Regístrate y recibirás el Santo del Día en tu correo.

jueves, 23 de noviembre de 2017

San Paulino de Whitland.

San Paulino de Whitland, abad. 23 de noviembre.


Fue discípulo del famoso abad Sint Illtud (6 de noviembre) y fundador del monasterio de Whitland, en Gales. Discípulos suyos fueron San Samson de Dol (28 de julio), San David de Gales (1 de marzo) y San Teilo (9 de febrero). Fue versado en las Escrituras, muy paciente y amante de la oración. Falleció entre 520 y 530.


Fuente:
-"Grosses vollständiges Universal Lexicon". Volumen 10. Leipzig, 1735.


A 23 de noviembre además se celebra a
Santa Margarita de Youville, viuda y fundadora.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

"Soy ministro de Jesucristo y nunca negaré mi fe"

Beato Salvador Lilli, franciscano, y compañeros mártires. 22 de noviembre.

Infancia y vocación.
Nació Salvador en Capadocia, pueblo de L’Aquila, en Italia, el 19 de junio de 1853, en una familia trabajadora y cristiana, siendo el sexto y más pequeño de los hijos. Fue bautizado el mismo día de su nacimiento. Desde pequeño hubo de trabajar junto a su padre para ayudar a mantener a la familia, que se trasladaba durante meses a otros sitios, para hacer carbón y luego venderlo. Una de sus hermanas se consagró a Dios en el monasterio de las trinitarias de Capadocia, y Salvador quiso seguir su ejemplo.

Hasta 1870 ayudó a su familia, pero en este año se dispuso a seguir su vocación y con 17 años tomó el hábito franciscano en Nazzano, Roma. Allí profesó el 6 de agosto de 1871. De ahí pasó a Castel Gandolfo, donde comenzó a estudiar la filosofía. En 1872 le envían a Palestina para que pueda seguir estudiando, ante la notificación de que le llevaría el servicio militar. En 1873 le hallamos en Jerusalén, luego en Belén, donde reanuda la filosofía y aprende árabe, turco y armenio. Termina la filosofía y estudiando teología, el 19 de septiembre de 1876 recibe el subdiaconado. El 18 de septiembre del año siguiente es ordenado diácono y el 6 de abril de 1878 es ordenado presbítero. Con ocasión de esta última fecha escribe a su hermana María Pía, la trinitaria: "le notifico que el 6 de abril voy a tener la suerte de ser contado entre los ministros el Señor, seré solemnemente ordenado sacerdote, y ¿qué más puedo desear que, si por ahora he perseverado a mis votos? ¡Siento un consuelo abrumadora que se multiplica por más razones. En primer lugar, la gracia singular de ser elevado a esta dignidad, y en segundo lugar, porque ofreceré el Santo Sacrificio en el mismo lugar en que se hizo por primera vez. Que juzgue el corazón, si podría haber circunstancia más propicia". 

Misionero y prisionero.
Y efectivamente, el 7 de abril cantaba su primera misa en el altar del Monte Calvario, donde el Salvador derramó su sangre por nosotros. Una vez ordenado, fue enviado como misionero a Turquía con el título de ''Misionero Apostólico". En la misión desarrolló su labor con alegría y entrega. Celebraba misas, confesaba, instruía, trabajaba con los turcos, escribía opúsculos y celebraba devociones populares. En 1880 manda pedir de Italia un precioso belén con muchas figuras, para catequizar y celebrar la Navidad, algo típicamente franciscano.

En 1885 pudo ir a Italia y cumplir un sueño: celebrar la santa misa en su querida iglesia de su pueblo natal, el día de la Asunción. Pasó días de paz con su familia, pero el día 18 le fueron a buscar por orden del juez de Avezzano para que justificara su ausencia cuando le convocó el servicio militar. el padre Salvador se defendió: "sé que no soy un desertor, sino un misionero de Cristo, que he llevado a un país extranjero a la luz del Evangelio y de la civilización. Además, he sido un propagador del espíritu italiano en el levante de la Tierra, y puede testificar por mí el cónsul de Alepo, Enrico Vitto. Usted, por lo tanto, podría estar castigando a alguien que ha mostrado el nombre de Italia, en el Oriente". 

El juez le puso una pena ejemplarizante: tres años sin salir de Capadocia. En este tiempo, Salvador aprendió los oficios de sastre, albañil y zapatero, juzgando que le servirían para cuando volviera a la misión, como era su vocación. Además, aprendió técnicas de agricultura, regadío y todo aquello que sirviera para la mejora de la vida de sus misionados. La condena se interrumpió cuando se le concedió la remisión de la pena el 17 de junio de 1886.


Martirio del P. Salvador.
Libre y de nuevo misionero.
En julio de 1886 volvió a Roma, de allí pasó a Nápoles, donde abordó rumbo a Jaffa. Tuvo un viaje terrible, durante el cual una tormenta casi hace naufragar el barco. Finalmente llegó sano y salvo y el 6 de agosto ya estaba en el convento franciscano de Belén. Su segunda etapa de misionero arranca en la Navidad de ese año, durante la cual predicó incansablemente por toda la región de Armenia Menor. A caballo, a pie, solo o con compañía, siempre predicando y predicando. Allí donde le llamaran, allí estaba el P. Salvador. En 1890 se enfrentó a una epidemia de cólera, durante la cual su caridad se mostró heroica cuidando, confortando, asistiendo a los enfermos, consolando a los que perdían familiares, enterrando a los muertos. Estaba en tantos lados que algunos llegaron a creer que gozaba del don de la bilocación. 

