viernes, 31 de julio de 2015

Antonio de Hungría, ¡hallado al fin!

San Antonio de Hungría, presbítero carmelita y mártir. 31 de julio.

Estampa belga.
Era este uno de esos santos que se me resistían hace años, pero (parafraseando el conocido dicho popular) como "cuando Dios quiere, no hay santo que se esconda", finalmente le he atrapado. Aunque es poco lo que he podido recopilar de este santo mártir, del que la mayoría de libros históricos o legendarios sobre temas carmelitanos callan. Ha venido en mi auxilio un “Flos Sanctorum Carmelitano”, del que me han enviado fotocopias referentes a este santo. Según este libro, que se explaya en consideraciones y alegorías, más que en datos históricos o legendarios (que es lo que yo quería), Antonio nació en Hungría, a mediados del siglo XV y muy joven entró en la Orden del Carmen. Destacó principalmente en la predicación, y los debates con los herejes que iban a verle. Predicador (y mártir por ello) de la castidad le llamaban, por su celo en prevenir la pureza de la juventud, antes que cayeran en los vicios y mil pecados más. Enseñaba que un, o una, joven que conservaba el lirio de la virginidad hasta el hasta el matrimonio, o siempre en la vida religiosa, era inmune a los desenfrenos de la juventud y se libraba de muchas tentaciones, y a otras las vencía.

Su presencia era pedida por varios obispos y presbíteros, para que predicase en sus dominios. Cuando le invitaron a Offen, ciudad llena de herejes y mahometanos, predicó, como de costumbre sobre el valor de la castidad, y su pérdida como la causa de todas las herejías y ofensas contra la fe católica. El pecado de la carne llevaba, según él, a la negación de las verdades de la fe, para complacerse en el propio pecado. Los moros que le oían predicar se la juraron y una vez terminado el sermón, fingieron querer escucharle en privado, pero lo secuestraron y le llevaron a un sitio apartado de la ciudad, donde le apedrearon, apalearon y y finalmente le abrieron la cabeza con un alfange. Temerosos de su crimen, intentaron quemar el cuerpo, que no ardía por nada, por lo cual los asesinos huyeron despavoridos. Su martirio fue conocido pronto y su veneración tan extendida, que en 1464, tan solo dos años después, Pío II le canonizaba, y componía unos versos que fueron puestos en su oficio litúrgico:

Ille Ligur natus Tripolis Antonius hic est, 
cuius mors nostro tempore facta fuit.
Nam se cultorem Christi dum rite fatetur,
impia gens saxis enecat afra virum.

Ignibus exstinctum templarunt urere corpus,
flama tatem non est viribus usa suis
”.
 

Y eso es todo lo que de San Antonio podemos decir, por ahora, que de santos nunca se termina de saberlo todo. Aunque su imagen aparece en varias “Apoteosis del Carmelo”, no ha tenido culto amplio, ni devoción especial en la Orden del Carmen.


Fuente: 
-"Flos Sanctorum del Carmelo". P. SIMEÓN MARÍA BESALDUCH, O.Carm. Barcelona 1951.

jueves, 30 de julio de 2015

Beata Ingeborg de Dinamarca.


Beata Ingeborg de Dinamarca, reina. 30 de julio.


Ingeborg nació en 1175, como hija del rey Valdemar I de Dinamarca y la princesa rusa Sofía de Minsk. Fue una niña delicada, obediente y piadosa. En 1193 la casaron con Felipe Augusto de Francia. Son este matrimonio afrancesaron su nombre, que pasó a ser Isembour. Casó un 15 de agosto, y el 16 Felipe de Francia se arrepintió del matrimonio, la despreció y la envió de vuelta a su casa, pero Ingeborg huyó, se escondió en un monasterio de Soissons, desde el cual defendió su causa de esposa legítima y reina francesa, apelando al papa Celestino III, en varias cartas, que se conservan.

Felipe convocó un concilio en Compiègne para demostrar, con falsedades, que el matrimonio era nulo, pues él e Ingeborg tenían lazos de consanguinidad y no había habido dispensa para ello. El concilio aceptó el falso árbol genealógico y declaró el matrimonio nulo. Ingeborg apeló de nuevo al papa, quien declaró que esa nulidad era inválida y que Felipe debía aceptar su matrimonio con Ingeborg y hacerla su reina. Por su parte, los daneses, indignados, enviaron a San Guillermo de Eskill (6 de abril y 16 de junio, traslación de las reliquias) con una "Genealogía de los reyes daneses", para desmentir la supuesta consanguinidad. De nada sirvió, el rey francés le encarceló durante dos años. El rey Felipe, aceptó a Ingeborg como reina, pero no la quiso a su lado y esta vivió durante veinte años en diversos castillos, alejada del mundo, pero luchando por sus derechos.

