viernes, 30 de septiembre de 2016

Mártir por sesenta ducados.

San Winegrial (Wigrial) de St-Lèry, monje y mártir. 30 de septiembre. 

Capilla de San Lèry,
monasterio de St-Lèry.
Vivió sobre el siglo IX, y era monje del monasterio fundado por San Lèry de Bretaña (30 de septiembre). Era un religioso dotado de facilidad de palabra, y querido por muchos. Guardaba sesenta ducados para la construcción del altar de la basílica de St-Lèry, cuando dos parientes y discípulos suyos, se hicieron una copia de la llave y robaron el dinero. Pero temerosos de que el santo sospechara de ellos, tomaron una hoz le degollaron y le tendieron en su camastro. Otro ejemplo de mártir por causa tan profana como el dinero lo hallamos en San Salvio de Amiens (26 de junio; 11 de enero, Martirologio Romano; 10 de septiembre, en Cladelles; y 15 de octubre, elevación de las reliquias).

Cuando fue descubierto el crimen, hubo gran dolor en todos los que le conocían y durante los funerales, imploraban a San Lèry que desvelase a los autores del crimen. Y he aquí que de pronto aparecieron manchas de sangre en las ropas de los asesinos. Fueron atrapados y como se solía hacer, les cortaron las manos y luego les ahorcaron de un poste. Por su parte Winegrial fue honrado como mártir y su sepulcro venerado durante siglos.


Fuente:
http://www.cc-mauron-broceliande.com/saintlery.pdf


A 30 de septiembre además se celebra a San Jerónimo, Padre y Doctor de la Iglesia.

jueves, 29 de septiembre de 2016

De Santos Reyes (X): San Lotario I, emperador.

San Lotario I, emperador y monje. 29 de septiembre.

Catedral de Strasburgo.
Nació Lotario en 795, y fue hijo primogénito de Luis el Piadoso e Ermengardis de Hesbaye y nieto del gran San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias), con el cual tuvo mucha relación en su infancia. En 815, después de la muerte de su abuelo, pasó a gobernar en Baviera y en 817 cuando su padre dividió el imperio entre sus hijos (Lotario, Luis el Germánico, Carlos el Calvo y Pipino de Aquitania), Lotario fue coronado en Aquisgrán, quedando en una posición superior a sus hermanos.. Ese mismo año su padre el envió a ocupar el gobierno de Italia, una vez que el papa Esteban IV hubo de reconocer el poder de protector (amo, más bien) sobre el papado de Luis el Piadoso. En 821 casó con Ermengardis de Tours y el 5 de abril de 823 fue coronado en Roma por el papa Pascual I, hecho que causó recelos en su padre, que aún era el legítimo emperador.

En 829 su padre cambió el reparto que había hecho en 817 y dio a su hijo Carlos parte de Alsacia y Baviera, que pertenecían a Lotario. En 830 Lotario y su hermano menor Pipino se rebelaron contra su padre, logrando sumar a los pequeños reyezuelos y nobles, deseosos de lograr más autonomía. Luis, que no esperaba tal, intentó hacer la paz, pero fue capturado junto a su segunda mujer y su hijo Carlos por Lotario. Este obligó a su padre a hacer pública penitencia para humillarle, y además le encerró en una prisión de Soissons. También exilió a su madrastra y encerró a Carlos en el monasterio de Prüm. Tantas infamias no podían quedar tal cual, por lo que sus hermanos Carlos y Luis rescataron a su padre y le entronizaron nuevamente el 1 de marzo de 834, al tiempo que Lotario huyó a Blois. Fue capturado, tratado bien y enviado por su padre a ocupar su reino de Italia.

Parecía que había paz, pero en 838 el emperador Luis volvió a cambiar el mapa político a favor de su fiel hijo Carlos, dándole territorios que igualmente habían sido de Lotario, dándole además el gobierno de Aquitania, luego de la muerte de Pipino, sin respetar al hijo de este, Pipino II. El hermano de Lotario, Luis el Germánico intentó que este se sublevara contra el padre por segunda ocasión, pero Lotario no quiso hablar de ello. Y lo supo el emperador Luis el Piadoso, pues en 839 Lotario y Carlos fueron agraciados con más territorios en detrimento de Luis. Carlos ganaba tierras y poder cada vez más, en detrimento de Lotario.

En 840 murió Luis el Piadoso, Lotario regresó de Italia y tomó el mando del imperio y anuló los acuerdos de 839. Devolvió a Ppino II el trono de Aquitania, quitado por el abuelo Luis y recortó los dominios de sus hermanos Carlos y Luis. Estos se aliaron contra Lotario, y en 842 sellaron una alianza formal contra él. En vistas de la guerra fraticida que podría ocurrir, los tres hermanos se reunieron en Verdún en agosto de 843, para repartir el imperio de modo equitativo. Según el nuevo reparto, se repartieron los obispados, las ciudades y la protección sobre los monasterios y bienes eclesiásticos. Lotario mantuvo el trono imperial, siendo emperador del Imperio Franco y del Romano al mismo tiempo, aunque realmente su hermanos tenían tanto poder como él. La alianza con la Iglesia, representada en el papa Sergio II fue vital, pues este nombraba obispos con poderes en los tres reinos, aun con la oposición de algunos obispos de los reinos de Carlos y Luis. La sede de Reims alcanzó más poder aún como metropolitana, y ahí Lotario perdió poder, pues al intentar colocar de arzobispo a Ebbo, pero el papa preconizó para la sede a San Hincmar (21 de diciembre), que era partidario de Carlos el Calvo.

La paz, aún con recelos, se hizo en el imperio y Lotario, en 855, con 60 años dejó el trono a su hijo Luis II y muy enfermo se retiró al monasterio de Prüm, donde tomó el hábito benedictino el 22 de septiembre del mismo año. Poco duró su vida monástica (algunos dudan si profesó al menos in "articulo mortis"), pues el 29 de septiembre falleció. Fue sepultado en la misma abadía, y su sepulcro al parecer contó de culto público, y hay un oficio litúrgico que le menciona. Aún así, no ha tenido culto en la Iglesia Universal ni en la Orden Benenictina, pero se le llama Beato o Santo. Sus reliquias fueron ocultadas en el siglo XVIII, pero en 1860 fueron halladas y devueltas al templo. Guillermo I de Alemania mandó construir una nueva tumba-altar. Bastante vulgar para ser el sepulcro de un emperador, la verdad.