En 1894 bendijo la nueva capilla de Marasc, dedicada a San Antonio de Padua (13 de junio), cuya construcción, y la de la granja anexa, le había traído ojeriza por parte de algunos frailes timoratos que no veían con buenos ojos una actividad misionera tan febril. Por ello, en el Capítulo de Jerusalén de ese mismo año, se le depuso de sus cargos y se le envió de misionero a Mugiuk-Deresi, un pueblo remoto, misión que aceptó con resignación y obediencia, aunque sin dejar de alegar por su inocencia, reclamando que si algún mal había hecho, pues podían habérselo avisado antes. 

En su nueva misión el P. Salvador se mostró como el hombre de fe y acción que era. En un año había una nueva iglesia, granjas para el trabajo y una escuela para las niñas. Había llevado agua, comprado maquinaria y mejorado mucho la vida de sus misionados, sin hablar del fervor católico que sembró en ellos, que no fue poco.

Martirio.
Pero justo cuando aquella obra evangelizadora estaba en su apogeo estalló la persecución contra los católicos por parte de los turcos. A finales de 1895 toda la misión fue saqueada y los pobladores que pudieron tuvieron que huir a las montañas. Nuestro Beato lo tenía todo listo para huir también cuando los que habían quedado en el pueblo le pidieron no los abandonara, y se quedó con ellos. "No puedo abandonar a mis ovejas" – escribiría en una de sus últimas cartas – "prefiero morir con ellos si es necesario". 

Al mes más o menos después llegaron los soldados, y Salvador les recibió pacíficamente, sin embargo, recibió un bayonetazo en una pierna. Aún así, sonrió e invitó a los soldados a quedarse en el convento para que las casas sobrevivientes no fueran tocadas. Les dio de comer y viendo que los turcos no comían ni bebían porque pensaban todo estaba envenenado, él mismo comió y bebió el primero. Su amigo Dykran intentó arreglar que le fuera dada la libertad al P. Salvador, pero este estaba sentenciado. Regresó al poblado pero no pudo decir nada al Beato y se fue a las montañas. 

El 22 de noviembre los soldados turcos incendiaron y destruyeron el monasterio y la iglesia y apresaron siete cristianos armenios llamado Juan, K’adir, Cerun, Vardavar, Pablo, David y Teodoro, y al P. Salvador, llevándoselos de allí. Al llegar a la orilla del río Zihun, luego de dos horas de camino, pararon para descansar. El coronel al mando propuso a los ocho prisioneros renegar de Cristo y hacerse musulmanes a cambio de perdonarles la vida, pero ellos se negaron firmemente. El P. Salvador dijo: "Soy un sacerdote católico, un seguidor y ministro de Jesucristo y nunca negaré mi fe. ¡Dios nos libre de esta tentación, nunca aceptaré ser musulmán!" Y le golpearon salvajemente y le cosieron a bayonetazos. 

Rosario del B. Salvador.
Luego la emprendieron con los demás, acuchillándoles salvajemente. Para terminar, y con algunos de lo mártires aún vivos, les rociaron con petróleo y les quemaron. Finalmente les sepultaron en una fosa y se fueron, luego de hacer que los soldados prometieran no contarían nada. Pero el testimonio del martirio pronto se hizo conocido y en menos de una semana ya era conocido y denunciado en todo el país. Una niña que lo había visto todo llevó a los frailes franciscanos al lugar de la sepultura, se excavó y se recogieron los huesos y ropas quemadas que se hallaron, como preciosas reliquias.

Culto.
En 1930 se abrió el proceso de canonización de los ocho mártires de Cristo, llegando a Roma en 1959. En 1962 se renovó el proceso, con investigaciones en Alepo y Beirut. El 3 de octubre de 1982, Juan Pablo II los beatificó en Roma.


Fuente:
- http://cappadociawebmarsica.blogspot.com/2015/08/nato-il-19-giugno-1853-missionario-in.html


A 22 de noviembre además se celebra a
Santa Cecilia de Roma, virgen y mártir.

martes, 21 de noviembre de 2017

Pureza, sabiduría y firmeza.

San Gelasio I, papa. 21 de noviembre.

Fue natural Roma, aunque sus padres eran de África. Fue un cristiano devoto, versado en la Escritura y con don de oratoria. Según Dionisio el Exiguo, Gelasio fue de "gran pureza de vida, extraordinaria humildad, templanza, austeridad y liberalidad con el pobre, por cuyo amor lo fue él siempre". Facundo de Hermione dirá: "Fue famoso en todo el mundo por su sabiduría y santidad de vida".

Sobre 492 sucedió al papa San Félix III (1 de marzo), y uno de sus principales intereses fue restablecer la paz con las iglesias de Oriente. Fue firme con el asunto de los "Dípticos" (registro de obispos difuntos para hacer conmemoración de ellos en el altar), conminando a Eufemio, patriarca de Constantinopla, a que borrara de dicha lista a Acacio y a Flavitas, Patriarcas anteriores, extremadamente condescendientes con los herejes eutiquianos. Eufemio, fiel a la verdad católica que sería desterrado por su ortodoxia, no quitaba el nombre por considerar una intromisión de Gelasio en su autoridad episcopal, y, por otro lado, Acacio no había rechazado nunca al Concilio de Calcedonia ni a la fe católica. Este asunto no se resolvió hasta el pontificado de San Hormisdas (6 de agosto), cuando en 518, Juan, patriarca de Constantinopla, quitó el nombre de Acacio por orden del emperador Justino. 

