de excavaciones, identificando, sin mucha crítica, los sitios de Elías, los profetas y el primitivo convento. En una gruta, al tirar un tabique, aparecieron tres tumbas que, inmediatamente, y con poca crítica, identificó como las tumbas de los tres primeros Generales latinos: Bertoldo, Brocardo y Cirilo; reliquias hoy perdidas, aunque un cuerpo suyo se venera en las monjas carmelitas de Parma.

Su iconografía es bastante repetitiva: hábito, iglesia o plano de iglesia en recuerdo del monasterio que construyó, espada a los pies (aunque en realidad no fue a las cruzadas como militar), libro de constiruciones. No hay que confundirle con el Beato Bertoldo II (17 de mayo).



A 29 de marzo además se celebra a 
San Armogasto de Cartago y otros mártires.
Beato Raimundo Llull, terciario franciscano mártir.   

lunes, 25 de marzo de 2013

San Dimas, el Ladrón del cielo

Pregunta: Cual fue la historia de San Dimas. Argentina

Respuesta: Supongo me preguntas por:


San Dimas, el "Buen Ladrón". 24 y 25 de marzo.

San Dimas.
Se venera en la iglesia de Aránzazu,
San Luis Potosí, México.
Sobre este santo solo sabemos un par de cosas: Había recibido justo castigo por sus pecados e iniquidades, y que en el final de su vida confió en Cristo y manifestó su fe en Él, lo cual no es poco. Ni siquiera el nombre de Dimas es real (ni el del otro ladrón, Gestas), sólo parten de una leyenda apócrifa, que buscó darle orígenes a este peculiar personaje que aparece en unos momentos cruciales de su vida, de la vida de Cristo y de la nuestra, en tanto que su conversión se realiza en el momento en que se efectúa la salvación del mundo. Con respecto a su infancia, la deliciosa leyenda de San Dimas cuenta que cuando la Sagrada Familia huía a Egipto, perseguida por los soldados de Herodes, San José y la Virgen María hallaron una cueva donde fácilmente se podrían esconder, si les dejaban entrar. La cueva estaba habitada por unos ladrones, que les dejan entrar. San José les agradece, diciéndoles que su acto no quedará sin recompensa, y le anuncia que será su propio hijo (Cristo) quien ayudará al suyo (Dimas) en un futuro. Pero hay más, estaba el niño Dimas enfermo de lepra, y al preparar la Santísima Virgen el baño del Niño Jesús, pidió a la madre de Dimas que metiera a su niño en la artesa. Esta se negó, diciendo que Jesús se contagiaría, pero la Virgen le dijo que confiara. Accedió la mujer y los niños se bañaron juntos, y al salir, Dimas estaba limpio y sano de su enfermedad. 

El "Evangelio árabe de la Infancia", uno de los Evangelios Apócrifos, cuenta este pasaje, pero no dice que sean ladrones ni hace coincidir al niño enfermo con el ladrón de la cruz. Sin embargo, narra un encuentro de la Sagrada Familia con los dos ladrones, hombres ya, mientras que Jesús es un niño. Curiosamente, les pone otros nombres:
"Partidos de allí [de una aldea no nombrada], llegaron a una tierra desierta, y oyeron decir que no era segura, porque había en ella bandidos. Sin embargo, María y José se decidieron a atravesar aquel país durante la noche. Y, mientras marchaban, advirtieron que, al borde del camino, comparecían dos bandidos, apostados y destacados por sus compañeros, que dormían un poco más allá, para guardar el camino. Estos dos bandidos que acababan de encontrar se llamaban Tito y Dumaco. Y el primero dijo al segundo: 'Déjales el camino libre, para que pasen, y que nuestros compañeros no lo noten'. Dumaco no consintió en ello. Entonces Tito le dijo: 'Te daré mi parte de cuarenta dracmas si me complaces'. Y le presentó su cinturón como garantía, para decidirlo a callarse. Y, cuando María vio la noble conducta de aquel bandido hacia ellos, le dijo: 'El Señor Dios te protegerá con su diestra, y te concederá el perdón de tus pecados'. Y Jesús tomó la palabra, y dijo a María: '¡Oh madre mía, dentro de treinta años, los judíos me crucificarán en la ciudad de Jerusalén, y, conmigo, crucificarán a estos dos bandidos, Tito a mi derecha, y Dumaco a mi izquierda! Y, en el día aquel, Tito me precederá en el paraíso'. Y María repuso: '¡Esto os sea recompensado, hijo mío!'"

El "Evangelio de José de Arimatea", que es una recreación de una supuesta declaración de San José de Arimatea (17 de marzo), dice:
"El primero [de los ladrones], llamado Gestas, solía dar muerte de espada a algunos viandantes, mientras que a otros les dejaba desnudos. Colgaba a las mujeres de los tobillos, cabeza abajo, para cortarles después los pechos. Tenía predilección por beber la sangre de los miembros infantiles. Nunca conoció a Dios, no obedecía las leyes y venía ejecutando tales acciones, violento como era, desde el principio de su vida. El segundo, por su parte, estaba encartado de la siguiente forma. Se llamaba Dimas; era de origen galileo y poseía una posada. Atracaba a los ricos, pero a los pobres les favorecía. Aun siendo ladrón, se parecía a Tobit, pues solía dar sepultura a los muertos. Se dedicaba a saquear los judíos, robó los libros de la ley en Jerusalén, y dejó desnuda a la hija de Caifás y substrajo incluso el depósito secreto colocado por Salomón. Tales eran sus fechorías".

