miércoles, 30 de julio de 2014

Ernesto, carmelita, mártir en dos persecusiones


P. Ernesto de la Virgen de la Salud,
carmelita descalzo y mártir.
Algo que otras veces he anunciado, publicar algunas reseñas sobre los mártires carmelitas de la zona castellonense donde vivo, lo he ido dejando siempre para luego. Ya había publicado sobre el Beato José Cecilio de Santa María (25 de agosto), y ahora toca a un sacerdote, mártir con sus hermanos [1]:

P. Ernesto de la Virgen de la Salud, carmelita descalzo mártir. 
Se llamó Juan Bautista Julián Medes Ferris, y nació en Algemesí, Valencia, el 7 de enero de 1890 a las 7 pm., hijo de José y de Úrsula María. Fue bautizado en la iglesia de San Jaime Apóstol de la misma ciudad al día siguiente. De su vida de infante no se conoce mucho, pero lo vemos tomando el hábito el 7 de febrero de 1909, con el nombre de Fr. Ernesto de la Virgen de la Salud, en honor a la patrona de su pueblo natal. Profesó temporalmente el 8 de febrero de 1920, y solemne y definitivamente el 25 de marzo de 1913 en el convento carmelita de la calle Alboraya, Valencia, y comenzó la Teología en Calanda, Teruel. Recibió las órdenes menores en Tarazona el 17 de mayo de 1917, y, finalmente, fue ordenado sacerdote de Cristo en Corella, Navarra, el 2 de agosto del mismo año.

En 1921 es nombrado maestro del Colegio de Aspirantes, y en 1923, es destinado como conventual a Torreón, México. Fue enviado por dos razones, primero apoyar al convento recién fundado, y segundo, iniciarlo en la vida apostólica, que estaba en pleno auge en América en aquellos años. En 1926 fue expulsado a causa de las leyes anticatólicas mexicanas. Regresó a España como conventual de Caravaca de la Cruz, pero los años siguientes, del 28 al 30 reside en San Antonio, Estados Unidos, preparando el regreso a escondidas a México, donde entra en 1931 con el nombre falso de Buenaventura del Bosque. Al restaurarse la provincia de San Alberto de México, en 1932, regresó a España, la España de la República anticatólica, luego de recibir, auxiliar y animar a los religiosos mexicanos que habían huido.

En España fue destinado al Desierto de las Palmas, Benicassim, pueblo donde también era religioso en el convento-fábrica de licor, su hermano carnal, el Hermano Vicente Domingo de la Sagrada Familia. La situación en España era peor que la que había vivido en México. Frailes, monjas y seglares reducidos o asesinados, iglesias y conventos incendiados, ect. En el mismo Desierto ya se había disuelto temporalmente la comunidad en 1931, para volver a unirse poco después. Pensaban los frailes que, estando apartados de las ciudades, y lejos de la política, nada les pasaría. Inocentes. El 24 de julio de 1936 el monasterio del Desierto fue asaltado y los religiosos expulsados, supuestamente sin represalias, solo para que regresaran a sus casas. El calvario que pasaron es para narrarse, y el Hermano Vicente Pastor, sobreviviente, bien se encargó de hacerlo. Centrémonos en P. Ernesto.
Estampa recordatorio
de los funerales por
los 4 hermanos.

Expulsado del Desierto con todos los religiosos de la comunidad estuvo unos día en la vecina ciudad Castellón y para luego ir a Algemesí, donde estaban sus padres, su hermano José Medes, seglar casado, su hermana Natividad, monja cisterciense del monasterio “Fons Salutis” del mismo Algemesí, y Vicente Domingo, el también carmelita, dispuesto a acudir a San Clemente de Cuenca, donde la obediencia le había mandado en junio. Desde la llegada del P. Ernesto, las cosas fueron mal: al bajar del tren, unos trabajadores de la estación le reconocieron y se asombraron, con disgusto, que aún estuviera vivo. Los cuatro hermanos vivieron juntos, haciendo de la casa del seglar José un pequeño convento, orando constantemente, trabajando en el campo, sin llamar la atención, salvo por su silencio y gravedad.

El 10 de noviembre de 1936 fueron los milicianos a casa de José, según dicen en el pueblo, por una denuncia de una conocida comunista de Algemesí, vecina de José, pero la verdad es que cualquiera podía haberlo reconocido a pesar de los años. Pues eso, los milicianos exigieron salieran los religiosos que vivían escondidos. Luego de negativas y forcejeos, los dos hermanos, P. Ernesto y Hno. Vicente Domingo fueron apresados y encerrados en el exmonasterio de “las Bernardas”, el Fons Salutis, convertido en la cárcel municipal. Poco después se les unieron su hermanos José, y Sor Natividad. Allí desplegó su ministerio sacerdotal el P. Ernesto, confesando a la Madre Pilar, religiosa del Císter, prisionera allí también. Esta monja testimonia que le habían quitado los lentes, y al querer devolvérselos, les dijo “Quédense con ellos pues ya no los necesito”. Igualmente, narra que el el 11 de noviembre, el P. Ernesto le preguntó si sabía ella que querían hacer los rojos con ellos, a lo que respondió la monja con pena: "esta noche los matarán a ustedes, a los cuatro hermanos". El P. Ernesto le dijo: "Pues dejo la cena para ellos, voy a hacer oración". Y cuenta que le oía clamar: "Ay Jesús mío", y a ella le dijo “estoy muy conforme de morir por Jesús, los perdono".

