Regístrate y recibirás el Santo del Día en tu correo.

lunes, 20 de febrero de 2017

San Euquerio de Orleans

San Euquerio de Orleans, obispo. 20 de febrero y 11 de agosto, traslación de las reliquias.

Este santo nació en Orleans hacia 690, en una noble familia, y fue su padre el célebre obispo-guerrero Savarico de Auxerre. Fue sobrino de San Severo de Orleans (5 de mayo) y de su infancia se cuentan numerosas leyendas tardías. Una de ellas cuenta que, volviendo su madre de maitines, se le apareció un ángel que le anunció que el niño que esperaba sería una gran bendición para la Iglesia, la familia y el mundo. Y lo mismo confirmó con gran consuelo San Ansbert de Autun (18 de abril) cuando le bautizó. Como esperaban, fue un niño piaoso, amante de la oración y la caridad. A los 7 años comenzaron a educarle y su formación abarcó todas las ciencias, las artes, la filosofía y teología, y con tanto provecho que a los 18 años ya era todo un sabio, pudiendo explicar las Escrituras y la teología, aunque por humildad nunca lo hacía.

En 714 tomó la sotana clerical y le confirieron las órdenes menores, que le fueron dadas por San Leodoberd (3 de mayo), siendo un ejemplo para los demás, incluso sacerdotes ancianos. Pero Euquerio, temiendo la vanidad del mundo, decidió vivir la soledad del claustro y se fue al monasterio de Jumièges, fundado por San Filiberto (20 de agosto) y San Ouen de Rouen (24 de agosto), donde fue recibido con aprecio. Durante 7 años vivió en oración penitencia y estudio, como deseaba. Obedecía puntualmente, era el primero en el coro y estaba siempre solícito a las necesidades de sus hermanos monjes. En el monasterio fue ordenado presbítero, siendo muy solícito celebrando la santa misa.

Sobre 721 murió su tío San Severo, que había dispuesto que su sobrino le sucediera en la sede. Aunque Euquerio se negó, tuvo que aceptar por las presiones del clero y del pueblo de Orleans. Incluso Carlos Martel envió una guardia a escoltarle, no fuera que huyese a la soledad de algún monasterio. Ya consagrado obispo, Euquerio comenzó su labor apostólica reformando al clero y reforzando la disciplina eclesiástica. Reparó iglesias, impulsó la evangelización de zonas rurales, y muchas veces él mismo visitaba a los más alejados de la ciudad para confirmarles en la fe o convertirles. Durante 16 años rigió la sede con paz, hasta que en 737 unos nobles, enfadados con él, porque se oponía a que administrasen bienes de la Iglesia, le calumniaron ante Carlos Martel, acusando a Euquerio de oponerse a las rentas eclesiásticas que el príncipe recaudaba para sus propios fines. Es cierto que el santo había denunciado dicho abuso, pero nunca se había opuesto directamente a la recaudación. Hay que recordar que el puesto de obispo de Orleans conllevaba ser mayordomo de palacio, por lo cual era gravísima.

Así, pasando por Orleans cuando volvía de Aquitania luego de vencer a los moros, tomó a Euquerio consigo y lo llevó consigo a Verneuil. Una vez allí, lejos de los fieles de Orleans, Carlos le dijo su verdadero propósito: desterrarlo a Colonia junto a su familia. No quiso oír Carlos la defensa de Euquerio, que se fue sin más. En Colonia el santo se retiró a un monasterio, pero de allí fue requerido por el pueblo para tratar asuntos espirituales o materiales, q ue el santo siempre dirimía con justicia y caridad. Sabiéndolo Carlos, le tomó más odio y mandó le llevasen prisionero a Hasbin, Lieja. Pero allí le tomó tanto afecto el señor del lugar que le trató como amigo y le nombró limosnero de su casa y de la Iglesia, pero al poco tiempo Euquerio le pidió le dejara retirarse a alguna abadía de Hasbin, y el señor se lo permitió.

Sepulcro de San Euquerio,
abadía de San Trudo.
Entonces Euquerio se retiró a la abadía de San Trudo, donde vivió santamente durante unos 12 años, en constante oración y penitencia, como siempre había deseado. Con su ejemplo reformó poco a poco a los monjes, que cambiaron de relajados a observantes. Allí, en la paz monástica subió al cielo el 20 de febrero de 743, siendo enterrado en la misma abadía. En 880 sus reliquias fueron elevadas junto a las de San Trudo (23 de noviembre). En 881 ambas reliquias fueron escondidas en una gruta por miedo a las invasiones normandas. El 11 de agosto de 1169 fueron trasladadas solemnemente a la abadía. Un hueso del santo se cedió en 1606 a la catedral de Orleans.

En ocasiones se le confunde con el octavo obispo de Tongeren, de igual nombre. El origen de esto está en el culto a ambos en la misma zona.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Febrero". RP. JEAN CROISSET. Logroño, 1851
-"Compendio cronológico de la historia eclesiástica". Tomo II. PHILIPPE MÁCQUER. Madrid, 1791.



A 20 de febrero además se celebra a Santa Corona o Estefanía de Egipto, mártir.

domingo, 19 de febrero de 2017

San Bonifacio de Lausana.

San Bonifacio Kloetink, obispo. 19 de febrero.