Ingeborg fue defendida a medias por su familia, que no deseaba una guerra con Francia, incluso cumplieron parte de los acuerdos prematrimoniales, como prestar una flota danesa a Felipe Augusto. Canuto VI, hermano de Ingeborg la defendía, o eso le decía a ella, pero no ejercía presión ni mucho menos amenazó a Felipe. En 1196, temeroso por la falta de hijos, Felipe casó con Inés de Merania, matrimonio declarado nulo por Inocencio III, a quien Ingeborg había escrito contándole su desdicha, su desolación en el encierro y los pensamientos suicidas que la amenazaban, que solo lograba desechar con su ferviente oración. Y es que en estos encierros, Ingeborg no veía a nadie, salvo dos damas, no podía oír misa, ni recibir visitas. 

En 1200, ya con dos hijos fruto de su adulterio, Felipe Augusto fue solemnemente excomulgado por el papa, que prohibió todo el culto religioso en Francia hasta que aquella barbaridad no cesase. Y Felipe transó, alejando a su falsa esposa y trayendo a su lado a Ingeborg, que tomó posesión de su trono francés. Pero no tuvo paz, pues el papa y Felipe negociaron, y el primero declaró legítimos a sus dos hijos a cambio del apoyo político del rey, y ese mismo año, lograda la legitimización de sus hijos, Felipe volvió a repudiar a Ingeborg y solicitó la anulación otra vez. Esta vez acusó a Ingeborg de haberle causado impotencia con maleficios, por lo que el matrimonio no se había consumado. Ingeborg, enterada por algunos cercanos a Felipe, que le eran fieles, protestó ante el papa, diciendo que sí habían consumado el matrimonio. El papa montó en cólera y le negó la nulidad. En 1213, Felipe aceptó a Ingeborg como legítima esposa, aunque solo porque tenía posibilidades al trono inglés, por su vínculo con Dinamarca, principal candidata al trono sin rey.


Ingeborg, según
su lápida sepulcral.
Su hijo, Luis VIII dejó escrito que su padre, en su lecho de muerte, se arrepintió de haber tratado así a la paciente y abnegada Ingeborg. De hecho, Luis VIII y su hijo San Luis IX (25 de agosto) reconocieron a y trataron a Ingeborg como verdadera reina de Francia durante los años que sobrevivió a su marido, alejada de los líos de la corte, dedicada a la oración y la caridad. El 29 de julio de 1237 murió, siendo enterrada con todos los honores de reina, en la abadía de Corbeil. Su culto en torno a las reliquias y en la iglesia danesa comienza a finales del mismo siglo XIII.

Se conserva su hermoso salterio, una joya de la miniatura gótica. También se guardan algunas cartas de ingeborg a Celestino III e Inocencio III, sus valedores, y destacan por su erudición, lenguaje correcto y cantidad de citas de las Sagradas Escrituras, confirmando la cultura y la piedad de la reina. En una de ellas escribe a Inocencio III en 1203:
“…querido Padre, ‘líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. Saca mi alma de la prisión, para que yo de gracias a tu nombre; los justos me rodearán, porque tú me colmarás de bendiciones’. Mi señor esposo me persigue, Felipe el ilustre rey de los franceses, que no sólo no me ve como su esposa, sino que, carga mi juventud con la soledad de la cárcel, no deja de provocarme con reproches y calumnias a través de sus consejeros (…) Debe saber, santo Padre, que en mi prisión no tengo comodidad y sufro innumerables e insoportables daños; porque nadie se atreve a visitarme allí excepto una persona religiosa para consolarme, ni puedo oír la palabra de Dios desde cualquier boca para restaurar mi alma, ni tengo los medios para hacer la confesión a un sacerdote; rara vez puedo escuchar misa, ni otros oficios o las horas [canónicas]. (…) Se me da a veces muy poca comida; todos los días tengo ‘el pan de la tribulación y el agua de la angustia’, (…) No podría contarle todas mis miserias, una por una, esas cosas que se me niegan y no deben ser negadas a ninguna mujer cristiana. (…) Las cartas que Su Santidad me envió no las puedo tener. Así afectada por estas y otras cosas similares que no puedo ahora describir a su Santidad, ya que me oprime el vivir, sin saber lo que debo hacer, ‘mis ojos se vuelven hacia ti, Padre santo, no sea que perezca’. Hablo sobre todo, no del cuerpo, sino del espíritu. Porque ya que cada día muero por preservar inviolada las leyes del matrimonio, ¡qué dulce, qué alegría, qué bonito sería si el que la muerte corporal viniese a mí, miserable, desolada, repudiada y rechazada por todos, por lo cual yo podría huir de tantos peligros de muerte! En verdad, tengo angustia por todos lados, porque sería la muerte para mí si actuase en contra de Dios, y sin embargo si no lo hago, no voy a ‘escapar de las manos de los perseguidores’, [y por ello] busco consuelo de usted que es Padre de consuelo”.