Efectivamente, esa noche del 11 al 12 de noviembre los cuatro hermanos fueron atados. Al juntarles, el P. Ernesto dijo a los milicianos: "Ya sé que nos llevan a matar, pero morimos con gusto por España y la religión. ¡Viva Cristo Rey!", y le dieron de culatazos. Fueron metidos en tres coches, y testimonio de la Madre Pilar, que los vio y oyó, iban alegres, cantando el "Cristo Vence" y el "Yo para qué nací”.
Urna relicario con las reliquias
del P. Ernesto.
Desierto de las Palmas.
Cuando los coches llegaron al término de Arcudia de Carlet, Valencia, les bajaron a los cuatros de los coches y allí mismo junto a la carretera les dispararon, muriendo en el acto. Testigos de la recogida de los cuerpos, narraron que estaba especialmente dañado, pues pisotearon el cuerpo, y le mutilaron los pies con gran ensañamiento. Excepcionalmente, los cuerpos pudieron ser rescatados por la familia, ya que los milicianos solían martirizar lejos para que, precisamente, dificultar el reconocimiento y el entierro. Los restos del P. Ernesto y del Hno. Domingo, luego del final de la guerra fueron trasladados al Desierto y en el panteón de los mártires esperan la resurrección y reciben la veneración de los fieles.

Sor Natividad está en proceso canonización, junto a otras religiosas de la Orden del Císter, y José, el hermano seglar fue presentado en la causa común del Beato José Aparicio Saez, y fue beatificado el 11 de marzo de 2001, su memoria es el 22 de septiembre.
El P. Ernesto y el Hermano Domingo continúan su proceso, junto a los demás mártires carmelitas de la provincia de Aragón-Valencia (conventos de Valencia, Castellón, Murcia, ect.). Esperemos pronto podamos ratificar lo que ya intuimos, que el martirio les ha conducido al cielo desde donde velan por nosotros.


[1] Como la otra vez, y las siguientes, me baso íntegramente en el precioso libro "Mártires Carmelitas Descalzos. Provincia de Aragón Valencia. Años 1936-1939" escrito por mi vecino, el P. José León Santiago OCD., fruto de su titánica labor de recopilar información, testimonios, fotografías durante años, en aras de las causas de canonización. Las fotografías son igualmente cedidas por él para este blog, por eso solo las podréis ver en pequeño formato.

martes, 29 de julio de 2014

Santa Faustina de Sao Paulo

Tratado el tema de los corposantos, me llega desde Sao Paulo un aporte del Profesor Francisco Carballa sobre una tercera Faustina, que viene a corroborar que en este asunto, ni todo está dicho, ni mucho menos que un nombre sea exclusivo, por aquello de "la mía es la auténtica". 



Santa Faustina, virgen y mártir. 29 de julio.
Esta imagen de Brasil también tuvo su pequeño debate, ya zanjado hace tiempo. Copio de la fotografía que me hacen llegar, donde se puede leer el texto que acompaña la imagen yacente:
"En 1857, el Rector del Seminario Diocesano de Sao Paulo, Fray Eugenio de Rumelly, capuchino, estando de partida para Europa, hizo una visita de despedida a las religiosas del Monasterio de Nuestra Señora de la Luz. Una de las Hermanas manifestó los deseos de que, a su vuelta, les trajese alguna reliquia de santos mártires. Atendiendo su devoto pedido, Fray Eugenio, en Roma, se dirigió a las catacumbas, pidiendo a Dios se dignase mostrarle cual de las reliquias debía traer al convento. Pasando por el lado de Santa Faustina, una piedrecita se desprendió de la pared, por lo que le dijo el guía que le acompañaba: ’Esta niña quiere irse a Brasil’. Fue retirado una parte de los huesos y colocado en una imagen de cera, representando a una virgencita mártir, y unas partes de su sangre encerradas en un relicario. Así fue recibida en Sao Paulo muy festivamente, el 10 de septiembre de 1857 y conducida a la iglesia del monasterio de La Luz, donde hoy se encuentra. Su fiesta es celebrada a 29 de julio".

Hasta aquí el texto, que da algunas pautas sobre la imagen, pero que también necesita ser aclarado en algunos términos.

1. Se expresa la espiritualidad y devoción de la época, muy decimonónicos, de tener reliquias de mártires, sean quien sea. Aunque los corposantos se exportaban desde el XVII, el boom fue en el XIX y algo entrado el siglo XX.

2. Se le da, de alguna manera, un sentido sobrenatural al hallazgo y el traslado. Una piedrecita indica que es esa reliquia y no otra quien debe ir a Brasil. Algo parecido leemos de Santa Filomena, cuando al pasar por delante de su osamenta, el sacerdote recibe la luz sobre un problema moral que tenía.