Nació Bonifacio sobre 1180 en Bruselas, en el marco de una familia acomodada y piadosa. Se formó con las monjas cistercienses de Le Cambre, de donde salió hecho un joven culto y piadoso. Estudió en la Universidad de París hasta 1216, cuando fue ordenado presbítero. De regreso a Bruselas le asignaron la célebre iglesia de Santa Gúdula, casi una segunda catedral, desde donde comenzó una ingente labor evangelizadora: predicaba, formaba a los sacerdotes, y pasaba horas confesando, visitando pobres y enfermos. En 1222 la Universidad de París solicitó sus servicios para profesor de Teología y ese puesto ocupó durante 9 años, pues renunció debido al celo y la envidia que otros profesores menos piadosos y celosos de la verdad le tenían. Para evitar males mayores se trasladó a Colonia, en cuya catedral formó parte de los canónigos y donde en breve le asignaron la supervisión de todas las escuelas monásticas y la catedralicia. Predicación, paciencia, reforma, celo apostólico, oración y caridad eran sus notas como presbítero y profesor. Fue activo defensor del papa cuando este excomulgó a Federico II a causa de su negativa a participar en la VI Cruzada. El papa entonces fue atacado por partidarios del emperador, ante lo cual levantó su voz nuestro santo defendiendo la legalidad de la excomunión y la soberanía del papa para emitirla.

En 1231 el papa Gregorio IX le nombra obispo de Lausana, sede vacante ya por 10 años, donde igualmente brilló como pastor solícito. Y a Lausana envió Federico tropas a secuestrar a Bonifacio, que fue capturado y subido atado a un caballo. Sin embargo, apenas el caballo salió de la ciudad, de pronto se encabritó, se libró de los que le conducían y regresó dentro con la preciosa carga del obispo, al que ahora su pueblo defendió y no pudo ser capturado otra vez. Desde 1235 pidió al papa le librara del episcopado y de la sede de Lausana, pero el papa se negaba una y otra vez. Finalmente, en 1239 le permitió renunciar a la sede, pero advirtiéndole que aún era obispo y que podía reclamarle para otra sede. 

Bonifacio se retiró a su amada abadía de Le Cambre, donde llevó una vida como si fuera un monje, aunque manteniendo la distancia de las monjas. Oración, penitencia, estudio y trabajo, esa fue su norma de vida. Aún alguna vez dirigió alguna predicación, consagró iglesias o fungió como obispo celebrante en algunas ceremonias y solemnidades, pero sin asuntos políticos o administrativos de por medio. En 1245 aún participó en el célebre I Concilio de Lyon, pero igualmente regresó a su retiro monástico. En sus últimos años recibió varias gracias místicas, revelaciones y visiones. En una ocasión se le aparecieron la Santísima Virgen y San Juan Bautista, que le sanaron de una enfermedad. En la Navidad de 1255 estaba enfermo y no podía levantarse para ir al coro y a la misa solemne, por lo cual se quejó a Nuestra Señora, suplicándole la salud. Entonces se le apareció la Virgen y le mostró al Niño recién nacido, colocándolo en sus brazos. Al terminar la visión, dijo transfigurado a las monjas que le cuidaban: "Vale la pena todo el sufrimiento que esta vida tiene solo para poder tener en el cielo la visión beatífica del rostro de Cristo". 

Sepulcro y arca relicario del santo.
Le Cambre.
Finalmente, Bonifacio murió ya anciano, el 19 de febrero de 1260, sosteniendo los Evangelios entre sus manos. Fue sepultado en la misma abadía Le Cambre, y su sepulcro venerado hasta 1797, cuando fueron llevadas a Bruselas por el miedo a la Revolución Francesa y su afán destructor de lo sagrado. De hecho la abadía fue arrasada por los revolucionarios. En 1935 volvieron a ser veneradas en su lugar y actualmente son cuidadas por los premonstratenses. En 1702 fue canonizado por el papa Clemente XI.


A 19 de febrero además se celebra a San Auxibio I de Solias, obispo.

sábado, 18 de febrero de 2017

San Angilbert, abad.

San Angilbert de St-Riquier, abad. 18 de febrero.

Toma de hábito del santo.
Fue cortesano de Pipino el Breve, y durante joven fue bastante frívolo y descuidado de las cosas de Dios. Le unía una gran amistad con el hijo del Pipino, San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias), aunque tenían bastante diferencia de edad. Y tuvo otro tipo de "amistad" con Berta, hija de Pipino, fruto de la cual nacieron dos hijos ilegítimos.

Durante la campaña contra los nórdicos, Angelbert estuvo a punto de morir enfermo en medio de una terrible tormenta de nieve. Prometió a Dios que si le libraba, abandonaría el mundo para servirle en el claustro. Sanó por milagro y apenas regresó a su tierra, dejó sus cargos, bienes y vida licenciosa para tomar el hábito en la el monasterio benedictino de St-Riquier.

A los pocos años fue elegido abad del mismo recinto y durante su mandato, el monasterio alcanzó gran esplendor espiritual, cultural y económico: Pasó a ser una poderosa abadía, obtuvo terrenos, se construyó una nueva iglesia y una magnífica biblioteca. Hasta 300 monjes llegaron a morar en ella. Nunca abandonó su amistad con Carlomagno, le aconsejaba y le sirvió de legado varias veces. En el año 800 le acompañó a Roma a su coronación por manos del papa San León III (12 de junio). Y ambos pidieron a San Alkwin (19 de mayo) que escribiera la "vita" de San Riquier (26 de abril). Y además, casi juntos fallecieron, pues el emperador murió a 28 de enero de 814 y nuestro santo el 18 de febrero del mismo año.


A 18 de febrero además se celebra a Santa Constanza de Roma, virgen.

viernes, 17 de febrero de 2017

La Huida a Egipto, historia y leyenda.

La Huida a Egipto. 17 de febrero.
La Huida a Egipto. Icono árabe.
"Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle'. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: 'De Egipto llamé a mi hijo'". San Mateo 2, 13-15.

