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jueves, 21 de septiembre de 2017

De dos a los que hicieron uno.

Pregunta: Estaba leyendo que el 27 de mayo es dia de San Cuadrado mártir. ¿sabes si es verdad? También leí en el mismo link que el 26 de mayo es día de San Cuadrado Apologista. México.

Respuesta: Sí, San Cuadrato, el mártir, es a 27 de mayo, y también tenemos a:

San Cuadrato de Atenas "el Apologista", obispo y mártir. 21 de septiembre y 26 de mayo.

Según Eusebio en su "Historia Eclesiástica", Cuadrato fue discípulo de San Juan Evangelista (27 de diciembre, 6 de mayo, "Ante Portam Latinam"; 8 de mayo y 26 de septiembre, Iglesias Orientales), y sobre el año 125 sucedió a San Publio (21 de enero y 31 de marzo), luego del martirio de este. Cuadrato unió a los fieles que le habían encomendado, que se hallaban divididos en varias facciones. Tuvo don de milagros y profecía. Fue martirizado por fuego en el año 129. 

Durante siglos se le confundió con un apologista cristiano llamado Cuadrato que vivió en Asia Menor en el mismo tiempo. Sobre mediados del siglo II escribió varios escritos al emperador Adriano, recriminándole por su persecución a los cristianos que, en fin de cuentas, si bien no le adoraban, sí que reconocían su autoridad imperial. Cuadrato le reclama un status parecido al que tenían los judíos, que estaban exentos de tributar tal adoración. Igualmente denuncia la injusticia del Imperio y de muchos gobernadores de culpar a los cristianos de calamidades y tragedias solo por no adorar al emperador, recordándole, además, que, cuando hay una calamidad pública, son los cristianos los primeros que corren a socorrer al pueblo.

Esta serie de cartas se convirtieron, en la tradición oral, un discurso que Cuadrato habría dicho ante Adriano mientras este visitaba Atenas entre los años 124 y 125, y que, según Eusebio, habría arrancado del emperador un Edicto favorable al cristianismo. Pero tal Edicto no existió nunca, ni consta que el aposlogista Cuadrato sea el mismo que el obispo de Atenas. No aportan nada ni San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias), ni los demás martirologios, porque solo repiten a Eusebio, haciendo un solo personaje de dos. 

Las Iglesias Ortodoxas conservan su memoria a 21 de septiembre, y la memoria del 26 de mayo parece ser una confusión con el mártir llamado Cuadrato que, como apuntas, se venera a 27 del mismo mes.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 21 de septiembre además se celebra a
Santa Efigenia de Etiopía, virgen carmelita.
Beato José Vila Barri, presbítero y mártir.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

San Warin.

San Warin de Corbie, abad. 20 de septiembre.

Fue hijo del Conde Egbert de Sajonia y de Santa Ida de Herzfeld (4 de septiembre) y su hermana fue Santa Eduviges de Herford (4 de septiembre). Sus tíos fueron San Wala de Corbie (31 de agosto) y las Beatas Teodrada (7 de junio) y Gondrada (2 de enero).

Se educó en el palacio de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias). Abandonó el mundo para tomar el hábito benedictino en el monasterio de Corbie, fundado por su tío, hermano de su madre, San Adelhard (2 de enero). Su maestro de novicios fue San Pascasio Radbert (26 de abril). Warin fue un monje estricto con la Regla, muy observante y siempre buscaba el bien. Sobre 829 fue elegido abad de la comunidad, y en 831 pidió a su antiguo maestro, Pascasio, que escribiera su obra sobre la Eucaristía "De Corpore et Sanguine Domini".

Warin entró al cielo en 856.


A 20 de septiembre además se celebra a
San Ivo Mahyeuc de Rennes, obispo dominico.
San Agapito I, papa.

lunes, 18 de septiembre de 2017

San Lantpert, el de la niebla.

San Lantpert de Freising, obispo. 18 de septiembre.


Lantpert vivió en el siglo IX. Nació en la ciudad bávara de Ebersberg. En 937 fue consagrado obispo de Freising, destacando como estratega durante la invasión de los húngaros a su ciudad episcopal. Esto, y no tal vez el milagro, como quiere la leyenda, logró que aunque la ciudad ardiera, la catedral quedara incólume entre las llamas y la destrucción. Dice la leyenda que por la oración de su obispo, una niebla cegadora rodeó el edificio, quedando los húngaros confundidos.