A 29 de septiembre además se celebra a 
San Miguel Arcángel.
San Ciriaco, eremita carmelita

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El Padre "Ave María"

San Simón de Rojas, presbítero trinitario. 28 de septiembre.

Apóstol del Nombre de María.
Nació en Valladolid, 28 de octubre de 1552, de padres ilustres y piadosos. La leyenda nos cuenta que con solo año y medio ya sabía decir claramente las palabras "Ave María", que ciertamente configurarían su vida para siempre. Desde niño fue dado al estudio y la piedad, le gustaba jugar a ser sacerdote y su encanto era visitar las imágenes de la Madre de Dios. A los 12 años tenía una sólida formación, y comenzó a adentrarse en la gramática latina, la filosofía y la retórica. A esta edad, comparando el saber del mundo con la sabiduría de las cosas de Dios, entendió lo vano de aquel y comenzó a acariciar su vocación religiosa. Sus padres aceptaron y, luego de pedir los permisos correspondientes, tomó el hábito trinitario en Valladolid en 1565, con solo 13 años. Fue un buen religioso desde los inicios, siendo obediente y caritativo. Durante toda su vida se penitenciaba sin faltar a la Regla, tenía largos ratos de oración, ayunaba siempre que podía, probando durante el Adviento, la Cuaresma y las Vigilias solamente unas verduras y agua. Era muy activo con su vocación redentora, por lo que recibió muchas donaciones, y por la redención de los cristianos cautivos se flagelaba, ofrecía la misa y muchas devociones. Amaba la pobreza, no teniendo más que un hábito, y este remendado. En su celda no admitía más que la paja sobre la que dormía y un crucifijo.

A los 15 años pasó a estudiar artes y teología con vistas a ser ordenado sacerdote. En 1577, con 25 años, fue ordenado presbítero, y cantó su primera misa en el santuario Nuestra Señora de las Virtudes, ocupado por la misma Orden de la Santísima Trinidad, cerca de Salamanca. A esta advocación mariana debía un portento: la Virgen le había curado su tartamudez juvenil. En 1579 fue destinado al convento de Toledo a enseñar filosofía a los estudiantes trinitarios, siendo uno de sus alumnos quien sería el reformador de la Orden Trinitaria: San Juan Bautista de la Concepción (14 de febrero). Aparejada a esta labor, ejercía de predicador, confesaba siempre que podía, dirigía ejercicios piadosos y algunas misiones. Predicaba con sencillez y unción, sin caer en la vana palabrería o el sentimentalismo. Exponía virtudes y vicios contrarios con claridad, usando ejemplos, y siempre alentando a cambiar de vida. Se cuentan por cientos las conversiones de pecadores públicos que luego entraron en religión. Todas estas prendas hicieron que le nombraran Visitador de los conventos de Castilla y Andalucía, y en más de uno fue prior. Siendo prior de Cuenca recibió la gracia de la perpetua castidad por intervención de Nuestra Señora de Tejeda (8 de septiembre) de Garaballa, donde estaba retirado unos días. 

Haciendo la caridad.
Felipe III le quiso junto a sí y le llamaba de vez en cuando para consultarle asuntos de gobierno y por ello en 1600 los superiores le enviaron a Madrid, donde desplegó su caridad más aún, siendo el ángel consolador de pobres, presos, viudas, mendigos, etc. Por su misma mano daba de comer a los pobres, sirviéndoles sus platos, y más de una vez multiplicó la sopa para que todos alcanzaran. Por los pobres y la redención de los cautivos aumentó sus penitencias, llegando a usar una corona de espinas y una cruz a cuestas en las noches cuando estaba a solas. Tanto el rey como la reina Margarita le confiaban sus almas, lo que aprovechaba el santo para que los monarcas ampliaran la caridad, la justicia y el bien del reino. A esta reina ayudó a bien morir en 1611, pues luego que la dieran por muerta luego de un mal parto. Entró el santo a la estancia, se acercó a la reina y le dijo: "Ave María, Señora", y la reina abrió los ojos y respondió "Gratia Plena, padre Rojas", y alcanzó a vivir para recibir los Sacramentos. El mismo rey le propuso para el obispado de Jaén, pero el santo no aceptó por nada, y luego lo intentó el rey con la sede de Valladolid, pero igualmente el santo suplicó no le diera aquella carga, y el rey, por no contrariarle, le dejó en paz a cambio de que aceptase ser preceptor de los Infantes. Luego, además, fue nombrado Provincial de Castilla y en 1622, al morir Felipe III, pasó a ser confesor de Felipe IV y su esposa la reina Isabel de Borbón. Antes de aceptar el cargo puso como condición de que no habían de estorbarle su apostolado en las cárceles, y su personal asistencia a los enfermos y moribundos. Asimismo exigió no poseer renta, ni carroza, ni privilegio alguno.

Su gran devoción y por la que es conocido como "apóstol del Ave María" era el Nombre de María. Fue superior del convento de trinitarios de Cuenca de 1591 hasta 1594, y en esta ciudad tomó contacto con la Fiesta del Dulce Nombre de María (12 de septiembre), celebrada por primera vez en Cuenca en 1513. En su honor estableció el 27 de noviembre de 1601 la Congregación del Ave María, para el socorro de los pobres y las almas del Purgatorio, al mismo tiempo que propagaba la devoción al Nombre de María. Los miembros se consideran esclavos de María, y a ella viven entregados. Todo en obsequio de la Santísima Virgen, por ella y con ella y en ella. Es un precursor de la conocida "esclavitud mariana" propagada por San Luis María Grignion de Monfort (28 de abril). El rey Felipe IV junto a sus hijos fue de los primeros en alistarse en la santa asociación, y al mismo rey suplicó el santo que se interesara con el papa para que su Orden Religiosa pudiera celebrar el Dulce Nombre de María como fiesta propia, escribiendo él mismo el Oficio Litúrgico. Igualmente difundió la devoción a la Inmaculada Concepción por medio de un rosario blanco y azul de 72 cuentas, una por cada (supuesto) año que había vivido la Santísima Virgen en este mundo. Además, siendo Provincial de Castilla, ordenó que cada convento trinitario predicara sobre el Nombre de María los terceros domingos de cada mes. No en balde era conocido como el "Padre Ave María".