3. El texto insinúa que el cuerpo se sacó ahí mismo de las catacumbas, pero hay que saber que la mayoría de estos cuerpos ya estaban extraídos y depositados en sitios aparte, con sus vas sanguinis o determinadas reliquias. De hecho, el identificarla enseguida con una chica ("esta niña"...) indica que ya había sido identificada como una persona del género femenino y de corta edad.

4. No parece estar la osamenta completa, pues se indica que se puso solo una parte. Es de suponer porque era solo lo que había, pues aunque estos cuerpos se repartían como churros, se enviaban completos, sin dejar una parte aquí y otra allá, para evitar duplicidad de veneración y errores (aunque los errores estuvieron, están y estarán). En cuanto a las reliquias de la sangre, deben tratarse de telas empapadas, tierra ensangrentada, como se solía poner junto a los mártires al ser enterrados.

5. Identificada como mártir, vemos como enseguida fue calificada de "virgen", aunque en este caso sea por la corta edad, ya sabemos que todas las mujeres halladas en las catacumbas, salvo casos explícitos, eran consideradas vírgenes mártires, sin mayor estudio ni análisis. Así que habrá vírgenes mártires que ni una cosa ni la otra.

6. La imagen, de factura justita, artísticamente hablando, aparece muy intervenida, con el "vas sanguinis a los pies", un gran tajo en el cuello, que se ve pintado de forma burda; palma y rosas en la mano izquierda, mientras la derecha descansa al costado del cuerpo. Es venerada bajo el altar del Sagrado Corazón de dicha iglesia.

7. Desconozco el por que la festividad es el 29 de julio, siendo recibida el 10 de septiembre. La única pista la da en que ese día se celebra a San Faustino de Roma, hermano de Santa Beatriz, y hayan querido ponerla el día "de su santo". Al menos no la han identificado con su homónima del 15 de febrero, venerada en Utretch que ni se sabe quien es; o la Faustina mártir de Tesalónica, del 1 de junio; ni la santa del mismo nombre del 9 de septiembre, venerada en Tienen, Brabante, solo por poner tres ejemplos (que hay más).

miércoles, 23 de julio de 2014

Melchor, Gaspar, Baltazar... y Colonia

Los magos contemplan la Estrella,
con un bello Niño en medio.
Rogier van der Weyden. Siglo XV
Pregunta: Quisiera saber sobre la autenticidad de las reliquias de los reyes magos en Colonia. Quisiera saber algo más de su historia, como llegaron allí, porque el Papa las veneró en 2005. Gracias. España.

Respuesta: Sobre la autenticidad de estas reliquias tengo que decirte que hay una gran probabilidad de que sean más falsas que un billete con mi cara, pero lo veremos al final, primero vamos a ellos:

Santos Melchor, Gaspar y Baltazar, Reyes Magos. 1, 6, 11 (Baltazar) y 12 de enero; y 23 de julio (traslación a Colonia) Prescindo aquí de todo el sentido bíblico, simbólico, así como la evolución iconográfica de estos personajes que aparecen en el evangelio de Mateo con la finalidad de demostrar a los judíos que Cristo es el Mesías prometido, pretendiendo contar hechos que son avalados, por el mismo evangelista, con profecías o hechos del Antiguo Testamento. Y prescindo porque otros lo han hecho, y mejor que yo. Pues a partir del Evangelio surgen estas personas que ni son reyes, ni son tres, ni son magos. Se les llama así por el salmo, leído aún en la liturgia de la Epifanía: "Reges Tharsis et insulae munera offerent, reges Arabum et Saba dona adducent, et adorabunt eum omnes reges terrae, onmes gentes servient ei". De aquí, a considerarlos de sangre real hubo un paso.

Desde el siglo III los Santos Padres comienzan a comentar este episodio, con bellas frases, analogías teológicas y simbolismos. Es en el siglo V, cuando San Casiano de Arlés (29 de febrero) los nombra, por primera vez, como reyes. La cantidad ha variado mucho en el tiempo, se ha hablado (y representado) como tres, cuatro, seis, ocho… pero prevaleció el tres, número simbólico bíblico y por los tres “regalos” que ofrecieron. Aunque los Santos Padres se explayaron en explicaciones sobre la estrella, de donde venían los “magos”, como y cuando llegaron… etc., ninguno se atrevió a ponerles nombres, eran conscientes de que sería un invento demasiado grande.

Ya en el siglo VI, en Oriente, comienzan los añadidos más increíbles, como el que los dones llevados por los magos, habrían sido escondidos en una caverna por el mismo Adán (29 de julio), y trasmitido a sus descendientes, hasta que apareciera el signo de la estrella… aparecen los primeros nombres: Hormid, Jazdegard y Peroz. Serían bautizados por el apóstol Santo Tomás (21 de diciembre y 3 de julio, traslación de las reliquias). En Occidente, los tres nombres que permanecen hasta hoy, aparecen en el siglo IX. Aún abundan otras fantasías, como que fueron consagrados obispos.