Fue, además, un obispo observante y austero, poco dado a los lujos y la vida disipada, como otros. Estuvo muy activo en la reconstrucción de la sede, y en su evangelización. El emperador Otón el Grande tuvo en Lantpert un aliado en el conflicto de las Investiduras, que luego se agravaría, pero ya Lantpert no vivía. Nuestro santo murió en 957. Sus reliquias se veneran en Freising.


A 18 de septiembre además se celebra a
San José de Cupertino, religioso franciscano.
San Ferreol de Vienne, soldado mártir.

sábado, 16 de septiembre de 2017

De violaciones, penitencias e incorrupciones.

Santa Edith de Wilton, virgen. 16 de septiembre.

Es Edith una santa antigua, pero cuya historia tiene plena actualidad, por las circunstancias de su nacimiento: Su padre, San Eduardo "el Pacificador" (8 de julio) forzó a una dama, la Beata Wulfrida (9 de septiembre) y producto de la violación nació Edith en 961, por lo cual, sus abuelos fueron San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo) y Santa Ælfgifu de Shaftesbury (18 de mayo). Wulfrida, que no contó con el apoyo de Edmundo ni Ælfgifu, se retiró al monasterio de Wilton, donde luego de nacer su hija tomó el velo monástico y por sus influencias familiares, fue nombrada abadesa. Edith creció en el monasterio, sin conocer sus orígenes ni el mundo fuera de los muros del recinto. En 958 Eduardo había asumido el trono, pero no comenzaría a reinar en paz sino después del hecho y el nacimiento de Edith. San Dunstan de Canterbury (19 de mayo) impuso al rey una penitencia de siete años por su pecado, y cuando enviudó, intentó que Wulfrida se casara con él, pero ella ni quiso hablar de ello.

Edith tomó el hábito de monja a los siete años, aunque la Regla de la Comunidad no le obligó sino hasta los 12. Sin embargo, desde pequeña participaba en la Liturgia, pues pronto aprendió a leer, escribir y cantar. Siempre fue piadosa y obediente, y muy hábil para los estudios y el trabajo, jamás rehusó un oficio por bajo que fuera. El monasterio, como casi todos los de su tiempo, combinaba la vida contemplativa con la activa, y Edith encarnó esta doble vocación a la perfección, sin perder tiempo socorría a los enfermos del hospital, y oraba intensamente, ayunaba y se penitenciaba fuertemente, pero no por eso disminuían sus fuerzas. Fue una verdadera hermana y madre para los pobres. Entre sus devociones preferidas estaba la de la Santa Cruz, llamando a Cristo Crucificado "el mejor remedio para el cuerpo y el alma".

Cuando Edith tenía 15 años, Eduardo, su padre, la reconoció formalmente como hija, y le ofreció ser abadesa del monasterio que ella deseara, pero Edith no aceptó, prefiriendo ser una religiosa más en su monasterio. En 975 murió el rey Eduardo, y como su hijo San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) era aún pequeño, muchos nobles hicieron un juego político para que Edith asumiera la regencia en nombre del pequeño, pero Edith lo rechazó, probablemente aconsejada por su madre, que conocía muy bien a los nobles y los vaivenes del trono. Con la herencia que su padre le dejó, Edith fabricó la bella iglesia de San Dionisio, y anexa a esta, un pequeño hospital que atendía a 13 enfermos, en memoria del Señor y los Apóstoles. 

Fue Edith cercana a San Dunstan, el arzobispo, el cual en una ocasión tomó su mano, agarró el pulgar y le dijo "no permita Dios que este dedo que tanto ha hecho la señal de la Santa Cruz, se pudra jamás". Acto seguido se dispuso a cantar misa y llegada la consagración se echó a llorar. Su diácono le preguntó que que era aquello, y el santo prelado le respondió: "Es que esta alma escogida por Dios, esta piedra preciosa, esta estrella reluciente, se oscurecerá y morirá de aquí a 43 días". Y así fue, Edith falleció el 16 de septiembre de 984, con 23 años. San Dunstan la hizo sepultar en la iglesia de San Dionisio. En 997 Edith se apareció a Dunstan, pidiéndole elevara sus reliquias, pues producto de ello grandes portentos ocurrirían. Así se hizo y se comprobó lo profetizado por Dunstan: el cuerpo estaba totalmente en los huesos, excepto el dedo pulgar derecho, que permanecía sonrosado y por ello fue puesto en un relicario aparte.


