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viernes, 23 de junio de 2017

Abogada contra el mal de tiroides.

Santa Etheldreda de Ely, reina y abadesa. 23 de junio y 17 de octubre.

Etheldreda nació a mediados del siglo VII y fue hija del rey Anna de East Anglia. Su padre, aunque no era cristiano, le dejó serlo, como a sus demás hijos. Desde niña Etheldreda quiso permanecer virgen para consagrarse a Cristo, pero cuando llegó a su adolescencia, su padre la casó con un noble anglo. El matrimonio duró muy poco, por la muerte del marido. Pensaba Etheldreda poder consagrar a Cristo su viudedad, pero al cabo de cinco años, razones de Estado (mandato divino dice la leyenda) la llevaron a casarse con Egfried, hijo de Oswy, rey de Northumbria. En 670 Egfried subió al trono y nuestra santa se convirtió en reina de Northumbria. Su generosidad y caridad pronto se hicieron notar para beneficio de los marginados y pobres del reino. Etheldreda era piadosa y caritativa, llegando a todos los que podía su acción benéfica. La leyenda dice que junto a su primer marido y el segundo guardó virginidad, pero probablemente sea solo un añadido posterior a su "vita".

Luego de un tiempo de casados, Egfried dejó que Etheldreda siguiera su vocación religiosa, y ella felizmente se fue al célebre monasterio de Coldingham, donde fue recibida por la abadesa Santa Ebba "la anciana" (23 de agosto), y donde pudo vivir entregada a Cristo en oración y penitencia. Pero por poco tiempo lo pudo hacer en paz, pues al cabo de un año de haber tomado el velo, su marido se arrepintió y se fue a por ella a Coldingham. Aconsejada por Ebba, Etheldreda huyó acompañada por las monjas Santas Sewenna y Sewera (3 de septiembre), y disfrazadas de campesinas. La leyenda dice que, llegando a Colberthead, Egfried y sus sirvientes casi les dan alcance, pero las tres mujeres atravesaron las aguas y detrás de ellas subió la marea de tal modo que los perseguidores tuvieron que detenerse. Siete días y sus noches duró la marea alta, de modo que las monjas pudieron poner mucha distancia por medio. Una roca con hendiduras se venera como el sitio donde las tres dejaron sus huellas para siempre.

Llegaron a Ely, donde con ayuda del noble local, Etheldreda construyó un monasterio del que fue elegida abadesa. A pesar de su origen real, Etheldreda siempre fue muy sencilla, hacía los peores trabajos y servía a todas. Se alimentaba muy poco, dormía menos, para poder orar más tiempo.a los 7 años de abadesa le salió un tumor en el cuello, del que fue operada sin éxito y con mucho dolor. Poco tiempo después otros tumores enormes y dolorosos aparecieron, deformándole el rostro. Cuando las hermanas le compadecían, ella les decía: "Recuerden, hermanas, fui una princesa con perlas y joyas que colgaban de mi cuello. Ahora son estos tumores y pústulas, joyas para Cristo". Así, entre dolores y gran paciencia, falleció en 679, dejando como sucesora a su hermana Santa Sexburga (6 de julio). Etheldreda fue sepultada en una sencilla caja de madera, sin nombre. En 696 se le quiso dar una sepultura más digna y se labró un sarcófago en una piedra de mármol. En la elevación de las reliquias, se vio el cuerpo incorrupto, y la mortaja olorosa.


Fuente milagrosa de Santa
Ethedreda en Tréflez.
Es abogada contra los tumores, los dolores de garganta, la tiroides, el bocio, el reumatismo y los males oculares. También es patrona de los fabricantes de pañuelos y bufandas, que en la Inglaterra medieval tenían grandes fiestas en su honor.


Fuente:
-"Sacred Britain. JUDY PIATKUS. London, 1997.


A 23 de junio además se celebra a
San Walter de Onhaye, presbítero y mártir.
San Siméón Estilita "el Joven".

jueves, 22 de junio de 2017

Santa Cristina de Bretaña.

