viernes, 27 de abril de 2018

"Que el ángel del Señor te guíe".

San Antonio de Lucca, presbítero. 27 de abril.

Según la leyenda de San Torpes (17 de mayo), Antonio era discípulo del apóstol San Pablo (29 de junio, martirio; 30 de junio, conmemoración; 25 de enero, conversión; 18 de noviembre, Dedicación de la Basílica) y vivía retirado en un monte como eremita para escapar a la persecución neroniana.

Cuando el mencionado Torpes se convirtió a la fe, se dirigió al monte donde vivía escondido Antonio por recomendación de Pablo, y llamó al anciano: "Santo padre, Antonio, ¿dónde estás? Respóndeme". Cuando el presbítero salió de su cueva, Torpes le dijo: "Por favor, padre, escúchame y no temas. He conocido a Cristo y quiero ser bautizado". Antonio le respondió: "¿Cómo sé si tus motivos son sinceros?", pero el joven le replicó: "Si miento, que no sea digno de recibir el bautismo". Y Antonio le bautizó con agua de un arroyo. Luego le dijo: "Ahora vete de aquí, hijo mío, y que Dios aumente tu fuerza de testificar la fe y luchar por ella ante los enemigos". Le besó y le bendijo diciéndole "Que el ángel del Señor te guíe, hijo mío".

Sabemos que Torpes fue martirizado, pero de Antonio no sabemos más, salvo de su culto. En 1201 ocurrió la invención de sus reliquias, que fueron trasladadas a la catedral de Lucca, donde se veneran.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 27 de abril además se celebra a:


San Pedro Armengol.
N. S. de Montserrat.
San Assico, obispo.





jueves, 26 de abril de 2018

Taumaturgo y enemigo de la vagancia.

San Trudpert, peregrino mártir. 26 de abril.

Trudpert fue hijo de una familia noble de Irlanda, y nació en el siglo VI. Peregrinó, según la leyenda, a Roma, donde el papa San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) le envió a Alemania a evangelizar, siendo seglar. Le acompañaron su hermano Ruperto y su hija Erentrudis, equívocamente identificados con San Ruperto de Salzburg (27 de marzo y 24 de septiembre, traslación de las reliquias) y Santa Erentrudis (30 de junio), verdadera sobrina del obispo Ruperto.

Pues eso, que vuelto a Alemania, Trudpert se dedicó a la construcción de un monasterio en unas tierras que le fueron ofrecidas por el conde Othbert. La edificación del monasterio estuvo salpicada de los típicos prodigios de las leyendas germánicas: animales que ayudan, árboles que se cortan solos, fuentes que manan milagrosamente para calmar la sed, etc. En 607 Trudpert fue asesinado por dos criados del conde Othbert, quienes le asesinaron con un hacha para no tener que trabajar más en las obras.

En el sitio de su martirio brotó una fuente y se construyó una capilla en la que se obraban numerosos milagros. En 643 se abrió la primitiva tumba y se le encontró incorrupto, con lo cual se pusieron las reliquias al culto público. Allí se fundaría un monasterio benedictino que honraría la memoria del santo y donde se escribiría su leyenda. Luego de numerosas visisitudes, el culto continúa y el monasterio pertenece unas religiosas de vida activa.


Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de


A 26 de abril además se celebra a:


San Paschasius, abad.
San Cleto, papa.
San Riquier, abad.






miércoles, 25 de abril de 2018

San Adolio, carmelita.

San Adolio, abad carmelita. 25 de abril.

Según crónicas carmelitanas fue Adolio nacido en Tarso a finales del siglo III. Era virtuoso y dado a la mortificación de los sentidos. Ayunaba constantemente y toda su vida se abstuvo de comer carne alguna. Tomó el hábito eliano en el monasterio de Monte de los Olivos, edificado en el sitio de la Ascensión del Señor.

Según la leyenda de Santa Pelagia-Pelagio (8 de octubre), fue el abad que dio el hábito a la santa cuando ella se presentó vestida de hombre en el monasterio. Hay que decir que la leyenda de Pelagia no menciona el nombre de tal abad. Adolio entró al cielo en 326.


Fuente:
-"Jardim Carmelitano". Primera Parte. FR. EGIDIO LEONINDELICATO. O.Carm. Lisboa, 1761.


A 25 de abril además se celebra a


Santa Franca, abadesa.
San Ermin, obispo.
La Aparición de San Miguel.



martes, 24 de abril de 2018

"podrás herir mi cuerpo, pero mi alma será salvada"

San Alejandro de Lyon, mártir. 24 de abril.

