domingo, 1 de mayo de 2016

Santa Bertha, la de Avenay.

Santa Bertha de Avenay, esposa, religiosa y mártir. 1 y 11 de mayo.

Relicario de Santa Bertha.
Iglesia de Val d'Or.
No conocemos mucho sobre la infancia de Bertha, solo lo que su hagiografía nos dice: estaba emparentada con reyes francos y desde niña fue piadosa, amante de las cosas de religión y muy caritativa con los pobres. A los 16 años fue dada en matrimonio a San Gombert (29 de abril), hermano de san Nivardo, arzobispo de Reims. A ambos les dolió tener que casarse, porque su deseo era servir a Dios en la vida monástica. Pero a cada uno, Dios le consoló por su parte, revelándole que sería para su gloria si se unían en matrimonio. Una vez casados, ambos descubrieron que coincidían en todo su deseo de vivir para Dios, por lo que decidieron en virginidad perpetua, como hermano y hermana en Cristo. Según avanzaba la vida de ambos esposos, más les llamaba el claustro a cada uno, así que resolvieron separarse y entrar en religión para entregarse enteramente a Dios. Construyeron un bello monasterio femenino en Reims, dedicado al apóstol San Pedro, que no hay que confundir con el fundado por San Baudry (16 de octubre) para su hermana Santa Bova (24 de abril). Luego de esta obra, Gombet tomó el hábito monástico y junto a otros monjes partió a Irlanda, donde fue martirizado por unos paganos a 29 de abril de año incierto, a finales del siglo VII.

Una vez que Bertha fue libre para profesar en un monasterio, pero no sabía en cual. Un ángel le reveló que debía construir el suyo propio y le enseñó una colina a las afueras de Avenay, en un sitio llamado Val d’Or, (valle dorado). La misma Bertha diseñó el monasterio, haciendo los planos de las celdas, la iglesia, el coro, etc. Una vez terminado el monasterio dedicado a la Santísima Virgen, Bertha se encerró en él junto a varias jóvenes de Reims y Avenay, que por unanimidad la eligieron abadesa. Sobresalió entre todas por su constante oración, su penitencia extrema y su equilibrio entre mandar y ser madre comprensiva de sus religiosas. Oraba y ayunaba siempre que podía, animaba a sus religiosas con encendidas palabras y más aún con su ejemplo. Era caritativa con los pobres y enfermos que visitaban la iglesia en busca de ayuda. Y más de un milagro realizó en favor de los necesitados, como algunos ciegos, mudos o sordos que salieron curados de su presencia. Y a alguno arrebató de las garras de la muerte para que pudiera confesarse y salvar su alma antes de fallecer.

Bertha hace brotar
agua de la tierra.
Dio agua a la ciudad de Avenay luego que San Pedro se le apareciera y le mandara comprar un campo de donde brotaría una fuente limpísima para aliviar la falta de agua corriente de los moradores de la ciudad. Bertha hizo caso al santo apóstol y compró el campo por una libra de plata. Pero era un campo reseco, de donde no se veía la más mínima humedad o pozo. Bertha, confiada en la Providencia, se fue allí con sus monjas y trazando una crucecita con su báculo en la tierra, esta se abrió y dejó manar agua, que fue encauzándose hasta la ciudad.

En su monasterio vivía feliz, entregada al servicio de Dios hasta que el mismo Dios le concedió su deseo: ser mártir como lo había sido su amado esposo y hermano Gombert. Ocurrió que unos sobrinos de este, que la odiaban por haber dado todos sus bienes al monasterio y a los pobres, planearon venganza. Moncie, prima de Gombert, se introdujo en el monasterio y cuando ya todas las religiosas se habían retirado, entró en la celda de Bertha y la asesinó, apuñalándola varias veces en el pecho y la cabeza. Al instante, todos aquellos que la odiaban y habían planeado su muerte murieron a su vez, fulminados. Menos la asesina, a la que la misma Bertha se le apareció a los tres días para reprocharle su crimen y el castigo que la esperaba luego de la muerte. Le dijo que podría alcanzar misericordia si se cuidaba que las reliquias de su marido fueran llevadas al monasterio de Val-d’Or para reposar junto a las suyas. Así se hizo, y en el momento de la deposición de las reliquias, Moncie sangró abundantemente por la nariz y boca, según le había advertido Bertha en la visión que pasaría como signo de la completa remisión de su pecado. Los dos cuerpos permanecen juntos en la misma sepultura hasta hoy. Crónicas del siglo XII cuentan que en las ocasiones en que se abrió el sepulcro, aún podían verse las heridas de ambos, como si fuesen recién hechas, incluso que alguna vez sangraron.

