lunes, 30 de marzo de 2015

San Rieul, otro santo en la máquina del tiempo.

San Rieul (Régulo o Raúl) de Senlis, obispo. 30 de marzo, 10 de mayo (traslación de las reliquias), 13 de julio y domingo posterior al 23 de abril.
 La falta de datos sobre este santo obispo, le dotó de una leyenda algo estrafalaria. Mientras que hay constancia de su existencia en el siglo III, la tradición le hizo regresar al siglo I, ser discípulo de los apóstoles y apóstol en Francia. Un fenómeno que ya tocamos en el artículo "Santos en la Máquina del Tiempo". 

Leyenda.
Según esta, Rieul era griego de nación, convertido por San Juan Evangelista (27 de diciembre y 6 de mayo) en Éfeso. Este, admirado por su virtud y ciencia, le bautizó y le ordenó presbítero. Posteriormente sería discípulo de San Dionisio, obispo de París (9 de octubre), identificado con el Dionisio aeropagita mencionado en los Hechos de los Apóstoles en Hch 17, 34. Hay que decir que esta identificación es solo en occidente, pues oriente separa a ambos, santos del mismo nombre con leyendas diferentes. Pero volvamos a Rieul. Envió San Clemente Papa (23 de noviembre) a Dionisio y sus discípulos Rústico, diácono; Eleuterio, subdiácono; Luciano, Eugenio y otros, a la Galia. Llegados allí, Dionisio consagró a Rieul como obispo de Arlés, sucediendo a San Trófimo (9 de diciembre), también discípulo de los apóstoles, encomendándole la evangelización de esta región.

Martirio de San Dionisio y compañeros.
Visión de las tres palomas.
Un día, celebrando el sacrificio de la misa, al llegar al canon, luego de mencionar los nombres de San Pedro y San Pablo, añadió sin darse cuenta los "los mártires, Dionisio, Rústico, y Eleuterio", mientras tres palomas ensangrentadas bajaban al altar. Entendió Rieul que Dionisio y sus compañeros habían sido martirizados por Cristo. Ordenó a San Felicísimo (28 de diciembre) como obispo y sucesor, se fue a Chaton, donde vivía una viuda pagana, de nombre Catulla, que habría escondido los cuerpos de los tres mártires. Rieul bautizó a Catulla, celebró un grandioso funeral por los tres mártires y les construyó un santuario, que siglos más tarde completaría Santa Genoveva de París (3 de enero). Luego se fue a Senlis, donde comenzó una nueva andadura como obispo de esta ciudad. Aquí construyó una iglesia a Santa María y otra a Santos Pedro y Pablo, evangelizó a los paganos, llegando a convertir incluso a Quintiliano, gobernador de la ciudad. Predicó en Rully, donde mandó callar a las ranas de un pantano, que no le dejaban hablar. Evangelizó en Valois y Creil, y camino de Beauvais a ordenar de obispo a su compañero San Luciano (8 de enero), le llegó la noticia de su martirio, así que solo llegó a enterrarle y construir una capilla en su honor en Canneville.

Bosques y campos fueron testigos de su predicación y milagros. Porque milagros nos narra varios la la leyenda: un niño resucitado, agua que brota de las piedras, prisioneros liberados, ídolos paganos convertidos en polvo con solo tocarlos. Exorcizó a un niño, y el demonio quiso meterse en el burro en el que el santo se trasladaba, pero el burro hizo la señal de la cruz en el suelo con una pata y el diablo tuvo que huir. 

Murió en el año 140, luego de casi 40 años de labor pastoral. Sus reliquias se depositaron en la iglesia de los Santos Pedro y Pablo hasta que fueron trasladadas por Clodoveo I a una nueva iglesia dedicada a su memoria, donde cada año se veían ciervos y otros animales inclinarse ante sus reliquias cada día de su memoria, a 30 de marzo. Quiso Clodoveo una reliquia del santo, pero el clero de la ciudad no se decidía a desmembrar el cuerpo, por lo que un oficial arrancó un diente al santo, manando sangre al momento. Todos iban contentos con este milagro, pero llegados a París, Clodoveo y su comitiva quedaron paralizados hasta que reconociendo su error, se dieron la vuelta y devolvieron el diente a su sitio. Sus reliquias también obraban grandes portentos, muchos se acogían al patrocinio del santo junto a su tumba, ocurriendo grandes conversiones y curaciones. 