El papa San Gelasio fue igualmente constante en afirmar la primacía de la Cátedra de Roma frente a otras Iglesias. Fue firme contra las herejías pelagiana y maniquea. Para detectar a estos últimos mandó que la Comunión siempre se diera bajo las dos especies, como odiaban recibirla los maniqueos, que consideraban el vino como algo impuro e indigno de llegar a ser verdadera Sangre del Señor. También fue combativo contra la simonía, prohibiendo a los clérigos que tuvieran comercios o negocios propios, para que no se mezclara la venta de asuntos profanos sellados con promesas espirituales o el Sacrificio del Altar. 

Se enfrentó a Andrómaco, senador que intentó rescatar los Lupercales en honor del dios Pan. El emperador Anastasio también supo de la severidad de Gelasio por su tolerancia con los vándalos y otros herejes. Y también excomulgó a Thrasimund, rey de los vándalos, por la persecución contra la Iglesia en África, pero como este era arriano recibió la sentencia con indiferencia.

Dedicó varias iglesias en Roma, como la de Santa Eufemia, la basílica de Santos Nicandro y Eleuterio en la Vía Lavicana, y la basílica de Santa María en la Vía Laurentina. 

En el plano litúrgico, Gelasio tiene un papel importante, pues su Sacramentario recoge el rito romano de su época, y establece ritos que actualmente seguimos celebrando, como la adoración a la Cruz el Viernes Santo (que proviene de un rito propio de Jerusalén), la bendición de los óleos para los bautismos, las consagraciones y los enfermos. Igualmente es Gelasio quien instituye la bendición del agua, las imágenes sagradas, las casas, etc. El Sacramentario igualmente recoge los nombres de los mártires que la Iglesia romana celebraba en su tiempo, como San Jorge (23 de abril), Santa Beatriz (29 de julio) o Santa Cecilia (22 de noviembre), evidenciando el antiguo culto a estos. También compuso himnos sagrados a los santos mártires, pero no se conservan. También fijó las cuatro Témporas del año Litúrgico.

En 494 Gelasio convocó un Concilio en Roma en el cual se publicó su "Decreto sobre las Obras Católicas", confirmando libros canónicos de la Sagrada Escritura, las obras de los Padres, y una lista de libros apócrifos, señalando que si bien podían ser buenos para la instrucción y la piedad, no debían ser enseñados como verdad. Por ejemplo, la Leyenda de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo) entró dentro de estas leyendas piadosas, así como los "Hechos de Pablo y Tecla" y, sorprendentemente, la "Historia Eclesiástica" de Eusebio. 

San Gelasio murió el 21 de noviembre de 496, con solo cuatro años de pontificado. Fue sucedido por Anastasio II. Fue sepultado en la primitiva Basílica de San Pedro, y en la actual Basílica está situada en la zona del pórtico.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 11. Editorial Edibesa, 2001.


Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Calixto I. 14 de octubre.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.

San Hormisdas. 6 de agosto. 


A 21 de noviembre además se celebra a
Santos Honorio, Eutiquio y Esteban, mártires.
San Mauro de Porec, obispo y mártir.

lunes, 20 de noviembre de 2017

"¡Prefiero morir!". O sea, vivir para siempre.

San Agapio de Gaza, mártir. 20 de noviembre, 24 de marzo, 21 de mayo y 19 de agosto.

Es Eusebio, el sublime historiador, quien nos cuenta sobre este santo mártir, en su relato sobre los mártires de Palestina. En 306 Maximiano renovó su Edicto de persecución contra los cristianos y Urbano, su Gobernador en Palestina, se apresuró en cumplirlo.

San Timoteo (21 de mayo), obispo de Gaza, fue torturado y luego quemado a fuego lento. Con él fueron arrestados nuestro Agapio y Tecla, a la que algunos llaman mujer de este, pero Eusebio no dice nada de eso. Agapio y ella fueron condenados a ser arrojados a las bestias, pero fueron mantenidos en prisión hasta que llegase el emperador, para preparar un buen espectáculo en el anfiteatro. Allí en la cárcel estaban otros cristianos prisioneros, y luego llegarían otros más. Estos últimos fueron decapitados, y poco a poco lo fueron los demás.

A lo último quedó Agapio, quien estaba reservado para la fiesta del cumpleaños del monarca Majencio, presente en Cesarea en ese momento. Varias veces lo llevaron al circo y le asustaban con tormentos y con las fieras, pero siempre lo devolvían salvo a la cárcel, con pena suya, que quería ser mártir por Cristo. Pero llegó el día señalado y Agapio fue sacado a la arena. Primero se le ofreció la libertad si renunciaba a Cristo, pero con voz fuerte gritó: – "¡Prefiero morir!" Y le soltaron un oso que de un zarpazo lo derribó. Entonces, viendo que daba poco espectáculo, lo llevaron a la cárcel y al otro día, viendo que aún respiraba pero era inútil para los juegos, le ataron unas piedras a los pies y lo arrojaron vivo al mar.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Las verdaderas actas de los mártires". Tomo III. T. RUINART. Madrid, 1776.