Ver aquí otras santas de nombre Bertha.


Fuente:
-“Les Petits Bollandistes”. Volumen 5. Bruselas, 1645.

sábado, 30 de abril de 2016

Por la Encarnación, encarnada.

Santa María de la Encarnación Guyart, viuda, ursulina. 30 de abril.

María Guyart nació a 28 de octubre de 1599, en una familia humilde de Tours, Francia. Sus padres fueron el panadero Forent Guyart y  Jeanne Michelet. Desde niña tuvo que trabajar para contribuir con la familia. Recibió una sólida formación cristiana y alternaba el trabajo con las obras de piedad. A los siete años tiene una visión de Cristo que le dice "¿Quieres ser mía?", a lo que ella respondió "". Aunque sintió y manifestó vocación religiosa desde la juventud, con 16 años, en 1617 la casaron con el comerciante de telas Claude Martin. Con 18 años quedó viuda, con un niño de 6 meses y arruinada. Vendió todo para condonar las deudas y se mudó con su padre, pues ya su madre había muerto. Resolvió hacer voto de castidad perpetua, para dedicarse a cultivar su relación con Dios. Su vida espiritual fue creciendo constantemente, frecuentaba los sacramentos, comenzó la dirección espiritual, los actos de devoción, la lectura de los escritores espirituales del momento y pronto su alma comenzó a ser agraciada por varios consuelos y dones místicos. El 24 de marzo de 1620 la inunda la misericordia divina, y Dios toma su corazón para siempre. Ella lo llamará "su conversión", y ciertamente lo es, o como se dice también, es su "experiencia fundante". En 1621 comienza a trabajar con su hermano en una empresa de transportes, haciéndose cargo de las cuentas, los envíos, el cuidado de los caballos, etc. Y lo hizo de manera excepcional, acrecentando el negocio en poco tiempo.

Tuvo revelaciones importantes sobre la Trinidad, la Encarnación y la redención humana. En 1627 consuma su unión con Cristo mediante el matrimonio espiritual. Esta gracia consiste en que Cristo y el alma forman una unión indisoluble. Aunque seres diferentes, son uno en la acción y en el sentir, y esto por acción de Cristo, que desde los inicios ha ido entrando en el alma, y esta se ha ido dejando penetrar por él. Finalmente consuman la unión, que los místicos describen bellamente. Baste este texto de Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto) para describirlo
"...es [esta unión] como si cayendo agua del cielo en un río o fuente, adonde queda hecho todo agua, que no podrán ya dividir ni apartar cual es el agua del río, o lo que cayó del cielo; o como si un arroyico pequeño entra en la mar, no habrá remedio de apartarse; o como si en una pieza estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz; aunque entra dividida se hace todo una luz. Quizá es esto lo que dice San Pablo: El que se arrima y allega a Dios, hácese un espíritu con El, tocando este soberano matrimonio, que presupone haberse llegado Su Majestad al alma por unión. Y también dice: 'Mihi vivere Chistus est, mori lucrum'; así me parece puede decir aquí el alma, porque es adonde la mariposilla que hemos dicho [el alma], muere y con grandísimo gozo, porque su vida es ya Cristo." (7 Moradas 2, 4, 5).