Santos Ireneo, Epipodio y Alejandro.
Este santo está relacionado con San Epipodio de Lyon (22 de abril) por su culto, y las leyendas les quiere siendo amigos.

En 177 estalló una severa persecución en Lyon, en la cual padecieron Santa Blandina y numerosos mártires (2 de junio). Ambos amigos hallaron refugio en casa de una prominente viuda lionesa, la cual les tuvo escondidos durante un tiempo, pero finalmente fueron descubiertos, retenidos durante tres días y llevados a juicio. El proceso fue público y tenemos unas Actas, aunque tardías, son confiables en el fondo. A ambos se les interrogó, hasta el momento en que, viendo el juez que uno a otro se animaban, les mandó separar. Una vez martirizado Epipodio el 22 de abril, dos días más tarde le llegó el turno a Alejandro.

Como a su compañero, el juez intentó ganárselo con promesas, diciéndole: "Todavía tienes tu propio destino en tus manos. Has tenido tiempo para pensar ver las consecuencias de la obstinación de tu amigo, que le ha costado la cabeza. Gracias a nuestros dioses, podemos decir que prácticamente hemos exterminado a todos los partidarios de tu fe sectaria; tú eres es uno de los últimos en sobrevivir. Así que sé sabio y sensato".

Alejandro le respondió: "Lo único que puedo hacer es dar gracias a mi Dios, ¡alabado sea su nombre! Cuanto más intentas asustarme, más quiero seguir el ejemplo de mis predecesores. Porque piensas que esa gente está perdida, pero en realidad ahora están en el cielo. No, los verdaderos perdedores son tú y tus torturadores. Mi amigo ya ha recibido su recompensa y estoy impaciente por seguirlo. He sido cristiano toda mi vida y continuaré siéndolo. Entonces, ¿a qué esperas? Porque a lo sumo podrás herir mi cuerpo, pero mi alma será salvada por mi Señor".

Entonces el juez ordenó que le estiraran en el potro. Pero antes se cansaron de estirar los verdugos, que Alejandro de alabar a Cristo. Un segundo y un tercer turno de verdugos le hicieron padecer, pero el santo permaneció fiel a Cristo. Cuando el juez le preguntó si seguía en su obstinación y si quería sacrificar a los dioses, el joven le replicó: "Tus dioses son en realidad sólo demonios, pero el Dios que yo adoro ha hecho cielo y tierra: él me dará fuerza hasta mi último suspiro, de eso estoy seguro". 

El juez entonces rugió: "¡Esta gente cristiana piensa que soportar tales dolores contribuye a su glorificación! No hay nada que hacer con ellos, tenemos que deshacernos de ellos". Y luego dijo al público: "Porque este hombre aquí presente, llamado Alejandro, está lejos de dar un buen ejemplo, y porque no rinde tributo a nuestros dioses; por la dignidad de nuestro cargo, que no permite que este ciudadano infiel sufra más de lo necesario; de lo contrario, seguiríamos siendo cómplices de la perseverancia de su fe a través de su sufrimiento: juzgamos que sea colgado en una cruz para pagar por su crimen con la muerte".


Interrogatorio de Alejandro.
Y Alejandro fue crucificado, expirando pronto y con el Nombre de Jesús en los labios, el 24 de abril de 177.

El cuerpo del santo, y el de Epipodio, fue sepultado en una cueva, que luego sería sitio de peregrinación. Ciertamente el culto a ambos es antiquísimo en la iglesia lionesa, que venera sus reliquias aún. Una leyenda medieval habla de la reliquia de la sandalia de San Epipodio, pero es tardía, pues San Gregorio Turolense (17 de noviembre) en el siglo VI menciona el fuerte culto a estos santos, detalla sus sepulcros junto al de San Ireneo (28 de junio) y habla de lo portentoso de sus reliquias, no menciona para nada tal sandalia.


Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo XV. Bélgica, 1648.
-"Historia Eclesiástica. Libro V, I". EUSEBIO. Traducción de George Grayling. Barcelona 2008.
-"Los mártires o el triunfo de la religión cristiana". François-René Chateaubriand. Madrid, 1856.


A 24 de abril además se celebra a:



Santa Bova, abadesa.
San Wilfrith, obispo.
San Fidel, mártir.







lunes, 23 de abril de 2018

Del obispo bueno para los fieles malos.