A 20 de noviembre además se celebra a
Santa Maxence de Senlis, virgen y mártir.
San Félix de Valois, cofundador Trinitario.


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Patriota, apóstol y carmelita.

San Rafael de San José Kalinowski, presbítero carmelita. 19 de noviembre.

Oriundo de una familia polaca, José Kalinowski vio la luz en Vilna (Polonia) el 1 de septiembre de 1835. A sus ocho años, en 1843, entra como alumno interno en el Instituto de Nobles, del que su padre es profesor y del que , más tarde, llegará a ser director. En 1850, comienza sus estudios superiores en el Instituto de Agronomía de Hory-Horki. Dos años más tarde ingresa en la Academia Militar de Ingenieros del Zar Nicolás, en San Petersburgo. Después de obtener el título de Ingeniero en dicha Academia, en 1957, es nombrado profesor de matemáticas en la misma Academia y obtiene el grado de teniente. Entre 1858-1860, trabaja en el proyecto de la línea de ferrocarril Odessa-Kiew-Kursk. En noviembre de 1860, a petición propia, es destinado a la fortaleza de Brest Litowski, ascendiendo a capitán de Estado Mayor del ejército ruso.

El 17 de mayo de 1863, obtiene la baja solicitada en el ejército del Zar. Un mes más tarde, se alista sin embargo en el levantamiento de Polonia para liberarla del poder zarista de ocupación, y ante las insistencias del Gobierno nacional polaco, clandestino, acepta el cargo de Ministro de la Guerra en Vielna, para toda la comarca de Lituania. Kalinowski, conocedor del poderío militar ruso, sabe cuál va a ser el resultado de aquella insurrección, pero su patriotismo le obliga a no claudicar. En el otoño de este mismo año la insurrección queda vencida.

A causa de su participación en este movimiento de liberación en Polonia, en la noche del 24 al 25 de marzo de 1864 es arrestado por los rusos y el día 2 de junio condenado a muerte. La pena le es conmutada por 10 años de trabajos forzados en Siberia, hacia donde parte el 11 de julio. En Siberia en 1874, los condenados experimentan algunos cambios en su condición debido a sucesivas amnistías, pasando de deportados a expatriados, con las consiguientes mejoras de vida. Conseguida la libertad en septiembre de 1874, se traslada a Austria y en octubre a París donde es nombrado educador del príncipe Augusto Czartoryski. En 1875, viaja con el príncipe, que tiene síntomas de tuberculosis, a diversos lugares de Francia, Suiza, Italia y Polonia, buscando remedio para su salud.

En 1877, el día 15 de julio ingresa al Carmelo Teresiano, llega al noviciado de Graz, en Austria. Después de unos meses de prueba, recibe el hábito el 26 de noviembre y cambia su nombre por el de Rafael de San José. De 1878 a 1881, hace sus estudios eclesiásticos en Giör (Hungría). Y en 1882, recibe la ordenación sacerdotal en Czerna (Polonia). De 1882 a 1907, el P. Rafael consumió el resto de su vida sirviendo en puestos de responsabilidad en la Orden: superior, organizador de la vida carmelitana y formador de varias generaciones de carmelitas.

Dedicó mucho tiempo y esfuerzos a los monasterios de las carmelitas descalzas y colaboró en la fundación de dos nuevos conventos. El estudio y la investigación ocuparon buena parte de los últimos años de su vida. Fruto de estos trabajos fue la edición, en cuatro tomos, de las Crónicas de las Carmelitas Descalzas en Polonia durante los siglos XVII y XVIII. Publicó también algunos trabajos propios, así como algunas traducciones del francés al polaco. Se distinguió en el celo por la unidad de la Iglesia y la incansable dedicación al ministerio del sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual. Muy devoto de María, acudían a él los fieles incluso desde muchos kilómetros de distancia, haciendo florecer en Polonia la Orden del Carmelo Teresiano.


Funerales del santo.
Siempre delicado de salud, sobre todo desde su permanencia en Siberia, entregó su alma a Dios en Wadowice el 15 de noviembre de 1907, y enterrado en el convento de Czerna el día 20 de noviembre. El 22 de junio de 1983 era beatificado en Cracovia, y el 17 de noviembre de 1991, canonizado por Juan Pablo II.


Fuente:
http://www.portalcarmelitano.org


A 19 de noviembre además se celebra a
San Pablo de Skálholt, obispo.
San Abdías, Profeta.

sábado, 18 de noviembre de 2017

De reliquias que van y vienen ¡solas!

Santos Orículo, Orícula y Basilisa de Senuc, hermanos mártires. 18 de noviembre.
Relicario de los santos hermanos. Reims.

Poco se conoce sobre estos mártires, a los que la tradición gala hace hermanos y discípulos de San Nicasio de Reims (14 de diciembre). Flodoard en su "Historia de la Iglesia de Reims" dice que eran eremitas en Senuc y fueron martirizados bajo los vándalos. Aunque si entraron en el cielo en 450, como también se afirma, debieron entonces los martirizadores debieron ser los hunos.