Por su parte, el "Evangelio de Nicodemo", tardío y con detalles heréticos, cuenta el encuentro de San Dimas con San Enoch (22 de enero y primer jueves después de Pascua, en Siria) y San Elías (20 de julio, Iglesia romana; 12 de enero, Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso; y 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla) en el mundo de los muertos, luego de la muerte de Dimas, poniéndole como mensajero de Cristo a los santos pasados, que aguardaban la redención en el "limbo de los muertos":
"...he aquí que sobrevino un hombre muy miserable, que llevaba sobre sus espaldas el signo de la cruz. Y, al verlo, todos los santos [del Seno de Abraham] le preguntaron: '¿Quién eres? Tu aspecto es el de un ladrón. ¿De dónde vienes, que llevas el signo de la cruz sobre tus espaldas?' Y él, respondiéndoles, dijo: 'Con verdad habláis, porque yo he sido un ladrón, y he cometido crímenes en la tierra. Y los judíos me crucificaron con Jesús, y vi las maravillas que se realizaron por la cruz de mi compañero, y creí que es el Creador de todas las criaturas, y el rey todopoderoso, y le rogué, exclamando: Señor, acuérdate de mí, cuando estés en tu reino'. Y, acto seguido, accediendo a mi súplica, contestó: 'En verdad te digo que hoy serás conmigo en el Paraíso'. Y me dio este signo de la cruz, advirtiéndome: 'Entra en el Paraíso llevando esto, y si su ángel guardián no quiere dejarte entrar muéstrale el signo de la cruz, y dile: Es Jesucristo, el hijo de Dios, que está crucificado ahora, quien me ha enviado a ti'. Y repetí estas cosas al ángel guardián, que, al oírmelas, me abrió presto, me hizo entrar, y me colocó a la derecha del Paraíso, diciendo: 'Espera un poco, que pronto Adán, el padre de todo el género humano, entrará con todos sus hijos, los santos y los justos del Cristo, el Señor crucificado'".

La conversión de Dimas y la aseveración de Cristo, de otorgarle su reino, ese mismo día, junto con Él es señal de esperanza para todos los cristianos. Indudablemente, en el relato hay sentido alegórico y cierta liturgia (el "uno a su derecha y otro a su izquierda" hace clara referencia a las palabras de Cristo que "acercará a los de su derecha y alejará a los de su izquierda"), lo cual le da solemnidad y, por tanto realza la importancia que tiene en el momento en que sucede. ¿Que llevó a Dimas (o como se llamase) a creer en Cristo. La opinión de casi todos los escrituristas ha sido siempre que el ver la paciencia, la mansedumbre de Cristo durante toda su Pasión y Cruz, fue lo que le cambió el corazón.
Calvario. Siglo XVI

Un detalle muy interesante, es la fecha de celebración de San Dimas, aunque la Iglesia Romana no lo celebra: el 25 de marzo. El motivo, sin duda, es la creencia antigua (no bíblica) de que los profetas morían el mismo día en que habían sido concebidos, por tanto, si Jesucristo había muerto un 25 de marzo, debía haber sido concebido un 25 de marzo. Se asocia la entrada de Dimas en el cielo con la entrada y salida de Cristo de este mundo. 

Su iconografía es bastante repetitiva, siempre a la derecha del Señor, mirándole o mirando hacia arriba, en contraposición a “Gestas”, que siempre aparta la vista del Señor. En la iconografía oriental, sin embargo, es frecuente ver el pasaje de su anuncio a los santos del Antiguo Testamento que esperan en el limbo. Y más aún, la típica cruz ortodoxa, que bajo los pies de Cristo tiene un travesaño inclinado, representa una balanza de justicia, y son precisamente Dimas y Gestas. Pesadas las acciones de ambos, cada uno tiene su destino: El brazo hacia arriba, a la derecha de Cristo es Dimas que gana el paraíso, y el otro, que mira hacia abajo es Gestas, que mira a la condenación. Y para finalizar, añadir dos detalles: San Dimas es patrono de relojeros (¿por su conversión "a tiempo"?); atracadores y ladrones, para hallar las cosas perdidas. En algunos sitios hay costumbre de "atar a San Dimas" (atando un trozo de tela) hasta que lo perdido aparezca, reminiscencias del pasado que tienen su encanto. 

En Guatemala, en la Iglesia del Calvario ocurre algo muy curioso: Es una zona muy conflictiva y peligrosa, y dicha iglesia es el santuario de los delincuentes. Acuden los ladrones y maleantes a dar gracias de sus robos, pero a Gestas, el "mal ladrón" que se halla en el retablo principal en una típica escena de Calvario. Suelen llevarle parte del botín, dinero o, para no levantar muchas sospechas, flores, pero que han de ser compradas con el beneficio de algun hurto o maldad. Sobre la cruz en la que murió, supuestamente se venera en Chipre; mientras que el travesaño está en Roma, en la iglesia de la Santa Cruz. 

Y con esta entrada, llegamos a 200 entradas publicadas en la nueva plataforma del blog. Ya no tan nueva, vamos.


 

 

NOVEDAD

MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.