Milagro del diente
Historia y culto.
¿Que puede haber de real en esta leyenda? Pues lo primero, es el testimonio y afán por llevar a las almas a Cristo de un evangelizador. O dos, pues los historiadores hallan factible que haya habido dos obispos de este nombre, uno en Arlés y otro en Senlis en tiempos diferentes, a quienes la leyenda medieval fundió en uno y dotó de una leyenda para llenar la laguna de conocimientos. La catedral de Senlis se incendió en el siglo IX, y todos sus archivos se perdieron, pero documentos contemporáneos a ese siglo, apuntan a la existencia de Rieul o Régulo, obispo de Senlis en el siglo III, en la incipiente comunidad cristiana.

San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre) y San Luis de Francia (25 de agosto) visitaron varias veces y enriquecieron notablemente el santuario. En 1484 las reliquias se trasladaron a un bellísimo relicario de oro. En 1791 las reliquias fueron trasladadas a la iglesia de Santa María, donde, en 1793 fue profanado para robar las joyas y el oro. Los huesos fueron metidos en un saco y enterrados en el cementerio de la ciudad. En 1795 fueron rescatados en secreto por dos sacerdotes, que los devolvieron en 1799 al obispo. En 1811 el obispo Malezieux mandó hacer el bello relicario de plata y oro que actualmente conservan las santas reliquias.

Se le invoca contra la sequía y los dolores de muelas. Es abogado de los animales domésticos y de los criadores de palomas.

Fuentes:

-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.

viernes, 27 de marzo de 2015

Beata Panacea de Muzzi, virgen y mártir.

Lo primero que puede llamar la atención a muchos es el nombre “pagano” de esta santa: “Panacea” significa en griego “remedio de todo mal”, y causa extrañeza su uso en pleno siglo XIV.Pero de pagana nada, cristiana, y mucho, fue:


Beata Panacea de Muzzi, virgen y mártir. 27 de marzo
Nació en 1368, en Quarona de Vercelli, Italia. Sus padres fueron Lorenzo Muzii y Maria Gambino, la cual falleció cuando la niña Panacea era muy pequeña como para recordarla luego. Cuando tenía unos 8 años, su padre volvió a casarse con Margarita Lorcano, viuda con una hija. Desde el primer momento, la madrastra y su hija se encargaron de hacer la vida imposible a la niña. Le encargaban las peores faenas, se burlaban de su piedad y le impedían hacer caridad con los pobres y los enfermos. Asistir a la iglesia le suponía un sufrimiento enorme, y si la descubrían la insultaban y apaleaban, tanto, que en una ocasión su padre (de poco carácter, al parecer) la halló inconsciente en el establo. 

Y esta precisamente fue la causa de su martirio: Un día, cuando tenía 16 años, mientras regresaba de pastar las ovejas, se detuvo en la ermita de San Juan de Tucri, allí se entretuvo orando, sin considerar el paso del tiempo. Mientras, en casa, la madrastra, enfadada con la demora de la chica, salió a buscarla. Pasando por la ermita, vio el rebaño plantado a la puerta, esperando a su ama, entró a la iglesia y la golpeó con el huso que la niña solía llevar al campo para hilar, con tanta violencia, que le rompió el cráneo y la mató allí mismo. Consciente del crimen que acababa de cometer, Margarita salió de la iglesia y se arrojó por un barranco, matándose en la caída.