Puede parecer extraño que pasado el tiempo de Navidad aparezca en febrero una conmemoración de un misterio de la infancia de Cristo. Y sin embargo, es una memoria antiquísima en la Iglesia, ya celebrada por los cristianos egipcios a finales del siglo II. La Iglesia copta, heredera directa de los primeros cristianos la conserva a día de hoy y además la retoma el día 24 de Bashens, que por su particular calendario movible, suele caer a principios de junio. En la Iglesia romana la tuvimos durante mucho tiempo, aunque enmarcada en el ciclo navideño, a 17 de enero, pero su día original es este, 17 de febrero, a partir del cálculo de 40 días posteriores a la Navidad (Epifanía para nosotros), cuando la Sagrada Familia habría partido hacia Egipto. Es todo un símbolo que recuerda el paso del pueblo de Dios durante 40 años por el Desierto y los 40 días de la Cuaresma. El viaje normalmente duraba 20 días, así, el 17 de febrero aquellos cristianos antiguos comenzaron a celebrar la llegada, la estancia y la vuelta de Cristo de Egipto. Aunque la memoria se centre en la Huida, el trasfondo teológico va mucho más allá: Es un misterio que se contiene en las palabras "de Egipto llamé a mi hijo".

La Escritura y el Magisterio.
El texto del que parte todo es el citado anteriormente, San Mateo 2, 13-15. En la exégesis bíblica moderna no se le da mucha importancia e incluso hay quienes se han atrevido a negarlo, catalogándolo simplemente como un símbolo o una condescendencia del evangelista para con los judíos, recordándoles su historia y enlazando la venida del Mesías liberador con la libertad que habrían obtenido en Egipto con Moisés. Pero la Escritura no es eso, los evangelistas no se inventan hechos para simbolizar nada, si hubieran querido inventar se habrían inventado otra cosa y no a un Mesías frágil y en peligro de muerte que tiene que huir de un tirano. Y mucho menos para atraer a los judíos, cuya idea del Mesías era muy distinta a esta.

San León Magno dirá: "Pensó [Herodes] que ningún niño había escapado de la muerte en ese lugar, y, por lo mismo, que Cristo también había muerto. Pero Él, que reservaba para otro tiempo la efusión de su sangre para la redención del mundo, había huido a Egipto, llevado allí por el cuidado de sus padres. Recobraba así la antigua cuna del pueblo hebreo y ejercía el principado del verdadero José, usando de un poder y de una providencia mucho más grande que la suya, pues venía a libertar los corazones de los egipcios de un hambre más terrible que toda indigencia, que ellos sufrían por la ausencia de la verdad, ya que Él vino del cielo como verdadero pan de vida. De modo que este país no sería ya extraño a la preparación del misterio de la única víctima, donde, por la inmolación del cordero, habían sido prefigurados por primera vez el signo salutífero de la cruz y la Pascua del Señor". (3ra Homilía de Epifanía).

La Huida a Egipto. Capitel
románico en Autun, Francia.
Leyendas.
El recorrido de la Sagrada Familia en su Huida a Egipto puede ser trazado casi con total certeza, pues las caravanas de peregrinos y emigrantes judíos eran constantes y a lo largo del tiempo han permanecido al menos dos rutas que, han sido usadas hasta el mismo siglo XX, antes que las comunicaciones fueran más rápidas y los medios de transporte más accesibles. La ruta más común era siguiendo la costa, hasta llegar al Waddi el-Arish, pasando por Ascalón, Gaza y continuando por Raphía hasta Casium y Pelusio. Sin embargo, las leyendas, que suelen pasar por alto tanto el sentido común como la historia o lo "normal", ha situado a la Sagrada Familia en diversos sitios de Egipto, algunos de los cuales con testimonios arquitectónicos y devocionales antiquísimos, de los que dudar casi parece una temeridad. Estas leyendas forman parte de nuestro acervo y cultura cristianas, y pasarlas por alto solo nos haría más ignorantes de nuestra riquísima tradición católica. 

Una de estas leyendas cuenta que apenas salieron de Belén la Virgen, San José y el Niño, pasaron por un campo donde se sembraba maíz en ese momento. En una noche el maíz creció, salieron las mazorcas y maduraron, por lo que al otro día, al pasar por allí los soldados de Herodes y preguntar si se había visto a una familia huir, el dueño del campo no pudo sino decir "sí, justo cuando sembrábamos el maíz". Al ver tan crecido el maíz los soldados pensaron que ya llevaban mucho tiempo de viaje los fugitivos y desistieron de perseguirles, volviéndose a Herodes.

Se nos cuenta que hallaron nuestros personajes refugio en una cueva en la que había un dragón, el cual en lugar de atacarles, cayó de rodillas y adoró al Niño Jesús en medio del terror de los demás. Entonces vieron acudir al homenaje otros animales salvajes y recordaron como había predicho Isaías "El lobo y el cordero vivirán juntos, el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el león comerán juntos. Un niño pequeño los pastoreará". La leyenda de la palmera, una de las más conocidas, cuenta que al refugiarse bajo una, esta se inclinó para alimentar a la Santísima Virgen y luego se secó. Es que era una palmera milenaria que ya había alimentado a San Moisés (4 de septiembre), el cual le había asegurado que no moriría hasta alimentar al Salvador del mundo. 

En Egipto, como antes decía, los sitios donde se recuerda el paso o la estancia de la Sagrada Familia son varios. Veamos solo unos pocos:

En Basatah San José arregló milagrosamente una noria para poder beber agua. Además convirtieron a unos ladrones. En Belbeis el Niño resucitó a un muerto, que despertó diciendo "este es el verdadero Dios, el Salvador del mundo. Él nació de una Virgen", y la población creyó en Jesús. En Samanûd hay una iglesia del siglo IV construida donde la Familia habría descansado. En Sakha hay un sitio llamado Bhika Isous, que significa "huella de Jesús", donde se venera una piedra con la supuesta huella del piececito del Niño Jesús. En el desierto Shihet, donde se ejercitaron tantos ascetas, mientras cruzaban el Rosetta, el Niño habló milagrosamente y profetizó a la Virgen como en aquellos desiertos vivirían santos monjes, combatiendo en ardua batalla espiritual contra el demonio. 