Fuentes:
-http://epistolae.ccnmtl.columbia.edu/letter/24140.html
-http://www.medievalqueens.com/queen-ingeborg-of-denmark.htm

miércoles, 29 de julio de 2015

San Guillaume de St-Brieuc.

San Guillaume de St-Brieuc, obispo. 29 de julio.

Guillaume, o Guillermo, para castellanizarle, nació en 1184 en la parroquia de San Albano, Lamballe, y fue hijo de Olivier Pinchon y Jeanne Fortin, que educaron piadosamente a su hijo. A los 12 años, su obispo, Josselin de St-Brieuc, conoció de sus virtudes y se convirtió su protector, cuidando de que se formara en las Sagradas Escrituras, Santos Padres, ciencias, artes, teología, etc. En 1207, con 23 años de edad le ordenó sacerdote y le nombró canónigo de su catedral. Y en 1220 fue nombrado obispo de Saint-Brieuc, a la muerte del obispo, Silvestre. Por estas mismas fechas recibió una cuantiosa herencia de sus padres, que dedicó exclusivamente a los pobres. Lo último que le quedó, unas posesiones, las vendió en la hambruna de 1225. Lo mismo hacía con todas sus rentas, impuestos, beneficios eclesiásticos: los “invertía” en socorrer a los pobres. Hasta tal punto llegó su pobreza que en una ocasión que se hospedó en una posada, al otro día halló que no llevaba nada en el bolso, ni un céntimo. Providencialmente, un amigo que por allí pasaba, ángel que dice la leyenda, satisfizo su deuda.

En 1226 se enfrentó al duque Pedro I de Bretaña, el hombre más influyente de Francia. Este, en su justa defensa del país, se excedió pretendiendo incautarse impuestos y diezmos de título eclesiástico y San Guillaume le reprochó su actitud impositiva contra la Iglesia. La respuesta del duque fue calumniarle en Roma, destituirle y nombrar a un obispo que le servía a sus intereses. Desterrado nuestro santo obispo, se fue a la diócesis de Poitiers, a ayudar al obispo, muy mayor y que necesitaba ayuda. Allí, en solo cuatro años, restauró la catedral, organizó la beneficencia, visitó conventos y hospitales. En 1230 se solución su situación y regresó a Saint-Brieuc, donde fue aclamado por su agradecido pueblo. Emprendió la reconstrucción y ampliación de la catedral que no vio terminada. El 29 de julio de 1234 falleció, sin tener siquiera una sábana limpia para tender su cadáver. Fue enterrado en su catedral, y según su petición, solo bajo una lápida, sin monumento funerario alguno. En 1239, la necesidad de las obras en la catedral hizo obligatorio el traslado de los restos y al elevar las reliquias, se halló el cuerpo incorrupto y emanando un suave olor. Esto, y su vida entregada a la caridad y la justicia, hicieron que le canonizasen en 1247, siendo el primer santo bretón canonizado oficialmente. En el siglo XV una iglesia dedicada a su memoria se levantó en St-Brieuc.


Fuente:
- “Vie des bienheureux et des saints de Bretagne”. P. JOSEPH DE GARABY. Saint-Brieuc, 1839.

lunes, 27 de julio de 2015

De la Córdoba musulmana, hasta hoy.

Santos Aurelio y Sabigoto, Félix y Liliosa; esposos, y Jorge, monje; mártires. 27 de julio, 20 de octubre (traslación de Aurelio, Sabigoto y Jorge) y 9 de febrero (traslación de Félix).

La historia de estos 5 mártires de la Córdoba musulmana, siglo IX, son un hermoso testimonio, que ofrece el historiador San Eulogio de Córdoba (11 de marzo), que reseñó los martirios de muchos cristianos en sus obras, “Documentum martíriale”, “Memoriale sanctorum” y especialmente la "Passio sanctorum martyrum Georgii monachi, Aurelii atque Nathaliae".


San Aurelio era de familia bien, y sus padres fueron un moro y una cristiana que murieron cuando el Aurelio era aún un niño. Fue educado por una tía, cristiana fervorosa, que le enseñó en secreto el Evangelio de Cristo, al que aprendió a amar y seguía, aunque públicamente creciera como musulmán, fue educado según las leyes y la religión musulmana. Cuando llegó a la juventud, se casó con Sabigoto, una joven de familia musulmana, cuya madre en segundas nupcias se había casado con un cristiano, convertido y bautizado junto a su hija, aunque en público aparecían como musulmanas aún. Eran parientes suyos Félix, cristiano que había apostatado en su juventud, y su esposa Liliosa, cristiana e hija de cristianos ocultos. 