La Madre de Dios le entrega
el cíngulo de la castidad.
Trató con santos de su tiempo, como la Venerable Mariana de San José, fundadora de las Agustinas Recoletas, a Francisco Yepes, hermano de San Juan de la Cruz (14 de diciembre y 24 de noviembre). Además, conoció en Alba de Tormes a Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación). A inicios de 1624, con 72 años, se despidió misteriosamente de todos, diciéndoles que en breve "haría un viaje", con la certeza de que su fin estaba próximo. Y efectivamente, a finales de septiembre padeció una apoplejía que le postró en cama durante treinta horas. Los reyes y nobles pasaron a despedirse, y salían edificados. El pueblo de Madrid comenzó novenas y rosarios por su salud y si acaso, por su feliz tránsito. Murió el 29 de septiembre, y como no podía ser de otro modo, sus últimas palabras fueron las mismas que las primeras que había dicho: "Ave María". Se celebraron sus funerales con gran solemnidad, luego de pasar el cuerpo doce días expuesto a la veneración. El 13 de mayo de 1766 el papa Clemente XIII le beatificó. Sus reliquias se veneran en la iglesia de los Trinitarios de Madrid. El 3 de julio de 1988 fue canonizado por Juan Pablo II en el marco del Año Mariano, como correspondía a un modelo de sólida devoción mariana.



Fuentes:
-"San Simón de Rojas, maestro de oración". P. JOSÉ GAMARRA OSST: http://trinitarios.es/sites/trinitarios.es/files/sansimonrojas.pdf
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.


A 28 de septiembre además se celebra a Santas Lioba y Tetta, abadesas.

martes, 27 de septiembre de 2016

Santo entre santos.

San Simeón Metafrastes, confesor y hagiógrafo. 27 de septiembre y 28 de noviembre (Iglesias Griegas).

Sobre la vida de Simeón poco se conoce, pues su obra ha ocultado sus datos biográficos. Aún así, entresacando de algunos autores, una biografía puede componerse: Nació Simeón en el siglo X en Constantinopla, y a juzgar por sus estudios, o era de familia rica o fue protegido por algún prelado. Estudió retórica y filosofía y en ambas materias destacó por encima de otros de su tiempo. Fue estimado por el emperador, que se sirvió de su prudencia y estilo retórico para defender algunas causas y alcanzar consejo en asuntos de gobierno y justicia.

Pero como decía al principio, la principal obra de Simeón fue su extensa y profunda investigación sobre los mártires. Desde los siglos IV en adelante, pululaban Actas de Mártires, algunas reales, otras falsas y otras con tintes heréticos para defender algunas doctrinas agnósticas. El santo recopiló (metáphrasis, compilación) las historias de santos que aún en su tiempo se leían en la liturgia, entresacando aquello que no era cierto o no tenía consistencia histórica. Aunque hay que confesar que aunque se le atribuyen lo menos 500 “vitae”, en realidad de su mano se pueden certificar unas 150 (según los Bollandistas), y entre estas, alguna legendaria se le coló. El Metafrastes cita y toma sermones de Agustín, Jerónimo, el Crisóstomo o Basilio como prueba del culto de los santos. Aunque reseña alguna leyenda, su estilo es limpio, en ocasiones retórico y sobre todo, su intención es la mejor: separar lo falso de lo verdadero, separando los santos según los días y meses del año.

"El Metafrastre".
Obra griega del siglo XIV.
Sobre cuando falleció, no tenemos datos, pero Miguel Psello, en su "Simeonis Metaphrastae laudatio" dice que era anciano y que murió con gran dolor de los que le conocían, porque era amado por todos. Sus funerales duraron varios días y su cuerpo expelía suave olor. Murió un 27 de septiembre de año incierto, y tan incierto que las fechas han bailado desde el siglo IX al XIV. Por ejemplo, la "Vita Sancti Alipii Sionensis", una de las que se le atribuye, el santo dice haber sido maestro suyo, y este Alipio floreció en 620. Miguel Psello le pone en tiempos de Miguel III, y falleciendo sobre 859. Ehrhard, sin embargo, le coloca en el imperio de Constantino VII, emperador amante del saber, y del que se conoce que hizo una recopilación de todo el conocimiento mundial, en forma de enciclopedia. Hoy la mayoría de historiadores le sitúan en el siglo X, pues otros textos hacen referencia a un Simeón Metafraste en el Bizancio de dicho siglo, fungiendo como logoteta (administrador o secretario de Estado). 

Simeón sigue la estela de Eusebio y su "Martyribus", la época de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y su "Gesta Martyrum", o San Beda (25 de mayo) y su martirologio. Y a su vez, Simeón sería seguido por San Adon (16 de diciembre), Floro o Usuardo, el cual recopiló los martirios de los santos cordobeses. Y luego tendríamos al gran redactor de leyendas, el Beato Santiago la Vorágine (13 de agosto), a Baronio y su martirologio, y por supuesto, a los excelsos Bollandistas y su ingente obra, permanente desde el siglo XVII hasta hoy: una investigación permanente sobre los mártires, santos y sus cultos. En esta misma época hemos de situar a otro gran estudioso: Ruinart con su célebre purgación de las "Actas de los Mártires", y entre los españoles hallamos a Ribadeneyra y su célebre "Flos Sanctorum". En el siglo XVIII tendríamos a alban Butler y su cuidadosa hagiografía, publicada como "Vidas de los Santos", a la que dedicó 40 años de su vida. Los siglos XIX y XX serían los más críticos con la hagiografía: el racionalismo y la crítica harían mella sobre todo lo hagiográfico, tildando de falso todo aquello que no pudiera probarse  como histórico estrictamente. Pero aún así, hay obras y autores hagiográficos de consideración, como el "Año Cristiano" de la BAC.
 