A 25 de marzo además se celebra a
San Pedro Fórmica, mercedario.
San Quirino de Tegernsee, mártir  

domingo, 24 de marzo de 2013

Semana Santa: Domingo de Ramos

La Semana Santa tiene signos y pautas en la liturgia que, lamentablemente quedan oscurecidos o simplemente no se realizan. Me choca ver como tradiciones locales reemplazan a los ritos ordenados por el misal, o (peor aún) como se omiten en virtud de la brevedad, o las machaconas excusas de "aquí nunca se ha hecho", "la gente se cansa", "no lo van a entender"... Veo con pena también como se inventan canciones con letras simplonas con tal de que la música sea movida, cuando el misal trae salmos y cánticos que desde hace años esperan a que los interpreten. No es así en todos lados, pero es lo general. Y ojo, que soy defensor de las tradiciones locales, pero un poco de orden, sentido común y sentido de universalidad no vendrían mal.

El misal pone textos bellísimos, salmos y cánticos para acompañar la bendición de los ramos. Uno de ellos es el "Pueri hebraeorum", que duerme en la inopia del abandono. Creo que el hecho que fuere cantado sería un signo, pequeño, pero visible, de la unidad de la liturgia en toda la Iglesia. 


"Pueri hebraeorum"
Liturgia de Ramos en la Plaza de San Pedro. 2012

Otra cosa que apena en algunos sitios es la bendición de los ramos mientras los fieles los sostenemos levantados (bendecirlos todos en un puñado sobre una mesa, sin necesidad, es un gesto pobre), el signo de pasar entre los fieles asperjando es antiquísmo en la liturgia y recuerda, entre otras cosas, el paso de Dios por medio de su pueblo. A veces he visto mezcla de todo, por ejemplo, entrada simple con procesión, o entrada solemne sin lectura del primer evangelio.

Otro rito, marcado por el misal, es la procesión, que ya desde el siglo V marca que debe hacerse de una iglesia menor a una mayor si hay la posibilidad (seamos sinceros, si se quiere la hay). Aquí también el misal pone salmos que expresan precisamente eso, el caminar, el ponerse en marcha, el júbilo. Serán muy bonitos, espectaculares y todo lo que se quiera, pero los tambores y los bombos no tienen nada que ver con ello, además de acallar las voces, que son las que deben oírse.

En caso de hacerse esta forma solemne, al llegar a la iglesia mayor, esta debe estar cerrada, y allí se entonaría el salmo 23 "¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la Gloria". Esto de cerrada... vamos, ni por asomo, ya la mitad de la gente estará dentro guardando sitio, calentando el banco... El sentido de la procesión es el movimiento, el acompañar, el traslado... y no el "aquí me quedo para no perder el sitio".

El Domingo de Ramos tiene un interesante desarrollo, que va desde la alegría, hasta la sobriedad de la tristeza. La Semana comienza con júbilo (a pesar de los bombos), bruscamente se le da la nota de tristeza y tragedia, siempre esperanzadas, para terminar llena de júbilo otra vez, por la Resurrección. Esta nota de cambio brusco se da al terminar la procesión y comenzar la misa, ya que todo es lineal, y debería ser a continuación, sin rupturas ni espacios de tiempo que pierdan el sentido de continuidad. 

Al iniciar la misa, el gesto de quitarse el pluvial y ponerse la casulla el sacerdote en el altar (sí, no en la sacristía) indica que la Pasión de Cristo ya comienza. Y el gesto más notable es que la Pasión se lee sin la introducción "El Señor esté con vosotros...", ni el "Lectura del Evangelio según...", no se inciensa el Evangeliario ni se acompaña con cirios (como vi hacer el domingo). Tan trágico es lo que se va a narrar, que toda sobreidad es poca, por eso tampoco el libro es besado al terminar. Son detalles pequeños, pero en conjunto recuerdan la humillación de Jesús.

Ufff, que pesado he estado en este artículo... Os dejo con otros artículos sobre Semana Santa y Pascua

El Oficio de Tinieblas del Miércoles Santo.

El "no" monumento del Jueves Santo.
La Pascua y sus signos
El Discípulo vio y creyó, pero ¿qué?.
El Resucitado y su Madre.

viernes, 22 de marzo de 2013

El Viernes de Dolor en México

Altar de Dolores.
Nótese el dosel de papel picado
La devoción a Nuestra Señora de los Dolores se difundió especialmente a las visiones de Santa Brígida de Suecia (23 de julio y 7 de octubre) y posteriormente gracias a la Orden de los Siervos de María fundados en el siglo XIII, pero no es hasta 1413 que el Sínodo de Obispos reunidos en Colonia, Alemania, deciden dedicar el sexto viernes de cuaresma a recordar los dolores de la Virgen María. Durante el siglo XVII la Compañía de Jesús y en especial el padre José Vidal promueven la devoción a los Dolores de la Virgen María. Hacia 1960 con S.S. Pablo VI se suprime esta fiesta del sexto viernes de cuaresma y se traslada la conmemoración de la Virgen Dolorosa para el 15 de septiembre, fecha cercana a la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre), a pesar de este traslado se permite en los lugares que la conmemoración del Viernes de Dolores sigue teniendo mucha devoción se realice una única misa con la liturgia de la Virgen de los Dolores del 15 de septiembre.

Los siete dolores de la Virgen que tradicionalmente se recuerdan se relacionan con episodios de la vida de Cristo y son:


1.- La profecía de Simeón en el Templo
2.-La huída a Egipto
3.-El niño Jesús perdido y hallado en el templo
4.-El encuentro de María y Jesús en el camino del Calvario
5.-María al pie de la Cruz de Cristo en el Calvario
6.-María recibe a Cristo muerto en su regazo
7.- La sepultura de Cristo.


