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martes, 23 de mayo de 2017

San Didier, para las buenas judías.

Pregunta: Hola. Existe alguna santa para el nombre Desiré? Gracias. México.

Martirio de San Didier.
Respuesta: Hola. Tengo que decirte que sí, pero no: Desiree, Didier, Dizier, Desiderio, Deseado, Desiderato... son variantes del mismo nombre y como ves, es masculino, salvo alguien se llame Deseada o Desideria. Hoy Desiré es nombre femenino, mientras Didier ha quedado como masculino. Algunos creen que son muy listos y modernos poniendo ciertos nombres y no saben que están copiando lo que ya alguien hace muchos siglos inventó, partiendo de una palabra: Deseo, así este nombre significaría "el que es deseado". Y hay varios santos con el mismo nombre, pero hoy solo escribo de uno de ellos:

San Didier de Langres, obispo y mártir. 23 de mayo y 27 de octubre (en Dijon).

Su leyenda le pone mártir en 253, pero los hechos que la rodean ciertamente ocurrieron a inicios del siglo V. Cuando murió San Justo de Langrés (3 de septiembre), el senado de la ciudad y el clero, decidieron buscarle sustituto, y estando en la iglesia de San Juan Bautista, todos oyeron una voz que dijo "el elegido se nombra Didier (Desiré, Dizier, como queráis)". Pero nadie conocía a algún hombre de ese nombre, por lo cual, un grupo de personas de la ciudad peregrinó a Roma para preguntar al papa que debían hacer. Pasando por Génova encontraron a un piadoso agricultor y en la conversación salió que se llamaba Didier. Los de Langrés le abrazaron y revelaron el designio de Dios, al pobre Didier, que solo atinó a clavar su bastón en el suelo. Y en el acto este floreció, lo cual fue tomado como un signo de la elección de Dios. Regresaron con el santo campesino a Langrés, que fue consagrado obispo. Fue Didier un gran obispo, predicador del Evangelio, asistía a las viudas y huérfanos, y poco a poco fue desterrando el paganismo de la región. 

Ocurrió que, como en otras zonas del Imperio, Langrés comenzó a peligrar por la cercana acción de los bárbaros. Los "alemanni", feroces, dirigido por su caudillo Chroco avanzaron hasta Langrés, la cual, ni pensarlo, aún tenía las murallas que se construyeron siglos después. Muchas mujeres salieron al encuentro de los bárbaros con sus hijos en brazos, suplicando piedad, pero los bárbaros no pensaban tenerla. Entonces Didier se adelantó, y sosteniendo un libro de oraciones en alto, se ofreció como víctima para que fueran perdonados los habitantes de la ciudad. Entonces Chroco se lanzó contra él y descargó un golpe de espada en su cabeza, Didier cayó y la sangre tiñó el libro (se venera en la ciudad de Langrés como preciada reliquia). No contento con esto, Chroco continuó aplastándole la cabeza contra el suelo. Su martirio ocurrió sobre el año 407.

Al parecer sus reliquias fueron escondidas en los bosques de Haute-Marne, donde luego se construiría una ermita, y mucho después surgiría la ciudad de Saint-Dizier. Posteriormente serían  trasladadas a Clermont. Es abogado para las buenas cosechas, sobre todo de las judías, y del buen tiempo.

Como te decía, además tienes a:

San Didier de Verdún, obispo. 23 de agosto.
San Desirée, monje. 3 de febrero.
San Desiré de Auvernia, obispo. 21 de junio.
San Didier de Vienne, obispo y mártir. 23 de mayo. 

San Didier de Nevers, obispo y abad. 20 de junio.
San Didier de Bourges, obispo. 8 de mayo.



Fuente:

-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.



A 23 de mayo además se celebra a
La Aparición de Santiago Apóstol.
San Guillermo de Rochester, mártir.

lunes, 22 de mayo de 2017

Del Carmen y de la Caridad.

Santa Joaquina de Vedruna, viuda y fundadora. 22 de mayo.

Nació en Barcelona, en 1773. Su padre, Don Lorenzo de Vedruna, era rico y alto empleado del gobierno. Su familia era muy católica. Desde muy pequeña tuvo mucha devoción al Niño Jesús y a las benditas almas del Purgatorio. Algo que la caracterizó desde sus primeros años fue un gran amor a la limpieza. No toleraba ninguna mancha de mugre en sus vestidos. Y esto la fue llevando a no tolerar tampoco mancas de pecado en su alma. A los doce años sintió un gran deseo de ser monja carmelita. Pero las religiosas no la aceptaron porque les parecía muy niña todavía para decidirse por la vocación religiosa.

En 1799, con 26 años, contrae matrimonio con un rico hacendado, don Teodoro de Mas, muy amigo de su padre, y empleado oficial como él. Teodoro estimaba mucho a las tres hijas de Don Lorenzo y para decidirse por una de ellas les llevó un pequeño paquetico de dulces de regalo. Las dos primeras lo rechazaron como un regalo demasiado infantil, pero Joaquina lo aceptó con alegría exclamando: "Me encantan las almendras". Este gesto de humildad decidió al joven a elegirla como esposa. Al principio de su matrimonio sentía a veces serios escrúpulos por no haber seguido la vocación de religiosa que de niña tanto le llamaba la atención, pero su esposo la consolaba diciéndole que en la vida de hogar se puede llegar a tan alta santidad como en un convento y que con sus buenas obras de piedad iría reemplazando las que iba a hacer en la vida religiosa. Esto la tranquilizó. 16 años vivió con su esposo, y Dios le regaló ocho hijos. Y como premio a su sacrificios, cuatro hijas se hicieron religiosas, y varias de sus nietas también.

Cuando Napoleón invadió España; el esposo de Joaquina se fue al ejército a defender la patria y participó valerosamente en cinco batallas contra los invasores. Joaquina y sus niños tuvieron que abandonar la ciudad de Barcelona y huir hacia la pequeña ciudad de Vich. Cuando Joaquina y sus hijos andaban por la llanura huyendo, de pronto apareció una misteriosa señora y la condujo hasta Vich a casa de una familia muy buena, que los recibió con gran cariño. Enseguida la Señora desapareció y nadie pudo dar razón de ella. Joaquina creyó siempre que fue la Virgen quien llegó a auxiliarla. Un día mientras estaba rodeada de su familia, le pareció oír una voz que le decía: "Pronto te vas a quedar viuda". Ella se preparó a aceptar la voluntad de Dios, y a los dos meses, aunque su esposo gozaba de buena salud, y apenas tenía 42 años, murió imprevistamente. Joaquina quedaba viuda a los 33 años, y encargada de ocho hijitos. Desde aquel día dejó todos sus vestidos de señora rica. Y se dedicó por completo a ayudar a los pobres y a asistir a los enfermos en los hospitales. Al principio la gente creía que se había vuelto loca por la tristeza de la muerte de su esposo, pero pronto se dieron cuenta de que lo que se estaba volviendo era una gran santa. Y admiraban su generosidad con los necesitados. Ella vivía como la gente más pobre, pero todas sus energías eran para ayudar a los que padecían miseria o enfermedad.