San Adalberto de Praga, obispo y mártir. 23 de abril y 2 de agosto, traslación de las reliquias.

Nació en Bohemia alrededor de 956, en la ilustre familia Stamnitz. Fue bautizado como Wojtisch, pero tomó el nombre de Adalberto al ser confirmado, por amor a su preceptor y obispo, San Adalberto de Magdeburg (20 de junio), a quien sus padres le confiaron la educación del niño. Luego de terminar su educación, Adalberto siguió al servicio del obispo como ayudante, hasta 981, cuando el anciano murió. Entonces el santo regresó a su Bohemia, donde pensaba dedicarse a las armas, sin preocuparse mucho de su vida espiritual.

Pero he aquí que murió el obispo de Praga, San Teodomar (2 de enero), y el emperador Otón II eligió a Adalberto, que ni siquiera era presbítero, para sucederle. La causa de la elección no está nada clara, pero tampoco es de extrañarse, siendo los tiempos que eran. La familia de Adalberto era lo suficientemente influyente como para conseguirle ese puesto codiciado. Como fuese, Adalberto se vio de pronto conminado a ser obispo, y el 28 de junio de 982 fue ordenado por San Willig de Maguncia (23 de febrero), quien también ordenaría a San Bernward de Hildesheim (5 de mayo), y al Beato Meinwerk de Paderborn (5 de junio y 7 de agosto, traslación de las reliquias).

A pesar de su complacencia con el emperador, quien le nombró su consejero, no le fue fácil el episcopado a Adalberto, quien se tomó muy en serio su labor pastoral. Comenzó una labor reformadora importante, promoviendo la cultura, las artes y las buenas costumbres. Luchó severamente contra el amancebamiento de los presbíteros, imponiendo la disciplina celibataria romana, condenó la simonía, e intentó reformar los monasterios. Su postura ante la imposición imperial del papa Gregorio V, un joven de 24 años, hijo de Otón de Carintia, e impuesto en la silla pontificia para someter a los italianos al poder imperial, no aparece muy definida en la historia. Adalberto estuvo en la entronización en Roma y sintiéndose fracasado en su labor, renunció a su sede y en 989 se retiró junto a su hermanastro el Beato Gaudencio (12 de octubre) a la Abadía de San Alejo en Roma, tomando el hábito benedictino.

En 992 fundó el monasterio BÍevnov, Praga, pensando trasladarse allí, pero su política reformadora seguía sin gustar y tuvo que volver a Roma. Sin embargo, el mencionado Gregorio V no se lo permitió y le ordenó que volviera a la evangelización de los bárbaros, nombrándole además Legado suyo. Adalberto comenzaba a preparar su viaje cuando los bohemios le enviaron un "mensaje" para disuadirle de volver: incendiaron su palacio episcopal y asesinaron a algunos miembros de su familia, confiscándole además propiedades a los demás. Y luego le enviaron una carta en la cual le decían irónicamente que "somos demasiado malos para tener un obispo tan bueno".

Al ver Adalberto que no podía volver a su sede ni quedarse en Roma se fue al norte de Europa para predicar a los paganos de Prusia. Allí encontró el premio a todos sus desvelos: el martirio. Estando predicando en Danzic, un grupo de paganos lo alanceó repetidas veces luego de aturdirle con un remo, el 23 de abril de 997, Viernes Santo.


Relicario de San Adalberto.
La leyenda dice que un águila custodió sus reliquias para que no fueran profanadas. Como suele suceder, los santos molestan cuando están vivos, pero agradan cuando están muertos, los bohemios le aclamaron como su santo patrón enseguida, siendo canonizado dos años más tarde, en 999. El 2 de agosto de 1039 sus reliquias fueron trasladadas a la catedral de Praga, en medio de fastuosas celebraciones y fueron depositadas en una bella arca relicario. En 1831 se erigió una cruz llamada "de San Adalberto" en el lugar de su martirio, que fue destruida en 1945 y erigida de nuevo en el milenario de su muerte en 1997.

Es llamado el "Apóstol de los Prusianos", y es patrón de Hungría, Polonia y de la arquidiócesis de Praga. Su martirio sería inspiración para muchos apóstoles, especialmente San Bruno de Querfurt (9 de marzo), también martirizado por los paganos.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://www.heiligenlexikon.de


A 23 de abril además se celebra a:


San Juan de Holar, obispo.
San Ibar, obispo.
San Jorge, mártir.






domingo, 22 de abril de 2018

"si muero por tus torturas alcanzaré una vida eterna"

San Epipodio de Lyon, mártir. 22 de abril.