Santa Cristina de Bretaña, virgen. 22 de junio.

Santa Cristina.
Capilla de Plouvien.
Sabemos más de sus padres San Hyvarnion (22 de junio y 5 de diciembre) y Santa Rivanonne (19 de junio), que de Cristina, a quien las leyendas de esta numerosa familia solo tratan de soslayo. Cuando su madre (madre putativa, en algunas leyendas) se retiró a la soledad de la reclusión, Cristina la siguió y cuando ella falleció en 526, acompañó a su hermano mayor (su tío, según quien cuente la historia) San Hervé (1, 17 de septiembre, 17 y 22 de junio) y a su tío San Urfol (19 de junio) en su vida eremítica en Lanhouarneau. Una de sus leyendas cuenta que, siendo niña aún, mientras adornaba los altares de la iglesia de su Hervé siempre hacía oración, y todos los sábados cuando cambiaba las flores acudían las abejas, que zumbaban haciendo música, acompañándola en su alabanza.

Cuando Hervé estaba muriendo, Cristina le asistió en todo momento, y le pidió no la dejara sola en el mundo, sino que la llevara con ella al cielo. Hervé falleció luego de afirmar que ya oía los cánticos del cielo; Cristina se echó a llorar a sus pies y no se levantó más, pues murió dulcemente al poco rato.


A 22 de junio además se celebra a
San Albano de Verulam, protomártir de Inglaterra.
San Acacio de Armenia y compañeros mártires.

martes, 20 de junio de 2017

Vio por un momento, pero halló la luz para siempre.

Santa Aldegundis de Drongen, princesa y reclusa. 20 de junio y 26 de enero.


Aldegundis
obtiene la visión.
Aldegundis vivió en el siglo VII y fue hija del rey mártir San Basin (14 de julio). Este rey, luego de una visión, construyó en un claro del bosque un templo y monasterio dedicados a la Santísima Virgen, otra a San Juan Bautista y una tercera iglesia más al norte, dedicada al santo Apóstol San Pedro. En ellas se establecieron religiosos que constantemente alababan a Dios. Aldegundis era ciega de nacimiento y a los pocos años de la consagración de dichas iglesias, quiso ir el día de la Natividad de San Juan a su templo, así que tomó un caballo, que resultó ser el más salvaje. Apenas subió a él, el animal se tornó manso y la llevó a Lys, a la iglesia del Bautista. Entró la santa a la iglesia e inmediatamente comenzó a ver. Luego visitó las demás iglesias para dar gracias a Dios por el milagro, pero cuando entró en la de San Pedro, volvió a quedar ciega. Sólo recuperó definitivamente la visión cuando ofreció al Señor consagrarse toda para Él. Mandó construir una celdilla con una ventanita al altar de la iglesia de San Pedro y allí se encerró como reclusa hasta morir, en 650, con fama de santidad.

En el siglo XII el recinto se convirtió en monasterio premonstratense y las monjas cuidaron de su culto hasta el siglo XIX, cuando las reemplazaron los jesuitas.


A 20 de junio además se celebra a
Beato Habnit de Waldbug, confesor.
San Gobain, presbítero eremita y mártir.

lunes, 19 de junio de 2017

Odo, el obispo erudito.

Beato Odo de Cambrai, obispo. 19 de junio.

Odo, en realidad Oudard, nació en Orleáns, y sus padres fueron los nobles Gerard y Cecilia. De su infancia se desconoce todo, pero se puede intuir que la pasó estudiando, a juzgar por los vastos conocimientos que demostró siendo aún estudiante en Toul. En esta escuela catedralicia en la que estudió, comenzó a impartir clases de filosofía con solo 19 años. Los canónigos de Tournay quedaron admirados de su saber y le propusieron, cuando tenía 25 años, que dirigiera su escuela catedralicia. 