Fuentes:
-Vidas de los Santos. Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Flos Sanctorum". RP. PEDRO DE RIBADENEIRA. Tomo III. Madrid, 1876.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


A 27 de septiembre además se celebra a Santos Adolfo y Juan de Córdoba, mártires.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Santa Eugenia de Hohennburg.

Santa Eugenia de Hohennburg, abadesa. 26 de septiembre.

Fue hija del Duque de Alsacia, el Beato Adelbert (3 de diciembre), y sus hermanas fueron Santa Atala (3 de diciembre), y Santas Einhildis y Gundelindis (28 de marzo). Su tía fue la gran Santa Odilia (13 de diciembre), a la que siguió al monasterio de Hohennburg. No se conoce mucho de su vida de joven, y como religiosa se dan datos muy generales, como que era muy obediente, con gran amor a la castidad, ect.

En 720, luego de la muerte de Odilia, fue elegida abadesa, siendo la segunda que conoció el monasterio. Bajo su cayado el monasterio ganó buena fama por su actividad intelectual y su excelente celebración de la liturgia. Se le atribuye la realización de un milagro, cuando multiplicó pan y vino para las monjas, durante una fuerte helada. Estuvo en el cargo durante 15 años, falleciendo el 16 de septiembre de 735. Fue sucedida por su hermana Santa Gundelindis. Su cuerpo fue sepultado en la capilla de San Juan Bautista, cerca de la tumba de Santa Odilia, donde se veneraron ininterrumpidamente hasta el siglo XVII, cuando los herejes suecos las profanaron junto al monasterio en la Guerra de los 30 años. Solo pudieron recogerse unos cuantos huesos dispersos que se trasladaron a las iglesias de Willgottheim y Obernai, teniendo especial culto en esta última. 

Su memoria en origen era a 16 de septiembre, hoy es a 26 del mismo mes.


A 26 de septiembre además se celebra a Santos Cipriano y Justina, mártires.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Dos monasterios, un centro: Cristo.

San Ceolfrid de Wearmouth, abad. 25 de septiembre y 8 de octubre (traslación de las reliquias).

Ceolfrid (latinizado Geofredus) Nació en Northumbria, sobre 647. En 674 fue el gran amigo y colaborador de San Benito Biscop (12 de enero) en la fundación de la abadía de Wearmouth. Con Benito se fue a Roma, a venerar las santas reliquias de los apóstoles y entrevistarse con el papa San Agatón (10 de enero y 20 de febrero, Iglesias Orientales), el cual les concedió privilegios litúrgicos y acerca de la Regla, así como la bendición para la implantación de la liturgia y modos romanos en la vida monástica británica.

En 681 sucedió a Benito como abad de Wearmouth y desplegó sus dotes de hombre culto y formado para embellecer y ampliar la iglesia abacial, la biblioteca. Obtuvo generosas donaciones de tierras y bosques por parte del rey Altfrid. Fundó el monasterio de Yarrow, del que fungió además como abad, siéndolo de ambos monasterios, con gran acierto, y siempre muy preocupado por la formación espiritual y científica de sus monjes. En 688 mandó una legación de monjes a Roma para que el papa San Sergio I (8 de septiembre), confirmase y aumentase los privilegios y exenciones del monasterio. En Wearmouth fundó una escuela monástica para formar jóvenes, que tuvo gran fama de sabiduría y virtud, a decir de San Beda (25 de mayo). En 701 el recién elegido papa Juan VI le envió unos legados pontificios para pedir consejo acerca del gobierno de la Iglesia y sus tumultuosas relaciones con el Imperio bizantino. En 710 acudió en ayuda del rey de los pictos, Naitan, que quería implantar la liturgia romana y algunos cambios importantes en su país. Esto provocó ciertos conflictos con las iglesias locales a cambio del cálculo de la Pascua, pues el cómputo celta difería del romano, así como la tonsura monástica que combinaba el rapado con el cabello largo tras los hombros.

En 716 Ceolfrid sintió que estaba en su última enfermedad y, cosa rara en la vida monástica, deseó morir en Roma. Aunque los monjes intentaron disuadirle, temiendo que muriese en el camino, Ceolfrid lo dispuso todo. Arengó a sus monjes en la iglesia, instándoles a permanecer fieles a la Regla, obedientes, caritativos y castos, y al día siguiente, 4 de junio de 716 partió. Los monjes le acompañaron procesionalmente hasta la orilla del río Tyne, donde embarcó hacia el continente luego de bendecir a todos los presentes. Cruzó el río y aún tuvo tiempo de confirmar la elección de su sucesor que los monjes habían hecho, siendo el monje Hwetbert el elegido. Como los monjes habían temido, la salud precaria de Ceolfrid no le permitió llegar a Roma, y llegando a la ciudad francesa de Langrés, desfalleció. La comitiva se detuvo, estuvieron unos días y al cabo, el 25 de septiembre de 716, el santo abad subió al cielo, teniendo 74 años de edad y 35 de abad.

Fue enterrado temporalmente en el monasterio de los Santos Gemelos Mártires (Eleusipo, Espeusipo y Meleusipo, 17 de enero). Al año las reliquias se trasladaron a Wearmouth y en el siglo IX, por temor a los bárbaros daneses fueron depositados junto a los de Santa Hilda (17 de noviembre) en Glastonbury.


Fuente: 
-"Biographia Britannica Literaria". Volumen I. R.P THOMAS WRIGTH. Londres, 1842.


A 25 de septiembre además se celebra a San Gerulf de Drongen, mártir.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Beato Hermann el Paralítico.

Beato Hermann el Paralítico, monje. 24 de septiembre.

Nació el 18 de julio de 1013, en Saulgau junto al lago Constanza. Era hijo del conde Wolfrad II de Altshausen. Poco después de su nacimiento, enfermó gravemente de una infección en la médula espinal y aunque sanó, quedó paralítico y sin poder hablar. Solo con mucho esfuerzo logró mover la mano derecha para las funciones ordinarias y luego para escribir.