Durante diez años estuvo dedicada a penitencias, muchas oraciones y continuas obras de caridad, pidiéndole a Dios que le iluminara lo que más le convenía hacer para el futuro. Cuatro de sus hijas se fueron de religiosas y los otros cuatro hijos se fueron casando, y al fin ella quedó libre de toda responsabilidad hogareña. Ahora iba a poder realizar su gran deseo de cuando era niña: ser religiosa. Se encontró providencialmente con un sacerdote muy santo, el Padre Esteban, capuchino, el cual le dijo que Dios la tenía destinada para fundar una comunidad de religiosas dedicada a la vida activa de apostolado. El sabio Padre Esteban redacta las constituciones de la nueva comunidad, y en 1826, ante el Sr. Obispo de Vich, que las apoya totalmente, empieza con ocho jovencitas su nueva comunidad a la cual le pone el nombre de "Carmelitas de la Caridad". Pronto ya las religiosas son trece y más tarde cien. Su comunidad, como el granito de mostaza, empieza siendo muy pequeña, y llega a ser un gran árbol lleno de buenos frutos. Ella va fundando casas de religiosas por toda la provincia.

Tuvo Santa Joaquina la dicha de encontrarse también con el gran apóstol San Antonio María Claret (24 de octubre) cuyos consejos le fueron de gran provecho para el progreso de su nueva congregación. Vino luego la guerra carlista y nuestra santa, perseguida por los izquierdistas, tuvo que huir a Francia donde estuvo desterrada por tres años. Allí recibió la ayuda muy oportuna de un joven misteriosos que ella creyó siempre haber sido San Miguel Arcángel, y Dios le preparó en estas tierras a una familia española que la trató con verdadera caridad. Al volver a España, quizás como fruto de los sufrimientos padecidos y de tantas oraciones, empezó a crecer admirablemente su comunidad y las casas se fueron multiplicando como verdadera bendición de Dios.

En 1850 empezó a sentir los primeros síntomas de la parálisis que la iba a inmovilizar por completo. Aconsejada por el Vicario Episcopal renunció a todos sus cargos y se dedicó a vivir humildemente como una religiosa sin puesto ninguno. Aunque conservaba plenamente sus cualidades mentales, sin embargo dejó a otras personas que dirigieran la Congregación. Dios le suscitó un nuevo y santo director para su comunidad, el Padre Bernardo Sala, benedictino, quien se propuso dirigir a las religiosas según el espíritu de la santa fundadora. Durante cuatro años la parálisis se fue extendiendo y la fue inmovilizando por completo hasta quitarle también el habla. Vino luego una epidemia de cólera, la cual acabó con su vida y el 28 de agosto de 1854 pasó santamente a la eternidad. Antes había tenido el gusto de ver aprobada su Comunidad religiosa por la Santa Iglesia en 1850. Fue beatificada por el papa Pío XII el 19 de mayo de 1940 y canonizada el 12 de abril de 1959 por el papa San Juan XXIII.


Fuente:
-Jhonatan Alarcón.


A 22 de mayo además se celebra a 
Santa Julia de Córcega, virgen y mártir.
Beata Renata de Baviera, viuda.

domingo, 21 de mayo de 2017

De Santos Reyes (XV): San Constantino el Grande.

Pregunta: Querido Ramón, desde hace un tiempo tengo una duda que quiero preguntarte. Por qué para los Católicos Constantino I, el Grande es considerado solamente un gran benefactor y para los ortodoxos es un Santo. Es decir por qué para nosotros no lo es también? Sobretodo que su mami si es Santa para la Iglesia Católica, Por que él no? Me podrás explicar?

San Constantino y
Santa Helena.
Respuesta: Luego de pasar un tiempo y leer un poco, aprovecho para responderte. Pero primero me gustaría hacer una breve reseña de la vida de Constantino:

San Constantino I, emperador. 21 de mayo. 
Constantino nació en Naissus, el 27 de febrero de 272 y su padre fue el emperador Constancio Cloro y su madre, como dices, Santa Helena (13 y 18 de agosto). Los orígenes de Helena han quedado en la oscuridad y aunque la leyenda le hace descendiente de un posadero, no hay nada claro en ello. Bueno sí, que precisamente por esos orígenes su marido la repudió en 292 para casarse con Teodora, hija del emperador Maximiano. El Imperio romano estaba dividido en varios gobiernos de emperadores entre Occidente y Oriente, con relativa paz entre ellos. Constantino entró a servir al emperador Diocleciano en Oriente luego que su padre fuera nombrado César.

En 306 Constancio murió mientras Constantino estaba en Britania, por lo cual fue nombrado Augusto por sus tropas, y el nombramiento fue aceptado por varias regiones. Por su parte, otras aceptaron el nombramiento de Severo II, y al mismo tiempo Roma proclamaba a Majencio, hijo del emperador Maximiano. No voy a detallar todo lo que pasó durante los largos 20 años que duró la pugna por el control del Imperio, pero solo decir que a los cuatro años del conflicto, ya eran siete los Augustos que reclamaban el Imperio. En 312 se dio un paso importantísimo: el 28 de octubre de ese año Constantino derrotó a Majencio en el Puente Milvio, Roma. Al año siguiente venció a Maximino, quien se suicidó al ser derrotado. Constantino hizo la paz con el único pretendiente que quedaba en Occidente, Licinio, y en 317 firmaron la paz. Pero en 324 Constantino le derrotó finalmente, inaugurando un período de gobierno en solitario. Sienta las bases de la dinastía como requisito para gobernar. La obra constantiniana de reforma del imperio fue grandiosa. Las leyes, las infraestructuras, el funcionariado, las religiones, el ejército… todos los ámbitos sociales y políticos se vieron controlados e influenciados por la figura del emperador. Habría que escribir, y leer, muchos libros para saberlo todo. Pero no es el objetivo de este simple blog. 