Panacea asesinada por Margarita
Pronto corrieron los vecinos a la iglesia y encontraron a la joven desangrada, sosteniendo aún su rosario. Limpiaron el cuerpo e intentaron moverlo, pero era imposible, hasta que acudió el obispo y verificó el martirio. Entonces, la enterraron en la parroquia de Santa María de Quarona, junto a su madre. Los abusos padecidos y su muerte dentro del templo y a causa de su piedad, hizo encaminar la compasión hacia la devoción de la que pronto consideraron mártir. La leyenda la hizo protagonista de algunos prodigios comunes a otras santas pastoras como Santa Genoveva (3 de enero) o Santa Solange (10 de mayo): las ovejas no se movían del sitio mientras rezaba o atendía a los enfermos, la lluvia del campo no la mojaba, los ángeles cuidaban del rebaño en lo que ella oraba, etc.

El culto a la Beata Panacea puede documentarse desde muy pronto, así como los registros de los prodigios ocurridos junto a su tumba. En el siglo XV se construyó un santuario a su memoria en la ermita donde halló la muerte (la vida, para los que somos creyentes). En 1593 el proceso de canonización fue revisado por Clemente VIII, pero no prosperó. Finalmente, el 5 de septiembre de 1867, el Beato Pío IX (7 de febrero) confirmó el culto recibido, inscribiéndola oficialmente como Beata.

Fuentes:
-Acta Sanctorum. X. 75.
-Martirio, muerte y magia. Niños santos y otros cultos en la Europa Medieval. PATRICIA HEALY. New York. 2008.

jueves, 26 de marzo de 2015

Santa Eugenia de Córdoba, con su lápida.

Santa Eugenia.
A saber a cual Eugenia se refiere
E...c.. li..ovi box quodque nra
Victrix [et turbas carnis] post ire sopitas
Genu [perag]ens truculentum
Exc..ri[s] que fecunda
Nobis hic.. ebis... suripire tentat
In celo dehinc merita per secula vibens
Adiuncta pollet curie sanctorum in arce
Merc[r]ede pulso rutili sub sole coruscat
Ambiens sacri gloriam de merce cruoris
Rex tribuit cui coronam per secla futura
Tu itaque nutibus martir nos manda divinis
Idem sub era nobies centum iugulatur
R... sexagies et uno septem de kalendis
a... dpta aprilis"


El texto anterior pertenece a una lauda dedicada a esta santa que celebramos hoy:

Santa Eugenia de Córdoba, virgen y mártir. 26 de marzo y 13 de abril (martirologio mozárabe):
Es una santa de la que poco se sabe, pero lo que hay consta certeramente, y es su testimono martirial. La inscripción anterior fue hallada en una lápida de mármol blanco 1544, en el convento de San Pablo del barrio de Marmolejos, Córdoba, y narra su martirio y día exacto. En un primer momento, Ambrosio de Morales, presente en la invención, no reconocía a que mártir podía hacer referencia, hasta que luego de una limpieza y una lectura más detenida sacó a la luz lo que yo os he resaltado en otro color: Las iniciales de cada versículo forman el acrónimo "Eugenia Mártir" (afortunadamente, las iniciales estaban completas). Así que, sabiendo la tradición de que la venerada Santa Eugenia era natural de este mismo sitio llamado Marmolejos, y coincidiendo la festividad con la fecha relatada, sólo cabía la posibilidad que la inscripción se refiriera a esta Santa Eugenia mártir, decapitada bajo Abderahman III, en Córdoba, a 26 de marzo de 923. A este califa debemos también el glorioso martirio del niño San Pelayo (26 de junio).

Traducir la inscripción es un poco complicado, así que tomaré lo que escribe Ambrosio de Morales en su "Crónica General de España":

"no se puede trasladar en castellano por lo mucho que le falta; mas entiendese, como todo se empleaba en celebrar la constancia, con que acá, domada su carne, padeció el martirio, y la mucha gloria con que fué coronada en el Cielo, comprando la gloria de allá con el precio de su sangre. Pidese despues la intercesion de la Santa para que ruegue a Dios por todos, y al fin se señala el dia , mes y año de su glorioso martirio, y dice fue degollada a los veinte y seis de marzo, en la era de novecientos y sesenta y uno, y es el año de nuestro Redentor novecientos y veinte y tres."