Las reliquias de Colonia.
Reinaldo de Dassel traslada los tres ataúdes
de Milán a Colonia. Arte moderno.
Marco Polo, en el siglo XIII, dice ver las tumbas en Senwa, Persia, su ciudad natal y desde donde habrían salido para Belén. Incluso dice que los tres cadáveres estaban incorruptos, con pelo y barba. Pero, sin embargo, la tradición occidental señala que los tres cuerpos estuvieron primero en Milán y después en Colonia. A saber… En Occidente, a partir del siglo XII se empezó a hablar de manera difusa del traslado de Milán a Colonia. Una leyenda del siglo XI afirmaba que el obispo San Eustorgio de Milán (18 de septiembre) las había obtenido en el siglo IV del emperador de Constantinopla, lugar adonde habrían sido llevadas por Santa Elena (21 de mayo, con San Constantino), 13 y 18 de agosto), que las había obtenido en Oriente, cambiándolas por reliquias de Santo Tomás. Pero hasta ahora en Constantinopla no hay ni un solo vestigio de culto a estos personajes, cosa rara, siendo tan importantes.

En Milán fueron puestas en una Basílica dedicada a ellos, hoy perdida. En el año 1162, Federico Barbaroja conquistó Milán y siguiendo los consejos del obispo-canciller Reinaldo de Dassel, se las llevó a Colonia, Alemania, donde llegaron un día como hoy, 23 de abril de 1164, hace 850 años. El relicario que hoy vemos es una maravilla en oro, plata y piedras preciosas, que tardó 40 años en construirse. Y una vez las reliquias dentro e instalado, se concluyó que era necesaria una nueva catedral, digna de tan maravilloso relicario y reliquas. Y ya sabemos la maravilla que construyeron, joya del arte gótico.

Relicario de Colonia.
En 1247, Inocencio IV concedió indulgencias a los que fueran a venerarlas. Ante todo esto, ni siquiera hay certeza de la existencia real de estos personajes, como para que también sus reliquias hayan permanecido en el tiempo, pasando por tantos avatares. Mi opinión (que tampoco es que importe mucho) es que en el siglo XII Barbarroja se apareció en Colonia con aquellos cuerpos y encargó a Juan de Hissendeim que contara todas estas “tradiciones” y traslados Oriente-Constantinopla-Milán-Colonia.


En 1854, luego de muchas reticencias, la curiosidad pudo más que la reserva, y las autoridades eclesiásticas permitieron un estudio somero de las reliquia. el relicario fue abierto, y restaurado, y en su interior se hallaron tres osamentas de tres varones: dos hombres entre los 30 y los 50 años, y un niño entre los 12 y los 14. En 1979 se permitió un nuevo reconocimiento, esta vez de las telas brocadas que cubrían los cuerpos, y resultó que eran manufactura de entre los siglos II y III de Cristo, y de origen oriental.

Benedicto XVI las veneró en su visita a Colonia en 2005, pero esto no significa un reconocimiento oficial de la Iglesia a dichas reliquias. El papa simplemente cumplió una devoción que no implica reconocimiento, ni obliga a los demás a imitarla.

sábado, 19 de julio de 2014

Santa Macrina, la abuela y la nieta

Pregunta: Quisiera saber más de santa Macrina, y su imagen, si existe. Gracias. México.

Respuesta: Sí que existe, imágenes y santas. Y no una, sino dos, que son abuela y nieta. Para diferenciarlas se les llaman "Macrina, la anciana" y "Macrina la Joven":


Santa Macrina la Anciana y su parentela.
Santa Macrina la anciana, viuda. 14 de enero y 30 de mayo.
Poco se sabe de su vida, salvo lo que sus nietos escribieron y el elogio que le dedica San Gregorio Nacianceno (2 de enero) en su vida de San Basilio Magno. Fue mujer de San Basilio (también 14 de enero), y madre de San Basilio el Teólogo, obispo, quien estaba casado con Santa Emmelia, diaconisa (ambos el 30 de mayo). Por tanto, abuela de los santos Macrina la Joven (ver más abajo), San Basilio Magno (2 de enero y 14 de junio), San Gregorio de Nisa (9 de marzo) y San Pedro de Sebaste (9 de enero). Se cree que su familia fue convertida al cristianismo por el gran San Gregorio Taumaturgo (17 de noviembre) apóstol de Neocesarea. Las crónicas, piadosas, dicen que cuando este llegó a la región, solo había 17 cristianos y al morir, sólo 17 paganos. (1)

Macrina se casó muy joven con Basilio, devoto cristiano y también considerado santo. Fueron devotos y caritativos con los pobres. Ambos pagaron pronto el precio de ser cristianos, pues padecieron bajo el emperador Diocleciano, por lo que huyeron a las colinas del Ponto, junto al Mar Negro, donde vivieron en absoluta pobreza, al ser confiscados todos y muchos bienes. Allí dos cabras bajaron de lo alto de los montes y se ofrecieron para ser compañía y servirles alimento (me gustaría suponer que no se las comieron, sino que aprovecharon la leche). Cuando terminó la persecusión, siete años después, regresaron a casa, donde fueron recibidos con alegría, y considerados confesores de la fe. Su hijo Basilio el Teólogo nació en la persecusión, y Macrina fue su ejemplo de firmeza en la fe. Ejemplo que luego de la paz, lograda con el Emperador Constantino (21 de mayo), se extendió a toda la familia. Su hijo Basilio y Emmelia tuvieron diez hijos, de los que ya vimos que cuatro son considerados santos. Macrina influyó notablemente en la formación de sus nietos mayores, especialmente en Basilio y Macrina (la joven). Les enseñó la piedad, la caridad y el ardor de la fe. Y lo dice el mismo Basilio en el panegírico que le dedicó a su abuela. Santa Macrina sobrevivió a su marido, aunque no consta el año de la muerte de este. Ella murió en el 340.