A los siete años, sus padres encomendaron su educación a la abadía benedictina de Reichenau, donde fue discípulo muy querido del abad, el Beato Benno de Osnabrück (20 de noviembre). En 1043 profesó como monje, a pesar de su minusvalía, pues su piedad, caridad y claridad de mente eran muy queridas a la comunidad. E hicieron bien, pues Hermann fue un eminente escritor, teólogo, astrónomo, matemático, músico, historiador y era versado en varias lenguas. Escribió una "historia del mundo", partiendo de Cristo hasta 1054, cuando murió, siendo continuada por su discípulo Bertold. Se le atribuye la autoría de la "Salve Regina", que habría compuesto con ocasión de la visita del papa San León IX (19 de abril) a la isla de Reichenau, y del "Alma Redemptoris Mater". Asimismo compuso hermosos oficios litúrgicos a Santa Afra (5 de agosto) y a San Wolfang (7 y 31 de octubre).


Murió Hermann el 24 de septiembre de 1054, con solo 41 años. No consta culto público, pero sí que los monjes veneraron su sepulcro y memoria durante siglos. En 1863 se confirmó su culto, pudiendo venerársele públicamente como beato.


A 24 de septiembre además se celebra a San Gerardo, obispo y mártir.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Santas Polixena y Xantipa.

Santas Polixena y Xantipa. 23 de septiembre.

Santa Xantipa.
Introducción.
Las "Actas de Xantipa, Polixena y Rebeca" se considera una especie de apócrifo del Nuevo Testamento, y fue escrito entre los siglos III y IV, con un estilo muy alejado de los sobrios textos evangélicos y del canónico Hechos de los Apóstoles. Los personajes centrales son dos hermanas, Polixena y Xantipa. Consta de dos partes que se entrelazan, poniendo como hermanas a ambas santas. Aunque se presentan escritas por una sola persona, por San Onésimo (16 de febrero), el conocido discípulo de San Pablo (29 de junio, martirio; 30 de junio, conmemoración; 25 de enero, conversión; 18 de noviembre, dedicación de la basílica), se nota que son dos documentos redactados de diferente estilo y momento. La primera parte está dedicada a Xantipa, y la segunda a Polixena, ambas abundan en largas oraciones, sueños, alusiones a salmos y escritos paulinos, discursos, aventuras, etc., que las asemejan más a una novela que a otra cosa.

La inspiración de las "Actas de Xantipa, Polixena y Rebeca" pueden ser las apócrifas, y más antiguas, "Actas de Pablo y Tecla", pues parten del mismo supuesto: las correrías misioneras de San Pablo en España, supuestamente en Tarragona, sitio que tiene como sede la tradicional misión hispánica de San Pablo. Se notan los pasajes casi calcados, la presente manifestación de Cristo en San Pablo, que toma el aspecto del Señor, resplandeciendo cuando predica. O las escenas del soborno del custodio, el disfraz de hombre, la leona que aparece varias veces, etc. Y, claro, la coincidencia de la memoria litúrgica de estas santas con Santa Tecla, igualmente a 23 de septiembre, no es casual. Ciertamente, no hay vestigio de culto, ni mención algunos a estas santas en los Padres españoles, que no parecen conocerlas. No así los griegos, que las celebran entre sus santos "apostólicos" y las ponen realmente como apóstoles en tierras tarraconenses. Por último, aunque en el título se mencione a Rebeca, esta no pasa de ser un personaje secundario y a la cual si que no se le da culto como a las otras dos. La mención de Santas Polixena y Xantipa entró tardíamente al Martirologio Romano, de manos de Baronio en el siglo XVI, que la colocó a 23 de septiembre, siguiendo a los griegos. Hay que recordar que la mera inserción en el martirologio no significa la existencia de un culto público en la Iglesia, sino que solo es una mención. Hoy no existe dicha mención.

Las Actas.
Según estas, que resumiré muchísimo, cuenta que cuando San Pablo estaba en Roma, conoció a un esclavo de un prefecto de Roma en España, llamado Probo. Este esclavo conoció el Evangelio por parte del apóstol, pero no fue bautizado. De regreso enfermó y como era un esclavo muy querido por sus amos, les confesó que la causa de su mal era que le faltaba una medicina celestial: "la unción con aceite y lavado por el agua", que solo podía darle "un médico" que había conocido en Roma. La mujer, llamada Xantipa, preguntó por ese "médico" que sanaba los espíritus y al contarle de las maravillas obradas por San Pablo, todos los ídolos de la casa cayeron por tierra. Y Xantipa creyó en el nombre de Cristo, y cayó enferma del mismo mal que el esclavo: deseo por bautizarse y ser de Cristo totalmente, y por ello comenzó un ayuno que duró un mes.

Y ocurrió que San Pablo llegó a Tarragona, y Xantipa le vio orar antes de entrar a la ciudad, y supo por revelación que aquel era quien Dios le enviaba para ser bautizada en nombre de Cristo. Y junto a Probo, le invitó a su casa. Y muchos fueron allí a oír la palabra del apóstol, y se convertían y sanaban de sus males, y aunque Probo en un principio se negó a que su casa pareciera una posada, por amor a su esposa, aceptó. Pero el diablo, que no quería que Xantipa fuera cristiano, inspiró a Probo arrojar a San Pablo de su casa. El Apóstol se fue y se alojó en la casa de Filoteo, que había sido prefecto de la ciudad. Cuando Probo se durmió, Xantipa sobornó a los guardias y se fue a casa de Filoteo. Los demonios desataron una feroz tormenta de rayos y truenos, pero ella no temió, se encomendó a Cristo y siguió su camino. San Pablo salió a su encuentro, la confortó y la bautizó, dándole la Eucaristía enseguida. Xantipa volvió a su casa y se le apareció Cristo para animarle a confesar su Nombre.

Santa Polixena.
Entretanto, Probo había tenido un sueño y se fue a que los hechiceros Barandus y Gnosteas le dieran un significado. Barandus le dijo que había soñado con el diablo, que se presentaba como rey del mundo, pero que su reino terminaba con el reinado del Cristo que predicaba Pablo, y que debían ser todos bautizados. Probo aceptó y antes quiso ver a Xantipa, preocupado por el largo ayuno que la mujer llevaba. Al acercarse a la alcoba la oyeron orando: "Alabad al Señor, los pecadores porque Él acepta sus oraciones también. Aleluya. Alabad al Señor los que habían perdido la esperanza, porque muchas son sus misericordias. Aleluya. Alabadle los malos, por los que fue crucificado. Aleluya. Alabadle vosotros, los que lucháis por la salvación de los pecadores, porque Dios os ama. Aleluya". Entonces los magos Barandus y Gnosteas pidieron el bautismo, y Xantipa les llevó a casa de Filoteo. Probo oyó la predicación de San Pablo y al regresar a su casa, oró al Señor, pidiéndole la fe. Al otro día fue bautizado y junto a su mujer hicieron una fiesta para invitar a todos a compartir su gozo.