Santa Eugenia que se venera en Marmolejos
Luit Prando lió la cosa cuando concluyó que el Marmolejos aludido era Marmolejos de Jaén, cosa descartada hace tiempo. Otra confusión hubo con unas reliquias que se veneran en Nájera, identificadas con las de nuestra Santa Eugenia, pero que son de otra, según se lee en una inscripción que acompaña las reliquias: 
"Aquí estan los cuerpos de los muy bienaventurados mártires Agricola y Vital, los quales envió el Papa desde Bolonia al Rey Don Garcia. Tambien desde Roma le envió la cabeza y parte del cuerpo de Santa Eugenia , hija de Filipo y Claudia."

La lápida de colocó recubriendo un altar que se le dedicó a Santa Eugenia en la misma iglesia del convento de San Pablo, y allí puede venerarse.

Fuente:
 

-"Palestra Sagrada, o Memorial de Santos de Córdoba". Tomo I. BARTOLOMÉ SANCHEZ DE FERIA.
-"Crónica General de España". Tomo VIII. AMBROSIO DE MORALES. 1791

martes, 24 de marzo de 2015

Hildelith, flor de la Iglesia y joya del Paraíso.

Santa Hildelith de Barking, viuda y abadesa. 24 de marzo, 23 de septiembre y 22 de diciembre (dos traslaciones de las reliquias).

Sepulcro de Santa Hildelith
La principal referencia, y de donde toman todos los hagiógrafos para relatar la vida de esta santa, es la “Historia eclesiástica del pueblo de los anglos”, de San Beda el Venerable (25  de mayo). Una carta de San Bonifacio al monasterio de Thanet (5 de junio) la alaba y cuenta alguna de sus experiencias místicas. Los martirologios anglicanos y galicanos también añaden datos, aunque muy genéricos y que, al parecer, son legendarios, como su ascendencia real, por ejemplo, que es algo que suele decirse de la mayoría de santos anglosajones. Recogiendo historia y leyenda, podemos decir que fue una princesa anglosajona, hermana de los santos Elwin de Lindsey, obispo (29 de junio); Aldwyn de Peartney, abad; Edelhun y Egbert, monjes (los tres a 3 de mayo). Hildelith se casó muy joven y pronto enviudó. Deseosa de consagrarse a Dios, como en Inglaterra no había monasterios femeninos, cruzó a la actual Francia, donde entró a un monasterio, unos autores dicen que Chelles, otros que Faremoutiers. Podría ser perfectamente, puesto que las princesas británicas Santa Ethelburg (7 de julio) y Santa Saethryth (10 de enero) eran religiosas allí, por estas fechas, bajo el mandato de Santa Fara (3 de abril y 7 de diciembre).

Y aquí entra la historia, que, como dije, se puede leer en Beda. En el año 666, fue llamada por San Erkenwald de Chertsey (30 de abril) de vuelta a Inglaterra, para que ayudase a su hermana Santa Ethelburg (11 de octubre) en la dirección del monasterio que ambos habían fundado en Barking. Era un monasterio mixto, con una parte para monjes y otra para monjas, que compartían iglesia y en ocasiones la biblioteca, todos bajo la dirección de un abad (o una abadesa, como vimos en el artículo de Santa Gertrudis de Nivelles). Hildelith regresó a su tierra y aunque no fue nombrada abadesa, con su experiencia monástica pudo guiar a Ethelburg, hasta que esta murió en 676. Entonces fue nombrada abadesa.