En Heliópolis, además de que los ídolos cayeron destrozados al entrar la Sagrada Familia, el Niño tomó la vara de San José, la partió en dos y plantó ambos trozos, naciendo de ellos la planta aromática de donde se saca un aceite balsámico aún hoy. También en Heliópolis se dice les alcanzaron los soldados, pero un árbol gigante escondió en su interior a la Virgen y al Niño y se libraron.
En Zuwaila, Cairo, en su iglesia del patriarca se venera un árbol que habría sido bendecido por Cristo. 

Mapa de los lugares que habría
visitado la Sagrada Familia en Egipto.
En Ma'adi, al sur de El Cairo, la Sagrada Familia tomó un barco para subir por el Nilo, teniendo que pagar San José el viaje con el oro, el incienso y la mirra que los Reyes habrían donado al Niño. Una iglesia de tres cúpulas (una por cada miembro de la familia) se levanta en el sitio y venera las reliquias de estos tres dones. En Baysus una fuente y una iglesia recuerdan el sitio donde la Virgen bañó al Niño, siendo desde entonces esas aguas fuente de milagros. En Hermópolis, según un documento atribuido a San Teófilo de Alejandría (15 de mayo, Iglesia Copta), al entrar la Sagrada Familia a la ciudad, cuatro caballos de piedra que adornaban las puertas de esta, doblaron las patas en homenaje. Otras dos estatuas hablaron diciendo: "¡Un gran rey ha llegado a Egipto!". En Nikyas, Jesús libró de un demonio al hijo de un carpintero.

En Licópolis se sitúa la deliciosa leyenda de San Dimas (24 y 25 de marzo), que cuenta que San José y la Virgen María hallaron una cueva donde fácilmente se podrían esconder. La cueva estaba habitada por unos ladrones, que les dejan entrar. San José les agradece, diciéndoles que su acto no quedará sin recompensa, y le anuncia que será su propio hijo (Cristo) quien ayudará al suyo (Dimas) en un futuro. Pero hay más, estaba el niño Dimas enfermo de lepra, y al preparar la Santísima Virgen el baño del Niño Jesús, pidió a la madre de Dimas que metiera a su niño en la artesa. Esta se negó, diciendo que Jesús se contagiaría, pero la Virgen le dijo que confiara. Accedió la mujer y los niños se bañaron juntos, y al salir, Dimas estaba limpio y sano de su enfermedad.

Y, para terminar, sobre la vuelta a Israel de la Santa Familia, quiere la leyenda que Qusquam fue el sitio donde el ángel dijo a San José "Levántate, toma al niño y a su madre, y vuelve a la tierra de Israel, porque los que trataban de matar al niño han muerto".


Fuentes:
-http://multimedia.opusdei.org/pdf/es/egipto.pdf
-http://autorescatolicos.org/misc11/pedrosergiolah.htm
-"El nacimiento del Mesías: comentario a los relatos de la infancia." RAYMOND E. BROWN. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1982.
-"Los misterios de la vida de Cristo en Justino Mártir." JOSÉ GRANADOS. Roma, 2005.
-"Léxico de los símbolos." OLIVIER BEIGBEDER. Ediciones Encuentro. Madrid, 1995.


A 17 de febrero además se celebra a San Policronio, obispo y mártir.

jueves, 16 de febrero de 2017

Pánfilo, teólogo, catequista, copista y mártir.

San Pánfilo de Cesarea, presbítero y compañeros mártires. 16 de febrero y 1 de junio. 

Nació alrededor de 240 en el actual Beirut, Líbano y fue funcionario del emperador Diocleciano. Ya adulto se convirtió a la fe de Cristo, se bautizó y se fue a Alejandría a formarse en la escuela teológica dirigida por San Pierio (4 de noviembre), discípulo de Orígenes, quien había la había fundado. Allí fue compañero (luego sería su maestro) de los mártires Santos Edesio y Anfiano (8 de abril). Una vez ordenado presbítero por San Agapio de Cesarea (21 de noviembre), Pánfilo pasó a impartir teología en la misma escuela. Sobre el año 290 se fue a Cesarea de Palestina, donde fundó una escuela teológica similar y donde trabó amistad con Eusebio, el célebre escritor de la Historia Eclesiástica, que se formó a su vera y dispuso de la biblioteca creada por Pánfilo, que sería destruida en el siglo VII por los musulmanes. Desde su puesto Pánfilo tuvo una intensa labor apologética contra las herejías, protegió el pensamiento, las ciencias y el estudio de la Biblia. Fue firme defensor de la doctrina de Orígenes, de quien escribiría una apología estando preso. Hizo una traducción de la Biblia, creando la primera escuela de copistas que se conoce dentro de la Iglesia, supervisando él o discípulos de confianza, cada manuscrito.

Y habría ido a más, si no se hubiese levantado la cruel persecución de Diocleciano y Maximiano. En los años 302 y 303 se firmaron edictos persecutorios y en todo Egipto padecieron miles de cristianos. En 304 Maximiano arreció la persecución por medio de gobernadores y prefectos aduladores y violentos con los cristianos. A Palestina envió a Urbano, el cual desde que llegó oyó hablar de Pánfilo y supo de su ascendencia entre los cristianos y los presbíteros. Quiso conocerle Urbano y en 308 le mandó llamar, para en privado ofrecerle riquezas y privilegios si reconocía la divinidad del emperador y sacrificaba públicamente a los dioses. Pánfilo le recriminó su bajeza por pretender seducir a un hombre, y por hacerlo en privado, lo cual hablaba de su catadura moral. La constancia de Pánfilo asombró al tirano y pasó a las amenazas, pero nada logró, más que el desprecio del santo presbítero. De las amenazas pasó Urbano a los tormentos: mandó que le atasen y abriesen las carnes lentamente con garfios de hierro. Fue el santo convertido todo en una llaga, que causó espanto a los cortesanos que conocían la bondad de Pánfilo. Se le veían los huesos y la sangre le bañaba completamente. Urbano le envió a la cárcel para en pocos días volver a martirizarle, pero la prisión se alargó, pues en esos días Urbano cayó en desgracia ante el emperador y este mandó decapitarle por corrupto.