Fuentes:
-"The Queens Before the Conquest". Volumen 2. MATTHEW HALL. Londres, 1854.
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de septiembre además se celebra a
San Cipriano, obispo y mártir.
Santa Therence de Auvernia, virgen.

viernes, 15 de septiembre de 2017

"no tememos a los que matan el cuerpo..."

Beato Camilo Costanzo, presbítero jesuita, y compañeros mártires. 15 de septiembre y 4 de febrero (Todos los Santos Mártires Jesuitas).

Camilo nació en Bovalino, provincia de Calabria en 1572. Estudió Derecho en Nápoles, y allí descubrió su vocación a la misión, por lo que en 1592 entró a la Compañía de Jesús, que era la gran misionera del momento. En 1602 logró su deseo de ir a misionar a China, pero en 1604, luego de un arduo viaje, encontró que los misioneros tenían prohibida la entrada a China, por los conflictos políticos de China y Portugal. Sinceramente, cuanto bien podría haber hecho la Iglesia en Asia de no haber sido por el imperialismo portugués o francés, siempre dejando en mal lugar a los misioneros.
En fin, que Camilo tuvo que seguir hasta Japón, donde llegó el 17 de agosto de 1604. Estuvo un año en el convento de Nagasaki, aprendiendo japonés e impartiendo clases. En un año dominó el japonés de manera asombrosa, casi como si fuera un don divino. 

Los superiores le destinaron a la misión de Sacai. Aquí estuvo 6 años evangelizando constantemente. Bautizaba, catequizaba, unía en sacramento a esposos, levantaba iglesias y casas para los enfermos y pobres. En 1614 estalló la persecución contra los cristianos, de nuevo estaban detrás los portugueses intrigando y traicionando a los japoneses, para luego levantar el pie, y dejar expuestos a los misioneros y los cristianos nativos. Nuestro Camilo tuvo que huir de Japón este mismo año, refugiándose en Macao. Allí igualmente evangelizó con discreción, y se concentró en conocer a fondo las religiones y culturas asiáticas, para evangelizarles mejor. En 1621 obtuvo el permiso de volver en secreto a Japón para confirmar en la fe a los cristianos que allí quedaban en lo oculto. Se dirigió a Figen, una zona repleta de islitas habitadas.

A inicios de abril de 1622 se embarcó desde Ikitzuki a Noxima, acompañado por los cristianos japoneses Agustín Ota y Gaspar Cotenda, para visitar a sus misionados. Agustín era viudo y sin hijos; había sido convertido por otros jesuitas, y él mismo sentía esa vocación. Durante años había sido sacristán de la iglesia. Entre tanto, una mujer devota, que pensaba había convertido a su marido a la fe cristiana, le conseguía una entrevista a este con el misionero. Pero era una trampa, el oficial solo quería conocer cuántos misioneros había y quienes de entre los japoneses le socorrían. El 24 de abril fue sorprendido en el islote de Ucu. Siendo interrogado quien era, el P. Camilio no mintió y confesó que había entrado al Japón para evangelizar. Fue apresado y llevado a Ikinixima, donde ya estaban capturados un agustino y un dominico. El mismo padre Camilo cuenta, en una relación que pudo escribir, que no cesaba de hablarles de Cristo a los soldados que les custodiaban. En prisión Agustín Ota le pidió al P. Camilo le admitiera en la Compañía, aunque fuera para morir en ella. El P. Camilo escribió a los superiores, esperando su decisión.