En 1631 María deja a su hijo adolescente a cargo de su hermano para tomar la vida religiosa, ingresando en las ursulinas de Tours, tomando el nombre de María de la Encarnación. Fue todo un revuelo lo que ocasionó aquello, con críticas a su persona y a la Iglesia. Críticas que aún hoy se escuchan en muchos que leen su vida, cuando nos imaginamos la escena de su hijo de 10 años llamándola gritando y llorando bajo las ventanas del convento. Fue maestra de novicias, para las que escribe algunas notas espirituales. En 1634 tiene una revelación sobre "un lugar difícil que la espera", y efectivamente, en 1639, es destinada a Quebec, Canadá, para fundar un colegio. Las ursulinas, fundadas por otra gran mística, Santa Ángela Mérici (27 de enero), en origen eran de vida activa y habían sido forzadas a tomar la clausura para sobrevivir como orden, y combinaban la vida monástica con la enseñanza. Por estos mismos avatares de la Orden, los monasterios vivían diversas Constituciones y tenían diferentes costumbres. En el monasterio de Quebec había religiosas de Tours, como la Madre María, que seguían la Regla de Bordeaux, y religiosas de Dieppe, que vivían las Constituciones de París. Para evitar roces, María de la Encarnación redactó unas nuevas constituciones, basadas en la Regla de París, manteniendo el hábito de las monjas de Tours. En 1622 Dichas constituciones fueron aprobadas en 1622 por el obispo San Francisco de Montmorency-Laval (6 de mayo). A pesar de la clausura, la Madre María se convirtió en madre y sustento de las misiones en "Nueva Francia". Para llevar adelante su obra invoca a San José, al que confía toda la obra apostólica en Canadá, y cuya devoción extiende sobremanera, siendo hoy que este santo glorioso es el patrón de Canadá. Sin duda la mano de nuestra santa está ahí.


Los misioneros la visitan, le dan noticias que ella trasmite a sus hermanas en Europa, ora por ellos, les soluciona problemas, les consuela y anima. Aprende las lenguas locales, compone diccionarios, etimologías y catecismos breves en montañés, iroqués, o el hurón, para los nativos. Ella misma dirá: "Gracias a Dios, nuestra vocación y nuestro amor por los indígenas no ha disminuido nunca. Los llevo en mi corazón e intento, muy dulcemente, mediante mis oraciones, ganarlos para el cielo. Hay siempre en mi alma un deseo constante de dar mi vida por su salvación". En fin, que se vuelca con las misiones y la obra apostólica y social de la Iglesia a la par que su vida mística se hace más intensa, demostrando que todo buen místico es hombre práctico y apostólico. En su caso, el misterio de la Encarnación del Verbo, amado por ella, se "redobla" al encarnar a Cristo en los hermanos, en la realidad pastoral en la que le tocó vivir. 

La Madre María instruye
a las niñas indígenas.
Luego de una etapa difícil, su hijo la comprende y toma los derroteros de la vida espiritual, profesando como benedictino en la Congregación de San Mauro, de la que llegará a ser Abad General. En 1654 este le pide le envíe una redacción de su vida y gracias místicas, que él mismo en 1667 publicará aumentándola con notas, estando ella viva aún. Las cartas entre ambos muestran el perdón por parte de él, el amor que ciertamente le tenía ella. En 1659 sufre el incendio del monasterio y el colegio, pero no se arrendra. Trabaja, reza, pide ayuda y en breve lo tiene nuevo y mejor que el anterior. 

María murió 30 de abril de 1672, siendo amada por los nativos canadienses, que la consideraban verdadera madre. Fue beatificada el 22 de junio 1980 por San Juan Pablo II. El papa Francisco la canonizó, sin necesidad de milagros, el 3 de abril de 2014, junto a su obispo Montmorency-Laval. Ha sido llamada "madre de la Iglesia Católica en Canadá" y "la Santa Teresa del nuevo mundo".


Fuentes:
-“Nueva historia de la Iglesia”. Tomo III. DR. HERMANN TÜCHLE. Madrid, 1987.
-“Mujeres que dejaron huellas”. MARIBLANCA STAFF WILSON.
-“Saints of North America”. VINCENT J. O’MALLEY. C.M. Indiana, 2004.

viernes, 29 de abril de 2016

San Gombert de Avenay, mártir.

San Gombert de Avenay, duque, monje y mártir. 29 de abril.

