domingo, 28 de septiembre de 2014

De nombres raros y de tettas

Pregunta: Ramón, cual es el nombre de santo más raro que conoces? España.

Respuesta: Me la pones en China... es que todo depende de lo que se entienda como raro... quizás San Eleusipo nos parezca rarísimo, pero a él le parezca estrambótico, digamos... Iker. De todos modos, el nombre más raro, en cuanto a que a nadie se le ocurriría llamarse así, al menos en español, creo yo que es:  

Santa Tetta (escribo con cuidado para no comerme ninguna letra), fue abadesa del monasterio de Wimborne, en el siglo VIII. Fue princesa, hermana del rey Ine de Wessex y, al enviudar, se hizo religiosa. Mantuvo una relación espiritual con San Bonifacio, el Apóstol de Alemania, al que pudo seguir en su aventura misionera (como lo hizo Santa Lioba), pero prefirió gobernar su monasterio y continuar la amistad mediante cartas, según cuenta su hijo San Wiehtberht (lo de los nombres raros aqui es mal de familia), monje y compañero del mismo Bonifacio. No se sabe a ciencia cierta cuando murió Tetta, pero a finales del mismo siglo VIII ya se narran algunos milagros en su tumba, lo cual casi equivale a una canonización. Se celebra el 28 de septiembre.

También San Plátano (venerado en Cerdeña), San Agrícola (Avignon) o Santa Machita (Gales) tienen amplias posibilidades de protagonizar este artículo, pero como parafraseando el dicho, "Tetta hala más que una carretta".

viernes, 26 de septiembre de 2014

Cipriano, el de Justina; Justina, la de Cipriano

Pregunta: Buenos días. Que me puedes decir de San Cirpiano el mago? como puede ser un ssnto un mago? Gracias desde ya. México.

Respuesta: Vamos por partes, para poner las cosas en limpio:

Santos Cipriano, obispo y Justina, virgen; mártires. 26 de septiembre y 2 de octubre (Iglesia Oriental). 
Cipriano vivió en época del emperador Decio, en Antioquía, aunque era natural de Cartago (por eso lo suelen confundir con el San Cipriano histórico). Era filósofo, mago, alquimista. Sus padres rendían culto al dios Apolo y a los demonios, por lo que cuando tenía 10 años, fue enviado al Monte Olimpo a perfeccionar sus artes mágicas en el culto a los falsos dioses. Se hizo un experto en magia, logrando dominar la naturaleza, las cosechas, los corazones de las personas, la salud y la enfermedad. A los 15 años le enviaron a Argos, a perfeccionarse en el culto a la diosa Juno… Y así, la leyenda se extiende sobre los sitios de culto pagano que fue visitando. Al regresar a Antioquía ya era un mago reputado y presumía de un trato personal con el demonio (la leyenda se explaya hasta en una descripción gráfica del aspecto del diablo), al que ayudaba y este le recompensaba con poder, sabiduría y riquezas. Vamos, que era un mago de temer. No se guardaba su magia para sí, sino que enseñaba a otros a realizar sortilegios y embrujos para lograr sus objetivos, acercándoles a los demonios, como él mismo. Y lo dejamos aparcado un momento, para pasar a Justina, ya luego nos reencontramos con él. 

Vivía en Antioquía una doncella llamada Justina, hija de Edesio, un sacerdote pagano y su madre se llamaba Cledonia. En una ocasión en que estaba a la ventana, oyó predicar al diácono San Praelio (4 de enero) sobre la Vida, Pasión y Resurrección de Jesucristo. Oírlo Justina y querer conocer a ese Dios Jesucristo, fue la misma cosa. Buscó instruirse en la fe y se fue a una comunidad de cristianos, donde llegó a la fe. Regresó a casa, y convirtió a sus padres. Fueron al obispo San Optato (23 de mayo), que les bautizó, ordenó presbítero a Edesio y consagró la virginidad de Justina a Jesucristo. A todas estas, había un joven pagano, llamado Aglax (o Aglaias) que se prendó, con malas intenciones, de Justina, proponiéndole fuera su amante, a lo que ella respondió huyendo de su persona, luego de responderle: “Mi esposo es Cristo; Él me basta, y por amor a Él guardo mi pureza, como Él ​​preserva mi alma y mi cuerpo de toda contaminación". Determinó el joven raptarla, y así lo hizo, ayudado unos amigos, pero Justina comenzó a gritar y fue socorrida por algunas personas.

Y vuelve a aparecer Cipriano: Ya que no podía hacer más, Aglax se fue a donde al mago Cipriano, para que hechizara a Justina, a cambio de riquezas. Cipriano le respondió que no se preocupara, que la misma joven iría a su presencia, rendida de amor. Y se puso a la tarea: tomó sus libros, preparó sus conjuros e invocó al demonio para que dominara el corazón de Justina y lo entregase al pagano. El diablo le ordenó a Cipriano que dijera al joven rociara la casa de Justina con un brebaje, y esta se encendería de lujuria por él. Así lo hizo este, y esa noche, al despertarse Justina a hacer su oración (hacía oración tres  veces en la noche), se sintió fuertemente tentada de lujuria, y recordó a Aglax, pero clamó a Jesucristo, y este le liberó de la tentación. Se apareció el demonio a Cipriano, diciéndole que no podía conquistar a Justina. Invocó Cipriano a otro demonio más poderoso, que halló a la joven haciendo grandes penitencias y ayunando, y tampoco logró nada. Y llamó Cipriano al mismísimo Satanás, que riéndose de los otros demonios, tomó la apariencia de una mujer, se fue adonde Justina, y le pidió vivir con ella, para imitar su vida virtuosa. Pero a la primera sugerencia sobre la superioridad del sexo sobre la virginidad, Justina supo que era cosa del demonio, trazó la señal de la cruz, y el diablo huyó. Al volver adonde Cipriano, le confesó: “Los demonios no podemos ver la señal de la cruz, sino huimos de ella, porque nos quema como el fuego y nos arroja lejos."