Este santo está relacionado con San Alejandro de Lyon (24 de abril) pues su "passio" les quiere siendo amigos.

En 177 estalló una severa persecución en Lyon, en la cual padecieron Santa Blandina y numerosos mártires (2 de junio). Ambos amigos hallaron refugio en casa de una prominente viuda lionesa, la cual les tuvo escondidos durante un tiempo, pero finalmente fueron descubiertos, retenidos durante tres días y llevados a juicio. El proceso fue público y tenemos unas Actas, aunque tardías, son confiables en el fondo. A ambos se les interrogó, hasta el momento en que, viendo el juez que uno a otro se animaban, les mandó separar.

A Epidopio le dijo el juez: "Sería una vergüenza para un joven tan bello como tú se perdiera por un ideal tan inútil. Mira a tu alrededor; ¡cuántas generaciones el mundo entero no ha venerado a los mismos dioses, desde las almas más simples hasta los emperadores hasta ahora! Además, a nuestros dioses les encanta la alegría: prefieren ser adorados desde una mesa bien dispuesta, en medio de juegos, bailes, música, bebidas y juegos públicos. Compara eso con tu aburrida y sombría religión, en la que adoran a un hombre que ha sido muerto en la cruz, cuyo mayor placer parece ser el sufrimiento, y que prefiere ser honrado por personas que han estado demacradas por el ayuno. Sin mencionar esta penosa e infértil virginidad. Pero sobre todo: ¡piensa cuánto apoyo puedes esperar de un dios que ni siquiera ha logrado evitar un simple ataque a su propia vida! Te digo todo esto para que abras tus ojos a las verdaderas bendiciones de la vida".

Epipodio le respondió: "Tus amables palabras no son más que mortal veneno. Tu compasión es una verdadera crueldad. Para mí, la vida que me ofreces equivale a la muerte eterna. Y la muerte que me amenaza es la transición a la vida real. Y el Jesús que, según tú, sólo murió en la cruz: ¿sabes también que resucitó de entre los muertos y que ascendió al cielo, y se puso en camino al gozo inmortal para que todos le siguieran? Por eso intentaré bajar a tu nivel y hablar tu idioma. Porque las tinieblas en las que vives no serán tan densas y podrás ver que cada ser humano está formado por un alma y un cuerpo. Nosotros creemos que el alma impone su voluntad al cuerpo. Los dioses de los que hablas no son más que lo que llevas en tu vientre, ahí es donde tienes lo mejor que les sacrificas. Yo, si embargo, si muero por tus torturas, dejaré una vida de dolor para alcanzar una vida eterna donde ningún dolor o muerte pueda volver".

Entonces el juez, aun admirando la valentía de Epipodio, mandó le rompieran la boca por blasfemar contra los dioses. Pero aún con la boca ensangrentada y llena de dolor, el santo mártir confesaba al Padre, el Hijo y al Espíritu Santo. Luego fue condenado a que le desgarraran los costados con garfios de hierro, mas Epipodio no cejaba. Entonces la multitud comenzó a pedir su final, pues nada parecía hacerle apostatar. Temeroso de un motín, el juez mandó fuera decapitado en el acto. Fue el 22 de abril del año 177.

El cuerpo del santo, y el de Alejandro, fue sepultado en una cueva, que luego sería sitio de peregrinación. Ciertamente el culto a ambos es antiquísimo en la iglesia lionesa, que venera sus reliquias aún. Entre ellas, venera una sandalia que habría sido de nuestro Epipodio, y que habría perdido en casa de la viuda al ser arrestado. Una leyenda muy posterior al martirio del santo dice que, estando un joven lionés muy enfermo, se le apareció San Epipodio indicándole que debía contactar a dicha viuda y tocar su sandalia, por medio de la cual se sanaría. El joven buscó a la mujer, que quedó sorprendida, pues aunque ella misma había aplicado el zapato del santo a algunos enfermos, siempre lo había tenido en secreto. El joven tocó el objeto y al punto quedó sano. Pero es una leyenda medieval, pues San Gregorio Turolense (17 de noviembre) en el siglo VI menciona el fuerte culto a estos santos, detalla sus sepulcros junto al de San Ireneo (28 de junio) y habla de lo portentoso de sus reliquias, no menciona para nada tal sandalia.



Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo XV. Bélgica, 1648.
-"Historia Eclesiástica. Libro V, I". EUSEBIO. Traducción de George Grayling. Barcelona 2008.
-"Los mártires o el triunfo de la religión cristiana". François-René Chateaubriand. Madrid, 1856.