Martirio de San Gombert.
Iglesia de Val d'Or.
Fue de familia ilustre, emparentada con los reyes francos y aliada en las batallas y trabajos de los reyes Chilperico y Clotario II. Su hermano fue el gran arzobispo de Reims, San Nivardo (1 de septiembre). Aunque ambos se educaron entre los devaneos y poca vida interior de la corte, fueron piadosos y ejemplares desde niño. Leer las Escrituras, meditar, visitar la capilla y socorrer a los pobres eran sus aficiones. Cuando llegaron a la juventud, Nivardo continuó la carrera eclesiástica a la que estaba destinado, y Gombert fue casado con Santa Bertha (1 y 11 de mayo), joven ilustre por su nacimiento y por sus virtudes. Para nuestro santo, el compromiso había significado una losa pesada, pues la vida monástica era su ilusión, pero la leyenda cuenta que estando lamentando su destino, oyó una voz del cielo que le dijo: "Gombert, no temas dar tu consentimiento para tu matrimonio con Bertha, porque Dios hará de ello algo grande". Una vez casados, Gombert halló en Bertha su compañera ideal de piedad. coincidían en todo su deseo de vivir para Dios, por lo que decidieron en virginidad perpetua, como hermano y hermana en Cristo.

A la muerte de Nivardo, Gombert tuvo un encontronazo con el sucesor de este, San Rieul de Reims (3 de septiembre), pues Nivardo había dejado toda su herencia a la catredral y a las abadías de Villiers y Verzy, pero todas estas propiedades pertenecían a ambos hermanos, cosa que defendió nuestro santo frente a Rieul, que reclamaba todo para la Iglesia. Sin pleitos, lo resolvieron como hermanos en Cristo, dividiendo exactamente a la mitad y por su justo valor todas las tierras y feudos, sin perjudicarse uno al otro.

Según avanzaba la vida de ambos esposos, más les llamaba el claustro a cada uno, así que resolvieron separarse y entrar en religión para entregarse enteramente a Dios. Construyeron un bello monasterio femenino en Reims, dedicado al apóstol San Pedro, que no hay que confundir con el fundado por San Baudry (16 de octubre) para su hermana Santa Bova (24 de abril). Luego de esta obra, Gombert tomó el hábito monástico y junto a otros monjes partió a Irlanda, a visitar los santos lugares desde donde tantos santos misioneros habían evangelizado el continente. Otras versiones dicen que fueron a Altenzell, tierra de frisones. Donde fuese, edificó un monasterio con una bonita iglesia, en un territorio sembrado de paganos. Estos estaban molestos por las conversiones que lograban los monjes, y ver como su religión pagana iba a menos, así que, alentados por sus hechiceros, asaltaron el monasterio. Gombert instó a los monjes a no defenderse, sino a ofrendar la vida a Jesucristo. Fue a la iglesia y postrado ante el Sacramento, esperó la muerte. Los idólatras entraron violentando las puertas, le atraparon y le arrastraron a las afueras del poblado, donde le apalearon y finalmente le decapitaron, a 29 de abril de año incierto, a finales del siglo VII.

Relicario de los Santos en Val d'Or.
Bertha, por su parte, se había consagrado en el monasterio de Val-d’Or, en Avenay, donde sería martirizada por unos parientes de San Gombert. Luego de esto, ella apareció a su asesina (Moncie, prima de Gombert) y le dijo que solo hallaría perdón de Dios si trasladaba las reliquias de su marido al monasterio de Val-d’Or. Así se hizo, y los dos cuerpos reposaron juntos en la misma sepultura hasta hoy. Crónicas del siglo XII cuentan que en las ocasiones en que se abrió el sepulcro, aún podían verse las heridas de ambos, como si fuesen recién hechas, incluso que alguna vez sangraron.


Fuente:
-“Les Petits Bollandistes”. Volumen 5. Bruselas, 1645.

jueves, 28 de abril de 2016

San Patricio y el "jacuzzi" de Esculapio

Santos Patricio de Prusa, obispo y sus compañeros Acacio, Menandro y Polieno, presbíteros; mártires. 28 de abril y 19 de mayo, Iglesias Ortodoxas Griegas.

Sus Actas dicen que era obispo de Prusa, Bitinia en el año 100. Esta ciudad tenía unas aguas termales muy conocidas, donde se veneraba al dios Esculapio, al que los paganos atribuían las curaciones que en los manantiales ocurrían. Julio, procónsul de Bitinia, estando de paso en Prusa, probó los baños calientes, de los que salió fresco, vigoroso, y con buena salud. Considerándose en deuda con Esculapio, decidió que el mejor sacrificio que podía ofrecer a su dios sería obligar al obispo de los cristianos a adorarle. Algunas versiones erróneas dicen que la idea fue sacrificarle al obispo, pero eso es absurdo, siendo los sacrificios humanos algo tan ajeno a las religiones grecorromanas. No leemos algo parecido en ningún acta martirial, veraz o falsa, pues los dioses de dicho panteón no exigían humanos en ofrenda. Pues eso, que fueron capturados Patricio y tres de sus presbíteros, Acacio, Menandro y Polieno. Cuando estuvieron frente al procónsul, este dijo: 