Santa Macrina la joven
con sus hermanos
Santa Macrina la Joven, virgen. 19 de julio.
Fue la hija mayor de Santos Basilio y Emelia. Educada en la piedad cristiana por sus padres, desde niña fue ejemplo y modelo. Al morir su padre (que había arreglado un matrimonio ventajoso para ella), hizo voto de virginidad y junto a su madre se dedicó a educar a sus hermanos que, como dijimos arriba, fueron los santos Basilio Magno, Pedro de Sebaste y Gregorio de Nisa. Además, se ejercitó en la oración, la penitencia y la meditación de la Palabra, convirtiendo su vida en casi monástica en medio del mundo. Junto a su madre, fundó un monasterio femenino en su propia casa del Ponto, para el cual su hermano Basilio escribió la regla que debían seguir las vírgenes. Destacó esta regla en la penitencia y, cosa que el monacato femenino perdió con el tiempo, el estudio, meditación y aplicación de la Palabra de Dios. Establecieron horarios de oración, especialmente oración litúrgica de los salmos y cánticos tradicionales. Como ya hemos hablado en otras ocasiones, esta vida monástica era considerada seguidora de la "instaurada" por el profeta San Elías, por lo que en crónicas, santorales y escritos hagiográficos aparece como carmelita. Y hay que entenderlo según el sentido que ya explicamos en la entrada sobre Santa Sara de Egipto (13 de julio).

Ocurrió que Macrina fue afectada durante mucho tiempo por una llaga gangrenosa que llevó en silencio y humildad durante mucho tiempo, hasta ser curada milagrosamente cuando Emmelia, su madre, trazó la señal de la cruz sobre dicha llaga. Sanó y solo quedó como testimonio un pequeño punto negro. Luego de la muerte de su madre, Macrina repartió todos sus bienes entre los pobres y junto a sus monjas comenzó a vivir del trabajo de sus manos, siguiendo la norma extendida en otros monasterios y seguida sabiamente por los eremitas. Basilio murió en 379 y Macrina enfermó gravemente a finales de ese mismo año. Avisado su hermano Pedro de Sebaste, fue a visitarla y la halló agoizante de fiebres, consumida y tendida humildemente sobre tablas. Ella le recibió con alegría y él le consoló predicándole sobre el amor de Dios, los premios de la vida Eterna. Así, luego de hacer la señal de la cruz, falleció plácidamente. 


Era tal la pobreza del monasterio, que no se halló nada para cubrir el cadáver, aparte del mismo velo de Macrina, pero su hermano Gregorio, presente en el entierro, le puso su propia capa episcopal y su propia cruz, en la que había una partícula de la Vera Cruz. El sepelio fue solemne, con varios obispos, monjes y monjas. Fue enterrada en la Iglesia de los Santos Cuarenta Mártires de Sebaste (9 de marzo), en la misma tumba de su madre. Venerada por todas las Iglesias, su memoria es muy estimada por los orientales, que la consideran casi una madre del monacato femenino. Lo más extenso que de su vida se tiene por seguro es la vida que escribió su hermano Gregorio y el sermón de su funeral, que también se conserva.




(1) Basilio parece confirmar esto, al decir que su abuela guardaba celosamente las enseñanzas y escritos de Gregorio el Taumaturgo; los cuales leía asiduamente a sus nietos.

viernes, 18 de julio de 2014

Beato Roberto de Salentino

Pregunta: Hola, por favor necesito me provean de informacion de Beato Roberto da Salle, mi abuela me regalo un cuadro de el que tiene mas de 150 años, pero no encuentro nada de este santo. Agradezco informacion que me puedan suministrar. Argentina.

Respuesta: Aquí te doy todo lo que del Beato Roberto tengo:

Beato Roberto da Salle (o de Salento). 18 de julio y 19 de mayo (en Morrone).
Nació en 1273 y era originario de la aldea de Salento o La Salle, sus padres se llamaban Tomás y Bienvenida. Al bautizarlo, como si de una premonición se tratara, le llamaron “Santuccio”, digamos “santito”. Desde muy niño demostró el santo que llevaba dentro, era piadoso, caritativo, amable. A los 7 años un vecino de su hermana la ofendió y, ante la petición de venganza de esta, el domingo siguiente, en la misa, Santuccio recibió (de manera extraordinaria) la paz de manos del sacerdote, gesto que tomó como un signo de Dios y corrió a ofrecésela al ofensor, que pidió perdón, solucionando el problema en paz.