Pero quería cumplir el demonio y se le ocurrió (y tiene risa la cosa) tomar la apariencia de Justina, para que Aglax satisficiese sus deseos. Y allá se fue. Al verle Aglax, le abrazó y le dijo: “que bien que has venido a mí, Justina”, y al oir el nombre de la virgen casta, el diablo ¡puff! Desapareció. Ni su nombre podía oír el diablo. Otras estratagemas inventó Cipriano, como convertir a Aglax en pájaro, pero nada, solo lo miró Justina, y el joven casi se mata al caer del tejado. Derrotado, Cipriano se vengó de la familia, los animales, los  amigos de Justina, y ella misma, provocándole una enfermedad. Nada logró, así que extendió sus maldiciones a toda la ciudad, muriendo personas y animales, atrayendo tormentas, terremotos y sequías. Entonces fueron las gentes a convencer a Justina que aceptara Aglax, para que Cipriano les dejase en paz, pero ella les dijo que toda esa obra del demonio cesaría por su oración. Eso, que oró a su Esposo Jesucristo, y los demonios huyeron de la ciudad, la gente alabó a Cristo y se burlaban de Cipriano, que había sido vencido por una virgen.

¿Y que logró esto? Pues que Cipriano se diera cuenta que el diablo era mentiroso y ante Jesucristo no tenía poder alguno, así que renegó de él. El diablo intentó matarlo y llevarle al infierno, y Cipriano clamó: "¡Oh Dios de Justina, ayúdame!" haciendo la señal de la cruz, ante lo que el diablo salió disparado, dejándolo. Cipriano tomó todos sus libros, se fue ante el obispo San Antimo (13 de abril), pidiendo el bautismo. Antimo quemó los libros delante de todo el pueblo y le bautizó, al ver la fe y adhesión a Cristo de Cipriano. No solo esto, sino que al año, fue ordenado presbítero, y a los tres años, fue consagrado obispo. Dio a Justina el orden de las diaconisas, y fundó un monasterio para ella y otras jóvenes.

Pero cuando todo parecía estar bien, el diablo comenzó a insidiar en Eutolmio, gobernador de la región, alertándole sobre cómo eran despreciados los dioses, por los engaños del obispo Cipriano y la abadesa Justina. El gobernador les mandó apresar a ambos y llevarlos ante él para juzgarlos. Al estar ente él, y ser inquirido sobre su cambio de vida, Cipriano narró todo lo ocurrido hasta la huida del diablo ante la señal de la cruz, continuando con una apología de la fe cristiana frente a la idolátrica. Esto le valió ser colgado y raspado su cuerpo con peines, y a Justina ser golpeada. Soportaron grandes tormentos, como el caldero hirviente, al que sobrevivieron, mientras que un sacerdote pagano se quemó.

Les mandaron al juez Claudio, que les condenó a ser decapitados, sin más. Justina inclinó su cabeza y fue decapitada primero. Luego Cipirano, y un tal Teoctisto, que al ver la muerte de los mártires, se convirtió fue martirizado allí mismo. Los cuerpos estuvieron al aire libre durante seis días, hasta que unos cristianos romanos que estaban de paso las tomaron y las llevaron a Roma, donde Rufina, una piadosa mujer las enterró decentemente y sobre ellos levantó un altar. Actualmente se veneran en la Basílica de San Juan de Letrán.  

Pero esto es la leyenda. ¿Qué dice la historia?  
El reconocimiento, y su culto, de los mártires Cipriano y Justina es tan antiguo como el siglo IV, en el que San Gregorio Nacianceno le menciona en un sermón, corroborado que era un mago, y filósofo, aunque le llama obispo de Cartago. En el siglo V, la emperatriz Eudoxia le llama obispo de Antioquía. A quien no mencionan nunca es a Justina. El Metafraste y añadidos medievales van aumentado la leyenda, y le hacen autor del famoso libro “Grimonio” sobre magia y hechicería, aunque la verdad es que la compilación de este como se conoce hoy es de los siglos XIX y XX. La leyenda dorada de La vorágine los hizo famosos en Occidente. En el siglo XIII la memoria de Cipirano y Justina se introdujo en el calendario romano, para ser eliminada en 1969. En 2001 también fueron eliminados del martirologio romano.

Finalmente, podemos suponer que fueron mártires reales, a los que el tiempo les llenó de fábulas. O que no existieron también, vamos.

jueves, 25 de septiembre de 2014

San Gerulf, confirmado y martirizado

Misal ilustrado con escenas ilustradas
de la vida de San Gerulf.
Biblioteca Nacional de París.
Hace unos días surgía una conversación en facebook sobre santos y martirios difíciles de entender, llamativos y asombrosos. Traía a colación a este santo, San Gerulf, y ya que hoy es su memoria, pues publicaré de él:

San Gerulf de Drongen, adolescente mártir. 25 de septiembre y 7 de octubre (traslación de las reliquias a Drongen).
La primera "vitae" oficial la escribió San Gerardo de Brogne (3 de octubre) con motivo de la traslación de las reliquias a Drongen en 930. Según esta historia, Gerulf nació en 725, y era hijo de Leutgold y Ratguera, nobles y señores feudal de Merendree. Esta familia había sido de las primeras en adoptar la fe cristiana. Después que el niño nació, sus padres dejaron de tener relaciones sexuales, abandonaron el vino y comían frugalmente. Incrementaron su oración, entregándose a la piedad y la caridad con los pobres. Fundaron un monasterio y lo dotaron con ricos libros y tierras. El niño, imbuido de este ambiente religioso, destacó por su caridad y piedad desde pequeño. 


Fue educado por su tío, hermano de su madre, cuyo nombre no recoge la historia, y que había sido abandonado por su mujer y no tenía hijos, por lo que le cobró gran afición a su sobrino. Le introdujo en las artes de la caza, la cetrería, la lucha cuerpo a cuerpo, el conocimiento de las plantas, los animales, la música... En fin, que le educó. Este tío era poco piadoso y dado a diversiones, y en ocasiones perdía la paciencia cuando el niño Gerulf prefería ir a la iglesia, que a practicar con la espada. Cuando el joven creció, le superaba con las armas, lo que hacía perder más la paciencia al tío. Quejándose el niño a su padre en alguna ocasión, este quiso reconvenir al tío, pero la madre le recordó todo su cariño por el joven, y la humillación en que vivía con no tener mujer ni hijos.