En dicha fiesta estaba la hermana de Xantipa, la virgen Polixena (aquí comienza la segunda parte), que era más joven que su hermana, y estaba adornada con grandes virtudes y dones. Soñó esa noche Polixena que un dragón se la tragaba y que la liberaba un bello joven. Xantipa le explicó que el dragón era el diablo y que debía ser bautizada para que alcanzara la salvación que Cristo le ofrecía, y quedaron en que al día siguiente sería hecha cristiana. Pero esa noche un mago que deseaba a Polixena, con ayuda de los demonios la raptó y la metió en un barco camino de Babilonia, donde tenía familiares. Esa misma noche había tomado un barco el apóstol San Pedro (29 de junio; 1 de agosto, “ad Víncula”; 18 de enero, cátedra en Antioquía; 22 de febrero, cátedra en Roma; y 18 de noviembre, la Dedicación) camino a la Ciudad Eterna, avisado por Dios de que un mago llamado Simón había corrompido la iglesia local. Estando en la travesía Dios le habló diciéndole: "Pedro, mañana encontrarás en el mar una nave procedente de España; has de orar por el alma perturbada que en ella viaja". Y así lo hizo el santo, ocurriendo que al instante de pasar la barca de San Pedro junto a la Polixena, los demonios que conducían esta dijeron al mago que eran incapaces de seguir viaje y huyeron.

El mago, asustado, abandonó a Polixena en Grecia, donde esta encontró al apóstol San Felipe (28 de febrero; 1, 3 y 11 de mayo; 11 de octubre, Iglesias Orientales; 14, 17, Iglesia Armenia, y 18 de noviembre, Iglesia Copta), que igualmente por una revelación, acudió a la orilla del mar y recibió a Polixena, encomendándola a sus discípulos mientras él seguía su apostolado. Pero uno de estos tuvo malas intencions con ella, y Polixena salió en tras el apóstol. En el camino se encontró con una leona, y la santa mujer oró: "Por el Dios de Pablo, oh bestia salvaje, ten compasión de mí y no me desgarres no hasta que reciba el bautismo". Y el animal la dejó en paz y, además le enseñó el camino de salida del bosque. Saliendo de este, halló al Apóstol San Andrés; apenas le vio Polixena supo que era un hombre de Dios, le habló de San Pablo y de su deseo de ser bautizada. San Andrés se alegró de saber de los logros apostólicos de Pablo en España y accedió a bautizar a Polixena. Se encaminaron a un pozo, donde hallaron a Rebeca, una israelita que al ver a Andrés, le pidió recibir el bautismo. Así que Andrés las bautizó a las dos. Y he aquí que volvió a aparecer la leona, que dejó que las jóvenes la siguieran a su cueva, donde Andrés las dejó para que hicieran vida eremítica.



Un tiempo estuvieron allí, hasta que conocieron a un arriero. Este había sido discípulo de San Felipe y tentado por Satanás, había metido mano en el dinero y bienes destinados por el apóstol a los pobres, por lo que había huido y estaba arrepentido. Polixena le dijo que si las llevaba de vuelta a España, Dios tendría misericordia de él. El hombre accedió y se pusieron de camino rumbo al mar, pero primero Polixena se vistió de hombre, para que a causa de su belleza, no sufriera peligro a manos de desalmados. Descansaron en una posada, donde Polixena fue descubierta como una mujer y un prefecto la retuvo para sí. El arriero huyó y encontró a San Felipe, al que contó lo ocurrido. Felipe supo que era la misma Polixena que él había dejado con sus discípulos. Mientras, las jóvenes fueron encerradas, pero Rebeca escapó y se refugió donde una anciana. Mientras, Polixena fue llevada a la cámara del prefecto, pero el hijo de este le reveló que conocía de Cristo, y que este le había elegido para custodiar su virginidad. Se había convertido el joven por la predicación de una virgen llamada Tecla, compañera de "un varón de glorioso semblante" llamado Pablo. Polixena le dijo que Pablo estaba en su ciudad, y convino escaparse con el joven rumbo a España. Pero ocurrió que un esclavo les oyó y les denunció al prefecto, que mandó que Polixena y su hijo fueran arrojados a las fieras. Cuando estaban en la arena, una leona (la misma?)les protegió y lamía sus pies. El prefecto reconoció en ello la obra de Dios y renegó de los ídolos y se convirtió junto con toda su corte. Polixena le prometió que enviaría a San Pablo para que les instruyera en la fe de Cristo.

Llegando a la orilla, hallaron a Onésimo (el mismo que dice escribir el relato), que había recibido el mandato divino de llevar a los jóvenes a España. Antes de embarcarse estuvieron siete días predicando hasta desterrar el paganismo. Al cabo, Polixena y el hijo del prefecto se fueron a España, pasando por un ataque de bandidos que Polixena repelió con gran confianza en Dios. Llegaron a Tarragona (?) y San Pablo la recibió con gran alegría, lo mismo su hermana Xantipa, aliviada por ver a Polixena en paz, falleció dulcemente. Y he aquí que apareció de nuevo el hechicero que había raptado a Polixena, San Pablo le convirtió y le bautizó. Y terminan las Actas diciendo: "A partir de ese momento ella se separó del bienaventurado Pablo. Estas cosas ocurrieron así para gloria Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios, a quien es la gloria y el poder, ahora y siempre y por toda la eternidad. Amén".


Fuentes:
-"Las Vírgenes cristianas de la Iglesia primitiva". P. FRANCISCO DE B. VIZMANOS, S. I. BAC. Madrid, 1949.
-"España Sagrada". Tomo III. P ENRIQUE FLOREZ OSA. Revista Agustiniana. Madrid, 2002.
-http://www.tertullian.org/fathers2/ANF-10/anf10-20.htm#TopOfPage

A 23 de septiembre además se celebra a San Lino, papa.

jueves, 22 de septiembre de 2016

San Florencio de Angers, el casi mártir.