Monumento al P. Camilo.
Hirado.
En agosto le comunicaron la sentencia de muerte por fuego, que recibió con alegría. Escribió su profesión religiosa, renovándola, y la envió a su Provincial. En todo momento guardó compostura y se le veía alegre, transfigurado, según testigos. En Nagasaki, sitio del martirio, dijo su nombre bien alto, para que todos supieran quien era y por qué le ajusticiarían: por Cristo. A inicios de septiembre, Agustín Ota y Gaspar Cotenda fueron decapitados, junto a los niños Francisco Taquea y Pedro Xequio, de doce y siete años respectivamente, y cuyos padres ya moraban en el cielo, en el coro de los mártires. Testigos hablaron admirados de la serenidad y gallardía de los niños al enfrentarse al verdugo. Agustín Ota murió más feliz aún, si cabe, pues la víspera de su martirio había recibido el permiso para profesar en la Compañía, y puso hacer sus votos en manos del P. Camilo. 

Este, por su parte, llegó a su propio Calvario el 15 de septiembre: Le ataron a un poste y en esa posición clamó: "La causa de esta mi muerte es haber predicado a Cristo y su Ley. Los cristianos no tememos a los que matan el cuerpo, pues no pueden matar el alma. La vida presente podrá ser pobre y llena de trabajos, pero llega el día en que se acaba; y la eterna no terminará nunca". Acto seguido encendieron el fuego, y entonando el "Sanctus", expiró nuestro mártir.

Fueron beatificados el 7 de julio de 1867, por el papa Pío IX.


Fuente:
-"Santos y Beatos de la Compañía de Jesús". JUAN LEAL S.J. Editorial Sal Terrae. Santander, 1950.


A 15 de septiembre además se celebra a
Nuestra Señora de los Dolores.
Aparición de Santo Domingo "in Soriano".
San Rolando de Parma, ermitaño.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Dos veces revivido y una vez atrasado.

San Materno de Tréveris, obispo. 14 de septiembre, 22 de octubre (traslación de las reliquias), y tercer sábado de Pascua (en Schelestadt).

Historia.
San Materno fue obispo de Colonia y Tréveris en el siglo IV. Fue un ardiente defensor de la ortodoxia de la fe contra los donatistas, según Optato de Milevo en su libro sobre el cisma donatista. La "Historia Eclesiástica" de Eusebio aporta una carta que el emperador San Constantino (21 de mayo) habría enviado a varios obispos, entre ellos a Materno, que gobernaba la sede de Colonia en 313, año en el que Constantino reunió estos obispos en Roma para tratar el asunto de Cecilio de Cartago, un obispo sobre el cual había dudas sobre la validez de su ordenación, así como de la ortodoxia de su fe. El papa San Melquíades (10 de diciembre) les recibió el 2 de octubre de 313, y durante tres días deliberaron, concluyendo que Cecilio (o Ceciliano) era verdadero obispo de Cartago, y no así su contrincante, donatista, para más culpa. En Arlés se reunió un Sínodo, para confirmar la condena del papa. Al parecer luego de dicho Sínodo, Materno fue trasladado a la sede de Tréveris, donde aparece como su tercer obispo, siendo el primero de Colonia. Murió en Tréveris, y sus reliquias se veneran en la iglesia de San Paulino (31 de agosto), y otras porciones se veneran en Colonia o El Escorial, España.

Leyenda.
Y aquí podríamos terminar con el santo, si no fuera porque lo que sigue es como para leerse. Pues resulta que, aunque tenemos estos datos cronológicos del santo, entre los siglos XI y XII se creó una fantasiosa leyenda sobre San Materno. Las iglesias de Colonia y Tréveris, no pudiendo sufrir no tener orígenes apostólicos, hicieron retroceder a Materno en el tiempo nada menos que ¡cuatro siglos! Las variadas causas de esto podéis leerlas en este artículo "Santos en la Máquina del Tiempo". 

Pues bien, según esta leyenda, fue Materno el hijo de la viuda de Naím, resucitado por Nuestro Señor, según se lee en Lc. 7, 11-15. Una vez revivido, fue discípulo de Nuestro Señor, y luego de la Ascensión, el apóstol San Pedro (29 de junio; 1 de agosto, “ad Víncula”; 18 de enero, Cátedra; 22 de febrero, Cátedra; y 18 de noviembre, la Dedicación) le envió a la Galia junto a San Euquerio y San Valerio para que predicaran el Evangelio. Pero Materno murió en el camino, por lo que Euquerio y Valerio le sepultaron Schelestadt, Alsacia, y volvieron a Roma a decirlo a San Pedro. Este les dio su báculo, ordenándoles lo pusieran sobre la tumba de Materno. Así lo hicieron Euquerio y Valerio, y resultó que Materno volvió a la vida, se levantó y se encaminó hacia Tréveris.