Allá se fue Odo, con un estupendo salario, beneficios y alguna canonjía. Además, estaba rodeado de prestigiosos catedráticos y profesores, que pronto supieron la valía de su joven director. Son los tiempos de la polémica filosófica entre realistas y nominalistas, que abarcaba las clases, las tertulias, los debates y cualquier situación en los que se dejase entrar a la filosofía. A grandes rasgos, el nominalismo explica que los nombres que damos a las cosas solo son palabras que no representan a los entes. Lo que creemos es la realidad de algo, es solo un nombre. Niega la certeza de conceptos universales como “humanidad”. Los realistas, por su parte, explicaban las cosas como eran, tal cual. Para ellos, los conceptos universales existen más allá del pensamiento. Es un poco complicado de explicar, habría que detenerse en muchos conceptos filosóficos. (Aquí lo podéis ver con más detenimiento si os interesa http://diferenciaentre.info/diferencia-entre-realismo-y-nominalismo/). Nuestro Odo era de la escuela realista, como suelen ser los filósofos cristianos. Enfrente tenía a un médico llamado Raimbert que era fiel seguidor del nominalismo y lo enseñaba en la escuela de Tournay. Los debates entre ambos fueron famosos, y su auditorio siempre estaba a rebosar de estudiantes, prelados y sabios. Pero poco a poco Odo fue venciéndole, y los alumnos de Raimbert se pasaron a las clases de Odo. Este no perdía tiempo para enseñar, ya fuera en clases, en paseos, o simplemente observando el cielo nocturno con sus estudiantes y amigos. Y tanto le querían sus discípulos, que entre todos le regalaron un anillo con estas palabras grabadas: "Annulus Odonem decet aureus Aureliensem". 

Así, entre la fama, la enseñanza, la pasión por la filosofía transcurrió la juventud de Odo, siendo un cristiano más, descuidado en la piedad y sin mucho interés por los “bastos” Padres de la Iglesia. Hasta un día. Resultó que un sabio que necesitaba vender sus libros, le vendió a Odo la obra "Del libre albedrío" de San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo, y 5 de mayo, conversión), entre otros libros. Odo lo metió en un cajón y no se acordó más hasta que, dos meses después, mientras exponía a Boecio a sus discípulos, recordó que este hacía una referencia al libro de San Agustín. Así, deseando verificar la cita, encontró el libro, y comenzó a leer partes de él. No había leído muchas páginas antes de quedar fascinado. "¡Qué estilo!" – exclamó – "No tenía ni idea que San Agustín fuera un maestro de la elocuencia". Y ocurrió que se aficionó a la obra. Entonces, al llegar al Tercer Libro y leer la comparación entre el alma pecadora y un esclavo condenado a limpiar las letrinas de un palacio, Odo exclamó "Esto es verdad, y es mi propia condición".

Entonces Odo se dio cuenta de cómo la filosofía, el saber y los estudios no le satisfacían ni le bastaban. Era solo trabajo de la mente y esfuerzo, sin provecho para su alma. Y resuelto, decidió dejar la enseñanza y dedicarse a la religión. Cuando lo comunicó a sus alumnos, la alarma cundió en la ciudad, pues no querían perder a tal celebridad, ni su conocimiento. La ciudad clamó al obispo Radbod II, para que no le permitiera marcharse. Este, sabiendo que no podía retener a un seglar por la fuerza, negoció entregarle la abadía de San Martín, a las afueras de la ciudad. Aunque estaba en ruinas, la ciudad se ofreció a restaurarla con tal que no les abandonara. Odo no pudo rechazar la oferta y junto a algunos eruditos y alumnos que quisieron probar su estilo de vida religiosa, se instalaron allí, tomando como norma de vida, como no, la Regla de San Agustín.