A 22 de abril además se celebra a:


Beato Francisco de Fabriano.
San Leónidas de Alejandría.
María Madre de la Compañía de Jesús.



sábado, 21 de abril de 2018

"La Cruz es mi libro".

San Conrado de Parzham, religioso capuchino. 21 de abril.


Nació el 22 de diciembre de 1818 en Venushof, en una familia medianamente acomodada. A los 16 años quedó huérfano y tuvo que asumir labores del campo.

Durante su juventud acrecentó sus virtudes, siendo un chico piadoso, humilde y caritativo. Tuvo que aplazar su vocación a la vida religiosa a causa de la obligación para con sus hermanos. Cuando tenía 31 años y luego de un proceso no fácil, le admitieron en los Capuchinos, como Hermano lego. Profesó el 4 de octubre de 1852. Su primer, y último, destino fue la portería del bello santuario de Santa María de Altötting (15 de agosto). Allí, en aquella portería el Hermano Conrado se santificó y ayudó a la santificación de miles de personas. Consejos, oraciones, ánimos, exhortaciones, caridad. Vivía del todo para todos. Siempre con el crucifijo en el corazón y en los labios, decía: "La Cruz es mi libro. Una mirada a ella me enseña cómo debo actuar en cada circunstancia".

Fue también devotísimo de la Madre de Dios, con quien sostenía encendidas conversaciones, y a quien encomendaba a todos los que le pedían oraciones. A ella les enviaba siempre a pedir gracias y a ella les enviaba a dar gracias cuando se obtenían milagros. Tuvo Conrado los dones de profecía y conciencias. Fue propagado y colaborador de la obra "Liebesswerk", para el socorro de los niños abandonados.

43 años estuvo el Hermano Conrado en su portería, como un ángel para los peregrinos, hasta el 18 de abril de 1894, cuando se sintió enfermo y pidió ser relevado en la portería hasta recobrar fuerzas. Pero esa misma tarde ya supo que no volvería allí. Dijo al superior después de Vísperas: "Padre, ya no puedo más". En la enfermería pasó sus últimos días, agotado, pero sin dejar de sostener y besar su crucifijo y su rosario. El 21 de abril recibió el Viático, y aún en agonía, intentó ir a la portería cuando oyó sonar la campanilla varias veces: no podía pensar que no hubiera nadie para atender a los fieles.

Ese mismo día entró al cielo, apaciblemente, a los 76 años de edad. Sus funerales fueron muy concurridos, lo mismo que su sepultura, alcanzándose numerosos milagros por su intercesión. Fue beatificado el 15 de junio de 1930 y canonizado el 20 de mayo de 1934. 


Fuente:
-www.franciscanos.net


A 21 de abril además se celebra a:

San Beuno de Gales.
San Anselmo de Canterbury.
San Simeón, obispo y mártir.

viernes, 20 de abril de 2018

Abad sin Regla y con ejemplos.

Beato Giraud de Salles, fundador. 20 de abril, 9 de agosto y 23 de octubre.


Fuente de San Giraud.
Nació en Salles hacia 1070. Sus padres optaron por la vida monástica cuando Giraud era aún pequeño, quedando el niño a cargo de su hermano Grimoald, un capellán del Tustonium, que llegaría a ser obispo de Poitiers. Este hermano le "consiguió" una canonjía en St-Avit-Sénieur, Bergerac, pero Giraud la abandonó para ser discípulo del Beato Roberto de Arbrissel (24 y 25 de febrero), quien le formó para las misiones itinerantes, propias de su carisma. Durante un tiempo le siguió, junto a otros santos discípulos, como el Beato Alleaume (27 de abril), el Beato Bernardo de Thiron (14 de abril), y el Beato Rieul de la Futaie (16 de agosto).

Luego de unos años de intensa vida misionera, Giraud se retiró a los bosques del Périgord, donde vivió en soledad y oración. Cuando tuvo algunos discípulos fundó la abadía de Cadouin. Y no sería su única fundación, sino que fundaría una decena más, masculinos y femeninos, entre ellos el de Grande-Sauve, donde conoció al gran San Bernardo (20 de agosto). Buenaventura de St-Amable dirá de Giraud: "gobernaba maravillosamente a sus religiosos, con sus palabras y sus ejemplos. No tenían ninguna regla escrita, pero la vida santa y admirable de Giraud era su regla viva y animada". Con el tiempo esos recintos tomarían la regla Benedictina, pasando a ser de esta Orden o de la Orden Cisterciense. Por eso nuestro Beato aparece lo mismo vestido como benedictino que como cisterciense, aunque no haya pertenecido a dichas órdenes.