En 324 Constantino construyó la primitiva Basílica de San Pedro en Roma, y en 326, construyó la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén. Murió el 22 de mayo de 337, a los 65 años, luego de haber entrado formalmente a la Iglesia mediante el bautismo. Sus reliquias se veneran en la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla.

Constantino y la Iglesia.
Es un problema complejo este, sobre si Constantino se convirtió o se sirvió de la fe cristiana. Hoy la mayoría de historiadores se decanta por la versión política del hecho: En el siglo IV era evidente que la política de persecución contra los cristianos por parte de los emperadores precedentes había sido un error, pues los cristianos crecían, se hacían más fuertes y ya tenían estructura. Para colmo, el paganismo ya era ridículo y los dioses no satisfacían la espiritualidad del pueblo indolente y arreligioso en general. Y una prueba de ello es que en 311 Galerio publicaba el derecho de los cristianos de profesar su fe, como los demás ciudadanos, siempre que no alteraran el orden. La Iglesia obtenía personalidad jurídica, y podía levantar y recuperar basílicas expropiadas o destruidas por emperadores anteriores. En 313 Constantino y Licinio emiten su "Edicto de Milán", en el cual consagran la libertad de culto, impidiendo la persecución de los cristianos y, no declarando religión alguna como oficial (Licinio lo rompería en 320, persiguiendo a los cristianos). Todo un paso de modernidad en su tiempo, pero no partían de cero, pues había el precedente de Galerio. Una leyenda que relata Eusebio en su "Vita Constantinii" habla de conversión: Según este relato, la víspera de la batalla en el Puente Milvio Constantino habría visto una cruz ante el sol. Luego soñó que se le mandaba poner este símbolo en su estandarte, con las palabras "In hoc signo vinces". Así, al otro día, hizo pintar cruces en todos los lábaros y escudos. Y triunfó. Inmediatamente se convirtió al "dios de la cruz", o sea, al cristianismo. Pero tal no fue así, y, por mencionar solo una, una prueba arquitectónica nos queda: luego de su victoria se erigió el llamado Arco de Constantino, en el cual hay alegorías e imágenes de dioses paganos, y por el contrario no hay cruces u otro símbolo cristiano. Otra leyenda dice que luego de su triunfo Constantino entregó al papa San Silvestre I (31 de diciembre) un palacio en el Laterano para que se edificara una basílica: la actual Basílica de San Juan de Letrán. Pero en realidad este palacio había sido dado al papa San Melquíades (10 de diciembre) por Galerio en 312. Y una tercera leyenda hace a Santa Constanza de Roma (19 de febrero) hija suya, aunque no hay certezas sobre ello.

"In hoc signo vinces".
No hay que olvidar que Constantino era hijo de Helena, y que esta probablemente procedía de familia cristiana. Su interés por los Santos Lugares y su piedad así lo testifican, aunque la leyenda de la Invención de la Cruz (3 de mayo) sea solo leyenda, es cierto que levantó varios santuarios en Tierra Santa, era piadosa y caritativa. Por ello, no hay que obviar este detalle para considerar que Constantino ciertamente podría haberse convertido de corazón, aunque no fuera de un día para otro, y más allá de sus intenciones políticas. Algunos niegan la conversión porque se sabe que es legendaria su curación de lepra por milagro de San Silvestre. Este le llevó a una fuente milagrosa y, a cambio de desterrar el paganismo y convertirse, le bañó y le bautizó. Pero sabido es que Constantino no fue bautizado hasta 337, y Silvestre murió en 335, dos años antes. La historia nos dice que Constantino no se bautizó solemnemente, sino en privado y al final de su vida, a punto de morir. Pero si vemos un poco de historia y de liturgia, veremos que esto era habitual en los tiempos de Constantino: pecadores públicos, conversos de la idolatría, asesinos o adúlteros no eran admitidos al bautismo sino luego de años de penitencia y catecumenado. Si bien el bautismo era el paso previo para entrar a formar parte de la Iglesia, no era dado sin más, y menos si había una vida pública de idolatría y pecados públicos, como la de Constantino (asesinó a Licinio, al hijo mayor de este, y a su propia segunda esposa, Fausta). Ciertamente, su bautismo por parte de un obispo arriano, Eusebio de Nicomedia, no le deja muy bien parado frente a la fe católica y su propia ortodoxia.

Por su parte la Iglesia, ahora libre, comienza una expansión no siempre exenta de contradicciones. Los prelados pueden acceder al funcionariado del imperio, tener propiedades religiosas, etc. A la par que la Iglesia ataca al culto pagano, condenando la idolatría una y otra vez, y fomentando la destrucción de los ídolos y sus templos, los problemas entre católicos y herejes, antes propios de la Iglesia, pasan al ámbito público, se convierten en problema para la paz y la estabilidad de las ciudades. Estos problemas inmiscuyen al poder civil, y Constantino, ni tarde ni perezoso convoca el Concilio de Nicea, en 325. San Atanasio (2 de mayo), diácono aún destacó entre los demás padres conciliares, exponiendo la herejía arriana y desarmando sus argumentos. Para evitar cualquier confusión en el futuro, se añade al Credo la palabra "homomisios", o sea, que se define a Cristo como Dios y consustancial al Padre. Constantino se cela de Atanasio, del poder que tiene y elude ayudarle siempre que puede cuando el santo es desterrado.

Hay que decir que esta influencia del emperador en el Concilio y en la Iglesia ha sido exagerada por algunos historiadores protestantes para introducir la idea de que él es el fundador de la "iglesia católica", frente a la "iglesia cristiana", y es una teoría que numerosos herejes modernos arguyen sin tener ni idea de lo que dicen. La Iglesia tenía prelados sumamente formados en Escrituras y Teología como para permitir que un emperador escasamente formado influenciara en ella, teológicamente hablando. Todo lo contrario, la Iglesia se separa aún más del paganismo, aunque asuma aspectos de la filosofía y del lenguaje paganos. No por el paganismo en sí, sino por la cultura reinante. 

Busto de Constantino.
Culto y veneración.
Respondiéndote, la Iglesia Católica Romana no incluye a Constantino entre sus santos, principalmente porque le veía demasiado "oriental" (recordar que estableció su capital en Constantinopla, no en Roma), y prefirió canonizar a santos reyes francos o ingleses. Eso sin hablar de su bautismo por un arriano, que es muy sospechoso. Sin embargo, las Iglesias Católicas Orientales en comunión con Roma sí que lo veneran. Las Iglesias Ortodoxas tienen otro sistema de canonización y veneración a los santos, menos complicado que el nuestro y más libérrimo a la hora de rendir culto a un santo. Si que veneramos a Santa Helena, aunque tampoco formó parte del Calendario Universal. Yo creo que ella ha pasado a Occidente y al santoral romano por su relación con la Invención de la Santa Cruz. Curiosamente Constantino sí que es venerado junto a Helena el 21 de mayo en el Calendario Luterano.