Martirio del santo. Quartier, 1886.
Abadía de San Gerulf, Drongen.
El 21 de septiembre de 748, a los 23 años (otras vitae posteriores reducirían esta edad, desde los 12 hasta los mismos 23) recibiría la confirmación en la abadía de San Pedro de Gante, de manos de Eliseo, obispo de Tournai y Noyon. Su padrino fue su tío, a petición del mismo Gerulf. Antes de partir, el padre le encomendó al chico, recordándole que aunque ya era un joven, no había conocido el mundo ni sus males. El tío accedió a protegerlo en el viaje de ida y regreso. Al salir de la iglesia, donde Gerulf quedó impresionado de la belleza de la liturgia, emprendieron viaje a casa, para llegar a la celebración en el castillo familiar. Antes de llegar a casa, Gerulf quiso apartarse del camino para ir a la iglesia de Nuestra Señora de Drongen, imagen a la que visitaba desde pequeño, y accedió, pero atravesando el bosque. Se apartaron del camino y cuando estaban en la espesura del bosque, el tío quiso regresar, pues se hacía de noche, a lo que Gerulf le respondió "Oh tío, no tema la oscuridad, usted mismo me enseñó a seguir las estrellas del cielo." Y en tono cariñoso añadió "y no se olvide que desde hoy soy responsable de mis actos ante Dios y puedo tomar mis propias decisiones". 

Llegados a la iglesia, Gerulf bajó, hizo su oración y al querer subir al caballo, su tío sacó la espada y le asesinó, atravesándole el cráneo. El caballo del chico se espantó, y se lanzó a la carrera hasta llegar al castillo. Allí la familia, alarmada, vio la sangre que manchaba la silla y formaron una batida para buscar al chico. Tomaron al caballo de las riendas y este les condujo hasta el joven, al que hallaron tendido en la hierba, a punto de fallecer. Aún le dio tiempo para pedir que perdonaran a su tío como él mismo le perdonaba, y suplicar ser enterrado junto a la Virgen María, en Drongen. Pero los familiares lo llevaron consigo, no queriendo dejarlo tan lejos, y lo enterraron en la capilla familiar de la iglesia de Merendreedorp.

Estampa conmemorativa
de los 1200 años del martirio.
Celebraron los funerales con toda solemnidad, y la gente le llamaba santo (supongo que más por su vida piadosa que por su "martirio") y pronto la tumba fue meta de oraciones y peregrinaciones, ocurriendo milagros, sanaciones, cosechas salvadas, etc. Su tío se arrepintió toda su vida, aunque fue perdonado por los padres, como quería el joven. Luego de la muerte de estos, Gerulf se apareció a su tío y le dijo: "Querido tío, te deseo paz y todo lo mejor. Aún puedes hacer una cosa por mí: que mi cuerpo se traslade junto a la Virgen de Drongen". Pero tampoco su tío hizo la traslación, pues no sería hasta 930 en que, por la devoción y las multitudes que esta acarreaba, los monjes de Drongen pedirían el traslado del santo cuerpo, en cuya tumba afluían los peregrinos y, todo sea dicho, las donaciones. El cuerpo fue trasladado solemnemente a Santa María, el 7 de octubre, en un bellísímo ataúd de oro y plata, costeado por descendientes de su familia. 

Es patrono de la cetrería, contra la peste negra y las plagas de las cosechas.

martes, 23 de septiembre de 2014

Camila para Camila

Santa Camila
de Auxerre
Pregunta: Buenas tardes estimado: necesito información sobre Santa Camila, será que me pueda ayudar enviándome información, pues tengo una nieta a la cual le mi hijo desea ponerle ese nombre.

Respuesta: Primero, felicitarles por la nieta e hija, espero todo salga bien. Aquí le resumo tres vidas de santas con ese nombre, omitiendo los Camilo, que alguno hay:

Santa Camila de Auxerre, virgen reclusa. 3 de marzo.
Según Enrico, monje de Auxerre, Camila nació en Civitavecchia, Italia, en el siglo V, pero su familia se trasladó a Rávena. Allí se convirtió con sus cuatro hermanas (Magnencia, Pallacia, Máxima y Porcaria), por la predicación de San Germán de Auxerre. Le acompañaron cuando este volvió a la Galia, pero al morir cerca de Auxerre, continuaron el viaje hasta allí, donde vivió como reclusa. Fue sepultada en la iglesia de Escolives y pronto florecieron los milagros y curaciones, por lo que fue honrada como santa y señalado el 3 de marzo como día de fiesta. En las guerras de religión, la tumba fue profanada y el cuerpo quemado, aunque algunas reliquias se pudieron salvar y fueron enterradas en un sepulcro que aún se conserva. Este Enrico vivió en el siglo IX, así que lo que nos cuenta de San Germán de Auxerre y Camila, tiene muy poco de veraz, sobre todo porque en ninguna biografía de San Germán se menciona a estas vírgenes. En realidad se cree que Enrico unió ambos personajes para dar más relevancia a una santa desconocida.

Beata Camila Gentili, mártir. 26 de julio.

Beata Camila Gentili
Vivió en la segunda mitad del siglo XV en San Severino, Marche di Lucca, Italia. Era hija de los nobles Rovellone y Brandina, de la familia Giusti. Muy joven casó, contra su voluntad con Battista Santucci, un hombre nada bueno, y además enemistado con los Giusti. El matrimonio sería una manera de aplacar dicha enemistad: todo un sacrificio, vamos. Pero nada. En 1482 Battista asesinó a Pierozzo Grassi, un pariente de los Giusti, y aunque fue condenado a muerte, salvó la vida gracias a la intervención de Camila, pero nada, el marido no se emmendó, sino que al contrario el favor a su mujer le suspuso una humillación, por lo que, además de odiar a la familia, comenzó a odiarla a ella. Le prohibió visitar a su familia, a lo que Camila, harta, se negó.