Es común ver que iconográficamente a la Virgen de los Dolores se le represente con uno o con siete puñales o espadas atravesando su pecho en recuerdo de estos siete dolores.


Durante la época colonial mexicana se popularizó la costumbre de poner en los templos y posteriormente en las casas un altar dedicado a la Virgen de los Dolores; para el siglo XIX nos narra García Cubas que el Viernes de Dolor era un gran acontecimiento que comenzaba en las primeras horas del día con el toque de diana a lo que la gente se levantaba para ir a diversos mercados a comprar las flores que utilizarían en la elaboración y adorno del altar a la Virgen las festividades de la Dolorosa se difundieron especialmente en esta época por considerarla patrona del hogar, abogada de las aflicciones domésticas y defensora de la honra familiar.

La festividad del Viernes de Dolor se comienza a preparar mucho antes de que inicie la cuaresma, pues el día 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor y la Purificación de la Virgen se llevan a bendecir al templo junto con las imágenes del Niño Jesús diversas semillas recordando la profecía de Simeón en el Templo a María, las cuales se pondrán en macetas o recipientes de barro con diversas formas en especial de pino con hendiduras que servirán de adorno en el altar y se cuidaran durante el tiempo que dura la cuaresma hasta el Viernes de Dolor a que retoñen las semillas, algunas serán guardadas en la oscuridad para que las plantas por la ausencia del sol se tornen de un color amarillo y al ser expuestas en el altar y reciban los rayos del sol poco a poco tomen su color verde haciendo alusión a la resurrección de Cristo, los recipientes como ya mencione eran en forma de pino para que al retoñar las semillas tomaran una forma de un ciprés que es un símbolo de la Virgen María.


Altar de Dolores.
Iglesia del Carmen.
Con algunos días de anticipo también se comienzan a preparar diversas aguas de sabores con colores muy distintivos también preparados algunos con semillas como la chía o con flor de Jamaica, también de horchata, el agua de limón. Estas aguas se pondrán en el altar recordando las lágrimas de la Virgen y se endulzan porque, aun siendo lágrimas de dolor, son dulces por venir de la Virgen María. Se ponen en siete vasos recordando sus siete dolores y los diversos colores evocan varios significados de este modo: 
El rojo, recuerda la sangre de Cristo; el purpura, la cuaresma y la penitencia; la blanca horchata, la pureza de la Virgen; el agua de tamarindo de color café, recordaba el vinagre que le dieron a beber a Cristo en la cruz. También había otros colores que se lograban con algunas reacciones químicas, como el azul que recuerda a la Inmaculada Concepción de María; o el verde, que recuerda la esperanza. Estas aguas preparadas también se ofrecerán a los invitados que visiten el altar de la Virgen en este día. Al llegar un visitante este debe preguntar “¿Ya lloró la Virgen?” para que le den un vaso de agua y al momento de entregárselo el anfitrión debe decirle “Aquí lloró la Virgen”.

Para montar el altar se utilizan mesas y cajones, pues tradicionalmente se debe elaborar en tres niveles recordando las tres caídas de Cristo en el Vía Crucis, aunque esto puede variar dependiendo la región o la posibilidad de la familia pueden ser menos escalones o más: en algunos lugares los ponen de siete niveles recordando los dolores de María. Se pone una cortina blanca, o de algún otro color en referencia con la cuaresma, el luto, la sangre de Cristo, o la pureza de María. 


En el nivel más alto del altar se pone el cuadro o la imagen de la Virgen de los Dolores y sobre ella un crucifijo. 

En los diversos niveles del altar se ponen siete naranjas agrias recordando el dolor de la Virgen por la muerte de Cristo y en estas naranjas se ponen banderitas en oro o plata que simbolizan al sol y la luna: Cristo y María respectivamente. 

En algunos lugares se acostumbra que sean 14 banderas haciendo alusión a las estaciones del Vía Crucis.

También se suele poner algunas otras frutas como recuerdo de los frutos de la redención. 

Como ya se mencionó se ponen semillas y los sembrados que se han cuidado durante todo este tiempo, y esto es en relación a cierta costumbre prehispánica hacia la fertilidad de la tierra de ofrecer los frutos de estas a sus antiguos dioses queriendo con esto pedirle buenas cosechas a Dios por intercesión de María. 

Se ponen semillas o espigas de trigo recordando a la Eucaristía y doce velas o cirios al pie del altar o dispersos en el altar recordando a los doce apóstoles. 

Se ponen lámparas de aceite que se encienden recordando que Cristo es la luz. Estas lámparas se suelen poner detrás de las aguas de colores para que al encenderse creen un bello efecto de luz de colores. Esta iluminación le ganó a los altares de dolores ser conocidos en el siglo XIX como “incendios” por la luminosidad que despedían. 


En algunos hogares se acostumbraba exhibir en el altar toda la vajilla o cubiertos de plata como símbolo de que María es tan pura como la plata fina, y en las familias de escasos recursos y que no tenían objetos de plata se comenzó a acostumbrar poner, simbolizando lo mismo, esferas de azogue de enorme tamaño en diversos colores sobre jarrones muy similares a la esferas que se cuelgan en el árbol navideño.