Giraud falleció entre 1120 y 1127 en la abadía de Châtelliers, y fue sepultado en la iglesia abacial, actualmente parroquial del pueblo Saint Girault Deux-Sèvres. Durante sus funerales se vieron tres cruces luminosas en el cielo y actualmente una fuente señala el sitio.


Fuentes:
-https://nominis.cef.fr
-https://www.ph-michaud.com/AbbayedesChatelliersGirauddeSalles.htm


A 20 de abril además se celebra a:


Santa Hildegundis.
San Servan, obispo.
San Teodoro Trichinas.









jueves, 19 de abril de 2018

Trabajó por la salvación del pueblo de Dios.

San León IX, papa. 19 de abril.

Nació el 21 de junio de 1002, en Alsacia, en una noble familia emparentada con el emperador Conrado, y fue bautizado con el nombre de Bruno. A los pocos días de nacer, cuenta una leyenda, se vio aparecer en su cuerpo numerosas cruces rojas, lo cual fue tomado como signo de predestinación. Su madre le dio una piadosa educación hasta los 5 años, cuando fue confiado al obispo Bertoldo de Toul, para que le instruyera en las letras y la piedad, con vistas a dedicarle a la carrera eclesiástica.

Fue un niño aplicado en el estudio, y de notable inteligencia. Piadoso y amigo de sus compañeros, a los que siempre indicaba el camino de la virtud, con su ejemplo y sabias palabras. Sobre los 15 años enfermó gravemente, y fue sanado milagrosamente por el Patriarca San Benito (21 de marzo y 11 de julio, la Traslación), por lo cual nuestro santo pensó abandonar el mundo y tomar el hábito benedictino, en agradecimiento al Santo. Pero su obispo, Hermann le concedió una canonjía en la catedral, la cual no pudo rechazar. Era la época en que seglares accedían a estos beneficios eclesiásticos que reportaban un salario. En ocasiones ni siquiera iban a los Oficios Litúrgicos, sino se limitaban a tomar decisiones y cobrar. Sabido es de algunos casos en los que "alquilaban" la canonjía, o sea, pagaban una parte a un clérigo para que dijera misa o participara en su nombre en la liturgia. Un escándalo que, ya veremos, nuestro santo pondrá remedio.

Bruno, a pesar de ser seglar, aventajó a los demás canónigos clérigos, mostrando más piedad y respeto por el cargo que algunos de ellos. A los 20 años, habiendo completado su formación, el emperador Conrado II le llamó junto a sí como consejero, pues había oído maravillas de él. La corte y el mundo no distrajeron a Bruno de su vida espiritual, manteniéndose aparte de fiestas, devaneos e intrigas. En 1026, con solo 24 años, fue elegido obispo de Toul, luego de la muerte de Hermann, siendo ordenado presbítero y obispo el 9 de septiembre de 1027 por el arzobispo de Tréveris en una solemne ceremonia, contada en diversas crónicas.

Con el báculo en la mano y la autoridad episcopal, el joven prelado se lanzó a lo que hacía tiempo era su deseo: la reforma eclesiástica. Comenzó con los monasterios, sabiendo la importancia que estos tenían en la espiritualidad y la influencia que ejercían en el pueblo. Ordenó el culto, suprimió canonjías ocupadas por seglares, formó a los presbíteros, reorganizó la caridad, etc. Fue solícito con los pobres, a quienes recibía frecuentemente y a quienes socorría con largueza. En ocasiones les servía a la mesa, les lavaba los pies o les atendía en sus enfermedades. Era parco en su mesa, ayunaba seguidamente y se disciplinaba por sus fieles. Era muy devoto de la Pasión del Señor y de la Santísima Virgen, y de ambas predicaba con frecuencia, contrario al uso de la época, en la cual los obispos reservaban su predicación para grandes solemnidades.