Fuentes:
-"Historia verdadera del emperador Constantino el Magno". MANUEL JOSÉ MARTÍN. Madrid, 1879.
-"Constantino, ¿el primer emperador cristiano? Religión y política en el siglo IV". JOSEP VILELLA MASANA.


A 21 de mayo además se celebra a
Beatos Ehrenfried, Matilde y su hija Richezza.
San Eugenio de Mazenod, obispo fundador.

sábado, 20 de mayo de 2017

Firme como un tronco. Y tanto.

Santos Talaleo de Anarzabo, médico; Asterio y Alejandro, mártires. 20 de mayo.

Talaleo era originario de Líbano, y su leyenda llama Beruc y Romylia a sus padres. A los 18 años era un joven guapo, de cabello pelirrojo, piadoso y sabio. Sobre estos mismos años ya había terminado sus estudios de medicina y se estableció como tal en Aegea. No cobraba a los pobres, a los que además socorría. Cuidaba a los más necesitados y a muchos además les predicaba de Cristo.

En 285, imperando Numeriano, Talaleo fue denunciado por su fe cristiana, fue interrogado y como no renunciaba a la fe, el juez le condenó a ser colgado cabeza abajo y ser azotado. Los verdugos Asterio y Alejandro fueron los encargados del tormento: perforar un agujero a través de la rótula, atarle una cuerda a través de él y colgar al santo de un árbol. Pero Dios en su bondad, hizo que este tormento lo hicieran a un tronco de madera, que ellos veían como si fuera el santo. El juez, al ver aquello, pensó que los dos hombres lo habían hecho aposta, para proteger al cristiano, por lo que mandó que Asterio y Alejandro fueran flagelados. Durante el suplicio ambos confesaron a Jesucristo, pues tuvieron una visión del mismo alentándoles. Y gritaron: "Nosotros creemos en Él y sufriremos por él". E inmediatamente fueron pasados a espada.

Entonces el juez tomó a Talaleo para aplicarle él mismo la tortura de traspasarle el hueso, pero al tocarle quedó paralizado y no fue liberado hasta que rogó al santo que le sanara. Este lo hizo en nombre de Cristo, pero no por eso le dejó en paz el juez, sino que siguió martirizándole. Intentaron ahogarle, pero nada, siempre sobrevivía. Luego le arrojaron a las fieras, pero estas se echaron a sus pies como corderos. Finalmente, como solía pasar, fue decapitado el 20 de mayo de 285.

Las Iglesias Orientales le veneran como uno de los santos sanadores, junto a San Pantaleón (27 de julio), y es abogado de los médicos.


A 20 de mayo además se celebra a
San Baldiri, mártir.
Santa Saturnina de Neuenheerse, virgen y mártir.

viernes, 19 de mayo de 2017

Contra el diablo, fe y herradura.

San Dunstan de Canterbury, abad y arzobispo. 19 de mayo.

Nació en Balsbury, sobre 909. Sus padres eran nobles y buenos cristianos y su tío fue San Athelm (8 de enero), que sería obispo de Bath y Wells y desde 914, arzobispo de Canterbury. Como de otros santos se dice, desde antes de nacer, ya Dios había señalado que aquel niño sería grande. Estando su madre embarazada, y estando en misa en la iglesia, de pronto las velas de toda la iglesia se apagaron, menos la que sostenía la buena mujer. Todos encendieron su propia vela de la suya, tomando por presagio que el niño que esperaba sería luz para toda la Iglesia de Inglaterra. Dunstan fue educado en la abadía de Glastonbury, de tradición celta, donde se formó en las Escrituras, los Santos Padres y teología. Además, era muy hábil para las artes y los oficios, por lo que aprendió a labrar el oro y la plata, a iluminar manuscritos, a bordar, a tocar el arpa y demás artes. Cuéntase que en estos primeros años el diablo le tentaba constantemente, y que incluso un día se plantó en la puerta de la iglesia y no le dejaba entrar a la misma a orar. Entonces Dunstan trepó por la pared, pretendiendo descolgarse por el otro lado del tejado y entrar por una ventana. Pero un ángel le sostuvo y le llevó de nuevo a tierra, alejando al demonio. Y no sería la única vez.

Luego de haber estudiado, sus padres le enviaron a la corte del rey Aethelstan, de quienes eran parientes lejanos. Allí algunos jóvenes como él le tomaron envidia por sus buenas maneras, su dulzura y su habilidad para el estudio y el trabajo. Pero sobre todo le despreciaban como un inculto, por conocer antiguas canciones celtas, cuya lengua parecía perdida en los reinos que cada vez se latinizaban más. Por ello, un día que estaba cantando, dos compañeros lo arrastraron a un pantano y lo arrojaron allí, mientras se burlaban de él, pateándole. Y más aún, le dejaron allí dándole por muerto, pero el santo elevó su voz cantando y los perros del rey le oyeron, se fueron donde estaba y le sacaron salvándole de la muerte. Dejó el santo la corte y se fue con su otro tío San Alphege (12 de marzo), a la sazón obispo de Winchester. Su tío le inspiró el amor por la vida monástica, aunque el joven Dunstan no se decidía del todo. Pero le llegó una enfermedad en la piel (tumores y úlceras) que parecía mortal, de la que se libró por milagro luego que ofreciera ser monje si sanaba. Así, en 936 fue ordenado presbítero junto a su amigo San Ethelwold (1 de agosto) fue ordenado presbítero por su tío, y juntos se fueron a Glastonbury. Allí Dunstan se construyó una minúscula celda donde solo cabía de rodillas o sentado. Oración, penitencia, estudio y trabajo manual fueron los cuatro pilares que sostenían su vida espiritual. En 941 subió al trono el rey San Edmundo I (26 de mayo), que le nombró consejero, y además, fue confesor de la reina Santa Ælfgifu (18 de mayo). 