Julio: Tú, que te dejas llevar por historias vanas, niega si es posible el poder de nuestros dioses y su cuidado providencial sobre nosotros, concediéndonos estas aguas minerales, dotadas por ellos con virtudes saludables. Por ello, insisto en que sacrifiques a Esculapio, con el fin de evitar ser duramente atormentado si no cumples.

Patricio: ¡Cuántas cosas malvadas están contenidas en las pocas palabras que has pronunciado!

Julio: ¿Qué maldad se puede descubrir en mi discurso? ¿No son las curas diarias, provocadas por estas aguas, claras y evidentes? ¿No lo he experimentado yo?

Patricio entonces predicó al procónsul, y no negó las virtudes saludables de las aguas, ni los curas realizadas en los cuerpos, sino que trató de convencer al gobernador, y un numeroso público de que estas aguas, y todas los demás cosas del mundo, habían recibido su ser y perfección Único Dios verdadero, y de su Hijo Jesucristo. Mientras daba sus razones, fue interrumpido por el procónsul, que gritó: 


Julio: ¿Pretendes decir que Cristo hizo estas aguas, y les dio su virtud?

Patricio: Sí; sin lugar a dudas, lo hizo

Julio: Si yo te meto en estas aguas para castigarte por su desprecio de los dioses, ¿imaginas que tu Cristo, a quien supones hacedor de ellas, preservará tu vida en medio de ellas?

Patricio: No desprecio a tus dioses, porque nadie puede despreciar lo que no existe. Puedes estar convencido  de que Jesucristo puede preservar tan fácilmente mi vida, cuando me metas en estas aguas, como puede permitirse tomarla para sí. Todo lo que se refiere a mí es perfectamente conocido por Él, ya que está presente en todas partes. No cae un pájaro al suelo, ni un cabello de las cabezas, sino por su buena voluntad y placer. Esto lo tendrías que considerar como un oráculo de la verdad misma, ya que un castigo eterno en el infierno espera a todos los que, como tú, adoran ídolos.

Estas palabras, claro está, enfurecieron al procónsul, que mandó metiera al santo obispo en las aguas hirvientes. Mientras lo lanzaban, Patricio oró: "Señor Jesucristo, ayuda a tu siervo". Varios de los guardias que le sujetaban se quemaron con el agua, pero no ocurría lo mismo con nuestro mártir, que continuó metido en ella un tiempo considerable sin sentir el más mínimo dolor, como si no fuera aquello más que un baño templado agradable. El procónsul, enfurecido, ordenó le sacaran y decapitaran. Después encomendar su alma a Dios con una breve oración, Patricio se arrodilló, y le fue cortada la cabeza, de acuerdo con la sentencia. Los fieles que estaban presentes en la ejecución tomaron su cuerpo y le enterraron cerca del camino de la ciudad. Su martirio ocurrió el 19 de mayo del año 100. Sus presbíteros fueron decapitados tras él.

Menologios antiguos, como el “Chronicon” recogen su "passio", en el apartado "Patricii Episcopi Prusæ. Respuesta ad Judicem". Los martirologios orientales le ponen a 19 de mayo, pero los occidentales, como el romano, lo hacen a 28 de abril, tal vez por una conmemoración de traslación de reliquias a una iglesia que tuvo dedicada en Constantinopla. También tiene mención a 10 de junio entre los Santos Obispos de Prusa, como los santos Alejandro, Jorge y Timoteo. En las iglesias orientales se solicita su intercesión para superar las bajas y "calurosas" pasiones.


Fuente:
-"The lives of the fathers, martyrs, and other principal saints". Volume IV. REV. ALBAN BUTLER. Londres, 1821.

miércoles, 27 de abril de 2016

San Assico, orfebre de Dios.

San Assico de Elphin, orfebre, obispo y abad. 27 de abril.