Ocurrió un día que Aurelio fue testigo de la flagelación de el piadoso Juan el Comerciante, y decidido a vivir su fe cristiana con coherencia, al llegar a casa dijo a su mujer que era llegado el tiempo de entregarse a Cristo verdaderamente, despreciando el mundo y aspirando a la perfección cristiana. Acordaron vivir en castidad, penitencia y oración, implorando a Dios les diese la gracia del martirio, supremo testimonio de fe. Y comenzaron una vida monástica, sin dejar que trasluciera a los demás, para los cuales seguían siendo marido y mujer. Se afanaron en la penitencia, la caridad, las visitas a los cristianos perseguidos. Aurelio llevó a sus hijas pequeñas al monasterio Tabanense, para que fueran educadas en la virtud y se consagrasen a Dios. Vendieron poco a poco, para no llamar la atención, todos sus bienes, a favor de los pobres, reservando para ellos solo lo justo para mantenerse frugalmente. 

Esta vida piadosa obtuvo su primera recompensa: Sabigoto tuvo la revelación de que pronto obtendrían la palma de la victoria por medio del martirio junto a un santo monje que vendría del Oriente. Participaron de esto a Félix y Liliosa que, alentados con su ejemplo, les imitaron en su vida monástica en el matrimonio, con la esperanza de también alcanzar el martirio por Jesucristo. Y sucedió lo avisado por Dios: llegó a Córdoba un diácono monje, profeso del célebre monasterio de San Sabas. Era gran conocedor de las Escrituras, lenguas, y en los Padres de la Iglesia. Había sido enviado por su abad a visitar los monasterios de África, Galia, España, y pedir socorro para sus fieles palestinos. Llegado al monasterio Tabanense, el abad quiso conociera a Aurelio y Sabigoto, cristianos fervorosos. Llegado a la presencia de Sabigoto, esta exclamó: “este es el monje que nos ha de acompañar en nuestro combate”. Y, enterado Jorge de la revelación, avisó a su abad y se preparó para el martirio.

Es curiosa la forma que eligieron para darse a conocer como cristianos: las mujeres irían sin velo y entrarían a una iglesia. Las cosas no han cambiado tanto desde el siglo IX, cuando este hecho llamó la atención de los musulmanes, que las denunciaron ante los jueces encargados de velar por el cumplimiento de las normas islámicas. Llamaron estos a los hombres y les interrogaron acerca de aquella actitud de sus mujeres. Aurelio contestó: “(Ellas) visitan las iglesias y los sepulcros de los mártires, que es costumbre de los cristianos, y nosotros lo somos”. Aún con esta confesión de fe fueron liberados unos días, que Aurelio aprovechó para visitar y despedirse de sus hijas, y de San Eulogio, el cual le besó las manos, venerándolas. 

A los pocos días, enviaron unos soldados adonde Aurelio, para que se entregasen por cristianos. Salieron los cuatro, con Jorge. Este recriminó a los captores: “¿Por qué queréis violentar a los cristianos a que nieguen la verdad de su fe, y admitan la falsedad de vuestra secta?, ¿No os basta ir al infierno con vuestro profeta?”, lo cual, claro está, fue tomado por una gran ofensa, y los mismos soldados sacaron sus espadas y lo hirieron. A lo que el mártir dijo: “Todo aumenta la corona”. Llegados al tribunal, fueron convocados a abandonar la fe cristiana con promesas y amenazas, pero los cinco fueron unánimes en negarse. Los enviaron a la cárcel encadenados, donde estuvieron cinco días en oración, alabando a Dios y cantando salmos. Allí conocieron a las santas Flora y María (23 de noviembre). Al cabo de estos días, de nuevo fueron juzgados y obligados a apostatar, obteniendo la misma respuesta: Un rotundo “no”. Así pues, los jueces condenaron a Aurelio y Sabigoto, Félix y Liliosa a muerte por infieles. Jorge fue liberado por ser extranjero y no constar su pertenencia anterior al Islam. Pero él se negó a ser liberado, y para adquirir la gloria clamó contra  Mahoma, llamándole “satanás y precursor del Anticristo”, por lo que fue degollado con los otros cuatro santos mártires. Era el día sexto de las calendas de agosto de 852, o sea, el 27 de julio, bajo el reinado de Abderramán II. Y cuenta Eulogio que la niña más pequeña de Aurelio y Sabigoto, conociendo el martirio de sus padres le dijo habría de escribir el martirio de sus padres, a lo que respondió el santo preguntándole que como le pagaría ese trabajo. Y la niña, resuelta en sus cinco años, le dijo: “Te alcanzaré del Señor el paraíso”.