Pronto tuvo muchos seguidores, entre ellos un jovencito llamado Adolfo, cantor de la catedral, que escapó de su casa para unirse a la comunidad de San Martín. Su padre lo persiguió, lo agarró y lo llevó a casa. Por segunda vez escapó Adolfo, y también lo atrapó su padre, encerrándolo entonces. Insistió el muchacho y finalmente el padre accedió a que entrara con los canónigos regulares de Odo. Al poco tiempo de esto, Odo decidió tomar la Regla de San Benito, para poder tener más recogimiento y clausura. Sus seguidores estuvieron de acuerdo y tomaron el hábito benedictino de manos de Aymeric, abad de Anchín; y luego eligieron a Odo como su abad. La disciplina religiosa se acrecentó, así como el amor al estudio, que ya traían, y a la oración. Odo construyó un bello scriptorium donde sus monjes se turnaban durante el año, habiendo siempre doce monjes copiando obras clásicas y las Escrituras. Así formaron la espléndida biblioteca de la abadía. El mido fue autor, pues conocemos sus obras "Del Pecado Original", "Explicación del Canon de la Misa", y "De la Blasfemia contra el Espíritu Santo".

Trece años estuvo Odo al frente de la abadía hasta que fue llamado a la sede episcopal de Cambrai, inmersa en graves problemas político-religiosos: Su anterior obispo, Gautier, era partidario de Enrique IV frente en el asunto de las investiduras y había sido excomulgado por el papa Urbano II. Quedó la sede bajo el cayado de Manasés, archidiácono de París y opuesto al emperador por el mismo asunto. La ciudad quedó dividida entre los partidarios de Gautier y el Imperio, y los partidarios de Manasés y el papa. Nobles y la mayoría del pueblo apoyaba a Gautier y al emperador, que ya viejo, había dejado de lado su belicosidad con la Iglesia y sus intromisiones. Sin embargo, Pascual II recordó la excomunión que había sido promulgada por San Gregorio VII (25 de mayo) y Urbano II. Esto fue aprovechado por Enrique, hijo del viejo monarca, que se rebeló contra su padre excomulgado, para deponerlo y tomar la corona imperial. Enrique IV intentó hacer la paz, pero su hijo se negó a tratar con "un excomulgado". Pascual II, que no maquinó para que ocurriera la rebelión, sin embargo le bendijo y le consideró un soldado de Cristo, prometiéndole la absolución de sus pecados y en este mundo y ante Cristo luego de su muerte. Así, Alemania entró en guerra y el papa aprovechó para poner en la silla de Cambrai a un obispo fiel a la Iglesia y desplazar definitivamente a Gautier. Y el elegido fue, ya lo sabemos, nuestro Odo.

El santo no pudo tomar posesión de la sede sino hasta un año después, pues la ciudad lo destestaba por ser nombrado por el papa. Mientras, esperó en la abadía de Anchín, con algunos monjes. Allí oró, escribió y estudió. Entre tanto, Enrique el hijo había engañado a su padre con una falsa paz y le había encerrado en Bingen. Allí se presentaron los arzobispos de Maguncia y Colonia para despojar al viejo emperador de sus insignias imperiales, y arrancándole el manto y la corona de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) las llevaron a Enrique el hijo. El viejo emperador quedó a merced de Gebhard, obispo de Spira, que se gozó en humillar y despreciar al viejo y enfermo Enrique. Una vez entronizado Enrique V, Gautier tuvo que huir y Odo pudo tomar posesión de su sede, sin poder detener la venganza de los enemigos del viejo emperador, que incluso osaron desenterrar a los obispos partidarios de Enrique IV y dispersar sus cenizas. Por su parte Odo declaró nulos todos los actos, sacramentos y bendiciones que habían dado, suspendiendo también a todos los que habían nombrado para algún cargo.

Sin embargo, el viejo Enrique IV escapó de su prisión y reunió fuerzas contra su hijo y los "enemigos del Imperio y amigos del papa". La ciudad de Cambrai expulsó a Odo, que volvió a refugiarse en Anchín. Pero murió Enrique IV antes que la sangre llegara al río y definitivamente su hijo pudo tomar las riendas del imperio. Odo volvió a Cambrai, intentó hacer la paz, pero nada pudo, por lo que en 1113 renunció a la sede para volver a Anchín, como un monje más. Allí murió el 19 de junio del mismo año, en paz.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de junio además se celebra a
Santa Rivanonne, reclusa.
Beata Miguelina de Pesaro, terciaria franciscana.

domingo, 18 de junio de 2017

Ermitaños el padre y los hijos.