Una leyenda local, no conectada con lo demás, hace a Orículo un "santo cefalóforo" pues, luego de ser decapitado tomó su cabeza y caminó hasta la sepultura que ya tenía excavada de antemano. Pero antes de echarse en la tumba, hizo una cruz de sangre con sus dedos en una piedra. En el siglo XII aún se menciona como se mantenía con vivo color y como los peregrinos la besaban.

Las reliquias de los tres son veneradas en Senuc, Francia, desde al menos el siglo X, sin que se sepa cuando fueron trasladadas allí. En 923 el obispo Seulf de Reims las elevó a un altar, poniéndolas todas juntas, y la leyenda quiere que la tierra se abrió sola cuando el obispo mandó excavar, luego de haber tenido una revelación. En 1060 se hizo una traslación y se separaron los huesos en tres relicarios. Pero sin embargo, en el siglo XIV, cuando volvieron a abrirse, estaban todas en el relicario del santo, lo cual fue tomado como milagro, pues las reliquias de las hermanas ellas solitas se habrían trasladado al relicario sellado. Desde entonces permanecieron unidos todos los restos. El Domingo de Pentecostés tenían una vistosa procesión, hoy venida a menos.

Una fuente de aguas milagrosas manó durante siglos en el sitio donde la tradición quiere fueron martirizados y en la cual la gente hallaba remedio a sus males. En 1368, la condesa Jolenta de Clermont-en-Argonne fundó una capilla dedicada a la memoria de estos santos en su castillo, y allí se depositaron pequeñas reliquias. Algunas hay en la catedral de Reims. Y otras fueron a parar, igualmente nadie sabe cómo a Heenweg, Holanda, en cuya iglesia parroquial fueron descubiertas en 2011 y puestas al culto.


A 18 de noviembre además se celebra a
Santa Haude, mártir, y San Tanguy; hermanos.
Santa Rosa Filipina Duchesne, virgen misionera.

viernes, 17 de noviembre de 2017

De un hagiógrafo al que admiro.

San Gregorio de Tours, obispo. 17 de noviembre. 

Nuestro santo nació en una noble familia, ilustre en el Imperio y en la Iglesia. Su bisabuelo materno fue San Gregorio de Langrés (4 de enero), y tíos abuelos fueron los obispos San Nicecio de Lyon (2 de abril), San Tetric (18 de marzo) y San Gallo de Clermont (3 de julio). Al nacer, el 30 de noviembre de 539, le llamaron Jorge Florencio, en honor a sus antepasados, pero ya se cambiaría el nombre luego. Muy pronto quedó huérfano de padre y su madre le educó con gran amor y rectitud. Cuando tenía 6 años comenzó a estudiar con San Avito de Clermont (21 de agosto) cuando este era aún arcediano, quien que le preparó para ordenarse presbítero. Era un joven piadoso y amante del saber, pero un poco creído y necesitó una “conversión”, según cuenta él mismo: en un viaje que realizaba a Chalons-sur-Saone, donde vivía su madre, una tormenta comenzó a amenazar con caer. Gregorio, que llevaba una arqueta con reliquias en el pecho, la sacó y la sostuvo en alto apuntando hacia las nubes. Y en ese momento las nubes se separaron y el cielo se despejó. Pero Gregorio no pudo evitar decir a sus compañeros que era muy posible que las nubes hubieran sido desvanecidas tanto por las virtudes de las reliquias sus virtudes como por las suyas propias. Y en ese momento, su caballo dio un mal paso y Gregorio cayó al barro, provocando la risa de sus compañeros. Este hecho le hizo más humilde y le acercó más a Cristo.

En 573 murió el obispo de Tours, San Eufronio (4 de agosto), y Gregorio fue elegido para sustituirle. Su prestigio como presbítero sumado a sus conexiones familiares hicieron posible esta elección. Apenas fue elegido, casi muere de una enfermedad intestinal de la que se sanó gracias a la intercesión de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones).

Uno de sus principales problemas en el episcopado fue a causa del poder civil. Al igual que le había pasado a su tío abuelo San Tetric tuvo que mediar entre un rey y su hijo rebelde: Meroveo, hijo de Chilperico, se había casado con su tía Brunehildis, viuda de Sigeberto, para poder heredar el reino de Austrasia. Fue obligado a separarse de ella y conminado a retirarse en la abadía de Anisole. Pero Meroveo, sospechando que su madrastra Fredegundis planeaba matarlo, se refugió en Tours pidiendo asilo. Gregorio le ofreció protección por caridad, aunque le recordó que no estaba bien que un hijo se rebelara contra su padre, por mal que este le hiciera. Meroveo entonces le pidió le leyera los oráculos de la Escritura. Esta costumbre, que estuvo bastante extendida, consistía en abrir al azar la Biblia en tres ocasiones y sacar una enseñanza de los textos leídos. En ocasiones se hacía ante grandes calamidades públicas, con cierto ceremonial, hoy olvidado. En fin, que Gregorio accedió y, luego de invocar al Espíritu Santo, abrió las Escrituras y leyó: "Al ojo que se burla de su padre, y desprecia obedecer a su madre, los cuervos del valle lo recogerán, y las jóvenes águilas se lo comerán" (Prov. 30, 17). 