Todos los martirologios los incluyen en este día, salvo Usuardo, que erró y los puso a 27 de agosto, creando una confusión seguida por algunos. Las Actas fueron ampliadas, y se les dio los nombres de Felícitas y María a las niñas, y a Sabigoto se le llama Natalia. Este desacuerdo en los nombres lo soluciona Enrique Flórez de Setién, citando que Eulogio escribe: “eamque ex sacramento baptismatis Sabigotho apellans”, por lo cual antes de ser bautizada tendría otro nombre: Natalia, que sería el nombre público por el que todos la conocían, pues su nombre e identidad cristianos permanecieron ocultos hasta el momento del martirio. Otras adiciones dicen que los cuerpos permanecieron abandonados durante tres días, durante los cuales las aves de carroña no solo no los tocaron, sino que no permitieron que otras fieras tampoco lo hicieran. Luego de estos tres días, los cristianos los recogieron y llevaron las reliquias a diversas iglesias de la ciudad. Una confusión hizo que el cuerpo de San Aurelio quedase con la cabeza de Santa Sabigoto, y lo contrario.

En 858 los monjes Usuardo (sí, el famoso Usuardo), y Odilardo, de San Germán de París viajaron a  las reliquias San Vicente Mártir, que se veneraban en Valencia, por miedo a la profanación por parte de los moros. Enterados de que las reliquias de San Vicente estaban a salvo, no quisieron regresar sin reliquias de mártires, por lo que, enterados del testimonio glorioso de los de Córdoba, bajaron hasta esta ciudad, para solicitar algunas reliquias. Luego de pasar algunos azares, los monjes llegaron a Córdoba, veneraron las reliquias de algunos mártires y pidieron las reliquias de  Jorge y Aurelio, que se veneraban en el monasterio Tabanense, para venerarles en su monasterio francés. Las obtuvieron luego de algunas negativas, recelos, hasta que la diplomacia venció y finalmente, el 11 de mayo de 858 partió la comitiva francesa con los cuerpos de Jorge y Aurelio. Las reliquias pasaron por Toledo, Alcalá, Zaragoza, Barcelona, Gerona, Narbona, y en cada sitio recibían veneración pública y su testimonio se extendía. Llegados a París, el 20 de octubre los dos cuerpos y la cabeza de Sabigoto. El cuerpo de San Félix se trasladó al monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes, junto al de San Zoilo (27 de junio) y San Agapio (3 de julio), para luego ser trasladado a Alcalá.



Fuentes:
-“ España Sagrada” Tomo X. P. ENRIQUE FLÓREZ DE SETIÉN, O.S.A. Madrid, 1753.
- “Tratado de la Iglesia de Jesucristo, o Historia eclesiástica”. Tomo IX. D. FELIX AMAT DE PALOU Y FONT. Madrid, 1807.

sábado, 25 de julio de 2015

Thea, Valentina y Pablo: Todo por Cristo.

Cuando hoy leemos noticias sobre masacres de cientos de cristianos en unos minutos, nos alarmamos, compadecemos y rezamos, como debe ser. Tal vez nos parezca novedad, y sin embargo, las persecuciones contra los cristianos toman el cariz de intento de genocidio, entendido esto como intento de eliminación masiva por razones de religión, como en este caso: 

Santas Valentina y Thea, vírgenes, y Pablo; mártires. 25 de julio.
Nos vamos al año 308. Tiempos complicados en el Imperio Romano, con varios sucesores del emperador Diocleciano. Uno de los más crueles con los cristianos fue Maximiano Galerio, al que seguía el juego su gobernador Firmiliano, el cual para estrenarse había apresado casi 100 cristianos de toda edad y sexo, y arrancándoles el ojo derecho y marcándoles el cachete izquierdo, los envió a unas minas en la Tebaida. No fue menos aplicado en sus métodos en Gaza. El domingo 25 de julio de 308, envió un piquete de soldados a una basílica oculta, donde estaban reunidos los cristianos para leer las Sagradas Escrituras. Entre todos estos cristianos sobresalía una virgen, de nombre Thea, conocida por su caridad y su apostolado entre los cristianos tentados de apostatar. Así mismo destacaría en su martirio.