Entonces Battista fingió un arrepentimiento, y le pidió se alejaran un tiempo a Uvaiolo, donde tenían una casa de campo. Allí, el 26 de julio de 1486, la apuñaló en el pecho y en la garganta, mientras ella pedía auxilio a Dios y manifestaba su perdón al marido asesino. Este huyó, pero fue apresado y condenado a prisión perpetua, donde murió, sin saberse cuando. Camilla fue enterrada en la capilla de los Gentili de la iglesia de Santa Maria del Mercado (hoy iglesia de Santo Domingo), donde pronto comenzó a ser venerada, más que por su martirio, por el recuerdo de su vida piadosa y caritativa. Benedicto XV, de la familia Lambertini, emparentado con ella y que conoció familiares descendientes de los Giusti, la tenía por una santa mujer y más de una vez habló de ella, poniéndola de ejemplo. En 1841, el 15 de enero, Gregorio XVI la proclamó beata, fijando su memoria litúrgica para el 27 de julio, aunque solo para la diócesis de Lucca.


Santa Camila Battista de Varano, abadesa clarisa. 31 de mayo.
Entró al monasterio fundado para ella por su padre. Escribió "El sufrimiento mental de Jesús en su Pasión", que fue lectura de referencia para muchos fieles durante años. Experimentó algunas gracias y consuelos místicos.

Beata Sofía Camila (Ángela María) Truszkowska, virgen fundadora. 10 de octubre.
Nació en Polonia, donde fundó la Congregación de las Hermanas de San Félix de Cantalicio, para ayudar a los niños abandonados, pobres y marginados.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La Beata Hortolana, santa y madre de santas

Beata Hortolana de Asís
Pregunta: Paz y Bien! Si es posible, me gustaria saber la vida de Ortolana, la madre de Santa Clara de Asis, se que entro con las Damas Pobres, pero no se la fecha de su muerte, ni si es considerada Beata. En la biografia que tengo de Santa Clara se la menciona poco. Le agradezco mucho su ayuda y que Dios lo siga bendiciendo. Argentina.

Respuesta: Paz y Bien! Sobre Hortolana, que beata es, piadosamente considerando, pues no ha sido beatificada ni canonizada nunca, constan datos fiables e históricos y piadosas leyendas que, aunque pertenecen a la vida de Santa Clara, la incluyen como protagonista. Para responderte, primero tengo que agradecer a un amigo, el profesor Germán Yactayo, terciario franciscano, que me ha facilitado la mayor parte de los datos y referencias. Hecho esto, vamos al tema:

Beata Hortolana de Asís, madre, religiosa. 29 de marzo y 18 de agosto.
Primero lo que todos sabemos, y es que es la madre de la Gran Santa Clara de Asís (11 de agosto; 23 de septiembre, la Invención; y 3 de octubre, la Traslación), Santa Inés de Asís (18 de agosto y 16 de noviembre) y de la Beata Beatriz (3 de marzo), esta última, considerada beata por tradición.


Las primeras noticias escritas sobre Hortolana están en los procesos de canonización de Santa Clara. En ellos declaró Sor Pacífica Guelfuccio, amiga pariente y de Hortolana. Y dice:
TESTIMONIO DE SOR PACIFICA, primera testigo. 

4. "También dijo que la dicha madonna Clara había nacido de noble familia, de padre y madre honrados, y que su padre fue caballero y se llamó messer Favarone; la testigo no lo vio. Pero sí conoció a la madre, llamada madonna Hortulana; la cual madonna Hortulana viajó allende el mar por piedad y devoción. Y la testigo, igualmente por razones de piedad, viajó a ultramar con ella; y también viajaron juntas al Santo Ángel [San Miguel del Monte Gárgano] y a Roma. Y dijo que ella visitaba gustosamente a los pobres. Preguntada cómo sabía estas cosas, contestó: Porque era su vecina y había vivido con ella, como se ha dicho arriba.

5. También dijo que madonna Hortulana entró después en la misma Orden que su santa hija la bienaventurada Clara, y vivió en ella con las otras hermanas en mucha humildad; y en ella, adornada de religiosas y santas obras, pasó de esta vida."

Estas peregrinaciones devotas, tan frecuentes en el medievo, solían abracar santuarios romanos (luego de San Francisco, Asís sería una estación casi obligatoria), como punto de escala a la más anhelada peregrinación: Tierra Santa, que se solía comenzar desde Egipto, Alejandría, la Tebaida, el Monte Sinaí, etc. Una leyenda, que no aparece en los procesos dice que Hortolana, aún soltera, emprendió este viaje a Tierra Santa con un grupo de familiares y demás nobles. Mientras atravesaban el Sinaí, fueron atacados por una turba de beduinos. Hortolana invocó a Santa Catalina Mártir (25 de noviembre), patrona del Monte Sinaí y de Egipto, prometiéndole que si les libraba, pondría su nombre a su primera hija. Y así debía haber sido, pero... Al llegar a Jerusalén, estando orando, tuvo una visión en la cual veía salir de su vientre una rama con tres vástagos luminosos, teniendo el consuelo de Dios, que que significaba que tendría tres hijas que serían gloria del mundo. El origen de esta leyenda, que es más escueta en la realidad parte de aquí: 


TESTIMONIO DE SOR FELIPA DE MESSER GISLERIO, tercera testigo.
"Manifestó también la dicha testigo que madonna Clara había referido a las hermanas que, cuando su madre estaba encinta de ella, fue a la Iglesia y, estando ante la cruz, mientras oraba devotamente, rogando a Dios que la socorriese y ayudase en el peligro del parto, oyó una voz que le dijo: «Alumbrarás una luz que iluminará mucho al mundo»".

La Visión de la rama y los vástagos
Es la misma Santa Clara la que cuenta esta revelación de su madre, pero suscrita a ella sola, y que dará pie al rompimiento de la promesa a Santa Catalina, pues la niña se llamará Clara, como clara es la luz, y clara sería la criatura al nacer, el 13 de diciembre de 1193, lo cual también es de hacer notar; nace el día de Santa Lucía, "la luminosa". El nombre de Catalina lo reservaría Hortolana para la segunda niña, que sólo llevó un tiempo, pues el Padre San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, los Estigmas; 12 de diciembre, la Invención; 24 de mayo, la Traslaión) se lo cambiaría a Inés, en alusión a Santa Inés (21 y 28 de enero), y su fortaleza ante los que le impedían consagrarse a Cristo.