Santos Potentino, Felicio y Simplicio de Steinfeld, ermitaños. 18 de junio.


San Potentino.
Altar de las reliquias. Steinfeld.
Su leyenda les hace vivir en el siglo IV, aunque fue escrita en el siglo IX. Potentino era oriundo de Aquitania, había sido soldado y participado en algunas batallas para los emperadores. Luego de enviudar se dedicó a la caridad con sus hijos Felicio y Simplicio. Los tres realizaron varias peregrinaciones, y en una de ellas, pasando por Tréveris, Potentino trabó amistad con San Maximino (29 de mayo), el cual les recomendó a los tres que hicieran vida eremítica.

Partieron los tres hacia el Mosela, donde se unieron a una comunidad que, bajo la dirección de San Castor (13 de febrero) vivían como ermitaños. Una leyenda cuenta que en una ocasión atracó un barco cargado de sal cerca de la ermita de Potentino. Este pidió una limosna por caridad, pero el patrón del barco, pagano aún, se negó a darle ni para comer. Entonces apenas soltaron amarras, una tormenta terrible se desató, amenazando hundir el barco su precioso cargamento de sal en el fondo del Mosela. Pero Potentino hizo una oración y tan pronto como se había formado la tempestad, se deshizo, con lo cual el patrón del barco creyó en Cristo, se bautizó y siempre que pudo socorrió a los ermitaños.

Y poco más se sabe de esta familia de ermitaños. En el siglo X las reliquias fueron trasladadas al monasterio premonstratense de Steinfeld, desde donde se promovió su culto y donde aún se veneran. Se les invoca contra el mal tiempo.


A 18 de junio además se celebra a
Santa Isabel de Shönau, mística cisterciense.
Santos Marco y Marceliano, hermanos mártires.
Beata Hosana Andreasi de Mantua, dominica

sábado, 17 de junio de 2017

De Santos Reyes (XVI): San Salomón.

San Salomón de Jerusalén, rey. 17 de junio.

Fue Salomón el segundo hijo del rey San David (29 de diciembre) y Betsabé, a la que sabemos cómo conquistó David. Fue Salomón el tercer rey de Israel, reinando casi 40 años. Aunque David tenía otros hijos con otras mujeres, prefirió que lo sucediese Salomón, y acertó. Para quitarse competencia mandó matar a su hermano Adonías, que pretendía el reino, y depuso al sacerdote Abiatar, que lo apoyaba. Aunque tenía un exquisito harén, tomó por esposa a la hija del faraón, para consolidar su poderío, afianzar alianzas y frenar a enemigos. Su sabiduría se hizo legendaria, y aún hoy llamamos juicio o decisión "salomónico" a aquello que se resuelve de modo justo e inteligente. El origen está en la historia de todos conocida que se narra en 1 Reyes 3, 16-28, en la cual Salomón se enfrenta a dos mujeres que reclaman ser la madre de un niño. Como no hay pruebas, Salomón, para probarlas, ordena que corten el niño a la mitad y den una mitad a cada mujer. Una de ellas se niega, prefiriendo lo entreguen a la otra. Entonces Salomón dictamina que esa es la verdadera madre.

Salomón engrandeció el reino, estableció nuevas rutas de comercio, explotó minas, hizo calzadas y numerosas infraestructuras. Terminó y embelleció sobremanera el Templo de Jerusalén, dedicándolo personalmente. Hasta la misma reina de Saba, famosa por su belleza y sabiduría, se rindió a las riquezas y sabiduría de Salomón, cuando le visitó. Ni todo su despliegue de riqueza y poderío opacó la grandeza del rey Salomón. Todo lo que le preguntó, Salomón lo sabía, quedando la reina impresionada. Ella le regaló numerosos bienes y tesoros, y él pues entregó a ella su voluntad. Conocido es en la Escritura por atribuírsele el Cantar de los Cantares, poema erótico de gran belleza, en el que con imágenes sensuales se expresan realidades teológicas y espirituales. Igualmente se le atribuyen los libros Proverbios y Eclesiastés. Hacia el fin de su vida, Salomón pecó permitiendo la idolatría, dejando que cada quien de sus mujeres extranjeras adorase a su propio dios. Por ello, luego de su muerte, el reino fue dividido entre los reinos de Israel y Judá.