San Pánfilo y Eusebio en la cárcel.
Le sucedió el gobernador Firmiliano, que no se preocupó de Pánfilo, dejándole durante dos años en la cárcel. Este tiempo lo aprovechó el confesor de la fe en alentar a los cristianos, consolar a los tristes y animar a los que titubeaban. Se le dio libertad para convencer a los cristianos a retractarse de su fe, pero Pánfilo lograba todo lo contrario, siendo verdadero padre de mártires. Finalmente fue martirizado junto a un anciano diácono versado en las Escrituras, llamado Valente, y un laico llamado Pablo. Todos fueron decapitados el 16 de febrero del año 309. 

Había allí un criado de Pánfilo, jovencillo de 18 años llamado Porfirio, que pidió al gobernador los cuerpos de los mártires para enterrarlos. Preguntado si era cristiano, al responder "solo soy catecúmeno, pero espero merecer la dicha de bautizarme en mi propia sangre, pues la estoy presto a derramarla por Jesucristo", Firmiliano mandó a los verdugos que le atormentaran hasta que sacrificara a los dioses. Como Porfirio se negó, le fueron despedazadas las carnes, hasta descubrírsele los huesos, y viendo que no había caso, Firmiliano mandó le quemasen vivo a fuego lento. 

En evidencia de su glorioso martirio y por amor a Pánfilo, Eusebio escribió una vasta biografía de su querido maestro, de la cual San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, Invención de las reliquias) da testimonio de haberla conocido. Además, Eusebio adoptó "de Pánfilo" como segundo nombre. También fueron martirizados ese día los santos mártires Elías, Jeremías, Isaías, Samuel y Daniel, así como otros mártires, aunque normalmente de ellos se hace mención aparte, a 1 de junio o a 16 de febrero, y de los que podéis leer en este artículo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"The martyrs of Palestinae": http://www.newadvent.org/fathers/2505.htm


A 16 de febrero además se celebra a Santa Juliana de Nicomedia, mártir.

domingo, 12 de febrero de 2017

Hermana de santo y santa ella misma.

Santa Humbelina de Jully, abadesa. 12 de febrero, 21 de agosto y 10 de julio. 

Fue Humbelina hija de de los Beatos Aleydis y Tescelin (4 de abril) y hermana de San Bernardo (20 de agosto), San Nivardo (7 de febrero) y de los Beatos Andrés, Bartolomé (ambos a 9 de diciembre), Guido (11 de mayo) y Gerardo (13 de junio). Como sus hermanos nació en el castillo familiar de Fontaines, siendo la cuarta hija, tras Bernardo. De su infancia conocemos poco, por lo que la tradicional floritura de las vidas de santos nos dice que "fue una de las más hermosas Damas de su tiempo". Joven se casó con el conde Guido de Marey, quien la trataba como a una reina y como una reina se dejaba tratar Humbelina. Aunque sin perder la piedad de la infancia, poco a poco se fue dando al lujo, la vanidad y el ocio con damas para nada piadosas.

Cuando en 1098 los santos Roberto de Molesmes, Esteban Harding y Alberico (26 de enero) inician la reforma benedictina conocida como "El Císter", Bernardo y sus hermanos (menos Gerardo, que irá después), cuñados y amigos se unen a la vida monástica, dando Bernardo un impulso tremendo a la obra. Quiso Humbelina visitar a sus hermanos por curiosidad y se fue a Claraval, acompañada de sus damas y media corte. Estaba su hermano el Beato Andrés de portero, el cual, avisó a Bernardo. Este, viendo como llegaba con tanta pompa, se negó salir a recibirla. Entonces Humbelina, sabiendo la causa, bajó de su cabalgadura y de rodillas ante la puerta del monasterio exclamó: "Pecadora soy, pero por los pecadores murió Cristo. Porque soy mala busco la compañía y consejo de los buenos: Si mi hermano no estima su propia sangre, que no desprecie ni desampare mi alma: Salga a verme, mándeme cuanto guste, que dispuesta estoy a ejecutar cuanto pida de mí". Sabiéndolo Bernardo, salió a abrazarla junto a sus hermanos, alegrándose de aquella muestra de humildad. La abrazó y le dijo con dulzura: "¿Qué es esto hermana mía, Humbelina? ¿Es este el ejemplo que te dio tu madre Aleydis? ¿Es posible que tú sola entre tantos hermanos como tienes has de ser esclava de tu cuerpo, mientras ellos atienden solo a la salud dé su alma? ¡Tantos suspirando por el Cielo y tu sola sepultada en la tierra! ¡Tantos pensando cada instante en la muerte, y tú como si hubieras de permanecer para siempre en el mundo!"

Comprendió Humbelina, recordando el ejemplo de su madre, que una vida ejemplar era posible en el matrimonio. Volvió a su casa y retomó una vida sobria, piadosa, alejarse de vanidades y aficiones. Volvió a la lectura de las Escrituras, la piedad, la meditación y el trabajo manual como medio de conservar la modestia, el recogimiento y la presencia de Dios. Comenzó a disciplinarse y ayunar frecuentemente. Dos años vivió junto a su marido dando ejemplo de virtud a todos. Al cabo de este tiempo, el conde Guido admitió que su mujer estaba hecha para el claustro y ambos convinieron separarse. Humbelina se fue al monasterio de Jully, recién fundado para monjas del Císter, bajo la sujeción de la abadía de Molesmes.