De su vida de casada con Favarone y con tres hijas, pues podemos suponer sería la común a todas las damas ricas del momento: encargada de la casa, los sirvientes, la educación de las hijas, y alejada de negocios, guerras (aunque padeciéndolas, pues de 1200 a 1208 tuvo que exiliarse en Perusa con las hijas) y otros asuntos "de hombres". 

Así que, llegada Clara a la juventud, estando el loco de Francisco por los alrrededores de Asís predicando la conversión, la penitencia y la pobreza, nos situamos en el 28 de marzo de 1211, domingo de Ramos, en que Clara escapa de casa rumbo a San Damián, donde San Francisco la consagra a Cristo, desposándola con él. La reacción familiar ante esto, la conocemos: el tío se opone tan ferozmente que intenta arrancarla, literalmente, del altar, sin conseguirlo. ¿Y Hortolana? Pues no sabemos, pero sí que se puede pensar en su desconcierto y temor ante la vida sumamente pobre que ha elegido la hija. La visitaría, tal vez la atendería en sus enfermedades, que no fueron pocas

Santa Clara y su madre.
Ilustración.
Hasta un día en que, ya viuda, luego de un sermón en la catedral, ¡también un Domingo de Ramos!, que la conmueve profundamente, decide cambiar de vida. Hace testamento, deja todo a los pobres, regala sus joyas a los enfermos y menesterosos y se va a San Damián con sus hijas Catalina (Inés) y Beatriz. Allí la recibe Santa Clara, abrazándole y diciéndole: "Bendito el que viene en nombre del Señor". Sin sorpresa la recibe la hija, que siempre tenía la esperanza del reencuentro, de la vida familiar, ahora renovada en Cristo. La vida del monasterio, siendo hija de su hija, le costaría en un principio, como es normal, pero el amor y la obediencia (la perla de las virtudes monásticas) harían su obra. Una leyenda nos dice que, no queriendo ser una carga, Santa Clara le dice: "Escucha, madre, vas a hacer honor a tu nombre. Serás Hortolana en nombre y obras. Nuestra regla nos impide poseer tierras, pero teniendo una hortelana en el monasterio, justo es que cultivemos una parcela de terreno para las necesidades de las hermanas". Juego de palabras muy bonito, pero con pocos visos de cierto, habiendo monjas más jóvenes. Y, como es de imaginar, la cosecha fue un éxito, a pesar del granizo, sequías. Incluso los insectos devoraron todo en una noche, pero al otro día, las hortalizas estaban intactas, como si nada. Y más prodigios se narran:

TESTIMONIO DE SOR AMATA DE COROZANO, cuarta testigo.
 

"Milagros de Sor Hortulana

Declaró también que un niño de Perusa tenía en un ojo una nube que se lo cubría por completo. Y por eso fue llevado a santa Clara, la cual le tocó el ojo y luego le hizo la señal de la cruz. Y dijo en seguida: «Llevadlo a mi madre sor Hortulana (que estaba en el monasterio de San Damián), y que haga sobre él la señal de la cruz». Hecho esto, el niño quedó curado. Por lo que santa Clara decía que lo había curado su madre; y, por el contrario, la madre decía que lo había curado su hija madonna Clara; y, así, cada una atribuía esta gracia a la otra.

Preguntada sobre cuánto tiempo antes había visto al niño con aquella mancha, respondió que fue cuando lo llevaron al monasterio a la dicha madonna Clara; no lo había visto ni antes ni después de su curación, pues salió inmediatamente del monasterio. Y la testigo había estado siempre en el monasterio por todo el tiempo ya dicho."

Cuando murió Hortolana, no se sabe, pero sí que es cierto que fue antes de 1238. Fue enterrada en San Damián, como lo sería Clara y las demás monjas. En 1260, ante la amenaza de los sarracenos, las clarisas abandonan San Damián, para tomar posesión de la iglesia de San Jorge, dentro de Asís, y que se había convertido en la basílica de Santa Clara, canonizada en 1255, llevándose el cuerpo de Hortolana. En esta basílica, en la capilla de Santa Inés de Asís, se conservan los cuerpos de Hortolana, Inés, Beatriz y las primeras compañeras de Santa Clara.

viernes, 19 de septiembre de 2014

El Gigante de la Caridad

Los cobardes no conocen el camino de la paz
Sn. José María de Yermo y Parres.
San José María de Yermo y Parres, presbítero fundador. 19 de septiembre.
Entre los ejemplos de santidad que México a dado a la Iglesia, resalta la figura de este hombre. Celoso sacerdote, fundador de una familia religiosa dedicada al aliviar la miseria física y espiritual de los más abandonados, un hombre confiado en la Providencia Divina. Nuestro santo nació en la Hacienda de Jalmolonga, del municipio de Malinalco en el Estado de México,  el 10 de noviembre de 1851 y bautizado el mismo día. Sus padres, el abogado Dn. Manuel  de Yermo y Sobiñas, cuya familia venían de los Montes de Burgos radicados en México a finales del siglo XVIII; y Dña. María Josefa Parres, miembro de una de las familias más prestigiosas y acaudaladas del estado. La vida del pequeño José María estaría marcada con el sacrificio, por la muerte temprana de su madre a tan solo 50 días de nacido.

Con todo esto los primeros años del pequeño José María transcurriría tranquila y feliz, a pesar de los avatares políticos que convulsionan al país, siendo educado por su padre y su tía Carmen, contando con la ayuda de una nana y la abuela materna. De éstas,  le inculcan un fervor y piedad si llegar al fanatismo, al contrario, será una fe sincera y sencilla, cualidad que lo distinguiría toda su vida. Al principio de su educación básica es instruido por maestros particulares y después en una institución educativa dirigida por un militar, siendo un alumno sobresaliente, tanto que por sus brillantes estudios es premiado con la Medalla al Mérito por el efímero Emperador Maximiliano de Habsburgo, y también es llevado por su padre a un viaje a España a conocer a sus parientes. En esos años juveniles tuvo por compañero de estudios al poeta mexicano Juan de Dios Peza  cuya amistad sería  afianzada durante toda la vida, cuando José María murió llegó a decir: “fuimos amigos desde los 12 años de edad, 40 más o menos de trato fraternal sin una sola interrupción”.