Supuesto báculo de San Pedro,
con el que se revivió a San Materno. Colonia.


Esta leyenda de San Pedro enviando báculos para resucitar a discípulos se repite en las leyendas de San Frontón (25 de octubre), San Marcial (30 de junio) y algunos más, demasiado como para ser real, simplemente son copias unas de otras. Sin embargo, dicho báculo se veneraba, siendo trasladado allí en 953, y tenía fiesta propia. En 980 se dividió a la mitad y se le dio una parte a Tréveris, de donde pasó a Metz y por los avatares de la vida, despareció para aparecer, en 1354, en Praga. Otro báculo que dice ser el mismo, se venera en Weingarten. También se venera la tumba provisional de San Materno en Schelesadt, donde se le festeja en Pascua, con una procesión.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 14 de septiembre además se celebra a
San Luis Gabriel Taurin Dufresse, obispo y mártir.
San Crescencio de Roma, mártir.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Invicto defensor de la ortodoxia.

San Eulogio de Alejandría, obispo. 13 de septiembre y 13 de febrero (Iglesia Griega).


Eulogio vivió entre los siglos VI y VII, y fue monje en Antioquía, donde llegó a ser prior de un monasterio dedicado a la Santísima Virgen. Se supone en algún momento se trasladó a Alejandría, pues en 579, tras la muerte de San Juan IV (3 de septiembre), nuestro Eulogio fue proclamado obispo. En 581 viajó a Constantinopla, donde conoció a San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), cuando este era diácono del papa Pelagio II y se hallaba en Constantinopla en una legacía papal. Ambos, Gregorio y Eulogio fueron grandes amigos. Eulogio fue un prelado combativo con la herejía, escribió contra los novacianos y los eutiquianos, defendiendo la fe católica y siendo aplaudido y admirado por los demás obispos católicos.

Juan Mocio cuenta que en una noche, cuando Eulogio entró a su oratorio privado a hacer sus oraciones nocturnas, vio a su archidiácono, llamado Julián, detrás de él. Eulogio se sorprendió, pues nadie entraba a la capilla del Patriarca sin su consentimiento, pero le dejó estar. Cuando Eulogio terminó de orar postrado, Julián permaneció en el suelo, y cuando Eulogio le mandó se levantara, Julián le respondió "No puedo sin tu ayuda". Entonces Eulogio le tomó de una mano y le puso en pie, y entonces Julián desapareció ante sus ojos. Entonces Eulogio entendió que en realidad quien se le había aparecido era el gran mártir San Julián (7 de enero), sugiriéndole elevar sus reliquias y consagrarle una iglesia.
Existe una curiosa carta de Eulogio a San Gregorio, que ya era papa, en la cual le llama "Papa universal", cosa llamativa, pues este era un título que usaban los patriarcas de Oriente, entre iguales, sin que hubiera uno sobre otro. De hecho la respuesta de Gregorio así lo deja claro: 
"...deseo aumentar en virtud y no en palabras. Ser honrado en aquello que deshonra a mis hermanos, es el honor de la Iglesia universal la que me honra, es la fuerza de mis hermanos la que me honra, y me siento honrado sólo cuando veo que ningún hombre rechaza a otro el honor debido. El santo Concilio de Calcedonia y otros Padres han ofrecido este título a mis predecesores, pero ninguno de ellos lo ha usado jamás, para que guardaran su propio honor en la visión de Dios, buscando aquí abajo el honor de todo el sacerdocio".

San Eulogio murió en 605.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de septiembre además se celebra a
San Maurilio de Angers, obispo.
San Amando de Sitten, obispo.

martes, 12 de septiembre de 2017

"estamos prontos a morir..."

Santos Macedonio, Teódulo y Taciano de Myra, mártires. 12 de septiembre.

Ocurrió esta historia imperando Juliano el Apóstata, el cual dio órdenes de revivir el culto a los falsos dioses. Muchos cristianos que se enfrentaron a esto terminaron martirizados, como Santos Bonoso y Maximiano (21 de agosto) o Santos Juventino y Maximino (5 de septiembre y 25 de enero). 