En 1040 fue legado del emperador para negociar la paz entre Francia y el Imperio. Agradó tanto a Roberto de Francia nuestro santo, que solo por él habría accedido a la paz. Esto le hizo conocido en Francia, donde poco a poco se le comenzó a admirar también. En 1046 participó en la Dieta de Worms, convocada para tratar el asunto del cisma Benedicto XI, que después de la muerte del papa Dámaso II traía a la Iglesia y al Imperio revueltos. Entre los legados romanos y los imperiales se pusieron de acuerdo para elegir al obispo de Toul, prudente, sabio y santo como pocos, para acceder al trono de San Pedro. Bruno se negó todo lo que pudo, pero su resistencia y la elocuencia que demostró negándose, solo hicieron que los prelados lo aclamaran más aún como papa. Así que, Bruno puso como condición que su elección no solo fuera por parte del imperio, sino validada por el clero romano. Una vez confirmada la elección por el clero y nobles romanos, a nuestro santo no le quedó más remedio que aceptar. Llegó a Roma a pie y descalzo, entrando con gran humildad y besando el suelo regado por la sangre de los mártires. Fue entronizado en la Cátedra de San Pedro el 12 de febrero de 1049, primer domingo de Cuaresma, tomando el nombre de León IX.


Vitral conmemorativo
de la Dieta de Worms.
Si como obispo León había sido un buen reformador, como papa no lo sería menos. Dícese que tenía la costumbre de tres veces a la semana caminar descalzo desde San Juan de Letrán hasta San Pedro. Una de esas noches halló a un leproso tiritando de frío. A pesar del hedor que expelía, el santo papa se le acercó, le cubrió y lo echó sobre sus hombros, acostándole en su propia cama del palacio laterano. Convocó los concilios de Roma y de Pavía para tratar el asunto de la simonía, deponiendo sin reserva a aquellos obispos de los que se comprobó habían comprado la consagración episcopal, o la habían ofrecido a otros a cambio de dinero, tierras o beneficios. Declaró nulos todos los matrimonios incestuosos, forzados o los habidos con algún clérigo, reforzando la disciplina celibataria de la Iglesia. Convocó León otro concilio romano en 1049, dedicado a refutar y condenar la herejía de Berengario sobre la Eucaristía, que negaba la transubstanciación. De su mano salió un tratado para refutar los errores del heresiarca. Hay que decir que, ciertamente, la transubstanciación no sería dogma de fe sino hasta mucho más tarde, si bien era creída por toda la Iglesia.

León llamó a San Pedro Damiani (21 de febrero) junto a sí, sacándole de su soledad por el bien de la Iglesia. Pedro Damiani fue un gran apoyo de nuestro santo, y de papas posteriores, contra los abusos del clero, porque los combatió firmemente. Y fue aliado de León en su lucha contra la injerencia del poder político en los asuntos eclesiásticos. También se ayudó León del monje Hildebrando, el célebre futuro San Gregorio VII (25 de mayo). Toda la reforma de este último papa, llamada "gregoriana", tendría sus bases en la reforma impulsada por nuestro León. El gran abad San Hugo de Cluny (29 de abril y 11 de mayo, Todos los Santos Abades de Cluny) fue igualmente un báculo en el que nuestro León se apoyó para su labor. Fue amigo del Beato Hermann "el Paralítico" (24 de septiembre), quien compuso la "Salve Regina" con ocasión de una visita de León a su monasterio de Reichenau. También tuvo León gran aprecio por el prestigioso abad San Gerardo de Sauve-Majeur (5 de abril), a quien León ordenaría presbítero en Roma y, además, le sanaría milagrosamente de las migrañas que padecía y de las que ni peregrinando a San Miguel de Monte Gargano (8 de mayo) se había curado.

León viajó por el Imperio poniendo orden, reformando, exhortando y castigando a los rebeldes. En Reims participó en la Traslación de San Remigio (1 de octubre), y dedicando la iglesia abacial. También dedicó la iglesia de San Arnoldo (18 de julio), en Metz. Sólo a Alemania viajó tres veces, la última en 1052 para reconciliar de una vez al rey Andrés de Hungría con el emperador Enrique. En uno de esos viajes fue apresado por los normandos, quienes habían sido expulsados de Apulia por el emperador y a petición de León. Esperaba el santo lo peor, pero los normandos vieron que era hombre bueno, y solo le retuvieron un año en un monasterio Benevento. Este tiempo León lo tomó como un tiempo de meditación y oración. De regreso a Roma, León siguió su vida piadosa, caritativa y reformadora.