Humbelina representada como
"madre" del Císter femenino.
En su nueva vida religiosa, Humbelina acrecentó su oración y penitencia, tomó más devoción aún a la Pasión de Cristo y su humildad fue probada con los oficios más bajos, que nunca rechazó. Era la primera en ir al coro y la última en salir. En fecha incierta fue elegida abadesa, y como tal falleció luego de 16 años de vida religiosa. Cuando enfermó de muerte, sus hermanos la visitaron y aunque yacía inconsciente, al oír la voz de Bernardo volvió en sí rápidamente para recibir su bendición y pedir perdón por sus jóvenes días de vanidades, volviendo a estar inconsciente al punto. Se iba Bernardo a la hospedería del monasterio cuando un ángel le avisó que su hermana ya expiraba, por lo que el santo regresó sobre sus pasos al punto que daban la señal de agonía en el monasterio. Cuando estuvo frente a Humbelina, esta abrió los ojos y dijo: "Estoy alegre por lo que se me ha revelado: hoy caminaremos a la casa del Señor", y luego, expiró el 21 de Agosto 1141, teniendo 50 años. San Bernardo presidió los funerales y la sepultó en la cripta del monasterio. Esa misma noche la santa se le apareció, confirmándole que ya gozaba de la presencia de Dios. 

Aunque fue tenida como santa por toda la Orden del Císter, en 1703 obtuvo la confirmación de culto y se autorizó el oficio litúrgico propio. En 1710 Clemente XI confirmó lo anterior. Su memoria litúrgica, antes a 21 de agosto, hoy es a 12 de febrero, aunque su parroquia de Jully la celebra a 10 de julio.


Fuente:
"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 4. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.


A 12 de febrero además se celebra a San Melecio de Antioquía, obispo.

sábado, 11 de febrero de 2017

Del jardín al Edén.

San Jonás el jardinero, monje. 11 de febrero.

Lo único que de él sabemos es una mención en la vida de San Pacomio (12 de mayo), en una anécdota para hablar de la virtud de la obediencia: Vivía Jonás en el monasterio de Muchon, Egipto, y desde joven había cuidado la huerta y jardín del recinto monástico, haciéndolo durante 85 años. Era tan penitente y virtuoso que las uvas, higos y dátiles que pasaban por sus manos iban a los monjes enfermos o a los pregrinos, pero jamás probó una, para no dar deleite a los sentidos. Y se conformaba para si mismo con hierbas amargas aderezadas con vinagre. Vestía una túnica muy áspera de piel de oveja, sobre el que se ponía un ornamento de lino cuando recibía el Cuerpo y Sangre de Cristo. Siempre que podía estaba retirado, leyendo las Escrituras, durmiendo poco y orando mucho.

Ocurrió un día que pasó por el monasterio San Pacomio (era Exarca, o superior de todos anacoretas que habitaban los desiertos) y viendo que los aspirantes a la vida monástica tomaban higos de una higuera que tenía el santo, le dijo "echa ese árbol abajo", para cortar de raíz (nunca mejor dicho) la fuente de la gula de los jóvenes que debían prepararse para una vida ascética. Jonás se puso muy triste por tener cortar el árbol, alzando sus brazos consternado. Entonces Pacomio, viendo su pena y sabiendo era monje virtuoso, no quiso entristecerle, dejando a la voluntad divina la resolución del asunto. Pero he aquí que al otro día halló Jonás la higuera seca, y comprendió que había errado al oponerse a las órdenes de su superior.

Así, luego de una vida entregada a Cristo, Jonás falleció a mediados del siglo IV. Fue hallado por los monjes de rodillas sobre su estera, y tal cual fue sepultado.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de febrero se celebra además a la Beata Eloísa de Coulomb, viuda reclusa.

jueves, 9 de febrero de 2017

San Teilo, de ciervos y caballos.

San Teilo (Theleau) de Llandaff, obispo. 9 de febrero y 25 de noviembre.

SanTeilo. Abadía de Daoulas.
Nació a inicios del siglo VI, fue oriundo de Gales, y sus padres se llamaron Ensic y Gwen. Desde niño se educó para el servicio a Dios. Junto a San Samson de Dol (28 de julio) y San David de Gales (1 de marzo), fue discípulo de San Dyffrig de Landaff (14 de noviembre). Sobre Teilo casi todo lo que nos llega está mezclado con la leyenda y los milagros. Una leyenda nos dice que cuando los pictos invadieron Gales, para hacer caer en pecado a los monjes de un monasterio, aquellos metieron a escondidas a unas jóvenes para que los sedujeran. Pero he aquí que las muchachas, así como toda la familia real picta, cayeron presas de la locura y los ataques de miedos. Y no sanaron hasta aceptaron a Cristo y fueron bautizados. Otra leyenda dice que estando leyendo la Escritura junto a San Aidan de Ferns (31 de enero), un monje vino a decirles que no tenían leña para terminar la comida. Ambos santos no interrumpieron la lectura, confiando en la providencia, y al terminar salieron del bosque y hallaron dos ciervos con sendas cargas de leña que dejaron caer a las puertas del monasterio, sucediendo que el fuego no se apagó en todo ese tiempo. Sin embargo, portento aparte, es poco probable que ambos santos se hayan conocido, por el espacio de tiempo que ocurrió entre ellos. 

Lo mismo ocurre con una supuesta peregrinación que habría hecho con San David de Gales y San Padarn (15 de abril) a Jerusalén, pero realmente entre la muerte de Teilo y Padarn hubo 60 años de diferencia. Además, dicha peregrinación abunda en detalles extraños y que según de que santo se cuente, el protagonista es el más humilde. Esta "historia" dice que, llegando los tres de noche a Jerusalén, hallaron la Basílica del Sepulcro cerrada, pero las puertas se abrieron por si solas para ellos, por lo que los tres pudieron dormir en el suelo de la iglesia. Al otro día los jerosolimitanos los hallaron dentro y como solo podían haber entrado por milagro, los aclamaron obipos a los tres. Querían hacer tres sedes de plata, pero he aquí que se acabó el material y la tercera hubo de ser de madera. Esta última la eligió Teilo (si leemos la vida de David, será él quien la elija) por humildad, sin saber que estaba hecha con la misma madera de la que había sido hecha la Cruz de Cristo casi 500 años atrás. Además, los jerosolimitanos regalaron a David y a Padarn sus báculos, pero a Teilo le entregaron una campana milagrosa que por sí sola indicaba la hora, anunciaba cuando el santo estaba en presencia de un pecador y cuando sanaba algún enfermo por milagro de Teilo. En fin, una leyenda sin pies ni cabeza. Cuando volvieron a su tierra, hallaron que su antiguo preceptor, Dyffrig, había fallecido, y Teilo fue elegido obispo de Landaff.