Llevada ante el gobernador Firmiliano, este le amenazó con llevarla a un lugar de prostitución para corromperla si no renunciaba a la fe cristiana. Pero la respuesta de Thea fue una reprensión a los dioses paganos y su religión. Ante esto, la condenó el gobernador a ser azotada y padecer en el potro, donde le desgarraron los costados con garfios de hierro. Viendo tal espectáculo, se adelantó de entre el gentío otra cristiana prominente, llamada Valentina, que tenía voto de virginidad, que clamó “¿Hasta cuando atormentaréis a mi hermana?”, por lo que fue apresada, y obligada a sacrificar a los dioses, pero ella, antes de tocar con sus manos el incienso de los ídolos, pateó el altar, derribándolo. Por ello fue sumada a Thea en los tormentos. Finalmente, al no lograr reducirlas a renegar de Cristo, las encadenaron y arrojaron vivas al fuego. Uno de los cristianos que allí se hallaba, de nombre Pablo, también confesó a Cristo, fue atormentado y finalmente decapitado. 

Eusebio de Cesarea, que es quien relata esta historia, las llama feas sin más, pues dice eran “más semejantes a varones que a hembras, de aspecto despreciable, pero con firmeza de espíritu superior a la de todos sus compañeros”. 


Fuente:
-"Vidas de los Padres, Mártires y otros principales Santos". Tomo VII. P. JOSÉ ALONSO ORTIZ. Valladolid, 1790.

jueves, 23 de julio de 2015

Beata Brígida de Holanda.

Pregunta: Estamos estudiando frescos en piliares del claustro bajo del Ex Convento de Santo Domingo de Oaxaca, y en una de ellas en su cartela, se lee "Beata Brigida", pero no encontramos éste nombre en la órden dominica, Existe alguna beata o santa que tenga éste nombre?... Gracias. México.

Respuesta: Hola. Aqui te envío la información pedida. No es una santa muy conocida esta, ni siquiera en los ámbitos dominicos. Se trata de:

Beata Brígida de Holanda, viuda, terciaria dominica. 23 de julio y 12 de junio.
Lo que de ella he encontrado, está en el "Sacro Diario Cominicano", un extracto de santos, beatos y venerables de la Orden de Predicadores, con algunos datos históricos y alguna floritura propia del siglo XVIII. Esta obra (que me es muy valiosa, porque me ha ayudado a encontrar varios santos desconocidos) no dice mucho sobre Brígida, y omite toda su infancia y juventud, lo más probable es porque, aparte de no saberse nada, no fue nunca ningún personaje al que mereciera inventarle una leyenda. Es tal vez ese desconocimiento el que le ha colocado una azucena virginal en esta obra mexicana.

Vivió en el siglo XIV, y tras enviudar, entró a la Tercera Orden de Santo Domingo. Brígida, una vez tomado el hábito de terciaria, se dedicó a una vida de durísimas penitencias, durmiendo en el suelo, usando cilicio y tomando disciplina diariamente. Meditaba continuamente la Pasión y Muerte del Señor, sintiéndose crucificada con Él. Tanto fue así, que se le apareció Jesucristo crucificado e imprimió en su cuerpo las llagas de la Pasión, que le acarrearon grandes dolores físicos y morales. Desde que murió fue tenida por santa, pero no consta su beatificación. Su culto debió ser local, para ser luego olvidado o reducido al sitio de su muerte. Las beguinas de Brígida, Amersfoort, se decían fundadas por ella.

Hay que decir que esta fue la primera de una serie de investigaciones que he estado realizando sobre los santos representados en los frescos de este ex-convento dominico de Oaxaca. Poco a poco y según lo permitan los resultados, iré publicando algo, sobre los santos o beatos más desconocidos.

Fuente:
-"Sacro Diario Dominicano".  P. FRANCISCO VIDAL O.P. Valencia, 1747.

jueves, 16 de julio de 2015

La virgen sacerdote.

Pregunta: Hola, una vez oí hablar de una santa a la que le decían la “virgen sacerdote” porque en una guerra hacía de sacerdote. Siempre me ha llamado la curiosidad si eso pudo ser y quien sería esta santa. Gracias. México. 

Respuesta: Hola, la santa por la que me preguntas es:

Santa María Magdalena Postel, virgen fundadora. 16 de julio.
Hija de agricultores acomodados, nació en Barfleur, Cherburgo, en 1756, y su nombre de pila fue Julia Francisca Catalina. Desde niña quiso ser religiosa, y ya joven hizo voto de virginidad, fundando a su vez una escuela caritativa para niñas pobres, aunque desde mucho antes se había dedicado a impartir el catecismo a niños pobres. En plena persecución de la Revolución Francesa no tuvo miedo del terror impuesto por los revolucionarios y se alistó en la Tercera Orden Franciscana, donde comenzó a llamarse María Magdalena. Comienza toda una actividad muy peligrosa, ocultando sacerdotes y ayudándoles a huir, sobre todo a Inglaterra; organiza grupos de catequesis, custodia ornamentos y paramentos litúrgicos. Es en este marco donde se le comienza a llamar así “la virgen sacerdote”, porque llevaba la comunión a presos, enfermos y cristianos escondidos. Hoy no sería algo tan llamativo, pero en pleno siglo XVIII, que una mujer llevase la comunión e impartiese bendiciones era impensable. Pero persecución por medio, no hubo escrúpulos: fue necesario y así se hizo. Así que no le llamaban así porque cantase misa o hiciera otras funciones litúrgicas propias del sacerdote.