En 943 el mismo rey le nombraría abad de Glastonbury, aunque sin separarse de su lado. La envidia, otra vez, de algunos hicieron correr calumnias sobre él y el rey lo separó de su lado. Y Dunstan se fue tranquilamente a Glastonbury. Poco tiempo después, fue el rey a cazar y estando persiguiendo un ciervo, su caballo desbocado casi se precipita por un barranco que parecía sin fondo. El rey, viéndose a punto de perecer oró a Dios: "Gracias, Dios omnipotente, porque, afortunadamente, a nadie he causado daño últimamente, excepto al abad Dunstan. Pero si me dejas vivir, me reconciliaré con él". Y entonces el caballo se detuvo justo antes del barranco, sin sufrir daño el rey ni el propio animal. Edmundo mantuvo su promesa y esa misma noche pidió perdón a Dunstan, y además donó tierras y beneficios al monasterio. Bajo su mandato Glastonbury se convirtió en uno de los centros monásticos más importantes de Inglaterra. Construyó una bellísima iglesia y espectaculares jardines, los cuales los había soñado con precisión siendo un niño, al llegar en Glastonbury. 

San Dunstan y el diablo.
Y el diablo a no dejarle en paz: le tentaba en forma de fieras y serpientes, pero siempre le vencía Dunstan rezando o haciendo la señal de la cruz. De esta época se cuenta una de sus anécdotas más famosas: Estando en oración, el diablo le molestaba, entonces el santo tomó unas tenazas, con las que solía trabajar, y le apretó la nariz a Satanás con tal fuerza, que el diablo salió pitando. Otra leyenda, seguramente más tardía e inspirada por estas dice que un día se acercó a la celda del santo un ser que le pidió le herrara. Cuando Dunstan vio que tenía pezuñas de cabra, entendió que era de nuevo el diablo. El santo le dijo que tenía que atarlo, y a continuación comenzó a herrarle, y de modo tan doloroso, que el demonio tuvo que confesar quien era realmente. Para librarlo, Dunstan le hizo prometer que jamás entraría a un sitio donde viera una herradura sobre la puerta. Así lo prometió y así nació esta costumbre. Pero lo dicho, es una leyenda tardía y una costumbre moderna.

En 945 San Edmundo fue asesinado y subió al trono su hermano Edred, pues los hijos de Edmundo eran pequeños aún. También con este rey tuvo cercanía Dunstan, y le apreciaba tanto el monarca, que quiso nombrarle obispo de Crediton, la ciudad natal del gran San Bonifacio (5 de junio). Pero Dunstan se negó, porque no se consideraba digno de ello, así que otro fue designado en su lugar. Esa misma noche se le aparecieron los santos apóstoles Pedro, Pablo y Andrés, a este último tenía gran devoción Dunstan. Sin embargo San Andrés le apaleó mientras le decía "Esto es lo que te mereces, porque te has negado a compartir nuestra misión apostólica". En 955 el príncipe Edwy "el Bello", hijo de San Edmundo, subió al trono con 15 años. Su matrimonio se había concertado con la princesa Aethelgifu, pero Dunstan se opuso, aduciendo a que la consanguinidad (eran primos hermanos) era un obstáculo insalvable. Ambos, novia y novio se enfurecieron y Edwy confiscó la abadía de Glastonbury, desterrando a Dunstan al mismo tiempo. El santo abad, fiel a su conciencia, tomó el camino del destierro y se fue a Gante, donde conoció al célebre reformador San Gerardo de Brogne (3 de octubre), y bebió de su espíritu renovador.

En 958 Edwy y su mujer fueron asesinados en una revuelta y Eduardo "el Pacífico", segundo hijo de San Edmundo, subió al trono. Hizo volver a Dunstan a la corte y le hizo consejero personal, y luego Primer Ministro. Pero más que consejo político, Dunstan hizo reconciliar a Eduardo con Dios: siendo joven Eduardo había seducido a la Beata Wulfrida (9 de septiembre), abadesa de Wilton, y con ella había tenido una hija ilegítima: Santa Edith (16 de septiembre). Este mismo rey nombró a Dunstan obispo de Worcester, y aunque Dunstan no quería en principio aceptó finalmente (tal vez recordó la apostólica paliza). Fue consagrado por el arzobispo San Odo de Canterbury (4 de julio), el cual, en la ceremonia de consagración dijo "te consagro obispo de Canterbury" en lugar de "obispo de Worcester". Cuando le señalaron el error, Odo dijo: "Sé muy bien lo que Dios ha dicho a través de mí. Mientras que yo viva, él será obispo de Worcester, pero después de mi muerte subirá a la sede de Canterbury y dirigirá la Iglesia de toda Inglaterra". 

Y así fue, cuatro años después, Eduardo le designó para la sede primada de Inglaterra. Dunstan primero se negó y pidió recibir el palio directamente del papa. Viajó a Roma y Juan XII le confirmó como primado y, además, le nombró Legado del Papa en Inglaterra. Junto a San Ethelwold y San Osvaldo de York (29 de febrero y 15 de octubre, traslación de las reliquias), Dunstan se lanzó a una intensa campaña de reforma de la Iglesia angla. Reforma de los monasterios y sus Reglas, de la vida moral del clero y los fieles, de la liturgia y el culto. Promovió leyes civiles y religiosas justas, ejerció la caridad, fundó varios hospitales, etc. En 975 el rey Eduardo falleció, y le sucedió su hijo San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) que, como dice su sobrenombre, fue asesinado en 978 por orden de su madrastra, Elfrida. Dunstan padeció por este asesinato, pues protegía al joven rey y este era piadoso y buen gobernante. En 984, por la muerte de Ethelwold, la sede de Winchester quedó vacante y Dunstan nombró a San Alphege (19 de abril) como obispo de Winchester. 

Dunstan falleció el 19 de mayo de 988, sábado posterior a la Ascensión, siendo sucedido por el mencionado San Alphege (no su tío, sino el otro). Fue sepultado en la catedral de Canterbury. En 1013, después del saqueo de la ciudad en 951, en el que fue martirizado el arzobispo Alphege, unos monjes de Glastonbury desenterraron de entre los escombros los restos del santo, al que reconocieron por su anillo, una pieza de orfebrería que el mismo santo había labrado. Sepultaron las reliquias en secreto, con la esperanza de que Canterbury resurgiría, y solo tendrían que pasarse el secreto del sitio del enterramiento de unos a otros, que estaba junto adonde había estado la puerta del coro. Allí estuvieron los restos incluso luego de la reconstrucción de la catedral, y por lo que fuera, la memoria de ellos se perdió. En 1184, haciendo obras luego de un incendio que volvió a destruir el templo, las reliquias de San Dunstan fueron halladas. 