Adolescente aún, a los 16 años, tuvo clara su vocación religiosa al eremitismo y la soledad. Por ello pidió permiso a sus padres y se fue con el monje Pedro Angeleri de Isernia, que había fundado un eremitorio en Morrone, siguiendo la regla de San Benito. A la regla le añadió Pedro, algunas prácticas penitenciales propias, como las 100 postraciones de día y 100 de noche, las 3 cuaresmas (la ordinaria, la de Adviento y por la Asunción), confesión pública de los pecados, vestir el cilicio constantemente, y otras más. Pero Roberto no temió estas normas y en 1294 era el discípulo predilecto de Pedro, por su amor al silencio, la penitencia y la oración. Ese mismo año Pedro fue llamado nada menos que al solio pontificio. Fue elegido Papa en un momento muy duro para la Iglesia, hacía dos años no había papa y las familias Orsini y Colonna dominaban a los cardenales, al Vaticano. Eligieron un papa anciano (tenía 84 años) y santo, humilde y ajeno a las intrigas, los placeres y protocolos, que no hiciera nada, pero que diera tiempo a preparar su sucesión.

Roberto, que era ya su nombre de religioso aunque Pedro seguía llamándole "Santuccio" de cariño, se negó rotundamente a seguirle cuando Pedro quiso llevarle consigo, nombrándolo cardenal (su iconografía le pone con un capelo cardenalicio a los pies), y se trasladó a Roccamorice, donde continuó sus prácticas de penitencia y oración. La verdad es que la "operación papa" salió regular, porque si en verdad calmó la situación, Pedro no hizo mucho como papa, solo eso, ser una transición. Tomó el nombre de Celestino V, se retiró Nápoles y se hizo una cabaña en el palacio adjudicado, donde siguió viviendo como un eremita más. Así 5 meses, hasta abdicar (caso único hasta Benedicto XVI) del papado.

Imagen que se venera en Salentino.
Al quedar libre del papado regresó a la montaña, y Roberto fue junto a él. Pero la alegría les duró poco. Bonifacio VIII, su sucesor, temiendo un cisma lo apresó y lo mantuvo encerrado hasta morir en 1296 (Clemente V lo canonizó en 1313 y su memoria es el 19 de mayo.). Ese mismo día se le apareció a Roberto, por lo que el santo supo la noticia de su muerte días antes que se lo comunicaran. Roberto volvió a San Jorge de Roccamorice, donde recibió el sacerdocio a los 25 años (aunque la regla lo prohibía antes de los 31). Durante doce años vivió totalmente como eremita, sin salir de su celda para nada hasta ser nombrado procurador del monasterio del Espíritu Santo de Roccamontepiano. Luego fundó el de Santa Cruz, otro más en Gessopalena y en 1321 regresó a Roccamontepiano hasta 1327, que fue nombrado General de la Congregación Celestina (ya se le llamaban así). Fundó más monasterios y algún hospital para peregrinos.

Ya en vida era tenido por santo por su caridad y humildad. Muchos se hicieron monjes atraídos por su santidad. En el orden místico tuvo signos de Dios, consuelos en su oración. Algunos éxtasis y visiones fueron presenciados por monjes. Sanó a una niña lisiada mientras celebraba la misa para ella, resucitó a un monje que había muerto en pecado mortal, este se confesó y entró al cielo. En una ocasión sanó a uno de los hermanos de la lepra con solo besar y hacer la señal de la cruz a las heridas. Pero padeció lo suyo, pues fue acusado por el obispo de Chieti de abusar de las donaciones que le hacían y de aprovecharse de la fe de las gentes para enriquecerse. 

Roberto murió en 1341, el 18 de julio, luego de 52 años de vida religiosa. Luego de su muerte, su tumba fue meta de peregrinaciones debido a los muchos milagros que allí ocurrieron. En 1342 las reliquias se trasladaron a Sulmona. Otras reliquias se trasladaron a su parroquia natal de La Salle, donde se bendice a los fieles con su brazo el día de su festividad. Se le invoca contra las llagas, las úlceras de la piel y la parálisis.

domingo, 13 de julio de 2014

Santa Sara del Monte Carmelo

San Elías y sus discípulos.
Speculum Carmelitanum
Pregunta: viendo unas paginas me tope con esta particular santa llamada sara, pense que era la famosa santa del antiguo testamento esposa de abrahan tambien llamada asi, o la venerada por los gitanos santa sara kali, pero viendo su estampa dice Abadesa y fundadora del monasterio de la Santísima Maria Virgen del Monte Carmelo fallecida en el año 432, no sabia que existia una santa del carmelo pense que la carmelita mas antigua era Juana de Tolosa y Angela de Bohemia, Aqui te envio la imagen de la santa. de verdad existio? o es nombrada en algunos santorales carmelitas? la santa es muy antigua, como se que conoces mucho sobre santos y beatos carmelitas te envie esta imagen para la coleccion, muchos saludos desde Venezuela.