Su profunda piedad y amor Dios desde edad temprana  se convertiría en la semilla de la vocación religiosa,  a la edad de 16 años ingresa a la Congregación de la Misión, (PP. Paúles), en la Ciudad de México, pero con las Leyes de Reforma, su formación será itinerante entre la ciudades de Jalapa, México, Guanajuato y Morelia. Hace sus primeros votos y sus superiores lo envían a París para tener una formación más solida a la Casa Generalicia de la Congregación, y así compenetrarse más de cerca, con el espíritu del Padre Fundador San Vicente de Paúl. De regreso al país se establece en la capital, como familiar del Arzobispo Don Antonio Pelagio de Labastida y Dávalos y también participa con sus hermanos de congregación en las misiones arquidiocesanas.

El P. Yermo en sus años jóvenes.
Contando con 25 años de edad, tiene una crisis religiosa, es dispensado de sus votos, deja la Congregación de la Misión y se incardina a la Diócesis de León, Guanajuato. Recibe la Ordenación Sacerdotal  el 24 de agosto de 1879, de manos del Obispo Dn. José de Jesús Diez de Sollano en la Catedral de León, bajo la mirada amorosa de la Madre Santísima de la Luz, cuya imagen original se custodia en dicho recinto y a quien el Padre José María siempre le tuvo una tiernísima devoción.

Como sacerdote, empieza a promover en la ciudad episcopal la catequesis juvenil, y gracias a sus excelentes cualidades también desempeñó cargos de importancia como: Prosecretario y después Secretario de la Curia, Socio-Fundador y Secretario de la Academia Filosófico Teológico “Santo Tomás de Aquino” esta obra auspiciada por el Obispo Diez de Sollano en 1880; también fue propuesto ante el obispo como Sexto Capellán del Coro y Segundo Maestro de Ceremonias, (estos dos cargos siempre los conservaría durante toda su estancia en la Ciudad de León). Pero por una penosa enfermedad pulmonar lo apartó de una brillante carrera, y que logró superar gracias a una ancianita que con una infusión de hierbas curó al “padrecito”.

Tomando posesión de la Diócesis el nuevo obispo, Don Tomás Barón Morales, todos se sorprendieron cuando nombró al Padre José María, capellán de dos pobrísimos templos: el Calvario y Santo Niño. Sus compañeros animaron al sacerdote a declinar tal nombramiento pero nuestro santo al contrario mostro su obediencia y su gran humildad a su Prelado tomando las riendas de su pobre rebaño, Dios nunca se equivoca pues ahí le mostraría la mejor forma para santificarse.

Llega a tomar posesión el 11 de abril de 1885. La Capellanía del Calvario estaba situada en las orillas de la ciudad, esta comunidad lo acerca a los indigentes, enfermos, niños y ancianos. Ejerce su ministerio con gran celo pero habría un hecho que hará en él un cambio radical; yendo cierto día a la Iglesia del Calvario, ve una escena terrible: dos recién nacidos devorados por unos cerdos. Comprendió que la miseria humana y física del ser humano debía aliviarse lo más pronto posible y mediante acciones concretas, tal como lo había aprendido en la Escuela de “su” San Vicente de Paúl. Después de este hecho concibe una Casa de Acogida para los abandonados y necesitados. Con la autorización del Obispo pone manos a la obra, superando varias dificultades  y con el apoyo de cuatro valientes jóvenes funda en la Colina del Calvario el Asilo del Sagrado Corazón y sin pensar  también sería el inicio de una  nueva familia religiosa “Las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres”, este hecho recordado por todos fue el 13 de diciembre de 1885. Sus 4 primeras hijas  fueron: Clotilde Muñoz, Fausta Ojeda, Victoriana Gutiérrez y Pomposa Muñoz, también ayudado por el Dr. Gutiérrez.

Con solo tres años de haber asumido la responsabilidad de la Capellanía del Calvario, logró que fuera un Centro de Adoración Eucarística y de Caridad Cristiana vivida, poniendo en movimiento difusor la devoción al Sagrado Corazón de Jesús aumentando la Guardia de Honor en el humilde templo con varias personas de toda la Ciudad Leonesa. En esta Casa Madre con mil penurias, se asistía a todos pero también siendo el P. José María el promotor de todo esto contrajo grandes deudas económicas, los acreedores iban ante el obispo y éste busco una mejor solución para evitar nuevos endeudamientos, así que lo mejor sería enviar al P. Yermo a otro lugar después de pago a los quejosos. La Ciudad que acogería al Padre José María y toda su Obra sería Puebla de los Ángeles.

La Casa de la Misericordia Cristiana,
obra cumbre del Padre Yermo
en la Ciudad de Puebla, Mex.
Antes de su partida a la Ciudad Angelopolitana, en la de León  sufre una gran inundación por el desbordamiento del Río Los Gómez en 1888, este panorama adverso  que se presenta ante el P. Yermo permite que desplegué su ardiente caridad, sobre todo con los más afectados: sus pobres. A nado cruza las calles, rescatando gente, entre agua y lodo pasa la noche, albergando en El Calvario más de 3000 personas. Tal heroísmo y desprendimiento de sí, captó la atención del propio Gobernador del Estado de Guanajuato el General Manuel González, quien le llamó y le dio el título de “Gigante de la Caridad”.

Llega a Puebla con sus religiosas el día 6 de Junio de 1889, acogido por el Obispo Francisco Melitón Vargas. Establece en la ciudad la Casa Generalicia y el Noviciado de la joven Congregación, mientras que la casa del Calvario de León quedó atendida por algunas hermanas, aunque el padre Yermo sufrió la separación de esta casa con el espíritu original, aunque poco años antes de su muerte tuvo el consuelo de ver de nuevo unido la comunidad madre al resto de su obra.

En 1891 es incardinado oficialmente Diócesis Angelopolitana, es perturbado por la candidatura a la dignidad episcopal  en ese mismo  año para la Diócesis de Tehuantepec y en 1893 para la sede de Cuernavaca, ambas las rechazó por no dejar a sus hijos pobres y abandonados.  Grande fue su alegría  cuando en 1895, se logró la Aprobación Diocesana de sus Hijas, las buenas intenciones que empezó como un Asilo en el Calvario sin pretenderlo se convirtió poco a poco en congregación religiosa que prolongaría las acciones del Padre Fundador mas allá de su muerte.