En su mandato el monasterio se amplió con nuevos terrenos, se embelleció la iglesia y entraron varias jóvenes nobles, que trajeron donaciones de tierras y reliquias. Comenzó a relacionarse con santos obispos y misioneros, que instruían por cartas o memoriales a las religiosas. Entre ellos destaca San Aldhelm de Sherborne (25 de mayo), que escribió para ellas la carta “De Laude virginitatis”, un elogio a la vida monástica, y la virtud de la castidad, verdadera joya de la literatura monástica. Las llama “flores de la Iglesia”, “seguidoras de la doctrina de Cristo”, “perlas y joyas del paraíso”, etc. Y no es para menos, pues entre las mujeres que estuvieron bajo su custodia estuvo Santa Cuthburg (31 de agosto), reina de Northumbria y luego abadesa de Wimborne.


Hildelith fue abadesa durante 45 años, muriendo muy anciana, entre 712 y 725.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-“The Oxford Dictionary of Saints”. DAVID HUGH FARMER. Oxford, 1998.
-“Compendio de Historia eclesiastica”. Fr. Giovanni Lorenzo Berti, OSA. Tomo II. Madrid 1781.

lunes, 23 de marzo de 2015

"Clama a Cristo, que no te fallará"

San Nicón y compañeros.
San Nicon de Sicilia, abad y mártir con 199 compañeros. 23 de marzo.
Según la tradición, Nicón era oriundo de Nápoles, e hijo de cristianos ocultos. Cuando era niño su madre le dijo: "Si alguna vez te metes en problemas, haz la señal de la cruz y clama fuertemente a Cristo". Cuando creció, entró a la milicia del Emperador y estando en una batalla, a punto de morir, recordó el consejo de su madre, invocó a Cristo, que vino en su ayuda, le dio fuerzas y derrotó al enemigo.

Esta experiencia le llevó a tomarse en serio la vida espiritual, y servir en otra milicia mejor: la de Jesucristo. Se fue a Oriente, a Cicico, donde pidió el bautismo a su obispo, Teodosio. Este se lo concedió, y en ese momento tuvo la revelación de que estaba bautizando a su sucesor, así que ordenó diácono, presbítero y obispo a Nicón. Este sirvió a la iglesia como obispo un tiempo muy corto, hasta que decidió volver a Nápoles, junto a su madre anciana, a la que encontró moribunda. La buena mujer se alegró de ver a su hijo convertido y hecho ministro del Señor y murió en paz. Nicón entonces se trasladó a Taormina, Sicilia, donde fundó un monasterio que pronto se vio lleno, con 199 monjes.

Y llegó la persecusión de Decio, entre los años 249 y 251, y fue arrestado junto a sus monjes. Los religiosos fueron decapitados sin sufrir, pero a Nicón se le reservaron algunos tormentos, para hacerle renegar de Cristo: Le afeitaron la cabeza para humillarle, y luego le ataron a la cola de un caballo para ser arrastrado por las calles mientras le azotaban. Para darle muerte, le despeñaron por un acantilado, pero sobrevivió y finalmente fue decapitado. El cuerpo fue arrojado al campo para que fuera devorado por las aves carroñeras, pero lo halló un pastor que estaba enfermo de un mal incurable. Apenas tocó el cuerpo, sanó milagrosamente; entonces, llamó a un grupo de cristianos, que enterraron el cuerpo piadosamente.

sábado, 21 de marzo de 2015

Al cielo por la sábana



Lo primero que llama la atención del santo de hoy es su mote “el sindonita”. Y lo debe a que su única vestidura durante años fue una sábana para preservar la modestia. ¿Pero quien fue, que hizo y como vivió un hombre tan estrafalario? A ello vamos. 

San Serapión de Arsinoe, el Sindonita, monje. 21 de marzo. 
No se conocen datos de los primeros años de Serapión. Todo lo que ha trascendido de él son noticias sueltas, siempre relacionadas a su vida extravagante y radical por amor a Jesucristo. De joven fue discípulo de San Teodoro el Santificado (14 de mayo), el cual le enseñó el valor de la humildad y la misericordia para la vida espiritual. Al pobre Serapión le daba hambre y se llevaba por las noches un trozo de pan. Con el tiempo le dio tal remordimiento, que le hacía hasta mal comerlo. Conociendo que ser sincero con el superior era bueno para el crecimiento en la vida espiritual, contó a su maestro lo que hacía, y este, con caridad le dijo “Ánimo, hijo. Porque te has atrevido a humillarte, has superado el mal”. Y nunca más cayó en ese defecto.