San Florencio, ermitaño. 22 de septiembre.

St-Florent-le-Vieil.
Sobre la vida de San Florencio hay datos muy precisos y una leyenda tardía y de escasa verosimilitud. La historia cuenta que era oriundo de Baviera, y fue discípulo de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), que le ordenó presbítero. Predicó en Poitou y luego se retiró a la montaña en Glonne, para llevar la vida de un ermitaño. Con el tiempo en el mismo sitio se fundó un monasterio llamado St-Florent-le-Vieil.

Ahora, pero la leyenda tiene su miga… Según esta, publicada por primera vez en 1647, Florencio era hermano del célebre San Florián de Lorch (4 de mayo). Cuando la persecución de Diocleciano y Maximiano, ambos hermanos sefueron a Lauriacum (Lorch) a consolar a los cristianos perseguidos. Cruzando el puente se encontraron con unos soldados, antiguos compañeros suyos que, al decirles los hermanos que eran cristianos, les respondieron: "Pero, ¿no habéis oído hablar de los últimos decretos del emperador, que dictan que cualquiera que no sacrifique a nuestros dioses, debe ser atormentado! Por lo tanto, debemos llevaros ante nuestro comandante Aquiliano". "Queridos hermanos de armas" – respondieron los dos santos – "Id y decirlo a vuestro comandante." Los soldados los tomaron por locos y los llevaron ante Aquilino. Este les dijo: "¿Qué me decís, Florián y Florencio? Sólo tenéis que traer una ofrenda a los dioses, como yo y como todos sus compañeros. Y así no os castigaré como los emperadores que han prescrito". Los santos se negaron, por supuesto, y Aquilino mandó les obligaran a sacrificar, y ellos clamaron al cielo: "Señor, nuestra esperanza está en puesta en ti. Danos, Señor, la fuerza necesaria para resistir la crueldad de los tiranos."

Aquilino les acusó de llamar tiranos a los emperadores, a quienes debían obediencia. Pero los santos adujeron que solo a Dios debían obediencia, que el emperador tenía poder sobre sus cuerpos, pero no sobre sus almas, que eran solo de Dios. El comandante entonces mandó que fueran flagelados, y como durante el tormento los santos hermanos no perdían el semblante sereno, ordenó que sobre los hombros les pusieran vigas de hierro con afiladas púas. Pero nada, los santos solo confesaban el nombre de Cristo, así que fueron condenados a que les lanzaran al río Avise con una piedra de molino atada a sus cuellos.

Y se pusieron en marcha, pero cuando aún faltaba por llegar, los soldados se sientieron cansados y se echaron todos bajo un árbol. Entonces apareció un ángel que dijo a Florencio: "Dios no quiere que mueras mártir. Ponte en pie y a la Galia, donde recibirás las sagradas órdenes de manos del santo obispo Martín". Y se rompieron sus cadenas. Florencio contó a su hermano lo ocurrido y este le dijo: "Haz de hacer lo que Dios le dice que hagas. Que Él llenar tu vida de felicidad y que finalmente te de la vida eterna. Me alegraré de encontrarte de nuevo". Y Florencio escapó. Florián fue mártir, siendo lanzado al río como estaba previsto. Su culto ha sido muy extenso en Baviera y otras zonas alemanas, ha llegado a Francia e Inglaterra, y es invocado contra los ahogamientos y los incendios por otras anécdotas de su leyenda propia, en la que no aparece Florencio.

Y seguimos con San Florencio. Este, luego de escapar, se fue a la Galia, como le había mandado el ángel. Llegó un domingo a la orilla del Ródano, frente a Lyon, pero no había barca para cruzar. Como el santo quería oír misa, se subió a un bote podrido y lleno de agujeros, que le transportó felizmente al otro lado del río. Apenas llegó a la ciudad halló a un poseso que bramaba, Florencio se puso de rodillas y clamó a Dios, hizo la señal de la cruz sobre el endemoniado y este quedó libre. Mientras esto pasaba, San Martín tenía una visión acerca de un hombre de Dios que vendría a él. Unos días más tarde Florencio llegó a la presencia del santo, entre tantos peregrinos y pobres que visitaban al santo obispo, pero este le reconoció como el que Dios le enviaba como ayuda en la evangelización. Martín le bendijo, le interrogó y supo sobre él (lo de Florián, el fallido martirio, etc., suponemos) y quedó satisfecho, por lo que le dijo hiciera tres días de oración. Al cabo, lo ordenó presbítero. 

Luego de ser ordenado, una noche estando en maitines, Dios le reveló donde debía retirarse para vivir en oración. Era una cueva a las orillas del Loira, en un sitio llamado Glonne. Florencio se encaminó allí y, halló el sitio, que estaba infestado de serpientes. El santo invocó a Dios para que así como libraba del demonio a sus devotos, le librara a él de las serpientes. Y enseguida, estas abandonaron la cueva sin hacerle daño alguno. Construyó allí Florencio una capilla dedicada a San Pedro, en la cual se dedicó al culto divino, alternando oración, penitencia y trabajo.

Exvotos en agradecimiento al santo.
Todos los años viajaba una vez a Tours para orar, bendecir y predicar al pueblo, y en una ocasión en la que pasaba por la actual Saumur, los habitantes de la ciudad le detuvieron clamando: "¡Oh, hombre santo, hay una enorme serpiente que devora a las personas y los animales. Líbranos de ella!" Pero el santo, por humildad, respondió que lo diría a San Martín para que él los librase de la bestia y siguió de camino. Al llegar a Candes halló una viuda ciega a la orilla del río, que lloraba porque a su hijo se lo habían tragado las aguas y le creía ahogado. Florencio la consoló e hizo una oración. Se le apareció su ángel protector, que le dijo que el chico no estaba muerto, y le señaló el sitio donde estaba. Florencio llamó a unos pescadores, que echaron las redes en el sitio indicado, sacaron al hijo de la viuda, que se repuso enseguida. Además, el santo devolvió la vista a la pobre mujer. Al llegar a Tours, dijo a Martín lo de la serpiente de Saumur y este le encomendó que orara y que al regreso salvara al pueblo del animal. Así lo hizo Florencio, que se fue a la gruta del enorme reptil y, en nombre de la Santísima Trinidad, mandó a la serpiente que se fuera de allí sin hacer daño a nadie. Y el animal salió disparado, perdiéndose en una sima para siempre.