El Padre Yermo y las primeras religiosas
Siervas del Sagrado Corazón de Jesús
y de los Pobres.
En Puebla funda asilos y escuelas en beneficio de los más necesitados de la sociedad, sin descuidar la preparación de las Hermanas que atienden dichos centros como el Asilo Particular  de Caridad de Ancianos fundado en 1888 y que perdura hasta nuestro días o la Escuela en la Ciudad de Mérida, Yucatán donde llevo a las Hermanas en 1890 pues aun débil de salud viaja en barco desde el Puerto de Veracruz al de Progreso. Pero su obra cumbre en la ciudad poblana será la Casa de la Misericordia Cristiana, lugar para la promoción de la mujer, sobre todo de refugio digno para aquellas que habían caído en la prostitución y buscaban otro modo digno de vivir, contenía también un colegio con talleres para niñas. Este lugar que antes fue una fábrica de ácidos y productos químicos, lo adquiere el P. José María,  gracias a que él y las Hermanas rogaron al Patriarca San José para adquirir tal inmueble, tan es así, que en un pedestal dentro del recinto tiene una inscripción pintada que dice: “Esta Casa se fundó el 19 de Marzo de 1894”.

Es un hombre lleno de virtudes y de gran ciencia, cualidades demostradas desde el inicio de su sacerdocio, su gran formación teológica le permitió escribir artículos, que junto con establecimiento de una imprenta, edita y publica la primera revista eclesiástica en el país: “El Reproductor Eclesiástico Mexicano”, todas llenas de gran riqueza espiritual, tal revista la hace circular por todo México y más allá de sus fronteras.

Sería influenciado grandemente por la espiritualidad de San Alfonso María de Liguori (1 de agosto) y su gran Teología Moral, la devoción y admiración al Santo Obispo se reflejó al nombrarlo como uno de los patrones de su congregación, incluso se conserva un cuadro del Santo que tenía en sus aposentos. Así  también, le imitó en la devoción a la Madre de Jesús y Madre de los pobres, invocándola en sus penas y aflicciones y rogando su protección. María Santísima fue la Madre verdadera para él, con tal madre nunca se sintió huérfano  y acudía a Ella con confianza: en la Congregación de la Misión la llamó con el titulo de Inmaculada Concepción de la Medalla Milagrosa, durante su estancia en León se unió a la devoción por la imagen de la Madre Santísima de la Luz como líneas arriba lo hemos dicho. Pero grande fue su alegría para su corazón mariano al unirse a todos los mexicanos, por el júbilo que representaba para toda la nación católica la Coronación Pontificia de la Imagen de Santa María de Guadalupe el 12 de Octubre de 1895, la imagen de la Virgen del Tepeyac  presidiría en la cabecera de su cama como actualmente se conserva.

El Padre Yermo también sufre tragos amargos en la ciudad terribles calumnias y malos entendidos, que soporto con gran paciencia y caridad. Es por eso que el nuevo Arzobispo de Puebla, el Venerable Ramón Ibarra y González, le retira la dirección espiritual de sus religiosas pero poco después se aclaró la situación y vuelve a guiar a sus hijas. En 1909 fundó la primera escuela de su obra para indígenas de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua, allí llevó a las Siervas para que con la colaboración de los Jesuítas, contribuyeran a la promoción del rarámuri. Esta fue la obra más preciada de nuestro santo y la última. El día 1 de agosto celebra su 25 aniversario Sacerdotal.

Habitacion donde murió el P. Yermo
en la Casa de la Misericordia Cristiana.
20 días después ya estaba en cama, y en presencia de las Hermanas y alumnas pide le canten el Salve Stella Maris, con este canto dedicado a la Madre de Cristo, su madre a quien amaba con ternura. falleció serenamente  a las 4.30 a.m. del 20 de Agosto de 1909. Los presentes al enterarse de la muerte gozosa del Padre José María, en un acto espontáneo se reunieron en la Capilla a entonar el Te Deum, en acción de gracias por el don de su vida. El Arzobispo Ibarra y González de inmediato sugirió que se conservaran pertenecías y escritos que hubieran sido del Padre Yermo pues ya se creía que era un alma que gozaba de la plenitud de Dios y que llegaría el momento en que sería glorificado. Un año después de su muerte, las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús obtienen la Aprobación Pontificia del Instituto.

José María de Yermo y Parres es beatificado en la Insigne Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, junto con Los Niños Mártires de Tlaxcala y el Vidente Juan Diego, por San Juan Pablo II, el día 6 de mayo de 1990. El mismo Pontífice lo canoniza  junto con la Beata María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre y el Beato Cristóbal de Magallanes con sus 24 Compañeros Mártires, en la Ciudad de Vaticano, durante el Año Santo 2000, el  21 de Mayo, día jubilar dedicado a México. El Arzobispo Rosendo Huesca Pacheco lo nombra patrón y gloria del Clero Poblano. Sus reliquias se conservan en la Capilla de la Casa Central de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, en la ciudad poblana.

Oración

"Dios Padre Todopoderoso rico en misericordia que encendiste en el corazón de San José María de Yermo y Parres presbítero y fundador, un amor ardiente a favor de los pobres y desamparados, concédenos  que, a ejemplo suyo, descubramos en cada hermano el rostro de Cristo, tu Hijo y llenos de caridad evangélica, nos pongamos en servicio de nuestros  hermanos. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén."

¡A la mayor gloria de Dios y orgullo de Puebla!

Tacho de Santa María.

Agradezco  toda la información a la Congregación de la Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, en la persona de la Hna. Luz del Carmen Araiza Reyes.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El Santo Cristo de San Román.


El Santo Cristo de San Román
En el siglo XVI, después de la fundación de la villa de San Francisco de Campeche por Francisco de Montejo “El Mozo”, por orden de este personaje los indios fueron ubicados al occidente de la villa, donde formaron su propio barrio. Algunos años después que estaba organizado el barrio sucedió que fue asolado por una terrible plaga de langostas y acordaron entre todos echar a suerte a que santo deberían encomendarse para que terminara aquella plaga, y esta suerte le tocó a San Román mártir al que construyeron un templo y comenzaron a celebrarle su festividad, el 9 de agosto.