Reliquias en Locronan, Francia.
En 540 Gales fue asolado por la peste, muriendo personas y animales masivamente. Teilo y muchos de sus fieles se fueron a Dol, junto a su amigo Samson, ya obispo, al que nuestro santo ayudó en la evangelización de la región. Allí el señor de Châteaugall le ofreció toda la tierra que quisiera para hacer un monasterio, según la cantidad de vueltas que pudiera dar en una noche alrededor de un árbol; entonces apareció un ciervo que el santo usó como cabalgadura para hacerlo más rápido. Y podría haber sido más terreno si la hermana del señor, Genoveva, temerosa de pensar que podría ella perder tierras, no hubiera hecho que un gallo cantara a las 2 de la madrugada, y el santo pensase que era ya el amanecer, deteniéndose. Una historia muy parecida se lee de San Edern de Bretaña (26 de agosto).

En Dol estuvo siete años hasta que la plaga acabó, luego de ayudar a Samson a poner paz entre el rey Childeberto, el noble Conomor y el hijo de este, San Judwal (21 de octubre). Luego de esto, las noticias varían sobre su muerte. Unos dicen falleció sobre 560, en Landeleau, otros en Llandeilo Fwar y otros en su sede de Landaff, de hecho los tres lugares veneran sepulcros y reliquias del santo obispo. Es abogado contra los males de los caballos, y antaño el 24 de junio en Ploudaniel, Bretaña, era tradición bendecir caballos junto a su reliquia, luego de dar tres vueltas a una iglesia dedicada a su memoria. En Escocia tiene una iglesia del siglo VI dedicada a su memoria y a la de San Dyfan (26 de mayo).


Fuentes:
-“Welsh Classical Dictionary”. PETER BARTRUM . National Library of Wales, 1993.
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-http://www.infobretagne.com


A 9 de febrero además se celebra a Santa Apolonia, diaconisa mártir.

martes, 7 de febrero de 2017

Con los cerdos hasta el cielo.

San Tressan de Avenay, religioso. 7 de febrero.

El santo y los cerdos.
La leyenda le hace hermano de San Gibrian (8 de mayo), Santos Abraham y Veran (7 de julio), San Helan (7 de octubre), San Petran (4 de septiembre) y Santas Promptia, Franca y Possenna (3 de diciembre), todos eremitas en diversos sitios. Aunque nos dicen que eran hermanos, también es probable sólo lo hayan sido de fe y vida religiosa.

Nuestro Tressan criaba cerdos para un noble, y era tan piadoso que por no faltar a la Santa Misa, se llevaba los cerdos con él a la iglesia, él entraba al templo y los animales le esperaban fuera, reverentes con el Sacramento. Al terminar la misa, salía el santo y todos volvían a los pastos. Un día San Remigio (1 de octubre) se fijó en él y viéndole tan piadoso, le ordenó sacerdote para que evangelizara los campos de Reims. Así, entre oración y predicación vivió largos años. Se cuenta el milagro que en una ocasión clavó su báculo en tierra y se echó a descansar bajo el sol. Cuando despertó vio que el báculo se había convertido en un hermoso árbol que le daba sombra y fresco. Allí fundarían posteriormente San Gombert (29 de abril) y Santa Bertha (1 y 11 de mayo) el monasterio de Avenay, donde el culto a San Tressan fue muy fuerte durante siglos. 

En el siglo XVI una abadesa del monasterio compuso su oficio litúrgico.


A 7 de febrero además se celebra a la Beata Rosalía Rendu, Hija de la Caridad.

domingo, 5 de febrero de 2017

La mística trinitaria.

Beata Isabel Canori, terciaria trinitaria. 5 de febrero.

La Beata y su hermana menor.
Nació Isabel en Roma, el 21 de noviembre de 1774, en una familia de posición desahogada. Fueron sus padres Tommaso y Teresa Primoli, profundamente cristianos. Isabel y su hermana estudiaron tres años con las agustinas de Casia, ya siendo una adolescente, y las monjas forjaron más aún su alma la penitencia y el amor por la oración y la meditación. En 1788 volvió a Roma, comprometiéndose en actividades apostólicas y de caridad. 

Aunque muchos pensaban que Isabel se decidiría por la vida religiosa, viendo su carácter piadoso y caritativo, en 1796 se casó con Cristóbal Mora, un abogado de Roma. Estaba enamorada y conocía que en el matrimonio también podía alcanzar la santidad. Pero las cosas no salieron bien, el marido resultó ser una pura fachada de bondad: Era un hombre díscolo, mujeriego, amante del vicio y el juego. Tenía una amante públicamente, y por ella gastaba todo el dinero que podía, dejó la abogacía y sumió a su mujer y las dos hijas que tuvieron en la bancarrota. tuvieron cuatro hijos, pero solo sobrevivieron dos niñas, Mariana y Lucía. Isabel tuvo que trabajar para mantenerse ella y sus hijas y pagar las deudas. Y, como un vicio lleva a otro, su marido tuvo la insana costumbre de humillar y pegar a Isabel siempre que podía. Ella solo callaba, oraba y le seguía siendo fiel. Su familia le pidió lo abandonara, pero ella redoblaba sus oraciones y penitencias. Nunca perdió la esperanza en la conversión de su marido. Es seguro que el ejemplo de Santa Rita de Casia (22 de mayo), cuya vida habría conocido bien en sus tiempos de estudiante la confortaría.