Florencio falleció el 22 de septiembre, con 123 años, y fue llorado por todo Angers, Tours y los alrededores, pues muchos milagros había realizado. Fue sepultado en el sitio que él mismo había cavado desde años antes. Al construirse el monasterio de Saint-Florent de Glonne, se trasladaron allí sus reliquias. En 853, por miedo a las invasiones vikingas, los monjes huyeron a Berry y Tounus, llevándose estos las reliquias del santo consigo, pero al volver a Glonne, los monjes de Tounus no quisieron devolver las reliquias, así que algunos monjes se las robaron y las llevaron al monasterio que fundaron en Saumur con el nombre de Saint-Florent-le-Jeune, para diferenciarlo de Saint-Florent de Glonne, llamado desde entonces Saint-Florent-le-Vieil, y que existe aún. 

En 1077 se trasladaron a la abadía de Roye, cerca de Amiens. En el siglo XV la pelea de las reliquias volvió a estar al rojo vivo, y el rey Luis XI de Francia decidió devolver las reliquias a Saumur, donando además un relicario, pero cuando la procesión iba de camino los habitantes de Noyant y algunos monjes de Roye asaltaron la comitiva y se llevaron las reliquias a la parroquia de Noyany. Allí fueron veneradas hasta 1496 cuando el Parlamento de París tuvo que intervenir y decretar la división de las reliquias: una parte para la abadía de Roye y la otra para Saint-Florent-le-Jeune, en Saumur. Estas últimas reliquias fueron profanadas por los herejes en 1562, pero se salvaron, aunque fueron profanadas de nuevo y esta vez destruidas, durante la Revolución Francesa. En 1850, al suprimirse la abadía de Roye, las únicas reliquias que quedaban pasaron a Saint-Florent-le-Vieil, donde se veneran.

Es abogado contra los animales venenosos y se le invoca para calmar el llanto de los bebés.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-http://www.mythofrancaise.asso.fr/mythes/figures/FLOmytho.htm.


A 22 de septiembre además se venera a San Mauricio y la Legión Tebana, mártires.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mártir por la educación de las familias.

Beato José Vila Barri, presbítero y mártir. 21 de septiembre.

Nació en Camprodón, Gerona, el 14 de abril de 1910. Sus padres se llamaron Juan e Iluminada, y pertenecían a una baja clase social. Tuvo dos hermanas más. A los 10 años su madre enviudó y la situación económica familiar empeoró. Al año siguiente fue admitido en el colegio para huérfanos de San Julián, en Vilatorta. Allí estudió la primaria y ya desde esa edad se le veía piadoso y caritativo con sus compañeros. 

El 25 de julio de 1925 entró como postulante del Instituto de Hijos de la Sagrada Familia en el colegio de Blanes. Esta congregación religiosa, religiosa católica fundada por San José Manyanet (16 de diciembre) en el siglo XIX, para la formación cristiana de las familias y la juventud, teniendo como modelo y patronos a la Sagrada Familia. Comenzó el noviciado el 25 de septiembre de 1927, en el colegio La Sagrada Familia de Les Corts. Al año siguiente, 26 de septiembre, hizo sus primeros votos y quedó en el mismo colegio para formarse para el sacerdocio. A la par, ejerció su vocación de maestro en el que había sido su propio colegio San Julián y en el de Santa María de Blanes. Hizo sus votos solemnes 20 de septiembre de 1935 y el 17 de diciembre de ese mismo año fue ordenado diácono. Accedió al presbiterado en Gerona, el 7 de marzo de 1936, cantando la primera misa a los pocos días en el colegio Nuestra Señora de Loreto, en Les Corts. Poco tiempo duró su vida de presbítero, pero en esos meses previos a su martirio se le vio celebrar devotamente.


El 18 de julio de 1836, día del alzamiento, estaba en la residencia de Mas Loreto de Mosqueroles como prefecto de escolares, teniendo a su cargo a doce estudiantes de filosofía. El 22 de julio les avisaron de la llegada de los comunistas al pueblo y del saqueo al que habían sometido a algunas familias, a la parroquia y las intenciones de quemar la propia residencia de los Hijos de la Sagrada Familia. Los jóvenes se dispersaron por los campos, hallando refugio en algunas casas de amigos. Nuestro beato fue el último en irse, luego de colocar a los demás, incluido el Hermano Juan Sierra, al que consiguió un salvoconducto para que pudiera esconderse en el consulado norteamericano de Barcelona. El 2 de agosto salió de la residencia junto con el Beato Pedro Ruiz (sería capturado en La Pobla de Lillet el 4 de abril de 1937, siendo martirizado el día 12 en Sant Fruitós de Bages) hacia Vic. También le acompañaba el Hermano Casimiro Roca. En Vic les acogió su hermana Isabel, que les consiguió salvoconductos para llegar a Manresa, aunque nuestro José quedó unos días más con su hermana y con su tío, el escolapio Buenaventura Belart. 


El 20 de septiembre su tío intentó seguir hacia Vic, con la intención de embarcar hacia Roma, pero fue descubierto y detenido. Esa misma tarde apresaron a José, siendo asesinados los dos la noche siguiente, 21 de septiembre, en Gurb de la Plana. Fue enterrado en el cementerio de Granollers de la Plana, pero en 2007 sus reliquias fueron trasladadas a la capilla de los mártires de la iglesia San José Manyanet de Barcelona, de los Hijos de la Sagrada Familia. Fue beatificado junto a otros 522 mártires de la persecución religiosa en España, el 13 de octubre de 2013 en Tarragona, por el Cardenal Angelo Amato en nombre del papa Francisco.


Fuente:
https://es-es.facebook.com/HeroesDeAyerYDeHoy/posts/967461033314254



A 21 de septiembre además se celebra a Santa Efigenia de Etiopía, princesa "carmelita".