Respuesta: Ante todo, muchas gracias por la imagen, no la tenía y me viene de perlas. Ahora, sobre los santos antiguos "carmelitas". Es algo que ya he tratado varias veces en el blog, sobre como la Orden del Carmen, asumiendo su nacimiento junto a la fuente de San Elías (20 de julio, 12 de enero, en la Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso; y 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla), se consideró hija directa de este. Y la explicación estaba clara:

1. La Biblia afirma que Elías tenía un grupo de discípulos.
2. El monacato nace en Oriente y Elías, Eliseo y Juan Bautista son los principales modelos a seguir.
3. Los carmelitas, nacidos en el santo Monte Carmelo, junto a la fuente de Elías, son continuadores de ese llamado "orden eliano".
4. Por tanto, todos los santos monjes y profetas y santas monjas y profetisas son "carmelitas", entendiéndose carmelitas en el sentido de hijos de Elías, desde el Antiguo Testamento, los tiempos apostólicos hasta la Regla de San Alberto. Para entendernos, no es que los antiguos fueran carmelitas como los actuales, sino que los actuales serían carmelitas como los antiguos.

Pero ¿fue esta idea un invento sin más de la Orden de Carmen? ¿Sólo los carmelitas afirmaban un origen directo desde San Elías y San Eliseo? Pues no. Está claro que fueron los primeros interesados y los que más armaron la historia, pero no los únicos, sino que otros escritores espirituales igualmente afirmaban la realidad de esta cadena eliana. Tal vez el texto más conocido sea el de la obra "Laudibus Carmelitarum" del abad benedictino Dom Tritemio, gran amante y defensor de la Orden carmelita y que ya hemos citado aquí:
"Los abundantísimos frutos y el suavísimo olor que en toda la Iglesia de Jesucristo se percibe, exhalado del vergel hermoso del órden carmelítico, de tal modo están marcados en las historias antiguas y contemporáneas, que creemos con sobrada razón nadie puede estar de ellos desapercibido, por poco que las haya saludado. Y no es que hagamos mérito aquí de tantos miles de hijos que el Carmelo tenía en el seno de Abraham, cuando descendió allí el alma santísima de Cristo, los que habían brillado en virtud y santidad en los días de la ley escrita en todos aquellos montes y desiertos bañados por las corrientes del Jordán. Solo de los que como el sol han resplandecido en el reino del Padre celestial desde la fundación de la Iglesia e instalación de la ley de gracia, hacemos aquí mención. ¿Quién capaz será de contar los infinitos santos que ha dado al cielo ese orden siempre magnífico, siempre grande, siempre santo? Al guarismo y a la contabilidad misma exceden, y para decirlo de una vez, necesario fuese el poder reducir á expresión las estrellas del cielo, para poder decir cuantos son los santos que ha producido el Carmelo". (Glorias del Carmelo, Gloria LVII)

Otros autores, mucho antes que nacieran los carmelitas como tal en el siglo XII, se hacen eco de esta "línea monástica" eliana, como San Ambrosio, citado en "Glorias del Carmelo":
"Más colmada y admirable es la gracia que dejó Elias sobre la tierra al despedirse, que la que se llevó a los cielos. Para mayor seguridad siendo arrebatado por los aires con el cuerpo, quedóse trasfundiendo en el suelo su espíritu y una doble virtud y santidad en su hijo Eliseo."  
"Así eran estos santos varones Elías, Eliseo y Juan [Bautista] de Isabel, quienes vestidos de pieles de cabra, desnudos, oprimidos por angustias y sufrimientos, vivieron en los desiertos, en el corazón de las altas montañas, separados de los hombres, en inaccesibles grutas sombrías, en cavernas y profundas cuevas".

O San Juan Crisóstomo:
"Lo mismo Elías que todos sus hijos nada más han poseído en el mundo que la 'melota' o mugriento manto de pieles de ovejas y cabras." (De Providentia, libro 3)


Juan Silvano en su famoso libro "De Institutionis monacharum", libro leído y vivido por los carmelitas hasta adentrado el siglo XVI, conocido por Santa Teresa y San Juan de la Cruz, fuente y "prueba" de la continuidad del orden eliano en los carmelitas, dice así, refiriéndose a los ascetas del Antiguo Testamento:  
"Los elianos, en tanto fueron verdaderamente cristianos, en cuanto así Elías como todos sus hijos en aquella dilatada serie de siglos que precedieron la Encarnacion, tuvieron la fe más firme en Cristo. Y tan firme era esta su fe, que esperaron siempre alcanzar por él la salud de sus almas. Las vivas ansias de conseguir esta salud y felicidad eterna les obligó a huir del mundo: por ella vivieron en medio de la más extremada pobreza, vestidos de pieles de cabras y de ovejas, retirados en miserables grutas y antros del desierto, y entregados a la mas rígida penitencia; y renunciándose a sí mismos, ofrecieron sus cuerpos y sus almas al servicio de Dios." (De Instit. monach. cap. 28)

San Elías capitán de los religiosos
contra las herejías.
Speculum Carmelitanum
Otros recogen esta tradición anterior de unificar los elianos, los esenios y los primeros eremitas y cenobitas, provenientes todos de la figura de San Elías:

El P. Gabriel Hernández en el prólogo a "Hortus Filosificus":
"¿qué otra cosa son los esenos en la Iglesia de Jesucristo, sino unos célebres y amañados cultivadores del jardin eliano o del Monte Carmelo, del cual brotan los frondosos árboles de los otros órdenes religiosos trasplantados en las tierras todas del orbe entero? Y con efecto, estos árboles fértiles y frondosos, o sea los institutos monásticos, prodigiosamente multiplicados para bien y ventura del pueblo escogido, nacidos han todos de una sola raíz y de un solo tronco, cuya variedad de flores de virtudes que desplegan a la vez llenan el mundo de suave olor, dando los frutos más dulces y salutíferos para las almas. Este es el huerto de los huertos o de las religiones, plantado en el Carmelo y regado de la perenne y prodigiosa fuente de Elias, que es sin duda la fuente de los huertos, y del poderosísimo y siempre eficaz patrocinio de María, figurado por aquella nubecilla de que se hace mencion el libro III de los Reyes, como lo afirma Sixto IV en su Bula Dum Attenta."