Lo que de él se conoce está en la "Vita. S. Patricii". Cuando este llegó a Irlanda en 434, entró en Corcoghlan. En el poblado de Emlagh-Ona gobernaba un príncipe-druida llamado Hono. A este, aún siendo pagano, le gustó el mensaje de San Patricio (17 de marzo) y le dio su fortaleza para que fundase una iglesia y monasterio. Este sitio cambió su nombre a Elphin, que significa "roca saltadora", gracias a un milagro realizado por San Patricio: no había agua corriente en la ciudad, por lo que el santo golpeó una roca, la hizo saltar y se descubrió un pozo, del que se canalizó agua para toda la ciudad, y aún existe como fuente corriente, aunque la fuente original fue dinamitada por el Vicario protestante de Elphin, William Smith, en la década de 1820.

San Patricio convirtió al sitio en sede episcopal, colocando al frente de esta a Assico. También ordenó obispo al sobrino de Assico, San Bithei (8 de marzo), que le acompañó junto a su madre Santa Cipia (27 de abril), en el apostolado por la isla. Patricio, además, dejó establecida una comunidad monástica al frente de la cual también colocó a Assico, para que la guiase en sus labores primordiales: la predicación del Evangelio, la celebración del culto divino y la enseñanza. Assico, además de sus labores pastorales, realizó aquello que le servía de sustento: el trabajo del metal, ahora, además, con el consuelo de ser para gloria de Dios. Así que en el monasterio montó un taller de orfebrería, que durante siglos sería el mejor de Irlanda. Assico personalmente hizo cálices, patenas, cubiertas de Evangeliarios, relicarios, cruces, etc. Varios objetos, posteriores al santo, pero salidos del monasterio, aún se veneran, como una cruz en Cong, o el famoso cáliz de Ardagh.

A mediados del siglo V, ya entrado en años, Assico fue calumniado por los habitantes de la ciudad, por lo que se retiró a la soledad en Slieve League, una montaña escarpada en Donegal. Siete años pasó allí, y siete más en la isla de Rathlin. Sus monjes le buscaron todo ese tiempo y finalmente, cuando le hallaron, le propusieron regresar con ellos a Elphin, pero Assico se negó a causa de la falsedad que habían difundido. A la sazón, el “rey” de Seirthe había muerto y le había dejado en herencia un centenar de vacas, sus terneros, y veinte bueyes, además de tierras de pasto. Así que se quedaron allí hasta que a finales del siglo V murió el viejo obispo y abad, y fue sepultado en la colina, donde había construido una iglesia y monasterio San Patricio y estaba enterrado Bithei, el sobrino de Assico. En el siglo X las reliquias de ambos se elevaron a la veneración pública. Su memoria litúrgica durante siglos en Elphin era Doble de primera clase, con Octava.

Las leyendas han deformado algo su "vita", poniéndole como druida converso, como esposo y no hermano de Cipia, y por tanto padre y no tío del obispo Bithei. Asimismo, que si su retirada de Elphin se debió a la vergüenza de haber sido sorprendido mintiendo. Otros lo identifican con San Tassach (14 de abril), el obispo que habría dado el Viático a San Patricio.


Fuente:
-“Lives of Irish Saints”. JOHN CANON O'HANLON.

martes, 26 de abril de 2016

De uno que fue dos, para volver a ser uno.

Pregunta: San Cleto papa y San Anacleto papa son el mismo santo? México.

Respuesta: Antes de responderte, vamos a la hagiografía:

San Cleto, papa y mártir. 26 de abril.


Cleto fue natural de Roma, y fue convertido a la fe por el apóstol San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, Cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "ad Víncula", 16 de enero, "ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, dedicación de su la basílica), se hizo discípulo suyo, y pronto destacó como presbítero ejemplar y celoso misionero. Su carácter, siempre según leyendas posteriores, era tan afable que: "conquistaba los corazones de todos hasta de los mismos paganos y el grande amor que profesaba a Jesucristo, daba a entender que había heredado de su maestro aquella singular ternura, con que este había mirado siempre al Salvador".