En la parte de abajo del altar se acostumbra hacer un tapeque con semillas y serrín pintado, por lo general con el monograma de la Virgen, o con el corazón traspasado con los siete puñales, o algún dibujo en alusión a la pasión.
Se acostumbra poner diversas flores como las rosas, por ser María la rosa mística; las azucenas o flores blancas por la pureza de la Virgen; flores rojas que recuerdan la sangre de Cristo; flores moradas que recuerdan la cuaresma y el luto de la Virgen. 

En algunos lugares también se pone un espejo, símbolo de María, Espejo de Justicia. Del mismo modo se ponen otros elementos de acuerdo a la imaginación recordando los símbolos de la pasión, de la redención o de la Virgen María, como manzanas, o las figuras de Adán y Eva por el pecado original y por la redención que vino por María; la Santa Faz recordando el calvario; la lanza, etc. 

Es común ver adornados los altares con papel picado en diversas formas, en especial simbolizando los Dolores de María, y por lo general el papel es de color blanco, morado o negro por el luto de la Virgen. 

Por las tardes durante el siglo XIX era común tener invitados con los cuales hacer el rezo del rosario y posteriormente las familias de más dinero realizaban una misa en sus casas a la cual asistían hombres y mujeres de riguroso negro y se entonaban cantos dedicados a la dolorosa, las familias de menos recursos acostumbraban ir a los diversos templos donde se montaba el altar a escuchar la misa del día dedicada a la Virgen de los Dolores, también se acostumbraban devociones como el rezo de la coronilla de los siete dolores o la meditación de estos.

"Tendida" de un Cristo.
En algunos estados del país se acostumbra después del Viernes de Dolor no se quita el altar y se realiza otra curiosa tradición conocida como “la tendida o acostada de los Cristos” la cual consiste que en una mesa en la que se uso para el altar de dolor muchas veces, sobre flores y otras hierbas se recuesta un crucifijo recordando el Santo Entierro y simulando una especie de velorio a Cristo muerto esperando su resurrección con esto se repite la tradición de la gente que pasa a venerar la imagen del Cristo muerto como antes lo hicieran con la Virgen Dolorosa.

Tanto los elementos del altar, como el significado de los mismos pueden variar, esta tradición del altar de dolor actualmente en México se celebra únicamente en el centro del país y en algunos estados del norte y desgraciadamente cada vez son menos los hogares y templos que los instalan, esta disminución en la tradición puede deberse en primer lugar a la supresión hecha de la memoria del Viernes de Dolor para darle más énfasis a la del 15 de septiembre lo que propició que en muchos templos esta tradición quedara en el olvido y que ya no se hable en absoluto de ella, así como el aumento de religiones protestantes y la misma antipatía de los creyentes, sumado a que además la devoción a la Virgen Dolorosa siempre tuvo más devotos en estas regiones del país donde existen diversos templos y santuarios dedicados a ella, a diferencia del sureste mexicano donde es una advocación poco venerada.

Por: Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Santa Claudia. Del 20 de marzo y otras

Sta. Claudia de Amisus.
Pregunta: Deseo saber mas de Santa Claudia y deseo conocer su imagen gracias.

Respuesta: Hola. Se conocen al menos cuatro santas que llevan ese nombre:

Santa Claudia de Amisus, virgen y mártir, con Eufrasia, Alejandra, Matrona y Julita (o Juliana), Eufemia, Teodosia, Derfuta y otra desconocida. 20 de marzo:
No tenemos muchos datos sobre esta mártir de nombre últimamente tan popular. El martirologio romano, siguiendo a los menologios griegos la menciona entre otras mártires de Amisus, Asia Menor. Sus Actas no se conocen y lo que nos ha llegado de ellas es que en el año 300, imperando Maximiano, fueron apresadas Claudia, Alejandra, Eufrasia, Matrona, Julita, Eufemia, Teodosia, Derfuta y una hermana de esta última, de la que no nos ha llegado el nombre. 

Sabiendo estas mujeres que Maximino había enviado un nuevo prefecto, muy cruel con los cristianos, se presentaron ante él para declarar su fe cristiana. Fueron obligadas públicamente a adorar al emperador, como mandaba la ley, pero se negaron por ser cristianas. Todas fueron sometidas a la humillación pública al ser desnudadas frente a la multitud. Les golpearon con varas, les cortaron los pechos y les desgarraron los costados con peines de hierro. Finalmente, como no podían hacerlas apostatar, fueron colgadas cabeza abajo y quemadas al fuego lento, aunque en alguna iconografía aparecen junto o dentro de un horno.

No está claro quienes eran estas mujeres, sus edades ni su procedencia. Algunos dicen que estaban en Amisus confortando a los cristianos perseguidos. En el Sinaxario Griego de los jesuitas de París, editado en el siglo XVI, aparecen a 18 de marzo, y a 19 del mismo mes en el menologio del cardenal Sirleto, igualmente del XVI. En algunos códices, como el Mazzarino, faltan los nombres de Eufrasia y Matrona. Y en otras versiones, cambian Matrona por Patrona. Mucho menos claro está si son las mismas mujeres que aparecen mencionadas junto a San Teodoto a 18 de mayo, aunque aquí el martirio es diferente, pues perecen ahogadas y no por medio del fuego.

Santa Claudia de Roma, viuda. 7 de agosto.