Es abogado de los herreros, orfebres, cerrajeros, mecánicos, relojeros. Su iconografía más característica es muy simpática, pues suele aparecer tomando al demonio por la nariz con unas pinzas, o herrándole, por las leyendas antes descritas.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de mayo además se celebra a
San Ivo de Bretaña, abogado.
San Celestino V, monje y papa.

jueves, 18 de mayo de 2017

Santa Ælfgifu, o más fácil, Elgiva.

Pregunta: hay imagenes de santa elgiva? cuando puedo celebrar a Santa elgiva?

Respuesta: Hay varias santas de ese nombre, que en realidad es Ælfgifu, castellanizado Elgiva. Todas pertenecen a Gran Bretaña, y supongo preguntas por la más conocida de ellas:

Santa Ælfgifu de Shaftesbury, reina y abadesa. 18 de mayo.
Su madre se llamó Wynflaed, y fue señora de varios condados, fundadora de algunos monasterios y benefactora de otros. En una fecha desconocida, sobre 940, Ælfgifu se casó con el rey de Wessex San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo), siendo su segunda mujer, y tuvieron dos hijos: Eadwig y Eduardo, y una hija cuyo nombre nos es desconocido. Su confesor fue San Dunstan (19 de mayo), consejero del rey. El papel de Ælfgifu como reina consorte ciertamente fue en la sombra, no se conocen grandes hazañas, intrigas o movimientos políticos en los que estuviera implicada. La primera vez que aparece tratada como reina es en el siglo X, en la"Crónica" de Æthelweard, pero esto bien puede ser motivado porque ya recibía culto. En 945 Edmundo fue asesinado y le sustituyó su hermano Edred, pues los hijos de Edmundo eran pequeños aún. Hay una sombra en este período, pues Edmundo aparece en algunas crónicas como casado por tercera vez en 944, con Ethelfleda de Wilsaeths, por lo que al parecer San Edmundo la repudió o el matrimonio fue declarado nulo. Es decir, que nuestra santa no fue la viuda del santo rey.

La santa había entrado en contacto con la célebre abadía Shaftesbury por medio de su marido, el cual había intercambiado una propiedad en Butticanlea por una que tenían las monjas en Tisbury. Ælfgifu la recibió en herencia de su marido al morir este y la donó al monasterio donde vivía. En 955, cuando su hijo Eadwig subió al trono quiso la propiedad de vuelta, pero no osó pelear con la poderosa abadía. Fue abadesa hasta su muerte en 971, luego de una penosa enfermedad en la cual, según las crónicas, se acrisolaron sus virtudes cristianas. Que ya se habían acrisolado con la paciencia y la vergüenza por las malas actitudes de su hijos. Sin ir más lejos, su hijo Eduardo siendo joven había seducido a la Beata Wulfrida (9 de septiembre), abadesa de Wilton, y con ella había tenido una hija ilegítima: Santa Edith (16 de septiembre). 

Ælfgifu fue sepultada en el mismo monasterio y las monjas promovieron su culto, que pronto se hizo popular. Curiosamente, la abadesa que le sucedió fue la misma mujer que le había sucedido como esposa de Edmundo: Ethelfleda de Wilsaeths. Un escrito de Lantfred de Winchester, datado sobre 980, narra de un joven ciego que recuperó la visión luego de haber peregrinado hasta la tumba. Incluso después de la traslación de las reliquias de su nieto San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) a Shaftesbury, el culto a la reina continuó, incluso se podría decir que aumentó, ya que los numerosos peregrinos que visitaban la sepultura del joven rey, veneraban también la de su abuela. Biografías tardías escritas en tono laudatorio mencionan su caridad, su preocupación por los presos, e incluso dicen que tenía don de profecía y milagros. Y no faltó quien la haga fundadora de la abadía.


Fuentes:
-"The Queens Before the Conquest". Volumen 2. MATTHEW HALL. Londres, 1854.


A 18 de mayo además se celebra a
San Félix de Cantalicio, religioso capuchino.
San Teodoto y las mártires de Ancira.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Que no os engañe el nombre, ágil fue.

San Torpes, mártir. 17 de mayo.

Según una leyenda tardía, sobre el siglo VII, Torpes fue funcionario del emperador Nerón, y se convirtió por la predicación del apóstol San Pablo (29 de junio, martirio; 30 de junio, conmemoración; 25 de enero, conversión; 18 de noviembre, dedicación de la basílica). Ciertamente San Pablo conocía a altos funcionarios del imperio, según su carta a los filipenses, donde dice "Todos los santos os saludan, especialmente los de la casa del César" (4, 22). Una vez converso, Torpes quedó confundido y se preguntaba "¿Qué debo hacer? Mientras continúe sirviendo a los ídolos, no podré recibir el bautismo y salvarme", y se dirigió al monte, donde vivía escondido un presbítero llamado Antonio, también discípulo de San Pablo. Subió a la montaña y llamó al anciano: "santo padre, Antonio, ¿dónde estás? Respóndeme". Cuando el presbítero salió de su cueva, Torpes le dijo: "Por favor, padre, escúchame y no temas. He conocido a Cristo y quiero ser bautizado". El presbítero le respondió: "¿Cómo sé si tus motivos son sinceros?" Torpes le replicó: "Si miento, que no sea digno de recibir el bautismo". Y el presbítero le bautizó con agua de un arroyo. A la par, le dio ánimos para enfrentar las consecuencias de su bautismo, Torpes le pidió oraciones y regresó a la ciudad dispuesto a afrontar la persecución.

Se enteró Satellicus, el prefecro de Roma, que Torpes era cristiano, por lo cual lo mandó arrestar y llevar a su presencia. Le conminó a dejar su nueva fe y adorar a los ídolos, pero como Torpes se negó, mandó fuera azotado con ramas, y luego colgado y quemados sus costados con antorchas. Luego mandó que fuera arrojado a los leones, pero estos lo respetaron. Finalmente, el santo fue decapitado y su cuerpo arrojado al mar. Su cuerpo, siempre según la leyenda, habría llegado flotando a la ciudad francesa de Frejus, donde se le guarda hasta hoy devoción.
Es abogado contra la falta de leche materna y de los niños que tardan en andar, tal vez por su nombre "torpes", o "tropez" en francés, que recuerda a otra palabra francesa: "estropiés", que significa lisiado o paralítico. Por ello comparte este patronato con San Eutropio de Saintes (30 de abril).


Fuentes:
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 17 de mayo además se celebra a
San Pascual Baylon, religioso franciscano.
Beato Bertoldo II, carmelita.

martes, 16 de mayo de 2017

Fuerte para los débiles.