Por ello San Pedro le eligió junto con San Lino (23 de septiembre), no solo para trabajar con él en Roma, como a los demás presbíteros que le acompañaban, sino principalmente para que en su ausencia ambos gobernasen la iglesia romana. Ciertamente, San Ireneo (28 de junio), dice "Pedro y Pablo cuando fundaron la iglesia [de Roma], pusieron al frente de su episcopado a Lino", sin mencionar para nada a Cleto. Rufino sí que dice que junto a Lino gobernó la Iglesia nuestro Cleto, y según el mismo Rufino esta doble designación podría deberse a que Lino fue nombrado por San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre), para evangelizar a los cristianos de origen gentil, mientras que San Anacleto fue nombrado por San Pedro para evangelizar a los cristianos judíos. Pero son solo suposiciones posteriores.

Así que habiendo sido martirizado San Pedro entre los años 65 y 67, según la tradición, le sucedió inmediatamente Lino, y a este sucedió Cleto. De cuando subió al trono pontificio (para usar lenguaje de leyendas) no hay certezas. Eusebio pone el "papado" de Lino entre los años 68 y 80, cuando lo más probable es que fuera mucho más corto, entre el 67 y el 70, porque, Ireneo nombra como obispo de Roma en el año 76 a Cleto. 

La leyenda nos dice que se desvivió por predicar el Evangelio y que ordenó 25 presbíteros para conseguir el aumento y la propagación de la Iglesia de Cristo. Calabria le quiere predicando allí, enviado por San Pedro, y convirtiendo a muchos a la fe cristiana, por lo que le considera su primer obispo. Socorrió a los cristianos perseguidos por romanos y judíos en todo el Imperio, especialmente durante la persecución de Domiciano. Este emperador, sabiendo de la importancia de Cleto en la Iglesia mandó arrestarle y cargarle de cadenas. El santo papa sobrellevó con alegría aquel castigo y aún en la cárcel predicaba a Cristo, por el que quería dar la vida. Y lo logró el 26 de abril de 96. Sus reliquias se dice se veneran en la basílica de San Pedro del Vaticano, y algunas otras en la iglesia de san Pablo de Plaza Colona. Es patrono de Calabria.

Ahora sobre el otro santo: 

San Anacleto, papa y mártir. 13 de julio.

Fue este oriundo de Grecia, hijo de un noble llamado Antíoco que le educó en los saberes de la antigüedad. Estando predicando San Pedro en Atenas, le conoció, le convirtió a la fe y viendo sus prendas, le ordenó de diácono. Acompañó al apóstol en todas sus correrías evangelizadoras y cuando este le vio dispuesto, le instruyó y le ordenó de sacerdote. En breve fue Anacleto uno de los más fieles colaboradores de San Pedro en el ministerio apostólico. Luego del martirio de su maestro, Anacleto colaboró igualmente con Lino, Cleto y San Clemente (23 de noviembre). Gobernaba la iglesia Clemente cuando el emperador Trajano ensañó su persecución contra los cristianos (si bien no hubo edicto específico sí hubo persecusiones) y en 103, habiendo sido martirizado Clemente, el clero y cristianos romanos eligieron a Anacleto por pastor del rebaño de Cristo. Anacleto reunió a los cristianos dispersos por el miedo a la persecusión, animó, consoló y continuó convirtiendo a muchos paganos a la fe cristiana.

En el orden pastoral, se nos dice que decretó que comulgasen todos los que asistiesen al santo sacrificio, recordando que ese Pan era el Sustento de fuertes y débiles. Mandó que no se consagrase un obispo sin que asistiesen otros tres. Prohibió a todos los ordenados que llevasen el cabello largo, como signo de poco aprecio a las vanidades del mundo. Edificó el primer templo sobre la tumba de San Pedro y dedicado a su memoria. En su pontificado ordenó tres diáconos, cinco presbíteros, y seis obispos, y habiendo gobernado la Iglesia 9 años, fue martirizado a 13 de julio, a principios del siglo II.

¿Dos o uno?
Una vez vistas ambas hagiografías, donde se entremezclan historia con leyenda, vamos a la historia. Y hay que decir que ciertamente hubo un solo pontífice llamado Cleto, cuyo nombre se creyó era una contracción de Anacleto (Anencletus). Únicamente la necesidad de fundirlos en un solo personaje fue la causa de este error, pues el origen de ambos nombres es muy diferente: "Kleitos" en griego significa "ilustre", y "Anenkletos" significa "elegido", igualmente en griego. 