En 1801 Isabel sufrió una enfermedad desconodica, que casi la mata. Y como mismo enfermó de repentino, así sanó. Pero su alma no fue la misma desde entonces: durante este "mal" tuvo su primera experiencia mística sobre el destino final del mundo, las tribulaciones de la Iglesia y la apostasía de los cristianos al fin de los tiempos. En 1807 Isabel se unió a la Orden Trinitaria como terciaria, haciendo de la iglesia de San Carlino alle Quattro Fontane su segunda casa. Allí acudía a misa, se confesaba, se dirigía espiritualmente y ejercía la caridad. Allí conoció a la Beata Ana María Taigi (9 de junio), otra terciaria trinitaria y mística excepcional, con la que colaboraría en la caridad. Desde entonces consagró su vida a orar por la paz de la Iglesia, la conversión de los pecadores y, claro, la de su marido. La caridad y prudencia de Isabel convirtieron su casa en un sitio de oración, caridad y espíritu evangélico. Siempre tenía un socorro, una palabra de consuelo, una oración que ofrecer. 

Lienzo en San Carlino.
Entre 1813 y 1819 sufre la "noche oscura del alma", un tiempo de sequedad espiritual, que solo se mantiene por la fe en Dios. No se siente ni se goza, pero se cree. Las revelaciones de esta época muestran esa sequedad y sufrimiento. A la par, su alma se prepara para los desposorios con Cristo en el matrimonio espiritual. En la Navidad de 1814 Isabel tiene una visión en la que contempla al papa y a unos pocos prelados, religiosos y religiosas adorando al Niño Jesús, mientras que otros miembros del clero o religiosas permanecen dispersos. Solo el papa rezaba devotamente, pero el Niño Jesús se negaba a oir sus oraciones, nuestra Beata intenta orar, pero Cristo le revela que no hay nada que hacer, que el castigo que sobrevendrá a la Iglesia es inminente e inevitable. "Sólo por mi honra y gloria has de orar", le dice Cristo, mientras la consuela con un amor inconmesurable que la desborda. En 1818 tiene una visión que describe así, "lo veía [el mundo] en revolución, sin orden ni justicia. Los siete pecados capitales eran llevados en triunfo, y por todas partes se veían reinar la injusticia, el fraude, el libertinaje, y toda suerte de iniquidades. El pueblo estaba mal formado, sin fe y sin caridad. Todos estaban sumergidos en la crápula y en las perversas máximas de la filosofía moderna. Observaba que tenían más fisonomía de bestias que de hombres, de tal modo los tenía el vicio desfigurados". 

El 20 de noviembre de 1815, luego de haber renovado sus votos de terciaria, su alma se encuentra desolada, su espíritu está cansado y su fe se resiente. Entonces se encomienda a San Félix de Valois (20 de noviembre), y a los entonces beatos, San Simón de Rojas (28 de septiembre), San Miguel de los Santos (8 de junio y 10 de abril) y San Juan Bautista de la Concepción (14 de febrero). Luego de renovar, tiene una visión en que estos tres últimos santos la llevan al cielo ante San Félix, al que alcanza a tocar su capa negra, y ante el cual renueva sus votos, quedando consoladísima. En 1821 Cristo le revela: "Renovaré a mi pueblo y a mi Iglesia enviando celosos sacerdotes que derramarán mi espíritu para renovar la faz de la tierra. Reformaré las Órdenes por medio de hombres santos y sabios. Daré a mi Iglesia un nuevo Pastor que, lleno de mi espíritu y animado de mi celo, ha de guiar mi grey". No sabemos cuándo pasará esto, pero igual podemos confiar. 

También parece haber recibido la gracia de la Trasverberación del corazón, aunque ella no la llama así. Escribe en su diario: "he aquí que la paloma divina me envió un valioso dardo, el fuego sagrado golpeó mi corazón profundamente. El precioso golpe me ocasionó un desmayo mortal; fui cambiada, me encontré lejos de la primera, transmutada en otra (alude a una conversión). Era toda fervor, toda caridad, sentí en mi corazón los efectos maravillosos de ese dardo amoroso, esa llama de fuego prendió fuego sagrado en mi espíritu, y me volvió casi loca. De amor ardiente exclamé: ‘¡Has ganado, has ganado, oh santo amor! Ganaste la dureza de mi corazón obstinado con un dardo sagrado de amor, ven y perfora mi corazón’". Los efectos de este fenómeno místico además de espirituales, como el fervor, la presencia de Dios, el celo por Dios y los deseos de perfección, fueron físicos. Su corazón latía fuertemente, y tanto que podía notarse a través de sus vestidos. Incluso su familia avisó a un médico, el cual ordenó una sangría, el remedio para todo hasta el siglo XIX. Para que no la molestaran más, pidió a la Santísima Virgen hiciera no fueran tan notorios sus saltos de corazón, y la Señora así se lo concedió. Y la misma Virgen se le mostraría en una visión el 15 de agosto de 1824, cuando lsabel la vería rodeada de ángeles y expresando su amor materno hacia ella, poniéndole una bella corona sobre sus sienes.

Altar relicario en San Carlino.
El 5 de febrero de 1825, Isabel falleció en brazos de sus hijas. Fue enterrada su amada iglesia trinitaria, donde se conservan muchos objetos suyos y están sus reliquias en una capilla lateral que pude visitar. Después de su muerte, como ella misma había predicho, Cristóbal se convirtió de su mala vida, profesó como terciario franciscano y a los cinco años tomó el hábito franciscano conventual, llegando a ordenarse de presbítero. Juan Pablo II beatificó a Isabel Canori el 24 de abril de 1994, junto al Beato Isidoro Bankaja y a Juana Beretta Mola.


Fuentes:
-Diario de la Beata Isabel Canori: http://www.intratext.com/IXT/ITA1070/
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 2. Editorial Edibesa, 2001.


A 5 de febrero además se celebra a Santa Águeda, virgen y mártir.