La Iglesia romana no lo celebra litúrgicamente, pero algunas orientales sí, aunque lo representa comúnmente entre los sabios y doctores. Especialmente la Iglesia Copta, que entre sus muchas tradiciones tiene una que narra que Salomón y la reina de Saba tuvieron un hijo que sería rey de Etiopía y que antes de la destrucción del Templo, salvó el Arca de la Alianza, escondiéndola en un lugar ignoto. Los musulmanes igualmente le consideran un gran rey y profeta.


A 17 de junio además se celebra a
San Manuel y hermanos mártires.
San Adolfo de Torney, obispo.

viernes, 16 de junio de 2017

Benno, el fiel.

San Benno de Meissen, obispo. 16 de junio.

San Benno. Setten.
Su "vita" fue escrita por Jerome Emser, teniendo como fuente a personas que conocieron al santo. Nació Benno en Hildesheim, y fue hijo de Federico, conde de Bultenburg. Como solía pasar, su hermano mayor, Cristóbal, fue destinado a proseguir la estirpe familiar, heredando todos los bienes y posesiones, y Benno fue destinado a la carrera eclesiástica. Así que desde niño fue puesto bajo la protección de San Bernward de Hildesheim (20 de noviembre), el cual le educó en la piedad, el amor a la virtud y al estudio. 

Cuando el santo obispo estaba para morir, Benno estuvo a su lado, cuidándole como un hijo. Y cuando ya no estaba entre los vivos, Benno abandonó el mundo y tomó el hábito monástico en la célebre abadía de Hildesheim. A los cuatro años murió el abad y Benno fue elegido abad, al mismo tiempo que el monje Sigeberto. Benno rigió la abadía durante tres meses y luego pasó el báculo abacial a Sigeberto. En este tiempo el emperador Enrique III fundó un capítulo de canónigos en Goslar y quiso que Benno estuviera entre ellos. 17 años fue canónigo, siendo ejemplo de virtudes, de piedad, de ciencia y prudencia. Allí conoció al canónigo Anno, el cual llegaría a ser San Anno II de Colonia (4 de diciembre). Este influente prelado, luego que diera un golpe de Estado, coronara al pequeño Enrique IV y se proclamase regente a sí mismo, llamó a Benno y le ordenó presbítero y obispo de Meissen, siendo consagrado en Magdeburg.

Benno se encontró una diócesis complicada: clero desmoralizado y displicente, fieles indolentes y numerosos paganos que adoraban a dioses de la natauraleza. Y para colmo, los eslavos y sajones amenazando al imperio por sus tierras. Comenzó la evangelización de los alejados, a la par que reformaba al clero. Reestableció el rezo del Oficio Divino en la catedral, abandonado por sus antecesores, e incluso lo impuso cantado, al uso de la abadía de Hildesheim. Recortó rentas de sacerdotes, reorganizó la caridad, el culto y reformó los monasterios. Se enfrentó enérgicamente al amancebamiento de los presbíteros, imponiendo la ley celibataria en su sede, y también luchó contra la simonía, siguiendo la labor reformadora de San Gregorio VII (25 de mayo).