Pasada esta época dura, funda en 1805 en Cherburgo una escuela con algunas compañeras y en 1807 funda la Congregación de las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Merced, más conocidas como Hermanas Pobres de la Misericordia, en la antigua abadía de San Salvador de Vicomte, cercana a Monteburgo. Basa su Congregación en la Regla, Constituciones y métodos educativos de los Hermanos de La Salle, pero dedicadas a la educación de las niñas. En 1842 el P. Delamare funda la rama masculina de esta congregación y se instalan en la derribada Monteburgo, donde recuperan la devoción a Nuestra Señora de la Estrella (8 de mayo). Aunque originalmente las religiosas estarían dedicadas solamente a la enseñanza, Roma le planteó que sus religiosas fueran también enfermeras, a lo que accedió. Magdalena llegó a ver 37 casas de sus religiosas, pues murió en Saint-Sauveur con 90 años, el 14 de julio de 1846 y sus reliquias se custodian allí mismo. Le sucedió en el cargo de superiora la Beata Plácida Viel (4 de marzo). Fue canonizada por Pío XI en 1925.

Fuente:
-"La Casa de Los Santos: Un Santo para cada día del Año". CARLOS PUJOL.

martes, 14 de julio de 2015

Santa Regenuflis, la virgen que murió de amor.

Santa Regenuflis (o Ragenufle) de Incourt, virgen. 14 de julio y Domingo de Pentecostés.

Procesión de Santa Ragenufle. Incourt, años 1920.


Los datos sobre esta santa son tardíos con respecto a su época. En el siglo XII el culto se concreta y su nombre entra en algunos breviarios locales. Lo que sabemos de ella es poco: Ragenufle nació en Brombais, en 635, de padres cristianos acomodados, pero poco piadosos, mientras que ella desde niña sintió gusto por la religión, la caridad y la oración. Cuando tenía 15 años sus padres la prometieron contra su voluntad con Ebroin, un joven noble de Incourt. El día del matrimonio, la joven huyó con una sierva de sus padres, y se refugiaron en un bosque cercano a Incourt, donde construyeron una ermita y de dedicaron a la oración. Allí la santa hizo brotar una fuente, de la que pronto se supo que sus aguas eran milagrosas, y los enfermos hallaban la salud, y los endemoniados la paz, aparte de ser, según la leyenda, la única fuente de agua potable de la región. La santa recibía a los necesitados de aquellas aguas diciéndoles "Sólo pido una cosa para ti: que encuentres el verdadero amor de Dios." Poco tiempo vivió su vida retirada Ragenuflis, pues el 14 de julio de ese mismo año, 650, moría. Entonces, sus padres, arrepentidos y para buscar el perdón de Dios, construyeron una iglesia dedicada a la Virgen María sobre la tumba de su hija.

Con el tiempo Ragenuflis sería venerada como santa, su sepulcro convertido en altar y la iglesia tomó su nombre. En 1454 sus reliquias fueron trasladadas a la iglesia de Santiago de Lovaina. Se le invoca principalmente contra las fiebres y la hidropesía. El primer culto público que está atestiguado es una procesión realizada el Domingo de Pentecostés de 1112 y que se realizó todos los años ininterrumpidamente hasta los años post-conciliares, 1968 concretamente. En 1992 fue retomada por algunas asociaciones culturales. En 2000, con motivo de los 1350 años de su muerte, se reparó la fuente cuyas últimas obras eran de 1953, y se puso una placa con la frase de la santa. 



Fuentes:
-“Vies des pères, martyrs et autres principaux saints”. Volumen 4.  JEAN-FRANÇOIS GODESCARD. París, 1836.
- http://brabantiaelibri.blogspot.com.es/2013/03/les-figures-illustres-du-brabant-wallon.html.

domingo, 12 de julio de 2015

San Lucio, quesero y mártir.

San Lucio con su atributo principal: un queso.
San Lucio (o Uguzzo) de Cavargna, pastor y mártir de la caridad. 12 de julio. 