Santa Claudia Prócula, esposa. 27 de octubre:
Era oriunda de la Galia Bracata y adquirió la ciudadanía romana, de pleno derecho, al contraer matrimonio con San Pilatos (25 de julio). Otros dicen que era de la familia Claudia, de la que era descendiente Tiberio, mientras que otros la consideran nieta de Cesar Augusto. De los cuatro evangelios, solo lo nombra San Mateo (27:19). "ella le envió un mensaje a su esposo diciéndole: «No te mezcles en el asunto de este justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho»". Una leyenda recoge que cuando Pilato fue desterrado, Claudia no le acompañó y permaneció en Roma donde fue amiga de San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre), que la convertiría al cristianismo. Es singular el hecho de su canonización en el siglo VI por las iglesias griega y etíope y, más sorprendente aún, la de Pilatos, supuestamente convertido a la fe.

Santa Claudia Luparia, matrona: De nación gallega, fue convertida a la fe por Santiago Apóstol. 22 de febrero.

Santa Claudia de Ancyra, mártir con Alejandra, Eufrasia, Faína, Julita (o Julia), Matrona, Tecusa, vírgenes; y Teodoto. 18 de mayo.



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martes, 19 de marzo de 2013

De San José, recopilación.


Beto Cubas me envía este interesante extracto sobre la antiguedad de la devoción a San José en Oriente, fiestas, títulos, prerrogativas, leyendas, fabulaciones, que confirma que acerca de San José, Occidente llegó tarde. Cuando recién se incluía en el misal romano, ya muy lejos su devoción estaba plenamente integrada:

Helì y Jacob (...) son hermanos de madre e hijos de Estha , lo sostiene Julio africano, y tal vez lo sean pero la Beata Ana Catalina Emerich (4 de febrero) dice (como lo dijo San Agustín): "el Heli de la Biblia de San Lucas era el padre de María , al que algunos llaman Joaquín, y este Helì se caso con Ana. Ademas los apócrifos llaman al padre de José con el nombre de Jacob, o sea Santiago". El libro "Caverna de los Tesoros" es el único apócrifo que conserva el nombre de la mamá de San José, la llama "Abdit"... pero en muchos textos la llaman con el nombre de Abigaíl, algunos la llaman Betsabeth y otros la llaman Juana.

Las Fiestas de San José:

1. Concepción: 19 de junio.
2. Natividad: 19 de marzo.
3. Santo Nombre y Circunsición: 26 de marzo.
4. Presentaciòn al Templo: 27 de abril.
5. Desposorios: el 26 de noviembre en algunos calendarios, otros la sitúan el 24 de marzo, en consonancia con la Encarnación. El 23 de enero es el día más conocido, celebrándose hasta la Reforma Conciliar.
6. Muerte y Asunción: 20 de julio. Es la fiesta más antigua, celebrada en Oriente, aún la celebran los coptos.
7. San José Obrero: 1 de mayo. La última instituida, a raíz de la toma de conciencia de los derechos de los trabajadores.
8. Patrocinio sobre la Iglesia: Tercer Domingo de Pascua. Es de origen carmelita, que lo celebraban como patrono de la Orden, luego se extendió a toda la Iglesia. Ambas, Iglesia y Orden la celebraron hasta la Reforma Conciliar.
9. Sus santos padres: 11 de junio.




San José.
Santuario de la Bien
Aparecida, Cantabria.
Pregunta: En la gran mayoria de pinturas observo que a San José lo pintan muy mayor, pelado, con barba muy larga y blanca como de 60 o 70 años, a lado de La Virgen y de Jesús, será que era tan mayor? o es cosas de los Artistas? Paraguay

Respuesta: En el arte no ha sido afortunado el buen José: mientras que en el Románico es el gran ausente, en el Gótico no pasa de ser un abuelito "cocinasopas" en las representaciones de Belén. En el Renacimiento es un abuelo presente, pero secundario; en el Barroco se convierte en un joven hermoso, fuerte, presente y, a veces, protagonista y centro de retablos, santuarios y monasterios. El siglo XIX y XX ampliarían la devoción, pero lo harían acaramelado, rodeado de palomitas, lirios e impolutas virutas de serrín dorado. El motivo de estas representaciones (del pasado) de un San José anciano, tiene principalmente dos causas:

La primera y principal es que sobre José, los datos que se tienen, provienen de una leyenda, del Evangelio apócrifo "Historia de José el Carpintero", que nos cuenta algunas lindezas como que "era un hombre mayor y viudo que tenía ya 6 hijos de un anterior matrimonio". José sería elegido milagrosamente a pesar de su avanzada edad, para custodiar a María y luego casarse con ella. Según estas historias, su muerte se produjo cuando tenía 111 años, algo difícil de creer.


San Epifanio de Salamina (12 de mayo), en el siglo IV, es de los primeros en determinar que San José era era octogenario:
"Quod in primis homo senex supra 80 annos natus Virginem ad usum corporis non acceperit, sed divina providentia ad illam custodiendam est appositus" [1]
Conocida lámina de San José
como un abuelete.
Y con él San Nicéforo de Constantinopla (2 de junio), y ambos beben de los Evangelios Apócrifos. Aunque Baronio intenta justificarle, diciendo que Epifanio no lo afirma, sino que solo da una buena razón. 