Ilustración hecha para el blog
por Efrén Sarmiento.


Sucedió que Amaquio, gobernador de la Frigia, mandó reconstruir un templo de los dioses que había sido cerrado imperando San Teodosio (17 de enero). Amaquio restauró el edificio y repuso las estatuas, escandalizando a la Iglesia. Tres cristianos de la ciudad, llamados Macedonio, Teódulo y Taciano entraron por la noche al templo y destrozaron todo, saliendo sin ser vistos. Amaquio entonces comenzó una dura persecución contra los cristianos, encerrándolos y castigándolos hasta encontrar a los culpables. Los mismos santos se presentaron ante el Magistrado, confesaron su obra y se dispusieron a lo que fuera. Amaquio mandó que les hicieran sacrificar a los dioses en público para dar escarmiento a los cristianos, pero los tres confesaron al unísono: "estamos prontos a morir, pues jamás mancharemos nuestras manos con cultos tan abominables". 

Entonces Amaquio mandó que les pusieran sobre parrillas de hierro candentes, pero los santos soportaron el dolor confesando a Cristo, y añun más, pidieron les voltearan para padecer más aún. Y así expiraron, ganando el cielo, el 12 de septiembre de 362.


Fuentes:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.


A 12 de septiembre además se celebra a
El Dulce Nombre de María.
Beato Mirón, canónigo regular. 
Beata María de Jesús López Rivas, virgen carmelita.

lunes, 11 de septiembre de 2017

"El monje era tu mujer"...

Santa Teodora-Teodoro de Alejandría, penitente. 11 de septiembre.

Teodora y su hijo legendario.
Fue Teodora esposa de Gregorio, Prefecto de Egipto, allá en el siglo V. Engañó a su marido con un amante y, como era cristiana, se arrepintió tanto de su pecado, que disfrazada de hombre, se fue a un monasterio de la Tebaida, pidió el hábito y el abad se lo dio pensando que era un varón. Durante mucho tiempo "el monje Teodoro" vivió en el cenobio empleado en trabajos serviles, aprendiendo de los demás, y teniendo altísima oración. Después de muchos años el abad le envió a Alejandría a vender unos camellos y he aquí que se encontró a su marido el Prefecto y la reconoció. Sin embargo, aunque la quería muchísimo, Gregorio vio que era feliz en el monasterio y la dejó partir. Sintiendo cercaba a la muerte, Teodora, ella lo mandó buscar, pero cuando Gregorio llegó ya Teodora había fallecido. Entonces él contó la verdad al abad y los monjes, y preparó sus funerales y la sepultó.

Esta es la primitiva historia que se narra en "Vida de los Padres del Desierto", muy escueta. Sin embargo, el romanticismo occidental y medieval tejió una leyenda mucho más larga y fantasiosa, llena de frases de sabiduría ascética que se toman de otras vidas. Añade la leyenda que un ángel fue quien avisó a Gregorio que Teodora estaba en la ciudad diciéndole: "Ve a la Puerta de la ciudad y mira bien, verás a tu esposa". Y así fue, se encontraron, pero Gregorio no la conoció. Se le vuelve a aparecer el ángel y le dijo "El monje saludaste esta mañana en su carro era tu esposa". También se cuenta que sanó a varios enfermos desahuciados. En una ocasión se le apareció el demonio, que le dijo se condenaría por abandonar a su marido y vestir de hombre, pero ella le abofeteó y el diablo huyó.

También se le añadió la leyenda de Santa Marina-Marino (17 de junio), igualmente una mujer vestida de hombre a la que una mujer acusó de haberla forzado y hacerle un hijo. El "monje Teodoro" entonces fue expulsado del monasterio y educó al niño, el cual también sería monje. Pero eso, es una leyenda copiada, solo que en esta versión, se añade que habiendo muerto Teodora, el abad vio una mujer gloriosa, y una voz le revelaba que esa era Teodora, quien como monje se había llamado Teodoro. Además, apareció un ángel y le dijo que debía ir a la ciudad, y que el primer hombre que viera, sería el marido de la santa, y que él debía enterrarla. Y así mismo fue. Gregorio la enterró y, en esta versión, se hizo monje en el mismo monasterio, viviendo virtuosamente.


Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Eugenia-Eugenio. 25 de diciembre.
Santa Eusebia-Hospedes. 23 24 de enero.
Santa Eufrosina-Esmaragdo. 2 y 10 de enero, 11 de febrero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio. 
Santa Hildegundis-José. 20 de marzo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de septiembre además se celebra a
Santos Proto y Jacinto, mártires.
San Pafnucio, confesor.

domingo, 10 de septiembre de 2017

"Te cuidaré hasta que te regrese aquí..."

San Salvio de Albi, obispo. 10 de septiembre.

San Salvio. Albi.
En su juventud fue brillante abogado, y lo dejó todo para ser monje. Fue abad de su monasterio, cargo que dejó para retirarse de ermitaño en un bosque. San Gregorio de Tours (17 de noviembre), cuenta que en una ocasión Salvio cayó enfermo gravemente y pareció expirar. Los monjes y su madre le lavaron y amortajaron, y preparaban el funeral cuando de pronto el santo obispo retomó el color, abrió los ojos y se incorporó diciendo: "¿Por qué, oh Dios, me hiciste volver a este lugar de tinieblas, que es la tierra donde vivimos? Sería mucho más feliz si pudiera haberme quedado allí. Y en vez de eso, tengo que empezar de nuevo con una vida inútil aquí abajo". Y no dijo nada más durante tres días. Al cabo, reunió a los monjes, y a su madre, y les contó:

"Hace cuatro días, mi celda sacudió sus cimientos, y me mientras me visteis acostado aquí, fui llevado por dos ángeles a las cumbres más altas del cielo. Me condujeron a través de una puerta, que era más hermosa que el sol. Entré en un edificio cuyo suelo brillaba como oro y plata, imposible de describirlo a vosotros. Estaba lleno de gente, y la multitud se extendía tan lejos en todas direcciones que no podía ver el final. Entonces los ángeles hicieron una cruz entre la gente que tenía ante mí, abriendo camino, y así llegamos a un lugar que me había llamado la atención desde el principio, aunque todavía estaba lejos. Había una nube por encima era más ligera y más brillante que el sol; era espléndida, en una palabra. Aunque soy un pobre pecador, fui recibido con gran respeto por un gran número de seres, unos de los cuales estaba vestido con trajes sacerdotales y otros con ropas ordinarias. Mi guía explicó que éstos eran los mártires y todos los otros santos que veneramos aquí en la tierra y a quienes rezamos sobriamente nuestras oraciones. Cuando llegué al lugar que estaba destinado para mí, un aroma delicioso y fragante se derramó sobre mí, y entonces oí a una voz decir: 'Envía a este hombre de vuelta al mundo, porque sus iglesias todavía lo necesitan'. Oí la voz pero no pude ver quién hablaba. Me arrojé en el suelo y dije: 'Ten misericordia, Señor, ten piedad. ¿Por qué me mostraste todo esto, si me dejas volver? Me devuelves a una existencia insignificante en el mundo, mientras que no podría separarme de ti, aquí en lo alto. Te ruego, Señor, no me quites tu misericordia. Déjame quedarme aquí, porque si vuelvo a la existencia terrenal, ciertamente me perderé'. Pero la voz me dijo: 'Id en paz. Te cuidaré hasta que te regrese aquí a este lugar'. Luego mis angélicos guías me dejaron ir y, entre lágrimas, volví por la puerta que acababa de entrar".


Reliquia del Santo.
Albi.
Luego de esta experiencia Salvio vivió algunos años más como eremita hasta que en 574 fue elegido obispo por el pueblo, que fue a buscarle a su ermita en procesión. Fue un prelado solícito por su sede, que visitó entera y evangelizó con esfuerzo. En 584 estalló la peste, y Salvio se volcó con los enfermos, atendiéndoles y socorriendo a todos. Al mismo tiempo predicaba constantemente alentando a la conversión de sus feligreses, para que, como él mismo había visto una vez, pudieran gozar del cielo. Y así, entre sus queridos enfermos, el mismo contrajo la peste y murió de ella, el 10 de septiembre de 584. Sus reliquias se veneran en la hermosa Colegiata que lleva su nombre en Albi.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de septiembre además se celebra a
San Theodard de Maastricht, obispo y mártir.
Santas Menodora, Metrodora y Ninfodora, vírgenes y mártires.