Posteriormente ya formadas algunas cofradías en el templo de San Román se decidió mandar a hacer un Cristo que estuviera en el altar mayor junto al mártir, el cual se mandó a hacer a Civitavecchia, Italia, en madera de ébano y se le confió al comerciante español de nombre Juan Cano de Coca Gaitán  que se encargara del traslado de la imagen al puerto de Campeche. Don Juan Cano recibió la imagen del Cristo en Alvarado, Veracruz. Posteriormente don Juan regresó al puerto de Veracruz para conseguir una embarcación que lo llevará con su preciado cargamento hasta su destino, pero su desconsuelo fue grande al ver que la mayoría de las embarcaciones en aquel puerto zarpaban con destino a España o a las Antillas, de todos modos don Juan continuó buscando alguna embarcación y al fin encontró dos que zarparían con rumbo de Campeche en la tarde del 13 de septiembre.

La primera embarcación estaba al mando de un capitán de origen inglés y de religión protestante, y al enterarse que don Juan llevaba consigo una imagen de Cristo se negó rotundamente a trasladarlo a pesar de tener suficiente espacio en el barco. Debido a eso don Juan Cano acudió a la otra embarcación que estaba a cargo de un capitán de origen catalán, que al enterarse que transportaría una imagen de Cristo aceptó, pero con ciertas reservas. Le dijo a don Juan Cano: “me ponéis en un aprieto, porque en mi vieja barca ya no cabe ni un alfiler. Más no se dirá que un catalán falta a su palabra; y por cuanto no se trata únicamente de llevaros a vos, sino también a Nuestro Señor Jesucristo, no seré yo quien niegue albergue al Hijo de Dios”, y ordenando el capitán bajar parte de su cargamento, personalmente designó un lugar para resguardar la imagen del Santo Cristo.

Cuatro horas después de haber zarpado del puerto de Veracruz se desató una terrible tormenta en altamar. Debido a que esta se tornaba cada vez más fuerte se volvía imposible mantener el timón del barco, al grado que en un momento el piloto soltó el timón y la nave comenzó a precipitarse. Como pudo se dio aviso al capitán de lo sucedido y este ordenó a tres subalternos ayudarle con la situación, pero a pesar de sus esfuerzos no lograban controlar el barco y estaban a punto de terminar en una tragedia. Se dice que de repente apareció un sujeto desconocido de tez morena que sin vacilar tomo el timón del barco y le hizo regresar a su camino sin problemas, y un viento soplo a popa hinchando las velas lo que hizo avanzar rápidamente al navío.


Procesión del Santo Cristo de San Román

Después de tan terrible situación los tripulantes del barco se quedaron dormidos, al despertar grata fue su sorpresa al ver que se encontraban ya en las cercanías del puerto de Campeche, por lo que el capitán dio órdenes de que avisaran al joven que la noche anterior había tomado el timón que los había salvado, pero nadie pudo encontrar al hombre de tez morena que la noche anterior había salvado al barco, la cabina donde había estado se encontraba vacía. Desembarcaron un 14 de septiembre en Campeche, donde ya eran esperados para darles la bienvenida, el capitán sorprendido preguntó que como sabían de su llegada y estos le respondieron que alguien en la noche había alertado a las autoridades de que un barco se aproximaba en busca de refugio, pues habían distinguido sus luces, cosa que al capitán sorprendió debido a que la tempestad había destruido las lámparas del barco. Al darse cuenta el capitán que era 14 de septiembre de 1565, sólo un día después de que habían zarpado lo concibió como un milagro.

Posteriormente el capitán narró a los habitantes todo lo que habían vivido en altamar y de repente pidió que se desembarcara la imagen del Cristo que traían consigo y grande fue el estupor de todos al percatarse que a pesar de estar la bodega totalmente seca así como la envoltura que cubría la imagen, el Santo Cristo chorreaba agua como si hubiera estado expuesto a la terrible tormenta. La misma leyenda dice que por otro lado el barco inglés que se negó a llevar al Cristo jamás logró llegar a tierra firme. Se cuenta que el capitán don Juan Cano poco antes de fallecer por une terrible enfermedad se encomendó al Santo Cristo de San Román y milagrosamente resucitó después de siete horas pronunciando las palabras: “¡Oh, Santo Cristo de San Román!”. Del mismo modo muchos contaban como después de haberse encomendado al Santo Cristo del barrio de San Román habían podido librarse de ser capturados por los piratas.

Se dice también de un hombre llamado Pedro Machuca que estando su mujer gravemente enferma visito el templo del barrio de San Román e imploró por la vida de su esposa ofreciendo la suya a cambio de su salud, al volver a su casa don Pedro sufrió un grave accidente en el que pereció y al poco tiempo su mujer se restableció por completo.

Debido a estos milagros el Señor de San Román fue invocado como patrón de los marineros y abogado contra los ataques piratas. A pesar de esto el barrio y el mismo puerto de Campeche no se libraron por mucho de los ataques piratas, puesto que hacia 1685 fue atacado el puerto por los piratas Lorencillo y Agramont, y por el temor de que la imagen del Cristo negro fuera profanada se sacó de Campeche y fue llevado a esconder a los montes de Samulá. Pronto llegaron noticias de que los piratas se acercaban a ese sitio y por el temor de ser aprehendida por los piratas la gente huyó abandonando la imagen del Cristo, por lo que un capitán de apellido Navarro llegó al lugar y disparando a los piratas pudo entretenerlos para que por mientras sus subalternos pudieran poner a salvo la imagen del Señor de San Román. El capitán Navarro fue herido en la pierna y mientras los piratas saqueaban Samulá este se arrastró hasta un puesto donde se encontraban algunos soldados españoles e informándoles la situación le ayudaron y volvieron a buscar la imagen del Cristo y le pusieron en un lugar seguro hasta que terminó el ataque pirata a la región.

En honor al Señor de San Román se celebran dos fiestas la primera en mayo conocida como “Rogativas al Señor de San Román” o “San Romanito” y la segunda y más importante la del 14 de septiembre.


Lic. André Efrén Ordóñez.