La segunda razón es por el recelo machista de los teólogos a presentar un matrimonio virginal, donde el esposo fuera joven y vigoroso, zanjando la facilidad de dicho matrimonio en la imposibilidad de San José de tener deseos y actos propios del matrimonio. Y esto precisamente es lo que critica Juan Gerson, ferviente defensor de San José, e impulsor de la festividad de los Desposorios:
"Quizá objete alguien: ¿por qué entonces se le pinta viejo? Se le representa viejo en las pinturas por la virtud de la castidad, ya que dice el sabio que la edad de la senectud es una vida inmaculada. En contra de lo cual dice el profeta que maldito el niño de cien años. Y por tanto se le pintaba viejo desde el comienzo de la Iglesia naciente, cuando aún no había echado sus raíces en el corazón de los fieles la perpetua virginidad de María, para alejar cualquier amago de sospecha de trato carnal entre María y José. Aquí radica también que no se haya celebrado solemnemente este gozoso desposorio. Y como dice Horacio: 'A los pintores y a los poetas les está permitida cualquier audacia'". [2]
Una bobería, en mi opinión. Hoy, por el contrario, nos encontramos con un José hermoso, joven y apuesto. Ambas representaciones son todas figurativas y no tienen base histórica alguna. Sería un hombre normal, lo más creíble es que fuera joven y punto.









[1] "Vida del Señor San Josef" Pbro. José Ignacio Vallejo. 

[2] Juan Gerson: Sermón sobre Jacob.

lunes, 18 de marzo de 2013

San Cirilo de Jerusalén, Padre Nuestro

A 18 de marzo celebra la Iglesia, y celebraba nuestra Orden como santo propio al segundo de los Cirilo que nos encontraremos en el santoral propio carmelitano. Es una pena que nuestro socorrido "Flores del Carmelo" no nos traiga nada sobre él, así que echaremos mano de Butler y del Acta Sanctorum, y vamos al santo: 

San Cirilo de Jerusalén, patriarca, carmelita. 18 de marzo
Lamentablemente, los datos sobre Cirilo, o son claramente legendarios, o son dudosos por sus inexactitudes, ya sea de parte de sus defensores como de sus enemigos. A mediados del siglo IV lo tenemos gobernando la sede de Jerusalén. Sobre como llegó a ser Patriarca jerosolimitano hay dos versiones y ambas poco probables. Una dice que siendo seglar, sustituyó a Máximo, que había sido depuesto por Acacio, obispo de Cesarea; la segunda, que avala San Jerónimo (30 de septiembre, y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice que Acacio le nombró patriarca de Jerusalén a condición de renegar públicamente de la ordenación sacerdotal que le había conferido Máximo por inválida. 

En la Pascua de 351, ocurrió un prodigio en la ciudad de Jerusalén: una cruz luminosa apareció en el cielo y fue vista por todos. Una supuesta carta de Cirilo al emperador Constancio habla de ello. En realidad la carta es muy posterior a esta época, pues usa el término "consustancial", no clarificado ni utilizado todavía en la teología de la Iglesia. Se trata de un documento apócrifo atribuido a Cirilo cuando este ya contaba como un eminente escritor y teólogo, para darle importancia a dicho documento. Aunque incierto, este relato ha configurado su iconografía, pues es frecuente verle contemplando esa cruz brillante en el cielo.


Tuvo Cirilo que luchar contra la herejía arriana, que propugnaba la no naturaleza divina de Cristo y su no consustancialidad con el Padre, llegando a negar que Jesús fuera Dios. Muchos prelados defendían esta doctrina, y el mismo emperador era adepto a ella. Duro con la herejía, fue suave con los que la practicaban y atento a los católicos que podían caer en ella [1]. En 358 tuvo que enfrentarse a Acacio, que se oponía a que Jerusalén fuese independiente de Cesarea, como había dictaminado el concilio de Nicea en su canon VII, donde llama "trono apostólico" a la sede jerosolimitana. Acacio reunió un sínodo con obispos que le apoyaban, al que Cirilo se negó a acudir y en el que Acacio le acusó de robar bienes de la Iglesia, porque Cirilo había vendido, para socorrer a los pobres, una rica vestidura bordada en oro, que habría sido regalada por el emperador San Constantino (22 de mayo) a la iglesia jerosolimitana para ser usada por el obispo en los bautismos solemnes [2]. El sínodo decretó la expulsión de Cirilo del partriarcado, ni siquiera pudo apelar a Antioquía, con tribunal eclesiástico superior, por haber muerto el patriarca Leoncio y haber un caos total. La tradición dice que el obispo de Tarso, de nombre Silvano, le acogió aunque era arriano, y desobedeciendo a Acacio.

Al año siguiente, en 359, fue repuesto Cirilo a su sede, por el sínodo reunido en Seleucia para tratar varios temas, como el asunto provocado a la muerte de Leoncio de Antioquía, cuando se había depuesto a Aecio, su sucesor, y el que vino luego, Eudoxio, era peor aún. aunque muchos de los obispos eran arrianos, pero no eran partidarios de Acacio, así que anularon su decreto de expulsión y depusieron a Eudoxio de Antioquía. Pero poco duró. En 360, Acacio logró influir en el emperador Constancio para que convocara un concilio en Constantinopla, para establecer la herejía arriana como fe de la Iglesia [3]. Se depuso a Cirilo de Jerusalén y a Silvano de Tarso, a la par que se entronizaba a Eudoxio en Antioquía otra vez; todo por la fuerza y autoridad del emperador. Tuvo que llegar la muerte de este en 361 para que Cirilo regresara en paz a Jerusalén.