En las revueltas por el imperio, los obispos sajones se pudieron de parte de los rebeldes, frente a los obispos alemanes. Benno fue arrojado de su sede, aunque no por mucho tiempo. En este destierro evangelizó a los pueblos wendos y a los eslavos. Apenas entronizado nuevamente, el rey Enrique IV le llamó a Worms, a un Sínodo en el que buscaba deponer al papa Gregorio VII, pero apenas lo supo Benno, huyó de allí y se fue a Roma, donde Gregorio le acogió con benevolencia. Allí estaba cuando el papa excomulgó al emperador. Una leyenda dice que los canónigos mandaron a preguntar a Benno que hacer si el emperador excomulgado intentaba entrar a la catedral a recibir. Benno les mandó que arrojaran las llaves de la catedral al río Elba, prometiendo no volver hasta que el emperador cejase en su impiedad. Cuando este se rindió ante la excomunión lanzada por Gregorio VII, Benno regresó a su sede y, dice la leyenda, entrando a la ciudad, un pez enorme se elevó sobre las aguas del Elba sosteniendo en su boca las llaves, que Benno recuperó. Leyendas parecidas se pueden leer en las "vitae" de San Egwing de Worcester (11 de enero) o San Maurilio de Angers (13 de septiembre).

Mitra usada por el santo,
que se venera en Meissen.
Otra leyenda cuenta que, estando el santo paseando y orando por los pantanos de Meissen, se distraía con el continuo croar de las ranas, a las que mandó que callaran, y estas enmudecieron. Pero cuando siguió rezando el Oficio, llegó al texto "Benedicite, cete, et omnia quæ moventur in aquis, Domino", se avergonzó y regresó al pantano y dijo "Oh, ranas, seguid con vuestro canto de acción de gracias al Señor!" Y las ranas volvieron a croar.

Benno murió en 1106. El papa Adriano IV le canonizó en 1523. Esta canonización fue protestada por el heresiarca Martín Lutero, que escribió un opúsculo contra "el nuevo ídolo y diablo que han elevado a los altares en Meissen". En 16 de junio de 1524 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a Munich, donde se veneran en un bello relicario de plata. Es abogado de tejedores, porteros, cerrajeros y pescadores, y se le invoca contra la peste, la sequía y las lluvias torrenciales.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de junio además se celebra a
San Aureliano de Arlés, obispo.
Santos Julita y Quirico, mártires.

jueves, 15 de junio de 2017

San Vougay, contra las fiebres.

San Vougay (Olcan, Viziay) de Bretaña, ermitaño. 15 de junio y 6 de noviembre.

Según una leyenda se le identifica con San Olcan (3 de septiembre) obispo de la ciudad irlandesa de Armagh y sobrino de San Patricio (17 de marzo), aunque es imposible, porque nuestro santo vivió casi 150 después del apóstol de Irlanda. En fin, que habría cruzado hacia Bretaña sobre una cruz que le sirvió de barca. Al llegar a la orilla, en el reino de Armórica, la cruz chocó con una roca y el santo se golpeó la cabeza, dejando una marca que aún hoy se puede ver. Entonces Vougay se adentró en el continente y comenzó una vida de eremita. Evangelizó la región, y una leyenda dice que una mujer a la que reconvino por su mala vida le dio un veneno. El santo lo tomó y la que resultó muerta fue la mujer, quedando todos sorprendidos. 

También evangelizó la península de Crozon, donde igualmente vivió como ermitaño y donde se le unieron algunos discípulos. Con el tiempo se levantaría un monasterio que le veneraba como fundador. Rodeado de sus monjes murió en 585. Sus reliquias se dispersaron en el siglo IX, por obra de los feroces normandos, aunque Tréguennec se veneran algunas, como un misal del siglo VI que se dice le perteneció. En el sitio tradicional del desembarco existe una ermita dedicada a su memoria y en la roca mencionada es tradición poner la cabeza para sanar de dolores y fiebres. En Guiclan se le invoca como abogado de los niños pequeños que no pueden andar.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 15 de junio además se celebra a
Santa Germana Cousin, virgen.
San Pedro "Compadre", religioso franciscano.

miércoles, 14 de junio de 2017

San Hartwig: Imperio, Iglesia y Caridad.

San Hartwig de Salzburg, obispo. 14 de junio.