Gregorio y Pretextato
ante Chilperico.
Meroveo no quedó contento y Gregorio tuvo paciencia y, luego de tres días de ayuno y oración, tomo las Escrituras, que antes había puesto sobre la tumba de San Martín, y leyó: "Porque abandonaron al Señor su Dios, que sacó a sus padres de la tierra de Egipto, y tomaron otros dioses... por tanto, el Señor trajo sobre ellos todo este mal" (1 Reyes 9, 9). Luego abrió la Escritura por otro sitio y leyó: "Tú los colocaste en lugares resbaladizos, y los derribaste, y los destruiste. O cuán repentinamente consumen, perecen y llegan a un fin temeroso" (Salmo 22, 18-19). Y luego, al abrir los Evangelios leyó Gregorio solemnemente: "Sabéis que después de dos días es la fiesta de la Pascua, y el Hijo del Hombre será traicionado para ser crucificado". (Mateo 26, 2). Con estos textos todo parecía estar claro, pero igualmente el joven no pudo escapar de la maldad de su madrastra y murió asesinado por ella, aunque la versión "oficial" contó que se había suicidado.

Luego de esto, en 575 el rey convocó un Concilio en París para juzgar a San Pretextato de Rouen (24 de febrero) por haber casado a Meroveo y su tía. El rey hizo presión para que el santo fuera excomulgado por violar los cánones, pero Gregorio le defendió, junto a Aecio de París, alegando que los contrayentes no eran consanguíneos, pues Brunehildis era tía política de Meroveo. Tanto Chilperico como su mujer Fredegundis intentaron sobornar a Gregorio, pero este rechazó toda componenda encaminada a condenar a un obispo inocente.

Fredegundis no podía perdonar a San Gregorio por oponerse a sus ambiciones con tanta valentía, por lo cual agitó a Leudast, conde de Tours, para incordiar constantemente al santo obispo, aunque sin mostrarle abierta violencia, pues Gregorio era un personaje muy prestigioso. Este Leudast había estado implicado en el asesinato de Sigebert y era enemigo de Meroveo, así que consideraba a Gregorio como enemigo suyo. Hizo correr la voz de que el santo había hablado irrespetuosamente de Fredegundis, diciendo que era una mala mujer. Cuando el rumor se hizo público, él mismo avisó a Chilperico de ello. Este, sin embargo no creyó el rumor, e incluso pretendió destituir a Leudast. Pero este mal hombre rápidamente se inventó otra calumnia sobre Gregorio, al decir que nuestro biografiado había acusado a la reina de vivir en adulterio con el obispo Bertrand de Burdeos. Ante este chisme, Chilperico le dio una buena tunda de palos a Leudast, echándolo de su presencia. Sin embargo, su amigo Riculf, subdiácono de Tours, le apoyó, diciendo que efectivamente Gregorio difamaba de la reina. Entonces, sobre 580 el rey convocó un Concilio en Berni, cerca de Soissons, para escuchar los cargos contra el obispo de Tours. Bertrand de Burdeos acusó a Gregorio de haber declarado lo del adulterio con la reina, pero al no presentar prueba alguna, ningún obispo se atrevió a acusar a Gregorio de tal calumnia. Todos se contentaron con un juramento solemne que el santo hizo acerca de que nunca había difamado de la reina ni de nadie. Y quien salió mal fue Leudast, quien fue excomulgado y castigado por difundir rumores falsos sobre un prelado.


Escultura en El Louvre.
Por si todo esto fuera poco, Chilperico se las daba de teólogo y compositor religioso. Sin embargo, sus himnos eran malísimos, y Gregorio no se calló para decírselo. Su teología era de tercera y su lenguaje tosco e impreciso. O se perdía en detalles innecesarios o aventurados. También se aventuró a escribir un tratado sobre la Santísima Trinidad con herejías manifiestas, más por ignorancia que por creerlas. Gregorio lo leyó y alarmado le dijo: - "Renuncia a esta doctrina que Hilario y Eusebio no han enseñado". Chilperico, que era un burro con aspiraciones, no sabía quiénes eran San Hilario de Poitiers (13 de enero) y San Eusebio de Vercelli (2 de agosto), replicó: – "Este Hilario y este Eusebio son mis enemigos entonces, no debo tener que ver nada con ellos". "Son santos" – dijo Gregory – "y no puedes luchar contra ellos. Confiesa que hay en verdad tres Personas, no corporalmente, sino espiritualmente, en una gloria, una eternidad y un poder". El rey, furioso, dijo: – "Someteré mi tratado a hombres más sabios que tú, y ellos lo aprobarán". "No lo aprobará ningún un hombre sabio, sino solo un necio lo aprobaría", respondió Gregorio audazmente. El rey enfureció, y mostró su panfleto herético a San Salvio de Albi (10 de septiembre), que lo leyó, lo rechazó y quiso despedazarlo. Afortunadamente, Chilperico reconoció que para Teología estaba la Iglesia y se centró en asuntos de gobierno.

San Gregorio escribió la "Historia Eclesiástica de los Francos", que es la más precisa que existe de su tiempo. Por ella ha sido nombrado "Padre de la Historiografía Francesa", y el título de patrono de los historiadores. El santo falleció en 594 y fue sepultado en Tours.