A inicios de marzo de 1054 su salud se debilitó mucho, y los normandos le dejaron partir hacia Roma, escoltándole hasta Capua. Llegado a Roma, convocó junto a su lecho a los prelados, e hizo le condujeran con gran pompa a la basílica de San Pedro, donde recibió la Extremaunción y oró así: "Señor lleno de misericordia y redentor de todos los hombres, tú eres toda mi confianza y mi salvación. Si quieres que todavía trabaje por la salud de tu pueblo, no rehúso el trabajo; pero si quieres llamar a Ti a tu Siervo, dígnate abreviar el tiempo de mi destierro". Después recibió la comunión y fue devuelto a sus aposentos, donde falleció en paz, el 19 de abril de 1054, a los 52 años de edad. Está sepultado en la actual basílica de San Pedro y fue canonizado en 1087 por el Beato Víctor III (16 de septiembre).


Reliquias de San León IX.
Basílica de San Pedro.
A pesar de toda su reforma y sus aciertos, el hecho más relevante del pontificado de San León es, sin duda, el doloroso cisma de la Iglesia Oriental, que venía efectuándose tiempo atrás, por cierto. La embajada de León en 1053, en busca de apoyos bizantinos para protegerse a los normandos devino en una serie de malentendidos y respuestas desafortunadas. Por la parte Oriental tenemos a Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla, quien impulsaba la "deslatinización" de las iglesias, intentando imponerles el rito bizantino. Los legados de León negaron la legitimidad de Cerulario, quien se negó a recibirles en nombre del papa de Roma, los latinos respondieron criticando y descalificando los ritos griegos. Y en un alarde de autoridad, excomulgaron al Patriarca Cerulario. La reacción no fue otra que la esperada: el 24 de julio de 1054, estando la sede romana vacante aún, los bizantinos decretaron la excomunión de los legados y consumaron la ruptura de la Iglesia de Cristo hasta hoy.


Fuentes:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 4. Editorial Edibesa, 2001.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo. 


A 19 de abril además se celebra a:


San Alphege, obispo y mártir.
San Expedito, mártir.
San Werner, niño mártir.

miércoles, 18 de abril de 2018

Madre e hijo, mártires y legendarios.

Santos Eleuterio, obispo, y Antia, su madre; mártires. 18 de abril y 15 de diciembre (Iglesias orientales).

Su leyenda, que es lo que es este relato, pone a estos mártires padeciendo en el siglo II, imperando Adriano. Antia era una viuda prominente de Illyria, la actual Apulia, cuyo hijo se formó en Roma, bajo la dirección del (inexistente) papa San Anacleto (13 de julio). Cuando llegó a la juventud regresó a su tierra y fue elegido como obispo de la iglesia local. Logró muchas conversiones de paganos a la fe cristiana.

Desatada la persecución, Eleuterio fue apresado y arrojado a los leones, pero estos lo respetaron y, más aún, se arrojaron a sus pies cual corderos. Luego fue sometido al tormento del fuego, atado en una reja, pero igual sobrevivió (no hay que extrañarse, este tormento estaba diseñado para hacer sufrir, no para matar). Luego, junto a su madre, fue metido en una olla de aceite hirviendo, pero por milagro, sobrevivieron una vez más. Finalmente ambos fueron decapitados en el año 138.

Ante tantos prodigios, los soldados que los custodiaban, llamados Partenio, Calocero, Febo, Próculo, Apolonio, Fortunato, Crispino, Expedito, Mapálico, Victorino y Gago, se convirtieron a Cristo, al igual que Corebo el Gobernador. Todos fueron encarcelados, torturados y martirizados. El Expedito mencionado aquí es una de las fuentes sobre el famoso San Expedito (19 de abril).

Aunque el relato sea legendario, sí que encontramos testimonios sobre los dichos soldados mártires, que son mencionados por San Cipriano de Cartago (16 de septiembre) quien elogia la fe y entrega de Mapálico y compañeros, poniendo su memoria en el Calendario de Cartago a 17 de abril. Y no solo a ellos, sino a otros mártires, aunque no a Eleuterio y Antia, quienes aparecen como protagonistas en el siglo VI. La Leyenda Áurea del Beato La Vorágine (13 de agosto) los hizo más famosos, desplazando a los soldados mencionados. Reliquias de estos santos, dudosas, se veneran en diversos sitios, como Rieti o Velletri.


Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de

A 18 de abril además se celebra a:

Santos Aya e Hidulf , esposos.
B. María de la Encarnación,
viuda y carmelita.
Beato Idesbald, abad.



"Que el ángel del Señor te guíe".

San Antonio de Lucca, presbítero. 27 de abril. Según la leyenda de San Torpes ( 17 de mayo ), Antonio era discípulo del apóstol San Pa...