San Fortis de Burdeos, obispo y mártir. 16 de mayo.

De acuerdo a las tradiciones de Burdeos, San Fortis fue su primer obispo y fue martirizado luego se atormentarle con peines de hierro y con el potro. Entre sus compañeros de martirio hubo varios niños, y por ello es abogado de los niños, especialmente de los que padecen retraso mental. Ya consta su culto en tiempo de San Marcial de Limoges (30 de junio), en el siglo III. 

La ciudad de Burdeos aún guarda su memoria con gran veneración. La reliquia de su brazo se procesiona cada 16 de mayo. Una tradición consiste en pasar a los bebés y niños sobre su sepultura en la cripta de la iglesia de St-Seurin, pidiendo su bendición para los infantes y hacerlos "fuertes", haciendo un juego de palabras con el nombre del santo.


Fuente:
-"Vies des Saints". LES PETITS BOLLANDISTES. París, 1872.


A 16 de mayo además se celebra a
San Juan Nepomuceno, presbítero mártir.
San Simón Stock, General carmelita.

lunes, 15 de mayo de 2017

Todo por Cristo y por las niñas.

Santa Juana de Lestonnac, viuda y fundadora. 15 de mayo y 28 de diciembre, traslación de las reliquias.

Nació en Burdeos en el año 1556. Sus padres se llamaban Ricardo, buen católico, y Juana, ferviente calvinista. La pobre niña empieza a ser objeto de contradicción. Es bautizada en la Iglesia católica, a pesar de la oposición de la madre, que intenta inocular en la niña sus propias ideas. Pero su fe, combatida, acaba por fortalecerse, apoyada por su padre, su hermano Guido y su tío, el célebre filósofo Miguel de Montaigne, que llamó a su sobrina "bella princesa albergada en magnífico palacio". Incluso deseó entregarse a Dios en el claustro, aunque no llegó a realizarse.

Juana creyendo acatar así los designios de Dios, aceptó el matrimonio con Gastón de Montferrant, varón de Landirás y de la Mothe. Fue un matrimonio feliz. Tuvieron ocho hijos, de los que sobrevivieron cinco, a los que Juana educó en la piedad y caridad cristiana. La baronesa cumplió a la perfección sus deberes de esposa y de madre. Llevaban 24 años de feliz matrimonio cuando Gastón murió. Seis años después había muerto también el primogénito, y Francisco, el heredero de la baronía había fundado su hogar. Dos hijas se habían consagrado al Señor, y la benjamina, Juanita, la encomienda al cargo de Francisco. Así, todo arreglado, ella se consagra al Señor en las Fuldenses de Tolosa. Se siente feliz. Se entrega a rigurosas penitencias que la hacen enfermar. Una pena profunda se apodera de ella al indicarle la superiora que ha de volver a su castillo de Landirás, por prescripción facultativa.

Aquella noche empieza a diseñarse en su espíritu la futura Compañía de María. Tiene una visión celestial, presidida por la Virgen María, en la que contempla que muchas jóvenes se pierden. Las ve caer en espantoso torbellino y que tienden los brazos implorando ayuda. El Señor va iluminando su camino. Los Padres Bordes y Raymond, de la Compañía de Jesús, la apoyan y aconsejan. Se van concretando las reglas de la Congregación, calcadas en las de San Ignacio. Y el 1 de mayo de 1608 toman el hábito de la Compañía de María las cinco primeras religiosas.

El cardenal de Sourdis quiere acoplar la Obra a las reglas de las ursulinas, pero luego cede. La Obra sigue adelante según el primer diseño. La Virgen vela por su Compañía. En 1610 se consagran a Dios, el día de la Inmaculada, la madre fundadora y nueve compañeras. Pronto la semilla se hizo fecunda y floreció en 40 fundaciones. Abundaron las persecuciones, los sufrimientos, hasta la traición de una de sus primeras hijas, Blanca Hervé, que empezó una conspiración viciosa que dio como resultado su elección como superiora y la deposición de Santa Juana. Blanca maltrató entonces cruelmente a su anterior superiora. Santa Juana soportó sus pruebas con gran paciencia hasta que Blanca finalmente se arrepintió. Para entonces, sin embargo, Santa Juana ya no deseaba ser repuesta como superiora y vivió sus restantes años en el retiro. Así se consolidaría el Instituto. "La parte que Jesús nos da de su cruz nos hace conocer cuánto nos ama", decía la Madre Fundadora cuando más arreciaban las persecuciones.

Tenía una gran devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, al ángel de la guarda. El 2 de febrero de 1640 entregó su alma a Dios. Sus hijas seguirían trabajando por la educación cristiana de la juventud, según el ideal de la Fundadora: "O trabajar o morir por la mayor gloria de Dios". Sus venerables restos, dispersos y profanados por la Revolución Francesa en 17, fueron felizmente encontrados y trasladados el 28 de diciembre de 1822. Podéis leer este hecho en este artículo. Fue beatificada el 23 de septiembre de 1900 por el Papa León XIII, es Canonizada el 15 de mayo de 1949, por el papa Pío XII, así elevandola a la gloria de los altares.


Fuente:
-Jhonatan Alarcón.


A 15 de mayo además se celebra a
Santa Sofía e hijas mártires.
Santa Dympna de Geel, virgen y mártir.

domingo, 14 de mayo de 2017

Magia por el diablo, santidad por Cristo.

San Gil de Santarem, presbítero dominico. 14 de mayo.

Nació Gil en Vaocela, Portugal, sobre 1190. Era su padre fue Rodrigo, mayordomo del rey Sancho I, y su madre se llamó Teresa. Por los contactos de su padre con el rey, siendo casi adolescente fue nombrado canónigo de las catedrales de Coimbra, Braga y la Guarda, y Prior de otras dos iglesias. Estos cargos, que no le exigían ser religioso ni mucho menos, le reportaban grandes beneficios, que siendo tan joven, Gil se gastaba en excesos. Estudió en la facultad de medicina de Coimbra, y cuando terminó los estudios, se fue a la Universidad de París a aprender más aún de medicina.