Nació sobre 950, en Baviera, en la noble familia de los Condes de Spanheim. Fue ordenado diácono en 973, luego de una excelente formación encaminada a la carrera eclesiásica. En 985 fue ordenado presbítero y en 991 el emperador Otón III le nombró arzobispo de Salzburg, por devolver un favor a su protector, San Willig de Maguncia (23 de febrero).

En 994 Otón le nombró su capellán personal. Es mismo año se dio a todos cuando la peste asoló el imperio. Se prodigó en leyes justas, proveyó la caridad, vendió tesoros de la iglesia para socorrer a los pobres, enfermos y viudas. Fue recaudador del imperio para la coronación de Otón III en 996. En 1002 donó propiedades que tenía en varios sitios, para obras de caridad, reconstrucción de hospitales, iglesias y monasterios, entre ellos el de San Jorge en Längsee, donde su hermana, la Beata Carintia (3 de septiembre) quedó como abadesa. En 1007 fue parte activa del sínodo de Frankfurt, donde promovió la reforma eclesiástica. y en 1012 estableció la diócesis de Bamberg. En 1014 fue el organizador de la comitiva imperial para la coronación de Enrique II en Roma.

Hartwig falleció el 5 de diciembre de 1023. Su culto consta desde el siglo XIII. Sus reliquias se perdieron en el incendio de la catedral de Salzburg en 1598. Es patrono de los ciegos, cojos y enfermos.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 14 de junio además se celebra a
San Eliseo, profeta.
Santos Valerio y Rufino de Soissons, mártires.

martes, 13 de junio de 2017

"Soy una doncella cristiana dedicada a Cristo".

Santa Felícula de Roma, virgen y mártir. 13 de junio.

El cuerpo de Santa Felícula es
rescatado por San Nicomedes.
Según las "Actas de Domitila, Nereo y Aquiles", fue Felícula compañera de Santa Petronila (31 de mayo), la cual al ser pretendida por el noble Flaco, pidió unos días de reflexión. Como cuenta su leyenda, al cabo de estos días, Petronila falleció de melancolía. Entonces Flaco pretendió a Felícula, y le dijo "Escoge una de dos cosas, sé mi esposa o sacrifica a los dioses", pensando que siendo cristiana se negaría a adorar a los ídolos y se casaría con él. Pero Felícula le respondió: "No seré tu mujer, porque me he ofrecido a Dios, y no sacrificaré a ídolo alguno, porque soy cristiana".

Entonces Flaco la entregó a los soldados, y Felícula fue encerrada en una prisión durante una semana. Al cabo, el alguacil le preguntó compadecido de su sufrimiento: "¿Por qué morir de una miserable muerte? Flaco es noble, rico, joven, elegante, y amigo del emperador". Felícula sólo le respondió: "Soy una doncella cristiana dedicada a Cristo". Al ver que nada podían contra ella, la llevaron al templo de las vestales, en el Foro, para que estando entre aquellas vírgenes consagradas, se convenciera de adorar a los dioses y casarse con Flaco. Pero nada, no pudieron las vestales derrotar su fe cristiana, y Felícula volvió a la prisión. Luego la descoyuntaron en el potro, donde el verdugo, compadecido, le dijo: "Di que no eres cristiana, y te dejaré ir". "Empiezo a ver a Quien ama mi alma" – replicó Felícula – "que por mí probó hiel, llevó una corona de espinas, y murió en la cruz". Entonces la sacaron de la cárcel y la arrojaron a las cloacas, donde murió ahogada.

El presbítero San Nicomedes (15 de septiembre), sabiendo donde había sido arrojado el santo cuerpo, entró a las cloacas, lo rescató y lo enterró en la Vía Ardeatina. Algunas reliquias suyas reposan las iglesias de Santa Préxedes y San Lorenzo, Roma, aunque otros sitios también reclaman tener reliquias suyas, pero pueden ser de otras mártires del mismo nombre. De hecho, aunque es la más conocida, hay otras dos mártires llamadas Felícula, a 14 de febrero y a 5 de junio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de junio además se celebra a
San Antonio de Padua, presbítero fraciscano.
Beato Gerardo de Claraval, abad.