Ya vendrían a confirmar los famosos Manuscritos de Qumram la existencia de un monacato profético veterotestamentario. Principalmente los textos "Reglas de la Comunidad", "Regla de la Congregación de los habitantes del desierto de Judá", o los llamados "Documentos de Damasco".

El P. Ildefonso de Flores, experto en Sagrada Escritura, dirá:
"Viendo que de los remotísimos tiempos de los profetas, especialmente de la institución de Elías, trae su origen este orden, conservando sin el menor claro su hereditaria sucesión, y tan legítima, que ha merecido ser apoyada y defendida por la suprema autoridad de siete soberanos Pontífices (...) hubiera creido faltar a un deber de justicia y a la pura verdad el intentar solamente detraer algo, por menguado que fuese, de su tan autorizada antigüedad. Me confirmo cada vez más en que el Espíritu santo en el Ecclesiástico simbolizó el honor de primacía del órden carmelítico por el monte Galaad. Y esto tanto más lo doy por cierto, cuanto Jeremías llama a este monte la cabeza del Líbano, por estas palabras: 'Galaad, tú eres para mí la cabeza del Líbano'. Luego, así debo concluir, por aquel monte proclamado por el profeta principio y cabeza del Líbano, debe reconocerse simbolizada aquella religiosísima familia que en el orden de antigüedad o de tiempo es la cabeza y como el principio y origen de todas las demás." (Glorias del Carmelo, Gloria L)

Y basta ya, que solo se trataba de una muestra de autores ajenos a la Orden del Carmen, y ahora vamos a quien nos interesa:

Santa Sara, abadesa.
Santa Sara de Egipto, abadesa. 13 de julio.
Pocas referencias poseo de ella. Una nos la da "Flores del Carmelo", que, claro, la obtiene de la antigua obra que ya mencionamos "De Institutionis monacharum". En esta obra se nos dice que era abadesa del monasterio "carmelita" de Santa María de Jerusalén, del que se tiene constancia de su existencia, de donde salió para Egipto para ser la primera abadesa del monasterio que fundara en 432 San Cirilo de Alejandría (27 de junio) a la vera del río Nilo, por mandato de la Virgen María, luego del Gran Concilio de Éfeso. Y ya corrijo algo que dices en la pregunta: el 432 que aparece, no es la muerte de Sara, sino la fecha de la fundación del monasterio. 

Se nos dice que era tanta su mortificación de los sentidos, que jamás se miró en el río, ni siquiera se asomó a mirar las crecidas durante los casi 70 años que vivió en el monasterio, aunque su celda daba sobre el río.

Más datos da "Dilucidario y demostracion de las crónicas y antiguedad del sacro orden de la Siempre Virgen Madre Dios, Santa María del Monte Carmelo", que coincide con lo dicho anteriormente, añadiendo que la sucedió Santa Romana (9 de junio). Durante trece años había padecido Sara fuertes tentaciones contra la pureza, que sufrió pacientemente, confiada en Cristo. Al cabo de esos años, se le apareció el mismo Satanás, diciéndole "Oh, Sara, como has sido más poderosa que yo, pues me has vencido", a lo que la santa respondió "No te vencí yo, sino mi Señor Jesucristo", con lo que el diablo la dejó en paz, pudiendo desde entonces vivir con el alma en tranquilidad nuestra santa. 

Fue la abadesa que recibió a Santa Eufrasia (13 de marzo) en el monasterio y que tanto la probó con el cargamento de piedras, que ya narramos en la vida de Eufrasia. Con respecto a ella, tuvo una visión en la que dos monjes le pedían a Eufrasia para llevarla con ellos, y aunque ella se negaba, los monjes la tomaban, llevándola al paraíso, donde Cristo la desposaba. Entendió Sara que pronto Dios tomaría a Eufrasia para siempre. Luego de unos días se lo dijo, contándole el gran premio que le esperaba. Murió Eufrasia y a los pocos días Santa Julia (17 de marzo), que había querido seguir a su hermana de hábito. A los 30 años de la muerte de Eufrasia, sintiéndose Sara morir, tuvo la inspiración que aquella la llamaba al cielo. Murió, y fue enterrada junto a Eufrasia y Julia.

Aunque aparece mencionada en relaciones y crónicas ejemplares, nunca tuvo culto en la Orden, ni ha sido especialmente representada en la iconografía carmelitana, así que podemos decir que este grabado del XVII, perteneciente a una serie de fundadoras de monasterios, es una rareza.