Cirilo contempla la destrucción
de las obras del Templo de Jerusalén.
Y llegó el tiempo de Juliano, el apóstata. Emperador cristiano primeramente, que luego abandonaría la fe, para regresar al paganismo [4]. Se le ocurrió a Juliano, para ganar la sumisión de los judíos, reconstruir el templo de Jerusalén. Los judíos se entusiasmaron con la noticia, ycomenzaron a trabajar en ello, mientras que los cristianos pidieron a Cirilo que interviniera ante aquello. Este respondió "esta obra, lejos de tener éxito, mostrará a los hombres que es imposible resistir la voluntad de Dios". Y ocurrió un gran incendio en el que murieron muchos. Según las tradiciones laudatorias de Cirilo, comenzaron incendios, terremotos y huracanes, se vieron cruces en el cielo y sobre las ropas de los judíos.

Juliano juró vengarse de Cirilo al volver de la campaña contra los persas, pero no pudo hacerlo, pues murió antes, en 363. Pero no quedó en paz Cirilo, no, pues en el 367, el emperador Valente, inclinado hacia los arrianos, le destituyó de la sede, para ser repuesto en 378 por Graciano, que enfadado por la corrupción de los clérigos, restituyó a los patriarcas católicos, castigando a los arrianos y convocó el Concilio de Antioquía en 379, al que envió a San Gregorio de Nisa (9 de marzo, 10 de enero, 14 de octubre y 22 de noviembre) para reformar las iglesias locales, pero poco pudo hacer. En el 381 Gregorio y Cirilo están en el Concilio de Constantinopla, donde este condenó definitivamente la herejía arriana y se reformula el Credo de Nicea para evitar cualquier error doctrinal en adelante. Los obispos y patriarcas le alabaron y le aplaudieron su defensa de la fe católica, que tanto le había hecho sufrir y escribieron una alabanza suya al papa San Dámaso (11 de diciembre). 

San Cirilo como carmelita.
Museo del Carmen, México.
Cortesía de Mario Sarmiento.
Finalmente, Cirilo murió en 386, a los setenta años. Y, aunque no tuvo culto en la Iglesia, por dudas sobre su ortodoxia. En el siglo XIX se zanjó la cuestión, cuando León XIII le proclamó Doctor de la Iglesia, y fijó su memoria a 18 de marzo. Se conservan muchos escritos suyos, y otros claramente apócrifos y posteriores, pero que se apoyan en su persona para darles importancia, como dije antes. Sus "catequesis" son lo mejor que tenemos suyo, y versan sobre la doctrina cristiana, comentarios a los ritos para celebrar los sacramentos del bautismo y la confirmación, cartas o fragmentos, etc. Son escritos no de su mano, sino copiados mientras predicaba y corregidos posteriormente por él. Son obras que nos traen de primera mano la liturgia de la Iglesia de estos primeros siglos. Un tesoro de la Iglesia, aún en vigencia, es su consejo sobre la comunión en la mano: "Haced de vuestra mano izquierda un trono en el que se apoye la mano derecha para recibir al Rey Celestial". Otro escrito, sobre la liturgia de la Anástasis es muy importante, aunque en este caso porque pone en duda la leyenda de la Invención de la Santa Cruz, al afirmar en una carta al hijo de Constantino que dicha cruz permanece en Jerusalén. 

La leyenda carmelitana adornó la vida de Cirilo llenado esos espacios de destierro con visitas y profesión monástica en el monte Carmelo, pero bueno, ya sabemos que es legendario. 

Y terminamos con una bella enseñanza sobre la Iglesia:
La Iglesia se llama católica o universal porque está esparcida por todo el orbe de la tierra, del uno al otro confín, y porque de un modo universal y sin defecto enseña todas las virtudes de la fe que los hombres deben conocer, ya se trate de las cosa visibles o invisibles, de las celestiales o las terrenas; también porque induce al verdadero culto a toda clase de hombres, a los gobernantes y a los simples ciudadanos, a los instruidos o a los ignorantes; y, finalmente, porque cura y sana toda clase de pecados sin excepción, tanto los internos como los externos; ella posee todo género de virtudes, cualesquiera que sea su nombre, en hechos y palabras y en cualquier clase de dones espirituales”.




[1] En principio Cirilo fue simpatizante de los arrianos, para luego serlo de los semi-arrianos, o sea, de aquellos que no negaban la naturaleza divina de Cristo, pero la hacían "semejante", aunque no la misma. Finalmente, condenó ambas doctrinas y destacó por ser un martillo contra el arrianismo.

[2] Acusaciones como estas padecieron también San Ambrosio (4; 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal), San Agustín (29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 24 de abril, bautismo; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, Iglesia oriental; 28 de agosto), San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), San Exuperio de Tolosa (28 de septiembre y 28 de diciembre), San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan Crisóstomo, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) o San Ethelwold de Winchester (1 y 12 de agosto).

[3] En la dedicación de la famosa iglesia de Santa Sofía, Eudoxio comenzó su sermón con estas palabras: "El Padre es irreligioso, el Hijo es religioso". Ante el asombro de todos, dijo luego: "El Padre no adora a nadie, ¡y el Hijo adora al Padre!", recalcando la inferioridad del Hijo con respecto al Padre.

[4] Conocida es la anécdota que dice que, estando Juliano adorando a los dioses, fue llevado ante Maris, obispo de Calcedonia, a la sazón, ciego, que le había reprendido su apostasía. Juliano le dijo "¿Acaso tu dios galileo te ha devuelto la vista?". A lo que respondió Maris: "Doy gracias a mi Dios por la ceguera que me salva de ver el rostro de un apóstata".


A 18 de marzo además se celebra a
San Tetric de Langrés, obispo.
San Alejandro de Jerusalén, obispo y mártir.