Mientras iba de camino se le acercó un caminante que le contó sobre el poder de la magia negra y lo provechosa que resultaba para ganar fama, dinero y poder. Gil, iluso, aceptó aprender aquellas artes, para lo cual le hicieron firmar una carta de sujeción a Satanás. En París Gil perfeccionó la medicina y la magia, haciéndose un médico famosísimo y rico. Cuando su ciencia no servía, el diablo le ayudaba con sortilegios para alcanzar la salud de los enfermos.
Un buen día, mientras estudiaba se le apareció un caballero de aspecto terrible, montado a caballo que, con una lanza que en la mano le dijo: "Muda tu estado, hombre, muda tu estado". Gil se espantó, pero no hizo mucho caso de la visión. Al tercer día se repitió el hecho, y el caballero, más enfadado aún le gritó "Muda tu vida, infame, muda tu vida", a la par que le golpeaba con su lanza. Gil, aterrado clamó: "Haré, Señor, lo que queráis". Y efectivamente, lo hizo. Dejó Gil todo su fama, dinero y artilugios de magia en París y regresó a Portugal andando, haciendo penitencia por sus pecados, buscado la manera de enmendarse y servir a Jesucristo. 

Al pasar por España, paró en Palencia, donde supo de unos religiosos pobres, de reciente fundación, que predicaban al pueblo y vivían pobremente. Eran los dominicos, recién fundados por Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre "santo Domingo in Soriano"). Pidió el hábito Gil, sin decir nada de su pasado. Y los frailes le vieron tan humillado y deseoso de ser religioso, que le aceptaron entre ellos. Comenzó el santo una vida de penitencia, oración y austeridad que no abandonó nunca. Ayudó a los religiosos a terminar el convento, hecho con sus propias manos. Oraba toda la noche y dormía poquísimo, ayunaba frecuentemente y se disciplinaba todos los días. Y además, se impuso a sí mismo un voto perpetuo de silencio, que solo rompió por obediencia. 

Gil recibe la carta del diablo.
Era provincial de los dominicos el portugués Suero Gómez, el cual, conociendo de la presencia de Gil en Palencia, le mandó a buscar para tenerlo cerca, siendo hijo de quien era. En el convento de Santarem también fue Gil un gran ejemplo para todos. Oración, ayuno, penitencia, obediencia, silencio… en todo aventajaba a los demás. Pero no era feliz Gil, porque no olvidaba su pacto de vasallaje al demonio, y aunque servía a Cristo, temía que Satanás reclamara su alma. Cada día se postraba ante el Santísimo Sacramento, implorando la ayuda de Cristo, y luego invocaba a la Madre de Dios, ante una imagen suya que se veneraba en el Capítulo. Un buen buen día, estando delante de Nuestra Señora, se le apareció el demonio y le echó en cara cuanto por él había hecho enseñándole los secretos de la nigromancia, y dándole dinero y poder. En tanto le lanzó la carta al suelo y le dijo: "Tómala junto con mi maldición y la de todos los diablos; pero has de saber que me vengaré". El demonio cumplió su amenaza de vengarse y durante siete años le tentó, se le aparecía en formas grotescas, golpeándole, arrojándole de la cama, empujándole por las escaleras, etc. A veces tomaba la forma de un fraile y le insultaba o pegaba.

Durante este tiempo le enviaron los superiores a París, para que estudiase Teología. Cuatro años estuvo en París, cuando regresó a Portugal junto a otro religioso. Pasando por Poitiers llegaron a un pueblo muy pobre donde no podían pedir limosna ni un pedazo de pan. Quiso el santo detenerse allí mismo para descansar aunque no comieran; el otro religioso quería seguir para pedir limosna en la próxima ciudad, pero obedeció a Gil. En ese momento apareció una dama noble, admiradora de los dominicos, y les proveyó con largueza. Gil le dijo que le agradecería con oraciones por ella y su joven hijo. Rezaron juntos el Veni Creator y se despidieron. Y resultó que unos años más tarde, yendo Gil al Capítulo General, encontraría en el convento de Poitiers al joven con el hábito dominico. Llegado Gil a Portugal se le encargó el ministerio de la predicación, en el que destacó convirtiendo a muchos. El rey Sancho le admiraba, aunque algunas veces también le reprendió por su vida y moral. 

En 1234 murió el Provincial Suero y el Capítulo eligió a nuestro Gil por provincial para España y Portugal. Fundó los conventos de Lisboa y Oporto, y algunos más. Visitaba los conventos siempre a pie, y con su cilicio ceñido, para edificar a los demás religiosos. En 1231 el Beato Jaime I de Aragón (23 de julio) había conquistado Mallorca y edificado un magnífico convento dominico. En 1236 se decidió celebrar allí el Capítulo General, al que el santo fue, atravesando España a pie y embarcándose en Barcelona. Navegaron con buen viento, pero al oscurecer se levantó una furiosa tempestad, al cabo hizo Gil una breve oración y al punto se calmó la tormenta. Sin embargo, otro barco en que habían embarcado otros religiosos se hundió y perecieron los frailes, por lo cual no se celebró el Capítulo. Estando en Barcelona de regreso por orden de Gregorio IX nombró algunos frailes para Inquisidores. Luego regresó a Portugal, donde reformó algunos conventos. En 1238 fue al Capítulo General de Bolonia.

Tenía el santo frecuentes éxtasis, sobre todo cuando celebraba la santa misa. Otras veces fue visto elevado un palmo mientras adoraba al Santísimo, o se veía sobre su cabeza una columna de fuego. Sanó a muchos enfermos con solo haciéndole la señal de la cruz o invocando el Nombre de Jesús. Sobrevino al rey Alfonso el mal de gota, y yéndole un día a visitar el santo, el rey le cambió disimuladamente su bastón por el suyo, y apenas se fue el santo, se aplicó el rey con mucha fe el bastón a la pierna inflamada, y quedó sano inmediatamente. 

En el Capítulo General de Barcelona de 1261 logró Gil que le libraran de la carga del provincialato. Luego de ello se retiró a su amado convento de Santarem a prepararse para la vida eterna. Cuatro años vivió como un humilde religioso, hasta que a principios de mayo de 1265 le entraron unas calenturas. El día 12 recibió el Viático estando tendido en el suelo. Finalmente falleció el día 14 de mayo, Jueves de la Ascensión, luego de exclamar "in manus tuas, Deus, commendo spiritum meum", y falleció. Su celda se inundó de aromas nunca conocidos. En el siglo XVII se trasladó su cuerpo y fue hallado incorrupto. En 1748 fue beatificado por Clemente XII.


Fuente:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". FR. MANUEL AMADO. O.P. Madrid, 1829.
-"Santos Bienaventurados y Venerables de la Orden de Predicadores". FR. PAULINO ALVAREZ. O.P. Almería, 1919.


A 14 de mayo además se celebra a

San Matías, Apóstol.
San Bonifacio de Tarso, mártir.