Es este un santo al que los hagiógrafos debemos mucho, pues escribió sendas obras dedicadas a las vidas, leyendas y culto de los santos. "La Gloria de los Confesores", "La Gloria de los Mártires" y "Las vidas de las Padres" son las principales, y han sido durante siglos fuente para escribir sobre santos. Ciertamente, aunque se le ha llamado historiador, que lo fue, con respecto al tema de los santos, Gregorio más bien fue hagiógrafo, pues no fue al fondo de las cuestiones históricas y da por bueno cuanto milagro le llegaba a oídos. Pero a los que escribimos sobre santos eso no nos importa demasiado y le agradecemos su trabajo, pues lo que queremos de él es precisamente lo que hizo: escribir sobre santos y ser un referente a la hora de datar algunos hechos. Particularmente escribió de 

San Gregorio de Langrés. (4 de enero).
Santa Monegundis de Tours. (2 de julio).
San Martín de Tours. (11 de noviembre).
San Romano de Garona. (24 de noviembre).
La Aparición de San Miguel en Roma. (25 de abril).
Santas Maura y Brígida de Beauvais. (13 de julio).
San Mariano de Bourges. (19 de agosto).
San Patroclo de Troyes. (21 de enero).
Santa Pelagia de Limoges. (26 de agosto).
San Maximino de Tréveris. (29 de mayo).
San Evergislo de Colonia. (24 de octubre).
Santos Sergio y Baco. (7 de octubre).
San Hipólito. (22 de agosto).
San Eutropio de Saintes. (30 de abril).
San Hermenegildo. (13 de abril).
San Melanio de Rennes. (6 de noviembre).
San Víctor de Xanten. (10 de octubre).
San Laudomer de Chalons. (2 de octubre).
San Remigio de Reims. (1 de octubre).
San Salvio de Albi. (10 de septiembre).
San Ginés de Arlés. (25 de agosto).
Santa Radegundis de Poitiers. (13 de agosto).
San Cybar de Angouleme. (1 de julio).
San Pient de Poitiers. (13 de marzo).
San Sabaulin. (1 de noviembre).
San Baldiri. 20 de mayo. 
San Esteban Protomártir. (26 de diciembre).
San Verand de Cabaillon. (19 de octubre).
Las Santas Doncellas de Tolosa. (17 de octubre).
San Walfroy Estilita. (21 de octubre).
Santa Cesárea de Arlés. (11 de enero).
Santos Crispín y Crispiniano. (15 de octubre).
San Víctor de Marsella. (21 de julio).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 17 de noviembre además se celebra a
San Florin de Ramosch, presbítero.
San Hugo de Lincoln, obispo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

De astillas, panes y esterilidades.

San Emiliano, eremita. 16 de noviembre.


San Emiliano y San Ivo.
Santuario de St-Emilion.
Nació en el siglo VIII en Vannes, Bretaña, de padres pobres, que le pusieron a servir en la casa de un noble de Vannes. Emiliano era un niño muy piadoso y caritativo, por lo que frecuentemente entregaba limosna y pan a los pobres. Un día, cuenta la leyenda, fue atrapado mientras llevaba pan de la casa escondido en sus ropas. Cuando su amo le preguntó qué ocultaba, respondió que sólo eran virutas de madera, dejándolas caer. Es la misma leyenda que se lee de Santa Norburga (14 de septiembre) y otros santos. La otra versión, ya la conocemos, es el llamado "milagro de las rosas".

Cuando Emiliano llegó a la adolescencia, su amo le echó de casa, sin pagarle lo correspondiente. El jovencito no quiso volver a su casa y como sentía deseos de consagrarse a Cristo, peregrinó a Compostela para fortalecer su vocación, y luego pidió el hábito como Hermano Converso en el monasterio de Saintonges. Aquí le dieron los oficios de bodeguero y panadero, que ejercía con maestría. En ocasiones llegó a multiplicar el pan, o la harina, en aras de poder hacer caridad con los pobres. Era obediente, callado, humilde y muy paciente, lo cual despertó la envidia de unos monjes, que buscaban predisponerle con el abad. Por ello un día, para que no pudiera cumplir con sus tareas, le escondieron la pala de sacar el pan del horno, para que este se quemara y le regañaran. Pero cuando llegó la hora de sacar el pan, el santo se encomendó a Dios y entrando en el horno, sacó el pan por sus propias manos, tranquilamente y sin quemarse. Esto igualmente es una historia que, con ligeras variantes, se cuenta de otros santos, como de Santa Áurea (4 de octubre).

Al cabo de unos años Emiliano tuvo permiso del abad para vivir como eremita, por lo que dejó el monasterio y se internó en el bosque de Cumbis, donde se metió en una cueva tallada en la roca, tomándola por ermita. Vivió muchos años en oración y penitencia, teniendo muchos discípulos que le escuchaban, y muchos pobres y enfermos a los que atendía y curaba.

El santo ermitaño subió al cielo en 767. Fue sepultado en la misma gruta en la que vivió, que hoy es un santuario, ampliado hacia lo profundo, con dos bellas iglesias medievales en su interior. Se venera un escalón de piedra donde el santo habría dormido y en el cual las mujeres se sientan para pedir al santo el don de la fertilidad.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de noviembre además se celebra a
San Edmundo Rich de Abingdon, obispo.
Beata Lucía de Narni, virgen terciaria dominica.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

De un santo malo.

San Malo, obispo. 15 de noviembre y 11 de julio, traslación de las reliquias.

Malo (Maclovius o Machutus) nació en Gales, y fue hijo de Caradog. Sus primos fueron los célebres San Samson de Dol (28 de julio) y San Maglorio (24 de octubre), y su tía fue Santa Arilda (30 de octubre).