Como dije, solo vestía con una sábana, y lo único que poseía eran los Evangelios, que portaba siempre, besaba y veneraba constantemente. Tanto bebió de las fuentes evangélicas, que conocía los textos de memoria. Vivía por los alrededores de Arsinoe, Egipto, y por largas ocasiones se retiraba al desierto, en otras iba a la ciudad, predicaba y hacía caridad. Poco a poco fue haciendo algunos discípulos que le seguían en su vida penitente y misionera. En una ocasión se le ocurrió venderse por veinte monedas a unos paganos dueños de un circo, con la intención de predicarles el Evangelio. Y así fue, con su ejemplo penitente y sus palabras encendidas, los amos hallaron a Cristo, le dieron la libertad y dinero, para que comenzase una nueva vida, a lo que Serapión contestó: “Soy un monje de Cristo, nunca he sido esclavo, sino que por Cristo soy libre”, rechazando el dinero. Otra vez se vendió para socorrer a una viuda pobre, y al ser liberado, el amo le dio una capa y una túnica, que inmediatamente regaló a un pobre. Una tercera vez se vendió para convertir a una familia maniquea, que le dieron la libertad al hallar a Cristo.

Decidió ir a Roma, donde oyó hablar de un reclusa que llevaba 25 años con una vida muy orante y penitente, y quiso conocerla. Llegó a ella, pero avisada la virgen por una esclava, aquella contestó que no pensaba recibir a hombre alguno. Serapión dijo que no se iría de allí hasta verla, y se estuvo tres días y noches, hasta que la reclusa, conociendo que venía de Dios, accedió a recibirle, y sucedió algo muy curioso. La reclusa se consideraba muy virtuosa y muerta del todo al mundo, a lo que Serapió le dijo que si de veras estaba muerta al mundo y a sus vanidades, saliera por las calles desnuda. Ella replicó que la gente diría que se había vuelto loca, o que desistía de su vida recluida. Serapión le dijo: "¿Puede un muerto sentir las alabanzas o los insultos de la gente?". Y la mujer entendió que debía tener más celo por la humildad y aplicarse más aún en el abandono del mundo y sus decires.

Siendo de sesenta años, terminó despojándose de todo para prepararse a morir: Halló a un mendigo que temblaba de frío y le entregó su única vestidura: la sábana que le cubría. A uno que le preguntó quien le había quitado su sábana, le enseñó su Evangelio diciendo: “este”. Siendo lo único ya que poseía, lo entregó a un pobre hombre que al que amenazaban con la cárcel por no poder pagar sus deudas para que lo vendiera. Fue inquirido por un cristiano, horrorizado de que hubiese vendido el evangelio, y le respondió: "podréis creer que este Evangelio me parece estarme gritando continuamente 've y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres'. Por esta razón también lo he vendido a él, y dado su precio a los miembros indigentes de Jesucristo."

Después de esto, se entregó a la oración y un tiempo después, falleció santamente. San Juan el Limosnero (11 de noviembre), al leer su vida, se emocionaba al ver tan gran ejemplo de desprendimiento por Cristo. Algunos hagiógrafos lo confunden con el obispo San Serapión de Thmuis, Egipto, amigo de San Antonio Abad (17 de enero), y con San Serapión, abad mártir, porque los tres se celebran hoy, a 21 de marzo. 

Fuentes:



-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

-"El Dios del misterio y la oración". Kallistos Ware. Narcea Ediciones 1997.

-"-“Vidas de los de padres, mártires, y otros principales santos”. Tomo III. LIC. JOSÉ ALONSO ORTIZ. Vaalladolid 1789.