Toda la historia de los papas anteriores al siglo III es bastante confusa. Los nombres, fechas, vidas y milagros se entremezclan, se solapan o se ficcionan. El célebre Claude Fleury dirá: "Es cierto que estos [Lino, Cleto, Clemente] fueron los tres primeros obispos de Roma; pero ni su fin, ni el tiempo de su pontificado, es cierto". El "Calendario Liberiano" y el "Liber Pontificalis" manifiestan que Cleto y Anacleto fueron diferentes personas, siendo Cleto romano y griego Anacleto. Esta línea la siguieron numerosos hagiógrafos como San Adon (16 de diciembre) o Usuardo durante siglos, inscribiendo a ambos en diferentes días en el martirologio romano. Adon lo pondrá a 12 de julio, Notker a 13 del mismo mes y el Beato Hrabano Mauro (4 de febrero), a 29 de abril. 

Cabalgando entre Lino y Clemente es donde tenemos que hallar a Anacleto-Cleto. No hay que pensar en un papado tan cual lo conocemos hoy en día, donde un papa muere y se elige otro. Los primeros tiempos de la Iglesia eran diferentes, y el concepto del obispo está más unido al concepto de apóstol que al que gobierna un territorio eclesiástico, siendo imposible haya dos al mismo nivel de gobierno. Lino, Cleto y Clemente bien pudieron (permítaseme) "co-pontificar" con San Pedro y luego de este. Los tres comparten el mismo tiempo: entre los años 67 y 103, reinando Vespasiano y el hijo de este, Tito. De hecho, los testimonios hablan más de una unión directa entre San Pedro y San Pablo con San Clemente, que con los otros: Tertuliano escribirá que Clemente fue ordenado obispo por San Pedro, Ireneo dirá que Clemente conoció personalmente a los dos apóstoles y fue testigo de su predicación. Y más allá, Filipenses 4, 3 dice: "Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con CLEMENTE también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida", y la tradición unánime de la Iglesia identifica a este Clemente de las Escrituras con el nuestro. 



En la Basílica de San Pedro aún
se les identifica como dos santos diferentes.

Este solapamiento entre los tres es lo que llevó a muchos a concluir que hubo un Cleto antes de Clemente y un Anacleto posterior a este. Difícilmente puede entenderse la elección de Pedro a Clemente en el sentido de que aquel sobreviviera a Lino y Anacleto y hubiera una sucesión directa entre ambos (Pedro y Clemente). San Epifanio de Salamis (12 de mayo), en el siglo IV dirá, parece que para explicar el asunto, que Clemente, elegido por San Pedro, habría renunciado al papado, y lo habría retomado luego de la muerte de Analeto. Rizará el rizo el historiador Lazzesi, apuntando esta rocambolesca historia: Cleto renunció al papado cuando le apresaron y le enviaron al destierro. Habiéndole sucedido Clemente, este habría renunciado cuando Cleto regresó, tomó las riendas de la Iglesia, llamándose desde entonces Anacleto, haciendo un juego de palabras con el "a-na", "levantar" griego, y el "kletos", "elegido" que vimos antes, para simbolizar su regreso al pontificado. Absurdo.

Sin pretender ser tajantes, la mayoría de historiadores como Fleury ya lo apuntaba en el siglo XVIII, concluyen que cuando fueron martirizados los dos apóstoles, Anacleto estaba a la cabeza de la Iglesia junto a Clemente, que fue martirizado en 102 ó 103, siendo sucedido por San Evaristo (26 de octubre). Por ello el martirio de Anacleto, entrado el siglo II no tiene consistencia, y a lo sumo podría ponerse su muerte en la década del 90. Y aunque las tradiciones nos digan que Anacleto-Cleto murió mártir, la verdad es que no nos consta, y nuestro actual martirologio romano, que ya los asume como un solo personaje, no lo pone como mártir. Su sepultura se desconoce y aunque sus reliquias se custodian en San Pedro, presumiblemente son falsas o, a lo sumo, de otro mártir romano. 

Como detalle final, decir que no hubo otro "Anacleto" hasta Anacleto II, que para más inri, fue antipapa.


Fuentes:
-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Abril. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1853.
-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Julio. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1854.
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
-“Tú eres Pedro: el papado en la historia”. MARIO MADRID-MALO G. Bogotá, 2005.
-“Santidad en el Pontificado”. JUAN DEL CARMELO. España, 2009.