Una leyenda, que hace a Malo discípulo de San Brendan el Navegante (16 de mayo) en Llancarvan, cuenta que en una ocasión en que el adolescente había jugado junto al mar junto a otros muchachos de la escuela monástica, se acostó sobre unas algas a descansar y se quedó dormido. Sabido es que en esa costa la marea crece rápidamente, sin tiempo casi de advertirlo, por lo que cuando Brendan notó que faltaba Malo, se fue a la orilla y lo vio sentado tranquilamente sobre las algas, que le sostenían y le protegían de ahogarse. Malo pidió al abad que le pasara su breviario para orar hasta que las aguas bajaran, y Brendan, lleno de fe, arrojó su salterio en las olas, y la marea llevó el libro a los pies del discípulo sin mojarlo. Pero realmente ni San Brendan fundó en Llancarvan, ni Malo estudió en ese monasterio, sino en el de Aleth, en Bretaña. Este recinto fue ciertamente fundado por Brendan, pero más de 100 años antes, así que Malo no pudo ser su discípulo.

Otra leyenda, que no faltan nunca, cuenta que las virtudes de Malo despertaron el cariño de su abad, y al mismo tiempo los celos de algunos de los otros monjes. Estos le hacían maldades para que su abad le regañara, como apagar las velas de la iglesia para que el abad creyera que el santo no las había encendido, siendo su tarea, o apagar el fuego de la sala común. De hecho la leyenda dice que en una ocasión le enviaron a buscar carbón encendido para encender el fuego en otro sitio del monasterio, pero al llegar, Malo halló el carbón apagado. Aún así, lo tomó en su pecho y al llegar adonde su abad, lo tenía encendido, pues tanto era el celo de su corazón por obedecer, que ardía y encendió el carbón. 

Brendan entonces reprendió a los monjes traviesos y junto a Malo se fue del monasterio para servir a Dios en soledad sin ser molestados. sin embargo, cuando llegaron a la orilla del mar, no había barca para llevarles, y de lo profundo surgió una ballena que dejó que los santos subieran sobre ella y les transportó. Pero realmente, como ya dije, Brendan vivió mucho antes que nuestro santo.

Ciertamente, viviendo en la soleda, Malo fue avisado por un ángel de que había sido elegido obispo de Aleth, siendo voluntad de Dios que aceptara. El santo obedeció y tomó la sede, siendo un magnífico pastor, reformando la Iglesia y fundando varios monasterios para la evangelización de la región. Otros portentos se cuentan de él, como que hizo que un lobo que se había comido el asno de una anciana, sirviera de cabalgadura a la misma. Sobre 625 el santo tuvo que abanonar su sede por la oposición que le hicieron algunos nobles de mala vida. Le acogió Leoncio de Saintes, que le permitió alojarse en el monasterio de Brie.

Al parecer durante un tiempo pudo volver a su sede, pero si fue así tuvo que volver a irse, pues establecido en el monasterio de Archambray le sorprendió la entrada en la Vida Eterna, el 15 de noviembre de 627. Allí fue sepultado y sus reliquias fueron veneradas lo menos 50 años, hasta que un joven amigo del obispo San Bili de Aleth (3 de septiembre) las robó por encargo de este, para llevarlas a Aleth. Las reliquias fueron recibidas con gran ceremonia por el obispo y la gente de Aleth. Una parte fueron llevadas al monasterio del santo y otras fueron depositadas en la catedral. En el siglo X se llevaron a París por miedo a los asaltos de los paganos, pero allí en París sufrieron los ataques de los revolucionarios en la Revolución Francesa. Solo se salvó un hueso del hombro que desde antes se veneraba en Moiselles, cerca de Versalles.

El santo tiene una iglesia dedicada en Roma, frente a la bellísima iglesia de San Ignacio.


Fuente:
"Vies des pères, des martyrs, et des autres principaux saints". Tomo XI. ABBÉ GODESCARD. Toulouse, 1808.
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 15 de noviembre además se celebra a
Santos Gurias, Samonas y Habib, mártires.
San Leopoldo III, marqués de Austria.

martes, 14 de noviembre de 2017

San Amando de Rennes.

San Amando de Rennes, obispo. 14 de noviembre y 2 de septiembre (Todos los Santos Obispos de Rennes).

Sobre este obispo poco se sabe, pues al parecer gobernó muy poco tiempo la sede de Rennes. Sucedió a San Artemio (2 de septiembre), del que igualmente se conoce poco. La leyenda de San Melanio (6 de noviembre y 2 de septiembre, Todos los Santos Obispos de Rennes) dice que, estando nuestro Amando para morir, mandó a buscar a Melanio, monje del monasterio de Pratz, para nombrarle sucesor. Y luego de esto, murió.

Su culto en Rennes siempre estuvo relacionado a San Melanio, y sus reliquias fueron puestas en un bello relicario en 1696, luego de una inundación, en la que alguien clamó la ayuda del santo y no ocurrieron desgracias. Lamentablemente este relicario y las reliquias fueron profanados y desaparecidos durante la Revolución Francesa.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 14 de noviembre además se celebra a
San Siard de Mariëngaarde, abad premonstratense.
Santa Trahamunda de Pontevedra, virgen.
Todos los Santos Carmelitas.