La primera “vita” crítica se escribió en 1861, después de más de cinco siglos de culto. Anteriormente su memoria ya aparece en el "Catalogus sanctorum Italiae", de 1613. Según estas, que recogen las tradiciones anteriores, sus padres eran unos pobres pastores de Val Cavargna, allá entre el siglo XII o XIII. El niño fue llamado “Lucio” por una inspiración divina a sus padres, pues sería “luz” en el mundo. Recibió una sólida educación basada en el Evangelio, y apenas creció lo suficiente, sus padres le encargaron el pastoreo de las ovejas, por lo que pasaba largos tiempos entre las montañas en soledad, lo que aprovechaba para dedicarse a la oración y la contemplación.

En invierno, cuando las ovejas se quedaban en casa, sus padres le colocaron con un fabricante de quesos, para que le ayudase y algún día pudiera dedicarse a ello. La leyenda nos dice que su ardiente caridad le llevó hacer milagros: a partir del suero inservible, desechado por el quesero, fabricaba quesos que daba a los pobres. Su maestro, enterado, pensó que le robaba y le echó. Y Dios entonces le envió un castigo, dice la leyenda, pues sus quesos se pudrieron, las ovejas murieron y sus pastos se secaron. Y sin embargo, a otro quesero que acogió al caritativo niño, le ocurrió que sus ovejas produjeron el doble de leche, los pastos reverdecían incluso en invierno.

Ante esto, el primer quesero fue llenándose de envidia y rencor, dirigiendo su odio hacia el jovencito Lucio. Cada prodigio que oía le llenaba el corazón de más y más odio. Y una noche  en que el joven iba hacia su casa, le salió al encuentro y le mató con el propio cuchillo de Lucio. En el lugar donde fue asesinado, se formó un pequeño lago, convertido en fuente posteriormente, donde los pobres y enfermos hallaban salud, y la leyenda dice que el día de su fiesta estas aguas se volvían rojas.

El terrible asesinato fue visto por todos como un verdadero martirio por la caridad evangélica, más que por la fe. Pronto su tumba se convirtió en meta de peregrinos, en especial de aquellos que buscaban la salud de la vista. Se le invoca como santo abogado de los fabricantes de queso, los pastores, los animales domésticos y los pobres. Es además abogado para obtener buen tiempo y es invocado contra la sequía, las tormentas y el granizo, y estos últimos patronatos se dan por el día de su memoria, en pleno verano.

sábado, 11 de julio de 2015

San Berthevin, muerto por envidia.

Martirio de San Berthevin.
Catedral de Lisieux.
San Berthevin de Sur-Vicoin  (o Lisieux), mártir. 11 de julio (traslación de las reliquias) y 8 de septiembre.

Varias versiones se entremezclan en la vida de este santo. Algunas le hacen presbítero, otras diácono. En general, se nos cuenta que era un sacerdote originario de Lisieux, el cual ante las invasiones normandas en Francia, abandonó el norte, para dirigirse a Landed, Val-Guidon (la actual Laval). Allí vivió primeramente como eremita, hasta que el duque de Laval le contrató para ser preceptor de sus hijos, por sus virtudes y sabiduría, lo que le trajo la envidia de unos parientes que aspiraban al cargo. Otras versiones dicen que los envidiosos fueron los sirvientes del duque, a los que Berthevin dejaba en evidencia con sus modales, piedad y vida rectísima. Como fuese, en lo que coinciden es que fue asesinado, y para esconder el delito, arrojaron el cuerpo a un pozo. Lejos, en Normandía, su madre tuvo una revelación de lo ocurrido a su hijo y salió en búsqueda de sus reliquias. Mientras, unas luces  misteriosas que salían del pozo alertaron a los pobladores, que descubrieron el cuerpo del santo mártir. Esas luces y que las aguas se volvieran curativas dieron impulso al culto a Berthevin, que fue enterrado en la iglesia principal, convirtiendo su sepulcro, y al pozo, en meta de devoción.

Varios sitios se arrogan ser la parroquia natal del santo, especialmente Parigny, donde también hay una fuente milagrosa en la que el santo, que habría sido pastorcillo de niño, abrevaba sus ovejas, y él mismo habría bendecido sus aguas antes de partir. Aquí además, le añaden a la leyenda, historias típicas de santos pastores, como la de trazar un círculo en torno al ganado para protegerlo, que no salía del "cerco", ni entraban los lobos a este. Así podía dedicarse tranquilamente a sus devociones.


En el siglo XIII su nombre fue inscrito en el Breviario de Bayeux. Las reliquias fueron llevadas a la catedral de Lisieux, junto a las de San Ursino de Bourges (8 de noviembre), aunque en la catedral de Avranches igualmente había un relicario del que se decía poseer las reliquias de ambos santos mártires. ambas reliquias fueron profanadas y desaparecieron en la Revolución Francesa. 

Fuente:
-"Les saints lexoviens". PATRICE LAJOYE. French National Centre for Scientific Research. Paris, 2000.